Por qué Rick and Morty es mejor que Los Simpson

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„Nobody exists on purpose, nobody belongs anywhere, everybody’s gonna die.
Please, come watch TV?“

Rick and Morty es sin duda una de las mejores series animadas para adultos que vi en los últimos diez años. Estrenada en 2013 por adultswim, hasta el momento solo existen dos temporadas y supuestamente hay una tercera en camino. La historia se centra en las aventuras espaciales/intra-dimensionales del alcohólico, nihilista y genial científico Rick y su adolescente ñieto Morty, duo evidentemente inspirado en el Doc y Marty del Volver al Futuro. Pero aunque la similitud de los personajes con los protagonistas de aquella película sea solo visual, las referencias culturales de la serie no se agotan ahí. Ahí ni siquiera empiezan. En sus apenas dos temporadas pueden descubrirse referencias a Doctor Who, H.P.Lovecraft, Jurasic Park, El Origen, Freddy Krueger, Stargate, Star Trek, Fantastic Voyage, David Cronenberg, The Twilight Zone, Los Simpson, Nietzsche, Garfield, Philip K. Dick, Jean-Paul Sartre, La Purga, Soy leyenda… entre otros cientos de ejemplos, muchos de los cuales seguramente ni siquiera puedo reconocer.

La serie, en primera instancia, es una serie de humor. Los Simpson, Padre de Familia, American Dad y otras incontables tiras han establecido altos estándares en velocidad, calidad y cantidad de gags, y Rick and Morty los respeta a todos. Pero en las todas series mencionadas hay un componente sub-/adyacente al humor, casi tan importante como éste: la crítica social. En las tiras mencionadas la crítica social está presente como un componente adicional, permanete. Y aquí viene lo que diferencia Rick and Morty de las demás: lo que en otras series es la crítica social, en Rick and Morty es una postura filosófica.

Me explico: la ciencia ficción tradicional ubica a la especie humana en el centro del universo (o por lo menos de la galaxia): desde la monumental Fundación de Isaac Asimov hasta la saga Star Trek o La Guerra de las Galaxias, son los hombres los que juegan un rol protagónico, los que marcan el rumbo de la Historia y los que determinan aquello que merece la pena ser contado. En contraposición a esta narrativa antropocéntrica, Rick and Morty se ubica en la tradición lovecraftiana de la Indiferencia Cósmica; plantea en escencia que, en un universo inconmensurable, la humanidad es inconmensurablemente insignificante. Lovecraft, Doctor Who y la Guía del autoestopista intergaláctico no solo son referencias puntuales y reconocibles dentro de la serie, sino que demarcan también, más sutilmente, el terreno filosófico en donde tendrá lugar: el existencialismo, la idea de que no existe un sentido metafísico de la vida, o dicho con palabras de Sartre, que la existencia precede a la esencia.

En este marco es donde se desarrolla el personaje de Rick, cuya construcción es compleja y contradictoria: sombrío, alcohólico, genial, cínico y a la vez brutalmente honesto, el científico es la representación clásica del antihéroe nihilista que sabe que la existencia humana no tiene un sentido último (y en este caso lo sabe realmente, pues conoce incontables universos, incontables dimensiones e incontables formas de vida inteligente) y por eso no puede tomarse demasiado en serio ni a la vida, ni a los demás. La referencia al existencialismo se plantea desde la primera escena del primer episodio: Rick, borracho como una cuba, saca de la cama a Morty y lo lleva a dar un paseo en su nave espacial, decidido a hacer detonar una bomba de neutrones sobre el planeta „para empezar de nuevo“. Sin malicia, sin demostrar pesadumbre o alegría, tan solo como si exterminar a toda la humanidad fuera una idea tan buena como cualquier otra para ayudar a mejorarla (Y por supuesto que el chiste funciona porque es un chiste, pero se entiende el punto).

Morty, por el contrario, comienza demostrando un espíritu ingenuo, idealista y —en cierto modo— moralista, pero con el correr de la serie se ve obligado a enfrentar situaciones que lo llevan a relativizar su visión del mundo.

[SPOILER]

Un momento traumático y clave en el desarrollo del personaje sucede cuando los protagnistas, accidentalmente, convierten a todo el mundo en „Cronenbergs“ —mounstrosos y surrealistas mutantes que hacen referencia a la obra del director a quien le deben el aspecto y el nombre— y al fracasar en sus múltiples intentos de revertir los espantosos efectos del fallido experimento, en lugar de salvar al mundo, el abuelo escapa junto a su ñieto a una dimensión pararlela en donde nada de eso ocurrió y ambos ocupan el lugar de sus alter-egos, ofreciéndonos uno de los finales más espeluznantes y más conmovedores de toda la serie:

Dos episodios más tarde y en otro contexto, la hermana de Morty decide escapar de la casa paterna al enterarse de que su madre estuvo a punto de abortar cuando estaba embarazada. Morty la disuade contándole que en realidad, él es un Morty de otra dimensión, y cuando ella le pregunta „Pero entonces, ¿no eres mi hermano?“, él responde:

„Soy mejor que eso. Soy una versión de tu hermano en quién puedes confiar cuando te dice: „No huyas“. Nadie existe por alguna razón, nadie pertenece a ningún sitio, y todos vamos a morir. Así que, ¿vamos a ver TV?“

[FIN DEL SPOILER]

En realidad no creo que Rick and Morty sea mejor que Los Simpson. (Perdón por el gancho del título) Creo, también, que la decisión de remplazar el componente de crítica social por un planteo filosófico —más neutral pero a la vez más profundo—, es una decisión interesante y osada, y que por lo menos durante las primeras dos temporadas mantuvieron con éxito y relativa firmeza. La idea no es absolutamente original (Futurama ya tenía algo de eso), pero esta es la primera serie que conozco que persigue ese objetivo con tanto énfasis. Por supuesto, como dije más arriba, hay otros lugares desde donde se la puede analizar: el humor, las referencias culturales, el gore, el surrealismo explícito o la relación con las ciencias duras, por nombrar algunos.

Como sea, Rick and Morty es, en mi opinión, la recomendación del año.