Consideraciones sistémicas y epistemológicas

El siguiente es un paper de Elena Esposito, una socióloga de Milán que se doctoró en Bielefeld con Niklas Luhmann a fines de los años ochenta y quien es – como estoy insinuando – una de las mayores exponentes de la teoría de sistemas del ámbito académico-europeo actual. Fué publicado en el Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann, aparecido originalmente en italiano y casi simultáneamente en alemán bajo el nombre de GLU – Glosar zu Niklas Luhmanns Theorie sozialer Systeme, una excelente recopilación de artículos que desarman el aparato terminológico de la Teoría de la sociedad luhmanniana y que curiosamente sirve tanto de introducción como de obra de consulta.


UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO
Ìndice

 

PARTE I: Introducción y Puntos de Partida
PARTE II: La realidad de los medios
PARTE III: Consideraciones sistémicas y epistemológicas
PARTE IV: La clausura operacional de los sistemas
PARTE V: La concordancia ideológica o la negación de la realidad


La traducción al español del Glosario de la editorial Anthropos es tan pobre como incompleta, por lo que en ésta, la tercera entrega de la serie sobre constructivismo que comencé con el post «Una Breve aproximación…», les ofrezco una versión revisada y corregida del mencionado artículo, cuyo escueto y apropiado título reza:

 

Constructivismo

«Con constructivismo se indica un conjunto más bien heterogéneo de planteamientos teóricos provenientes de diversas disciplinas (biología, neurofisiología, cibernética, psicología, etc.) que comparten la idea según la cual el conocimiento no se basa en una correspondencia con la realidad externa, sino siempre únicamente sobre construcciones de un observador. El conocimiento es un descubrimiento de la realidad, no en el sentido de un desvelamiento progresivo de objetos preexistentes, sino en el sentido de la invención de datos externos.

Entre los puntos de referencia del constructivismo se encuentran las investigaciones de Heinz Von Foerster, que han iluminado la importancia de la teoría del conocimiento sobre algunos resultados de la neurofisiología. Uno de estos resultados es el llamado principio de codificación indiferenciada, según el cual las células nerviosas codifican solamente la intensidad y no la naturaleza de un estímulo perceptivo: el cerebro utiliza las mismas operaciones (estímulos de base eléctrica) para ver, oír, oler y percibir con base en el acto, y crea entonces de manera interna las diferencias cualitativas correspondientes. La percepción diferenciada según los diversos sentidos se basa en una interpretación interna de estímulos no diferenciados: el mundo como se conoce, con su variedad y sus múltiples facetas, es el resultado de procesos internos.

Otro principio fundamental del constructivismo es el de la autopoiesis formulado por Humberto Maturana. Dicho principio afirma que a nivel organizativo, todos los sistemas vivientes operan en condiciones de clausura, sin ínput ambientales. El sistema nunca entra directamente en contacto con el entorno y solo conoce sus propios estados internos.

Por éstas y otras consideraciones los constructivistas sacan la conclusión de que todo conocimiento es inevitablemente la construcción interna de un sistema, pero al mismo tiempo niegan calificar su posición como idealista y atribuyen a la realidad irreconocible un papel de primer plano en la regulación de las operaciones de los sistemas de conocimiento. No niegan la existencia de la realidad, pero sostienen que no existe en ella nada que corresponda a las categorías del conocimiento: no existen objetos negativos o modalizados (objetos posibles y necesarios), y no existen, en general, las distinciones. La realidad es simplemente la que es, actual y positiva; pero el conocimiento, que se basa en observaciones, está forzado a captarla bajo la forma de distinciones, a las cuales en la realidad no corresponde nada. El observador conoce entonces únicamente sus propias categorías y no datos primarios.

Sin embargo, si la realidad no tiene un rol positivo en lo relativo a dirigir el conocimiento, se le atribuye un rol negativo al discriminar los conocimientos aceptables. Según Ernst Von Glasersfeld, si no se puede saber qué es la realidad, sí se puede saber lo que no es, con base en relaciones de compatibilidad: el que haya adecuación entre llave y cerradura no provee una descripción positiva de la cerradura (lo que es), pero la falta de adecuación lleva a eliminar la llave equivocada (eso que no es). Para el constructivismo, negar la necesidad de una correspondencia con la realidad externa no significa, por tanto, admitir la legitimidad de cualquier hipótesis, en una forma de relativismo: no se permiten todas las afirmaciones, y existen criterios precisos que discriminan entre conocimientos aceptables (viables) y conocimientos erróneos.

La arbitrariedad de los conocimientos se excluye también por la conexión recursiva de las operaciones al interior de un sistema autopoiético. Por la falta de una última referencia que discrimine entre hipótesis correctas e hipótesis erróneas, no se tienen conocimientos definitivos, ya que todo conocimiento es tan solo una observación, relativa a las categorías de un determinado observador. Debe ser reconducida al observador en cuanto a su operación. Toda operación está conectada sin embargo a otras operaciones del mismo sistema, que fijan las condiciones del sistema mismo: cada una de las operaciones reelabora los resultados de operaciones anteriores y proporciona materiales para las siguientes, y esto tiene valor también para las observaciones en cuanto operaciones.

La aplicación recursiva de una operación a los resultados de operaciones anteriores puede además llevar (como lo muestran también los estudios matemáticos de la materia) a la cristalización de estados relativamente estables (los Eigenstates de Heinz Von Foerster), que son presupuestos por las operaciones sucesivas y restringen la libertad de movimiento. También en ausencia de un principio ordenador inicial, una orden se puede generar simplemente por las conexiones entre las operaciones (la noción de orden por el ruido), para después seleccionar las operaciones aceptables con respeta a aquellos que son incompatibles con el sistema.

El constructivismo lleva, como ya se ha visto, cada dato a una observación; la tarea de la teoría del conocimiento y en consecuencia: la de observar observaciones, en una observación de segundo orden que no se orienta a lo observado (qué), sino al cómo de la observación de primer orden: observa cómo observa el observador observado. La distinción clásica sujeto/objeto que presupone la constancia de los objetos por sujetos diferentes, se sustituye en este planteo por la distinción operación/observación, que hace llegar cada dato a las operaciones concretas de un sistema autopoiético: precisamente para subrayar el hecho de que la novedad está en la referencia a las operaciones, en la acepción de Luhmann se prefiere la expresión constructivismo operativo a la más difundida de constructivismo radical.

Cada una de las observaciones puede observarse con base en sus propias condiciones, como se formula en el principio del punto ciego («blind spot»).1 Este principio ha sido abstraído y aplicado a observaciones de todo tipo. las cuales, orientándose a una distinción específica, no son nunca capaces de observar la distinción misma.

Si se orienta la observación a la distinción verdadero / no verdadero, por ejemplo, no es posible observar si tal distinción es a su vez verdadera o no verdadera: representa el punto ciego de la observación en cuestión. Una observación de segundo orden que observe dichas observaciones con base en una distinción diferente, puede ver también lo que ella no ve y ver que no lo ve. Sin embargo, ella misma presentará el punto ciego que depende de su esquema observativo, y tal ceguera puede ser a su vez observada.

Estas consideraciones son válidas para todas las distinciones binarias que guían la observación, y por lo tanto también para los códigos de los sistemas funcionales: verdadero/no verdadero. legal/ilegal, pago/no pago, etcétera. Cada sistema funcional observa sus propios objetos exclusivamente con base en la propia y específica distinción, presentando así una forma de codificación indiferenciada: todo lo que acoge el sistema económico, por ejemplo, se acoge en referencia a los pagos, es decir al código pagar/no pagar, y lo mismo es válido para los otros sistemas. Cada uno de ellos, además, opera en condiciones de clausura y nunca entra directamente en contacto con el entorno. Para la ciencia, por ejemplo, objetos como los neutrones empezaron a existir cuando sus categorías permitieron observarlos: lo que se observa es entonces resultado del modo en el cual las categorías de la ciencia constituyen el objeto en cuestión, y no éste último como dato original. Cada sistema de función presenta entonces un punto ciego, ya que no es capaz de observar el propio código con base en el código mismo. Cada uno de ellos, en fin, puede ser observado por un observador de segundo orden, quien capta las limitaciones.

Una vez que se ha rechazado la referencia a una realidad última, garante de la estabilidad y adecuabilidad de los conocimientos, no se puede ya obtener un nuevo punto firme que permita formular afirmaciones definitivas: no existe el observador último que conozca la verdad. El constructivismo se resuelve así en un retículo recursivo de observaciones de observaciones, que no reflejan la realidad sino al mismo tiempo se someten a condiciones extremadamente restrictivas, se autorregulan y producen estados ordenados compatibles con ella. En un planteamiento constructivista, por otra parte, la pérdida de una referencia independiente2 no presenta ninguna connotación negativa y no coincide de ninguna manera con la idea de una pérdida de realismo: son reales tanto los objetos como las operaciones que los constituyen, y lo que cuenta es no confundir las distinciones diferentes. El punto central se vuelve la capacidad de distinguir distinciones. En particular, si se parte de la distinción entre operaciones u observaciones, deben tenerse separados los problemas de codificación y los problemas de referencia: cada observación utiliza la propia distinción como código para observar los propios objetos, pero al mismo tiempo genera en cuanto operación un límite entre interno y externo (y en consecuencia la distinción entre autorreferencia y heterorreferencia).

El sistema de la ciencia, por ejemplo, puede observar con base en el código verdadero/no verdadero tanto a sí mismo como los objetos externos, y ya sean las observaciones autorreferenciales o las heterorreferenciales pueden ser verdaderas o no verdaderas: las distinciones verdadero/no verdadero y autorreferencia/ heterorreferencia se encuentran en una relación ortogonal, en el sentido de que no se da una coincidencia entre los respectivos valores positivos y valores negativos. Esto excluye una posición relativista, y corrcsponde por otro lado a la forma de diferenciación de la sociedad moderna, para la cual cada sistema de función se orienta a una propia realidad de referencia.»

2. Bibliografía:

G. Corsi y otros: Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann, Anthropos, 1996

3. Notas:

  1. Dicho principio generaliza a toda forma de observación el descubrimiento de los estudios sobre la visión ocular según la cual existe una zona en la retina al que corresponde, sin que el vidente se de cuenta, un punto de ceguera. De hecho existe un punto en la retina en el que no hay células receptoras y por esto nuestro campo de visibilidad es incompleto: no somos capaces de ver lo que recae en dicha zona y menos aún, al no conocer esta carencia, de ver que no vemos. []
  2. En el original: Referenzverlust []

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