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	<title>JuPixWeb &#187; sociología</title>
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		<title>Comunicación social, soledad humana</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Sep 2011 17:27:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El problema con el modelo clásico de la comunicación es un problema de naïveté, entendida como esa mezcla de ignorancia e inocencia que producen los razonamientos poco complejos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/09/22/comunicacion-social-soledad-humana' addthis:title='Comunicación social, soledad humana ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><em><span style="color: #888888;">Por Juan Pablo Sáenz para </span></em><a href="http://ysinembargo.com/uebi/" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">Y SIN EMBARGO</span></em></a></p>
<p><strong>El problema del modelo clásico</strong></p>
<p>El problema con el modelo clásico de la comunicación, es un problema de <em>naïveté</em>, entendida como esa mezcla de ignorancia e inocencia que producen los razonamientos poco complejos. No estoy diciendo aquí que no existan definiciones simples y suficientes -eso es a lo que los científicos se refieren cuando usan la palabra <em>elegancia</em>-, pero a veces es necesario introducir un poco de complejidad a las cosas si lo que queremos es, en la medida de lo natural (o sea: de lo que nos es <em>naturalmente posible</em>), ser objetivos, honestos y veraces.</p>
<div class="woo-sc-quote boxed left"><p>Es la teoría lo que determina lo que podemos observar</p></div>
<p>Los seres humanos, en tanto animales o &#8220;máquinas biológicas&#8221;, tenemos ciertas limitaciones con las que debemos cargar y que no deberíamos ignorar a la hora de hacer observaciones sobre la realidad. Albert Einstein dijo una vez <em>&#8220;Es la teoría lo que determina lo que podemos observar&#8221;</em>, y aunque el contexto era otro, las implicaciones de ese axioma tienen bastante que ver con lo que queremos postular aquí. Dicho muy sucintamente: las observaciones científicas de la realidad siempre ocurren en el marco de una teoría e intentan demostrar (o no) una hipótesis determinada; y todo lo que ocurre fuera de ese marco (pero que también, sin embargo, forma parte de una realidad que pretende ser observada), simplemente es ignorado por esa observación. Ese es el <em>punto ciego</em> de la observación científica. De esa misma forma, en cada tipo de observación posible existe un <em>punto ciego</em>, un elemento que no puede ser apreciado por el observador; o por lo menos, no puede ser apreciado por el observador <em>en el transcurso</em> de esa observación. Hace falta una observación de la observación para notar la existencia de su punto ciego. Pero también esa <em>observación de segundo orden</em> tendrá su propio punto ciego; de modo que el problema es irresoluble. (Por lo menos, si el fenómeno se nos antoja <em>problemático</em>; aunque la teoría de sistemas, planteando un modelo de comunicación radicalmente diferente al modelo clásico, no ve dificultad alguna aquí sino, simplemente: elementos de análisis).</p>
<p><strong>Aceptando ciertos límites</strong></p>
<p>Las limitaciones que tenemos las máquinas biológicas a la hora de producir, percibir y transmitir información conforman el punto ciego del modelo clásico de la comunicación. Este modelo supone que el <em>mensaje</em> puede <em>transmitirse</em> desde un <em>emisor</em> hacia un <em>receptor</em> y permanecer incólume en ese proceso (como si <em>“el mensaje”</em> fuera una especie de paquete y tuviese una entidad propia e independiente del sujeto); sin advertir que los seres humanos somos sistemas <em>operativamente cerrados</em> a nuestro ambiente y no tenemos ningún tipo de conexión directa con el mundo que nos rodea, y lo único que podemos hacer es <em>ser irritados</em> por nuestro entorno, es decir: percibir el mundo mediante alteraciones de nuestros sentidos; y que esas alteraciones se producen dentro de un espectro limitado de posibilidades, determinado por millones de años de evolución biológica y unos cuantos miles de evolución social.</p>
<p>Al percibirla, las máquinas biológicas <em>interpretan</em> la realidad que les rodea (en ese contexto hablamos también de la <em>construcción subjetiva del mundo</em>). El método científico y la tecnología son débiles intentos de la sociedad por contrarrestar las limitaciones que las máquinas biológicas tenemos a la hora de percibir la realidad, pero si hablamos de <em>comunicación social</em>, en el más amplio sentido de la palabra, no hay nada que podamos hacer para evitar la modificación del mensaje que tiene lugar en el proceso de comunicación: la comunicación no transmite mensajes entre un sistema y otro; la comunicación irrita a los sistemas, quienes traducen esa irritación en códigos propios de información, y el proceso se reproduce generando nuevas irritaciones. Para expresarlo de manera un poco técnica: la comunicación <em>produce más comunicación</em>. (Y siendo más técnicos aún: <strong>“Solo la comunicación comunica”</strong>).</p>
<p><strong>Un final feliz</strong></p>
<p>Así, si nos ponemos estrictos, los individuos somos incapaces de comunicar nada. <em>Solo la comunicación comunica</em>. Por eso, comunicar nunca fue “poner en común” en el sentido de hacer algo comprensible para todos de la misma manera en que ese algo es comprensible para el sujeto mismo; en todo caso, comunicar siempre fue compartir algo, hacer públicos recursos e ideas, poner a disposición una cierta <em>configuración informativa</em> que, intrínsecamente, solo puede tener la forma de un monólogo &#8211; pero que al mismo tiempo (y casi como por arte de magia), produce otras configuraciones informativas y otros monólogos diferentes, que a su vez, producirán más y más  comunicación.</p>
<p>La comunicación solo puede comunicar, y solo la comunicación comunica. En este sentido estricto, internet y las nuevas tecnologías no están hechos para las personas, sino para la comunicación, porque constituyen el medio ideal para la reproducción de la comunicación por medio de la comunicación. Así como los seres humanos (según Dawkins) somos el medio ideal para la reprodución de los genes, y existimos como individuos solo en segunda medida, como un producto residual de la incansable lucha de los genes por la reproducción; la sociedad (según Luhmann) es el medio ideal para la reproducción de la comunicación, y los individuos que la conforman existen como individuos solo en segunda medida, como un producto residual de la incansable lucha de la comunicación por producir más comunicación.</p>
<div class="woo-sc-quote boxed right"><p>La Soledad es, y siempre fue, la condición humana <em>per excelence</em>. </p></div>
<p>Monólogos siempre hubo &#8211; y siempre los habrá. Pero nunca hubo tanta comunicación como hoy. Los pesimistas de siempre, esos que vaticinan un futuro <em>deshumanizado</em> y <em>lleno de soledad</em>, deberían recordar que el hombre siempre estuvo solo. La Soledad (permítanme escribirla con mayúscula) es, y siempre fue, la condición humana <em>per excelence</em>. El paraíso, aquel estado primigenio del mundo en donde vivíamos en comunión y en unidad con el resto de las personas y con el universo, es solo un cuento de hadas para niños que, a esta altura, debería dejar de provocarnos mitológicas y vacías ilusiones. (Ni hablar de la moderna ilusión romántica según la cual “dos” es igual a “uno” y causante, al menos en parte,  de las misoginias más horribles y de los sometimientos más atroces).</p>
<p>Solo entendiendo el valor y aceptando la irreversibilidad y la magnitud de nuestra soledad, y solo aceptando nuestra incapacidad de comunicarnos como si fuésemos fotocopiadoras, estaremos en condiciones de construír algo que se le parezca un poco a esa comunión perdida, a esa comprensión imposible, a ese amor inalcanzable y a esa tolerancia que hoy tanto dista de ser genuina. A esos efectos -por supuesto- cuanta más comunicación exista, mejor; porque aunque nosotros solo podamos producir monólogos, siempre conservaremos la capacidad de ser irritados por la comunicación (o, lo que en este contexto es lo mismo y para terminar con la jerga técnica: siempre podremos nutrirnos de la comunicación). Y no hay señales que indiquen que el caudal de comunicación que hoy genera la comunicación vaya a mermar en algún momento; sino más bien todo lo contrario.</p>
<p>¡Va a estar bueno el futuro!</p>
<p><em><span style="color: #888888;">Publicado originalmente en la revista </span></em><a href="http://ysinembargo.com/uebi/" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">Y SIN EMBARGO</span></em></a><em><span style="color: #888888;">.<br />
(Véase versión </span></em><a href="http://issuu.com/ysinembargo/docs/yse29" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">online</span></em></a><em><span style="color: #888888;"> o </span></em><a href="http://www.blurb.com/bookstore/detail/2501609" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">impresa</span></em></a><em><span style="color: #888888;">)</span></em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/09/22/comunicacion-social-soledad-humana' addthis:title='Comunicación social, soledad humana '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Notas de viaje</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 20:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ya está a la venta “Notas de viaje. Morfología de una reflexión intrascendente”, un libro que nuclea treinta y tres entradas de JuPixWeb y que se convierte así en una radiografía de casi una década de existencia de este Blog.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/06/15/notas-de-viaje' addthis:title='Notas de viaje ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><a rel="attachment wp-att-1228" href="http://www.jupixweb.de/2011/06/15/notas-de-viaje/cover"><img class="size-full wp-image-1228 alignleft" style="margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 20px; margin-right: 20px;" title="Notas de viaje" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/cover.jpg" alt="" width="158" height="256" /></a>Ya está a la venta <strong>&#8220;Notas de viaje. Morfología de una reflexión intrascendente&#8221;</strong>, un libro que nuclea treinta y tres entradas de <em><a href="#" target="_blank">JuPixWeb</a></em> y que se convierte así en una radiografía de casi una década de existencia de este Blog.</p>
<p>Agrupados en cinco grandes áreas temáticas (<em>&#8220;Arte y Filosofía&#8221;</em>, <em>&#8220;Ciencia&#8221;</em>, <em>&#8220;Ateísmo&#8221;</em>, <em>&#8220;Política&#8221;</em> y <em>&#8220;Sociedad&#8221;</em>), los textos tocan los más diversos tópicos, procurando ante todo no ofrecer ninguna respuesta, sino más bien hacer las preguntas correctas.</p>
<p>Dice el prólogo:</p>
<p><em>&#8220;Sacar de la Red el material presentado en este volumen y llevarlo al papel es un experimento que no persigue un interés personal (&#8230;) He escogido los textos aquí publicados (&#8230;) con el objetivo de llegar, alguna vez y con mucha suerte, a las manos de alguien que no esté familiarizado con el funcionamiento de la Red, despertar su curiosidad y animarlo a disfrutar de la cultura online. No es necesario que visiten mi sitio web: en Internet existen cosas infinitamente mejores a las débiles páginas que siguen a continuación. Pero participen de Internet: busquen, encuentren y compartan la cultura: esa es la forma de construirla.&#8221;</em></p>
<p>Así, las <em>&#8220;Notas&#8230;&#8221; </em>constituyen el libro ideal para regalarle a ese abuelo a quién no podemos convencer que internet no es (solo) <em>&#8220;una especie de tonto viedeojuego&#8221;</em>. El libro está disponible en <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/notas-de-viaje/16039191" target="_blank">lulu.com</a> y <a href="http://www.amazon.com/Notas-Viaje-Spanish-Pablo-Saenz/dp/1447746899" target="_blank">amazon.com</a>, en su versión digital en <a href="http://issuu.com/jpsaenz/docs/notas_de_viaje" target="_blank">issuu.com</a> y en <a href="http://books.google.com" target="_blank">GoogleBooks</a>, y por supuesto, en el archivo de este sitio.</p>
<p><strong>Título:</strong> <em>Notas de viaje. Morfología de una reflexión intrascendente.</em><br />
<strong>ISBN:</strong> 978-1-4477-4689-8<br />
<strong>Editor:</strong> JuPixBooks<br />
<strong>Copyright:</strong> © 2011, Juan Pablo Sáenz (<a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es" target="_blank">CC 3.0 &#8220;BY-SA&#8221;</a>)<br />
<strong>Páginas:</strong> 222<br />
<strong>Formato:</strong> Libro de Bolsillo (<em>Pocket</em>, 10.8cm × 17.5cm)<br />
<strong>Precio sugerido:</strong> 12,95 eur<br />
<a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/notas-de-viaje/16039191" target="_blank"><img class="size-full wp-image-1239  alignnone" style="margin-left: 20px; margin-right: 20px;" title="lulu_orange" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/lulu_orange.gif" alt="" width="95" height="41" /></a> <a href="http://www.amazon.com/Notas-Viaje-Spanish-Pablo-Saenz/dp/1447746899" target="_blank"><img class="alignnone size-full wp-image-1237" style="margin-left: 20px; margin-right: 20px;" title="amazon" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/amazon.gif" alt="" width="151" height="41" /></a> <a href="http://books.google.com/"><img class="alignnone size-full wp-image-1238" title="googlebooks" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/googlebooks.gif" alt="" width="103" height="41" /></a></p>
<p><object id="524661e2-741b-064a-75d9-698ddd4f70f1" style="width: 420px; height: 340px;" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="100" height="100" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;documentId=110615183717-84308434882445c19e80028561e22512" /><param name="flashvars" value="mode=mini&amp;documentId=110615183717-84308434882445c19e80028561e22512" /><embed id="524661e2-741b-064a-75d9-698ddd4f70f1" style="width: 420px; height: 340px;" type="application/x-shockwave-flash" width="100" height="100" src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;documentId=110615183717-84308434882445c19e80028561e22512" flashvars="mode=mini&amp;documentId=110615183717-84308434882445c19e80028561e22512" wmode="transparent" menu="false" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/06/15/notas-de-viaje' addthis:title='Notas de viaje '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Estudios sobre la sociedad próxima</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2011/06/07/estudios-sobre-la-sociedad-proxima</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Jun 2011 20:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Detrás del discurso de la sociedad próxima se esconde mucho más que un título provisional. Nos encontramos aquí nada menos con la suposición de que la introducción del ordenador tendrá consecuencias tan dramáticas para la sociedad como antes lo tuvieron la introducción del lenguaje, la introducción de la escritura y la introducción de la imprenta...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/06/07/estudios-sobre-la-sociedad-proxima' addthis:title='Estudios sobre la sociedad próxima ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><em><span style="color: #888888;">&#8220;Detrás del discurso de la sociedad próxima se esconde mucho más que un título provisional. Nos encontramos aquí nada menos con la suposición de que la introducción del ordenador tendrá consecuencias tan dramáticas para la sociedad como antes lo tuvieron la introducción del lenguaje, la introducción de la escritura y la introducción de la imprenta. La introducción del lenguaje constituyó la sociedad de tribus, la introducción de la escritura constituyó la Grecia antigua, la introducción de la imprenta constituyó la modernidad y la introducción del ordenador constituirá la sociedad próxima. Cada nuevo medio de difusión enfrenta a la sociedad con nuevas posibilidades de comunicación y con otras que se han vuelto obsoletas, para cuya manipulación selectiva ya no bastan ni las estructuras y ni la cultura actuales de la sociedad. Por eso, la introducción de cada nuevo medio de difusión debe conducir a un remodelamiento de esas estructuras y de esa cultura si quiere establecerse como posibilidad en un frente amplio; de lo contrario, el nuevo medio estará limitado solo a una forma de utilización periférica.&#8221;</span></em></p>
<p>Con esas palabras, Dirk Baecker comienza el prólogo de su libro <em>&#8220;Estudios sobre la sociedad próxima&#8221;</em> que mencioné <a href="http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre">aquí</a> hace casi exactamente un año. Según su análisis, el ordenador es un nuevo <em>medio de difusión</em> y, como tal, dará lugar a una nueva era, a un cambio radical en el funcionamiento de la sociedad, comparable a la revolución que implicó la invención de la escritura o de la imprenta. La sociedad próxima</p>
<p><em>&#8220;&#8230;será una sociedad que habrá superado tanto el antiguo orden feudal de la tradición como la diferenciación funcional de la modernidad. Por supuesto, seguirán existiendo las desigualdades y los estratos sociales. Y seguiremos diferenciando entre el accionar económico, político, religioso, científico, educativo, artístico, judicial y familiar. Pero al mismo tiempo, esas muestras se convertirán en los elementos de una forma de auto-organización social que permitirá un nivel de variabilidad mucho mayor al que estamos acostumbrados, tanto a nivel micrológico como macrológico.&#8221;</em></p>
<p>Baecker vaticina así el fin de la sociedad de sistemas y de los sistemas sociales. En su lugar aparecerán <em>redes heterogéneas</em> carentes de todo sentido preestablecido, sumidas en un orden temporal y ecológico que habrá desplazado al orden social del status y la jerarquía y al orden material del estado de cosas y sus funciones; un orden caracterizado <em>&#8220;por la sucesibilidad de todos los procesos y que definirá a cada suceso individual como un &#8216;siguiente paso&#8217; en un terreno fundamentalmente inseguro.&#8221;</em> Así, la inseguridad será el elemento constituyente de la sociedad próxima, el &#8220;modus&#8221; de sí misma, y la capacidad de enfrentarla, su capacidad fundamental: la sociedad deberá despedirse de las estructuras sociales homogéneas a las que está acostumbrada y prepararse para que en su lugar aparezcan clusters, redes heterogéneas complejas e incomprensibles; la sociedad, en palabras del propio Baecker, <em>&#8220;&#8230;deberá aceptar una complejidad con la que deberá buscar el encuentro, pero sin poder esperar comprensión.&#8221;</em></p>
<p>La morfología del cambio está signada por la figura del ordenador como ente comunicador: el planteo fundamental de Baecker es que la sociedad está comenzando a hacer partícipes a los ordenadores del proceso de comunicación, y que en este proceso las máquinas, aunque todavía no cuenten con nada parecido a la conciencia o a la inteligencia, tienen dos características fundamentales: primero, una enorme capacidad para recordar, es decir: para almacenar y gestionar grandes cantidades de información, a escala global y a la velocidad de la luz; segundo, una capacidad comunicativa de facto que surge naturalmente del primer punto y que crea una instancia comunicacional de consecuencias aún inimaginables, aunque hoy ya perceptibles:</p>
<p><em>&#8220;&#8230;nos enfrentamos a una instancia mucho más dramática, el &#8220;ordenador&#8221;, que a su vez está tan acoplado estructuralmente a la comunicación como hasta ahora solo lo había estado la conciencia. El ordenador &#8220;se comunica&#8221; al utilizar algorítmos (en la gestión de las bases de datos, en las máquinas de búsqueda, en la visualización de los sitios web, en los sistemas expertos de transacciones financieras, médicos o de ingeniería de soporte informático) que no entendemos ni conciente ni socialmente. Quiere decir que el ordenador se comunica, sin que podamos atribuírle &#8220;pensamiento&#8221; o &#8220;percepción&#8221;, como estamos acostumbrados a hacer con los seres humanos&#8230;&#8221;</em></p>
<p>Si bien la aparición de esta instancia comunicacional es muy reciente, mucho es lo que podemos aprender de quienes, para Baecker, son los <em>pioneros</em> de la <em>sociedad próxima</em>; por ello es que debemos prestar especial atención al trabajo de los corredores de bolsa, los médicos operarios de complejas máquinas de diagnóstico o soldados ultratecnologizados, cuya labor consiste en tomar decisiones en cuestión de segundos, apoyados por ordenadores que no entienden &#8220;ni conciente ni socialmente&#8221;, pero en los que deben poder confiar. Existen inumerables indicios de que este fenómeno ya está ocurriendo y que no solo es el producto de una <em>mente académica desconectada del mundo real</em>, como muchos podrían tener la tentación de pensar: hace algunos meses, por ejemplo, el New York Times publicó un artículo sumamente interesante y que refiere exactamente a esta cuestión: <a href="http://www.nytimes.com/2011/01/17/technology/17brain.html?_r=2&amp;hp" target="_blank">In new military, data overload can be deadly</a></p>
<p><a href="http://www.nytimes.com/2011/01/17/technology/17brain.html?_r=2&amp;hp" target="_blank"></a>En resumen, los <em>&#8220;Estudios&#8230;&#8221; </em>vislumbran una perspectiva teórica del desarrollo de la sociedad que, desde un análisis sitémico, aventura el fin de los sistemas, el fin de la teoría de sistemas y el fin de la modernidad. Lo que sigue es la sociedad próxima; y este libro bien puede leerse como el prólogo de la <em>teoría próxima</em>.</p>
<p>Por ahora, el libro está disponible solo en idioma alemán; pero les he traducido <a href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/NGes_Prologo.pdf" target="_blank">el prólogo</a> (.pdf) para quien se anime&#8230;</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/06/07/estudios-sobre-la-sociedad-proxima' addthis:title='Estudios sobre la sociedad próxima '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Amistad 2.0</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2011/04/05/amistad-2-0</link>
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		<pubDate>Tue, 05 Apr 2011 19:43:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bloc de Notas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura online]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<category><![CDATA[sociología]]></category>
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		<description><![CDATA[La columna de hoy de Rolando Hanglin en la nación no decepciona: es tan mediocre como siempre. Veo que sus notas cargan con el subtítulo "Pensamientos incorrectos" y cuando dejo de reír (es todo tan bizarro que no deja de tener su componente surrealista) no puedo evitar sentir un poquitín de vergüenza ajena ante tan pretenciosa sentencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/04/05/amistad-2-0' addthis:title='Amistad 2.0 ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>La <a href="http://www.lanacion.com.ar/1362951-quieres-ser-mi-amigo/a" target="_blank">columna</a> de hoy de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rolando_Hanglin" target="_blank">Rolando Hanglin</a> en la nación no decepciona: es tan mediocre como siempre. Veo que sus notas cargan con el subtítulo <em>&#8220;Pensamientos incorrectos&#8221;</em> y cuando dejo de reír (es todo tan bizarro que no deja de tener su componente surrealista) no puedo evitar sentir un poquitín de vergüenza ajena ante tan pretenciosa sentencia.<span id="more-1177"></span></p>
<p>Hanglin despotrica contra facebook, o mejor dicho, contra la &#8220;devaluación&#8221; de la palabra <em>amigo</em>: amigos eran los de antes, no este desconocido, indiferente e insultante amontonamiento de caritas de 20x20px. en la pantalla del monitor y ese grotesco número de &#8220;amistades&#8221; que termina siendo competencia adolescente por &#8220;a ver quién lo tiene más grande&#8221; (al número, digo).</p>
<p>Dado que &#8220;este país&#8221; fomenta el &#8220;culto a la amistad&#8221; (verdadera) &#8220;como ningún otro&#8221; y sabe tanto de amigos como de &#8220;fútbol o carne asada&#8221;, dice Rolando que <em>&#8220;resulta un poco extravagante que se haya aceptado en nuestro país la amistad-Facebook.&#8221;</em> (realmente, este señor da pena: le falta decir que <em>&#8220;tenemos todos los climas&#8221;</em> y gana el <strong><a href="http://thecampanelliawards.tumblr.com/" target="_blank">Premio Campanelli al Orgullo Argento</a></strong> -<del>que no existe pero que habría que inventar para galardonar a estos energúmenos</del>-)</p>
<p>Termina el &#8220;periodista&#8221; haciendo una escueta lista de las cosas para las cuales &#8220;internet no sierve&#8221;, lista por completo inútil por cierto, ya que durante todo su desahogo ya había llegado a la conclusión de que no sirve <em>&#8220;para nada&#8221;</em> (excepto quizás para encontrar amigos (&#8220;reales&#8221;) que viven en el exterior). Más o menos <a href="http://www.jupixweb.de/2009/08/02/vivimos-en-una-pesadilla-confortable-rodeados-de-almas-duplicadas-y-en-un-silencio-estremecedor">lo mismo</a> que dice Enrique Symns, ¿no? &#8211; Bueno, no del todo. El problema es que Rolando no es Enrique. No digo que intente serlo, pero mientras éste tiene la capacidad de elaborar un discurso sólido, elocuente, inteligente y gracioso, aquel lo único que hace es comportarse como mi vecina y repetir de oídas un discurso torpe, prejuicioso y que rebosa de lugares comunes, frases hechas, mediocridad e ignorancia.</p>
<p>Sin embargo, el tema de su columna me hizo acordar a una entrevista a <a href="http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre">Dirk Baecker</a> que tengo a medio traducir, en donde el sociólogo habla durante más de una hora sobre la sociedad de la información y en donde el periodista, una especie de Rolando Hanglin suizo, hace la misma muestra de ignorancia que su colega argentino y cuenta cómo no entiende por qué en facebook las &#8220;amistades&#8221; se llaman &#8220;amistades&#8221;. Transcribo un par de párrafos interesantes, mucho más interesantes que la paupérrima columna de Hanglin, y dejo la entrevista completa más abajo, en youtube y aún sin traducir:</p>
<hr size="1" />
<p><strong>- Durante el corto período de tiempo que tuve una cuenta en Facebook, recibí una solicitud de amistad tras otra, de gente que conocía poco o nada, y fue precisamente eso lo me hizo&#8230; huír de Facebook. ¿Por qué he de &#8220;oficializar&#8221; de esa forma una amistad, eso no equivale casi a enterrarla?</strong></p>
<p>- [...] Es una discusión que tengo a menudo con mis estudiantes: ¿Qué es hoy un &#8220;amigo&#8221;, si en facebook puedo tener ciento cincuenta o mil quinientos amigos? La respuesta es que sea lo que sea, ya no tiene nada que ver con lo que era antes. (a propósito: nos encontramos aquí frente a una oportunidad maravillosa para investigar que es exactamente lo que era &#8220;antes&#8221; un amigo. ¿Qué significa exactamente, saber que con suerte uno puede llegar a hacer entre tres y cinco amigos en toda su vida? ¿Cuál es el test que hay que absolver para saber si el otro es un amigo o no? ¿Tiene que ver con la frecuencia con la que nos reunimos? ¿Tiene que ver con la confianza, de que por ejemplo no vaya a hablar mal de mi a mis espaldas? ¿Tiene que ver con alguna forma de intimidad, de compartir esperanzas y miedos? ¿Qué es eso, el &#8220;ser amigo&#8221;? Una invención de los antiguos griegos&#8230;)</p>
<p><strong>- Su pregunta me lleva a lo que (quizás inconcientemente) ha dominado toda nuestra charla: La sociedad informática ¿Es superficial? ¿Ya no profundiza más, ni exige concentración? Los amigos se vuelven conocidos, los conocidos se vuelven amigos&#8230;</strong></p>
<p>- Sinceramente, no comparto en lo más mínimo ese tono de crítica cultural; aunque me parece interesante que exista esa observación&#8230;</p>
<p><strong>- &#8220;Surfear&#8221;, es la palabra para la superficie&#8230;</strong></p>
<p>- No, de ningún modo. &#8220;Surfear&#8221; (sobre todo si quiere analizar la palabra literalmente, si examina por ejemplo la &#8220;cultura del surf&#8221; en la costa de california), surfear es una tarea que exige paciencia y concentración extremas, y produce una forma de conexión extraordinariamente intensa con las imprevsibles corrientes del mar, ofrece la posibilidad de encontrarse durante horas &#8220;ahí afuera&#8221;, frente a la costa, en medio de una comunidad (solo en casos excepcionales los surfistas salen solos) y reflexionar sobre lo que pasa &#8220;ahí adentro&#8221;, en el continente, en tierra firme. Surfear es estar en una posición que permite observar el fondo sobre el que flotamos, sabiendo que no sabemos lo que sucede en él (dónde están los tiburones y donde se forman las corrientes y las futuras oportunidades para nosotros mismos) y que permite la observación del propio origen (¿de dónde venimos?) y la reflexión sobre cómo trasladar la propia experiencia de &#8220;ahí afuera&#8221; a &#8220;allí adentro&#8221;, hacia adentro de la sociedad (en este caso) californiana. De ningún modo es algo superficial, al contrario; pero aquí estamos hablando no ya de una profundización vertical, sino de una horizontal&#8230;</p>
<hr size="1" />
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="560" height="349" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/Wep6R-IOW-E?fs=1&amp;hl=de_DE" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="560" height="349" src="http://www.youtube.com/v/Wep6R-IOW-E?fs=1&amp;hl=de_DE" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/04/05/amistad-2-0' addthis:title='Amistad 2.0 '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Mundo Simio</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2011/03/22/mundo-simio</link>
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		<pubDate>Tue, 22 Mar 2011 14:02:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[constructivismo]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>

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		<description><![CDATA[...y sin embargo, siempre tuvimos la irrefrenable necesidad encontrarle un sentido al mundo, cualquiera - por no hablar de la necesidad de ejercer control sobre él; desde las danzas para hacer llover hasta las prácticas homeopáticas, pasando por casi todo lo demás, nuestra historia puede describirse como una sucesión de intentos de mitigar el caos que nos rodea... (Foto: <a href="http://nyaproject-bah.blogspot.com/2010/05/serie-nova-pensamentos-de_29.html" target="_blank">nyaproject-bah</a>) ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/03/22/mundo-simio' addthis:title='Mundo Simio ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><em><span style="color: #888888;">Por Juan Pablo Sáenz para </span></em><a href="http://ysinembargo.com/uebi/" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">Y SIN EMBARGO</span></em></a></p>
<h2><strong>La cámara obscura</strong></h2>
<p>&#8230;y sin embargo, siempre tuvimos la irrefrenable necesidad encontrarle un sentido al mundo, cualquiera (por no hablar de la necesidad de ejercer control sobre él; desde las danzas para hacer llover hasta las prácticas homeopáticas, pasando por casi todo lo demás, nuestra historia puede describirse como una sucesión de intentos de mitigar el caos que nos rodea). Lo importante para nosotros los monos no es conocer la causa de los sucesos, el mecanismo detrás de los fenómenos y la naturaleza de las cosas: lo importante, lo necesario, lo que nos mantiene con vida y relativamente cuerdos, es <strong>creer</strong> que los conocemos. Si hay algo que nuestro cerebro soporta menos que el caos, es la incertidumbre. Todavía hoy, después de millones de años de estar expuestos al caos y a la incertidumbre, de flotar insignificantes en un océano de azar, a la deriva y sin rumbo, generación tras generación tras generación, nuestro cerebro insiste en construir estructuras, orden y certezas, engañarnos constante y abiertamente y hacernos creer que los hechos son consecuencias de causas definidas y únicas que, (¡por supuesto!), nosotros comprendemos a la perfección. A diferencia de todos los demás monos.<span id="more-1152"></span></p>
<p>El cerebro construye la estructura en donde encajonarlo todo, y ante la aparición de un elemento nuevo de <em>&#8220;ahí afuera&#8221;</em>, dibuja en nuestra percepción un sinnúmero de flechas, subrayados y diagramas de flujo antes de que tengamos siquiera la ocasión de preguntarnos nada, y, por supuesto, antes de conocer cabalmente ni el texto ni el contexto de la cajita para la que se apresura a construir un lugar. Una vez armada la estructura, la caja no deberá moverse bajo ninguna circunstancia: allí no existe lugar ni para la duda ni, mucho menos, para la equivocación. (En otras palabras: en lugar de <em>construir una cosmovisión</em> desde la observación de la realidad, lo que hacemos los monos es <em>construir una realidad</em> en base a nuestra particular cosmovisión ).</p>
<p>Pero no todo es desesperación. Si bien aún hoy sigue resultando indefectiblemente infructuoso tratar de comprender la naturaleza de la realidad, hemos llegado a un momento socio-evolutivo desde donde parecemos poder percatarnos de que el orden de las cosas no existe, y en donde parecemos haber comprendido que en lugar de las cosas (como objeto ontológico de lo real), lo único que existe es nuestro discurso sobre las cosas. Pero lamentablemente (o por suerte; todavía no lo sé) esta comprensión solo funciona en el plano reflexivo, dislocado del resto de nuestra vida, y pareciera tener absolutamente cero injerencia en un ámbito más práctico: sabemos que nuestros sentidos nos engañan, nos sabemos dominados por nuestra propia ideología, entendemos que los objetos no existen en realidad&#8230; y sin embargo, seguimos sin ver aquello que no queremos ver, continuamos sacando conclusiones imposibles sobre cuestiones de toda índole y seguimos confundiendo el discurso con el objeto, las valoraciones con los valores (en el sentido amoral del término) y las construcciones con la realidad. Si es que existe tal cosa.</p>
<h2><strong>Esta foto es real</strong></h2>
<p>Todo ello forma parte de un sustrato biológico que condiciona nuestra forma de percibir, interpretar e interactuar con el mundo, con el <em>&#8220;ahí afuera&#8221;</em>, a un nivel demasiado básico pero que sirve, si subimos un escalón en el marco del análisis, para entender las construcciones humanas más complejas y por sobre todo, sirve para prestarle atención a sus formas y a sus deficiencias estructurales e inherentes a su condición de ser-humanas. (¿Son humanas? ¿Son deficiencias? ¿Son sinónimos?).</p>
<p>Lejos del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Constructivismo_(filosof%C3%ADa)" target="_blank">constructivismo</a> postulado hasta ahora, en medio del neomarxismo/lacanianismo de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ernesto_Laclau" target="_blank">Laclau</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Slavoj_%C5%BDi%C5%BEek" target="_blank">Žižek</a>, nos encontramos con el concepto de los <em>significantes flotantes</em> y con una enorme <em>&#8220;ausencia de significados en un imperio de significantes&#8221;</em>. Según los sociólogos, vivimos inmersos en un universo de significantes vacíos y de significados contingentes, o dicho de otro modo: nuestros discursos funcionan con palabras (significantes) dotadas de una flexibilidad tal que son capaces de soportar cualquier carga (significados). <em>&#8220;Terrorismo&#8221;, &#8220;Pueblo&#8221;, &#8220;Verdad&#8221;, &#8220;Sociedad&#8221;, &#8220;Ecología&#8221;, &#8220;Libertad&#8221;</em>, son algunos ejemplos de estos significantes flotantes, que aceptan por igual múltiples significados. Si bien Žižek continúa diciendo que <em>&#8220;&#8230;cuál de los discursos logre &#8216;apropiarse&#8217; </em>[del significante]<em> dependerá de la lucha por la hegemonía discursiva, cuyo resultado no está garantizado por ninguna necesidad subyacente&#8230;&#8221;</em>, ¿no es acaso éste el modelo constructivista de observación de las ideologías por excelencia? Dejemos de lado el componente neomarxista de la <em>&#8220;lucha por la hegemonía discursiva&#8221;</em>, que no viene al caso aquí, simplemente porque (volviendo al constructivismo) no hace falta el <em>&#8220;triunfo&#8221;</em> de ningún significado: si los significados son contingentes, múltiples significados pueden coexistir dentro de un mismo significante sin problemas. O mejor dicho: con problemas. De hecho exactamente eso es lo que sucede: hay problemas. Y los hay desde que comenzamos a comunicarnos, hace mucho tiempo, cuando los monos comenzamos a nombrar las cosas y comenzamos a creer que el significado al que referíamos al utilizar un significante era uno, único, verdadero, universal y ajeno a nosotros mismos. Cómo si existiera tal cosa.</p>
<h2><strong>¿De qué hablamos? ¿Sabe usted a qué me refiero?</strong></h2>
<p>La única forma de mitigar esos problemas es entender que los significados que nos inventamos  no son de ninguna forma ajenos a nosotros mismos sino que por el contrario, proceden del cerebro, un órgano demasiado preocupado por su propia salubridad – pero sin conexiones fiables con el <em>&#8220;ahí afuera&#8221;</em>,  un ente que nos construye y que además construye objetos en los que podamos apoyarnos. Así, los objetos son todos <em>objetos construidos</em> y por lo tanto: <em>ideales</em>, desde los árboles y las vacas hasta la literatura o el fascismo, indispensables para la <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas" target="_blank">comunicación del hombre con el mundo</a>, pero cuyo grado de <em>&#8220;veracidad&#8221;</em> en el sentido de una correspondencia con una <em>&#8220;realidad ontológica&#8221; </em>no puede ser medida de ninguna forma, ya que como dice <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Heinz_von_Foerster" target="_blank">Heinz von Förster</a>, <em>&#8220;&#8230;si el conocimiento y el saber son descripciones que reflejan al mundo &#8216;tal cual es&#8217;, deberíamos tener un criterio para dicernir cuando nuestra descripción es &#8216;acertada&#8217; o &#8216;verdadera&#8217; y cuando no.&#8221;</em> Lo cual es a todas luces imposible, ya que la elaboración de dicho criterio solo podría efectuarse <em>&#8220;desde afuera&#8221; </em>y los monos somos, por definición, nuestro propio <em>&#8220;aquí adentro&#8221;</em>.</p>
<p>Si podemos aceptar todo esto sin tener que recurrir compulsivamente a la violencia (reconozco que la comprensión de estas cosas puede producir mucho miedo), habremos dado un gran paso en el largo, apasionante y hasta ahora terriblemente desaventurado camino hacia dejar de ser monos.</p>
<p><em><span style="color: #888888;">Publicado originalmente en la revista </span></em><a href="http://ysinembargo.com/uebi/" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">Y SIN EMBARGO</span></em></a><em><span style="color: #888888;">.<br />
(Véase versión </span></em><a href="http://issuu.com/ysinembargo/docs/ysinembargomagazine_27" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">online</span></em></a><em><span style="color: #888888;"> o </span></em><a href="http://www.blurb.com/bookstore/detail/2051335" target="_blank"><em><span style="color: #888888;">impresa</span></em></a><em><span style="color: #888888;">)</span></em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/03/22/mundo-simio' addthis:title='Mundo Simio '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El Golden Rice y la cara fea de Greenpeace</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2011/01/09/el-golden-rice-y-la-cara-fea-de-greenpeace</link>
		<comments>http://www.jupixweb.de/2011/01/09/el-golden-rice-y-la-cara-fea-de-greenpeace#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 09 Jan 2011 01:59:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Ateísmo]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>

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		<description><![CDATA[A diferencia de otros trabajos de investigación biogenétia que persiguen intereses comerciales, el “Golden Rice” fue creado con el propósito expreso de ser regalado a los productores más pobres del planeta para luchar contra la alta tasa de mortalidad ocasionada por una dieta carente de vitamina A...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/01/09/el-golden-rice-y-la-cara-fea-de-greenpeace' addthis:title='El Golden Rice y la cara fea de Greenpeace ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Leyendo una nota de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mauricio-Jos%C3%A9_Schwarz" target="_blank">Mauricio José Schwarz</a>, me puse a reflexionar -otra vez- en Greenpeace y en su capacidad para atraer a aquellos contemporáneos de buen corazón y de mejores intenciones, pero muy ingenuos y a menudo también (lastimosamente), nada más que &#8220;idiotas útiles&#8221; en manos de ciertos lobos difrazados de oveja.<span id="more-1091"></span> (Un muy buen acercamiento a la irracionalidad y malevolencia de Greenpeace (si, si: dije <em>malevolencia</em>) encontramos en un episodio de la excelente serie descubre-charlatanes <em>&#8220;Penn &amp; Teller: Bullshit!&#8221;</em> didicado a la &#8220;<a href="http://www.youtube.com/watch?v=2DX3lZ8peBU" target="_blank">Histeria Medioambiental</a>&#8220;).</p>
<p>Schwarz comenta en su nota cómo <a href="http://www.greenpeace.org" target="_blank">Greenpeace</a> está obstruyéndo sistemáticamente la legalización del <em>&#8220;Golden Rice&#8221;</em>, una variedad de arroz genéticamente modificado para proporcionar <strong>vitamina A</strong>, con cuya producción que se salvarían las millones de personas cuya alimentación está basada en él y que año tras año mueren por deficiencia de dicha vitamina, sobre todo en Asia y África. El &#8220;<em>Arroz Dorado</em>&#8221; fué creado por un equipo de científicos a cargo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ingo_Potrykus" target="_blank">Ingo Potrykus</a>, un biólogo alemán que en el año 2000 anunció, después de diez años de investigación en el Instituto de Ciencias Vegetales del <a href="http://www.ethz.ch/" target="_blank">Instituto Federal Suizo de Tecnología</a>, que había podido al fin incorporar dos genes al arroz con cuya ayuda el alimento biosintetiza beta-caroteno natural, una sustancia que nuestro cuerpo utiliza para producir vitamina A.</p>
<p>A diferencia de otros trabajos de investigación biogenétia que persiguen intereses comerciales, el &#8220;<em>Golden Rice</em>&#8221; fue creado con el propósito expreso de ser regalado a los productores más pobres del planeta para luchar contra la alta tasa de mortalidad ocasionada por una dieta carente de vitamina A, pero Greenpeace y otras ONG se oponen dogmáticamente a su utilización, habiendo evitado políticamente, hasta hoy, su introducción en el mercado, sin más argumento que la afirmación taxativa de que los alimentos manipulados genéticamente son &#8220;peligrosos&#8221;. Y punto. (O sea: apelando al <em>miedo</em> y sin ningún argumento)</p>
<p>Para que esta entrada no se convierta en un mero copypasteo de <a href="http://charlatanes.blogspot.com/2011/01/morir-de-miedo-ajeno.html" target="_blank">la nota de Schwarz</a> (que recomiendo ampliamente) transcribo aquí una entrevista a Ingo Potrykus, el científico que desarrolló el &#8220;<em>Golden Rice</em>&#8220;, publicada en diciembre del 2007 por el portal austríaco <a href="http://www.persoenlich.com" target="_blank">persoenlich.com</a>, donde explica las características de su proyecto y por qué no debemos temerle a la ingeniería genética.</p>
<p>Yo agregaría que no debemos temerle al avance científico en general y que los razonamientos dogmáticos, vengan de Greenpeace o del Papa, están muy bien para la iglesia y para el <em>Homo Neanderthalensis</em>, pero nada más. La Ingeniería Genética, la Investigación con Células Madre, el Diagnóstico Genético Preimplantacional, la Energía por Fusión Nuclear (supuestamente estamos cerca) y tantas otras maravillas producto del conocimiento científico deberían colmarnos de asombro en lugar de despertar miedos irracionales e imbéciles, pero por sobre todo: perjudiciales y venenosos.</p>
<p>La entrevista original (en alemán) <a href="http://www.persoenlich.com/pdf/interviews/interviews419.pdf" target="_blank">puede leerse aquí</a></p>
<p><em><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></em></p>
<hr size="1" />
<p style="text-align: center;"><strong>Una entrevista con INGO POTRYKUS</strong><br />
<em>de Oliver Prange</em></p>
<p><strong>Profesor, ¿Qué fue lo que Ud. inventó?</strong></p>
<p>En el ámbito de la biología no puede &#8220;inventarse&#8221; nada. Lo que quise hacer fue ralizar un aporte para reducir la carencia de vitamina A. Lo que logramos fue modificar el arroz, la principal fuente alimenticia de los pobres, para que produzca beta-caroteno, que no está presente en el arroz común, para que luego el cuerpo se encargue de transformar esa sustancia en vitamina A. Las personas pobres, que se alimentan casi exclusivamente de arroz, carecen de vitamina A, lo que tiene graves consecuencias para la salud, produciendo ceguera o hasta la muerte. En 1990, cuando comenzamos con el proyecto, muchos de nuestros colegas estaban convencidos de que sería demasiado complicado. Pero después de diez años conseguimos, el profesor Peter Beyer (que me fue de una gran ayuda, de la universidad de Freiburg) y yo, la creación del <em>Golden Rice</em>, que contiene tanto beta-caroteno para que las personas pobres, que se alimentan casi exclusivamente de arroz, ya no sufran del sindrome de falta de vitamina A</p>
<p><strong>Entonces su investigación dio resultado. ¿Qué pasó después?</strong></p>
<p>La investigación ya había dado resultados en 1999, pero aún hoy no logramos nuestro objetivo. Sucede que aquí estamos hablando de cultivos transgénicos, de alimentos manipulados genéticamente, y en nuestra sociedad ellos son considerados peligrosos. Sin embargo existen miles de publicaciones que demuestran fehacientemente que los cultivos transgénicos son cultivos normales a los que no debemos tenerles miedo. Lamentablemente, dos meses después de nuestro hallazgo científico tuve que jubilarme; la política del <a href="http://www.ethz.ch/" target="_blank">EHT</a> es jubilar a los profesores al concluír el semestre en el que cumplen sesenta y cinco años. Debido a ello, ya no pude seguir utilizando la infraestructura y los recursos del EHT a los que tenía acceso siendo profesor. El otro gran problema es que si bien el gobierno financia diversas investigaciones, no existe financiación alguna a la hora de llevar los resultados de esas investigaciones a la práctica.</p>
<p><strong>¿Y entonces?</strong></p>
<p>Por lo común, financieramente hablando la mayoría de los descubrimientos científicos terminan en un callejón sin salida y no se continúa con la investigación. Solo aquellos descubrimientos que pueden ser interesantes para la industria farmacéutica, la medicina o la industria en general tienen buenas posibilidades de ser continuados, pues existen mecanismos que conducen a que ese tipo de descubrimientos sean desarrollados hasta la obtención de un producto comercializable. Pero para quienes, como nosotros, persiguen un interés humanitario, existen muy pocas posibilidades de financiamiento&#8230; y ninguna si hay ingeniería genética de por medio.</p>
<p><strong>¿Realmente no es posible comercializar su arroz?</strong></p>
<p>Es que nosotros no tenemos interés en la explotación comercial. <a href="http://www.syngenta.com/" target="_blank">Syngenta</a> hizo un intento en ese sentido, pero nos abandonó después de dos años. Con un proyecto para ayudar a los pobres no se puede ganar dinero. Y mientras nosotros conversamos, muere gente: todos los dias mueren seis mil personas por falta de vitamina A. Son dos millones por año, y en diez años, veinte millones de personas. La mitad de ellas se alimenta exclusivamente con arroz y sus vidas podrían haberse salvado gracias al <em>Golden Rice</em>.</p>
<p><strong>Son números impresionantes. Cabría esperar que las Naciones Unidas o alguna otra organización tomara cartas en el asunto.</strong></p>
<p>Así también lo creía yo. Podría haberse esperado, por ejemplo, de la <a href="http://www.who.int/es/index.html" target="_blank">Organización Mundial de la Salud</a> (OMS), que gasta entre noventa y cien millones de dólares anuales en repartir cápsulas de vitamina A. Y aunque esas medidas ayudan, siguen muriendo miles de niños por falta de vitamina A. La OMS podría ahorrar mucho dinero si utilizara el <em>Golden Rice</em>; pero todos mis intentos por despertar el interés de la OMS en ese sentido fracasaron rotúndamente.</p>
<p><strong>¿Cuales fueron los argumentos en contra?</strong></p>
<p>La OMS no tiene que argumentar nada; simplemente decide si desea apoyar un proyecto o no. Con el correr de los años entendí que es lo que probablemente se esconda detrás de las negativas: muchas organizaciones internacionales, entre ellas la <a href="http://www.fao.org/index_es.htm" target="_blank">Organización para la Agricultura y la Alimentación</a> y la <a href="http://www.unesco.org/new/es/unesco/ " target="_blank">UNESCO</a> dependen en gran medida de los denominados &#8220;países donantes&#8221;; estos son los países del primer mundo que las financian. Y en todos los países industrializados los cultivos transgénicos son sumamente impopulares. Ninguna de esas grandes organizaciones se atreve a apoyar a un proyecto para desarrollar cultivos transgénicos, pues ello sería ir en contra de la opinión pública y política reinante en los países donantes. Sencillamente tienen miedo.</p>
<p><strong>Pero la gente también tiene miedo. ¿Cuán peligrosos son los cultivos transgénicos realmente?</strong></p>
<p>Hoy sabemos con absoluta seguridad que son completamente inofensivos. La unión europea ha gastado millones de euros en la &#8220;Investigación de Bio-Seguridad&#8221; y contamos con los resultados de veinticinco años de investigación al respecto. El resultado: no existen peligros significativos en los cultivos transgénicos. Está todo publicado, pero ni los políticos ni los ciudadanos europeos quieren tomar esto en cuenta.</p>
<p><strong>Pero si es la verdad, ¿por qué razón no se la toma en cuenta, pudiendo salvar tantas vidas humanas?</strong></p>
<p>Existen varios motivos. Voy a nombrarle el que más me molesta: hoy en dia existe una oposición radical a los cultivos trasgénicos, muy profesional, muy bien financiada y muy interconectada a nivel global. Esta oposición radical a los cultivos trasgénicos es utilizada como un exitoso mecanismo político de recaudamiento de fondos: Greenpeace dispone de un presupuesto anual de 130 millones de dólares, proveniente de donaciones privadas y gubernamentales, justamente <em>porque</em> realiza campañas estruendosas, entre otras cosas, en contra de los cultivos transgénicos. Hay mucho dinero, influencia política y poder en juego. Y los denominados &#8220;Productores Bio&#8221; también salen ganando: pueden cobrar muy caro sus productos declarándolos &#8220;libres de manipulación genética&#8221;</p>
<p><strong>También podrían hacerlo si la situación fuera otra.</strong></p>
<p>Es cierto, pero si los cultivos trangénicos no fueran una obra del demonio [como se sugiere a menudo] ya no podrían obtener esos inmensos beneficios económicos. Por último, el argumento religioso según el cual el hombre no debe <em>&#8220;jugar a ser Dios&#8221;</em>, ignora la realidad de una forma escandalosa. El hombre juega a ser Dios desde hace miles de años. No existe una sola planta comestible que sea natural; por el contrario, todos nuestros alimentos fueron manipulados genéticamente, de una manera tremenda, mucho más masiva y dramáticamente de lo que estamos haciendo con la ingeniería genética. Desde hace miles de años sometemos a nuestros aliemntos a recombinación, inversión, exterminación e inducción de cromosomas y de mutaciones diversas. Tradicionalmente, la agricultura ha utilizado métodos extremadamente brutales para modificar el material genético de las plantas y lograr así las características que los humanos apreciamos en ellas. Nadie sería capaz de comer una planta &#8220;natural&#8221;. Pero todo esto es por completo ignorado. Un &#8220;Productor Bio&#8221;, por definición, no cultiva plantas manipuladas genéticamente, pero en realidad, todas las plantas comercializadas por ese productor fueron sometidas a una intensa modificación genética.</p>
<p><strong>¿Que otro tipo de oposición existe?</strong></p>
<p>Hay organizaciones de ayuda al tercer mundo que se oponen a los cultivos transgénicos pues ven en ellos un peligro para los campesinos de los países en vías de desarrollo. Por supuesto que existen riesgos, pero hasta hoy la práctica ha demostrado que la ingeniería genética, de la forma que existe actualmente, es utilizada con entusiasmo sobre todo por los pequeños productores de los países subdesarrollados. En la India, los productores de algodón practicamente obligaron a su gobierno a permitir el algodón transgénico: lo que hicieron fue simplemente robar las semillas y no preocuparse demasiado por las prohibiciones gubernamentales del momento. Al final, el gobierno hindú tuvo que ceder. Muchos estudios científicos demuestran que son sobre todo los pequeños productores y no las grandes industrias quienes sacan ventaja de la ingeniería genética.</p>
<p><strong>¿Y dónde está el riesgo?</strong></p>
<p>Desde sus comienzos, esta tecnología fue combatida porque la gente creía que solo le iba a servir a las grandes industrias. Y había buenos argumentos para creerlo: empresas como Monsanto, Dupont, Bayer o Syngenta comenzaban a comprar a pequeños productores para adquirir los conocimientos necesarios para ingresar al negocio de las semillas. Hoy, después de diez años de uso intensivo de esta tecnología nos enfrentamos a una situación que no me gusta: en la práctica, la ingeniería genética solo puede ser desarrollada por las grandes empresas. Pero ¿cómo llegamos a esta situación? Hacia el final de los años &#8217;80 había cientos de pequeñas empresas perfectamente equipadas y con la capacidad productiva necesaria para utilizar esta tecnología, pero nos enfrentabamos al problema de comercializar los cultivos transgénicos. A partir de entonces, Monsanto realizó una hábil jugada: le exigió al gobierno norteamericano la estrícta regulación del mercado de los cultivos transgénicos. De esa forma, Monsanto estaba poniéndose del lado de quienes se oponían a la ingeniería genética, pero por motivos bien diferentes.</p>
<p><strong>¿Y cuales serían esos motivos?</strong></p>
<p>Quienes se oponían quierían, llanamente, evitar la utilización de la tecnología. Sin embargo, Monsanto había descubierto la posibilidad de eliminar a todos los pequeños productores y a las organizaciones públicas de una sola vez: los mecanismos de regulación que se implementaron en norteamérica se volvieron tan costosos en tan poco tiempo, que solo las grandes industrias pudieron destinar los suficientes recursos para desarrollar los cultivos transgénicos. Monsanto y otras grandes empresas pudieron, con la ayuda de los oponentes a la ingeniería genética y regulaciones gubernamentales, eliminar de la competencia a cientos de pequeñas empresas perfectamente capacitadas para competir con ellos. Los movimientos en contra de los cultivos transgénicos son la causa de que hoy exista un monopolio de facto en esta industria. Le pongo un ejemplo que conozco bien: el desarrollo del <em>Golden Rice</em> costó 2,4 millones de Euros, dividido en diez años y dos grupos de trabajo. 240 mil Euros por año es el costo normal para un proyecto de estas caracteristicas, y podría ser solventado por muchos. Pero si a eso le sumamos costas de regulación del órden de entre 20 y 30 millones más y otros diez años de trámites burocráticos, entendemos porqué estos proyectos solo pueden ser solventados por grandes empresas, dueñas de enormes cantidades de capital. Regulaciones de este tipo evitan que la tecnología pueda ser utilizada por pequeñas empresas y por organizaciones públicas.</p>
<p><strong>¿Realmente no hay nadie que desee tomar el <em>Golden Rice</em> y lanzarlo al mercado?</strong></p>
<p>Desde que abandoné mis obligaciones académicas, mi ocupación principal ha sido lograr que el <em>Golden Rice</em> aprube todas las regulaciones para entregárselo a los campesinos. Queremos regalarles las semillas. Pero vamos a necesitar muchos años de paciente espera hasta terminar con todos los trámites. Por suerte, los gobiernos de los países subdesarrollados entienden muy bien la enorme ventaja que representaría tener el <em>Golden Rice</em>, y por eso financian los trámites, yo prácticamente no tengo que recolectar más dinero. Esa es ahora la tarea de los gobiernos de los países en donde se utilizará el <em>Golden Rice</em></p>
<p><strong>¿Quién lo financia, concretamente?</strong></p>
<p>Nosotros mismos no manejamos dinero. El desarrollo práctico de los diferentes tipos del arroz se lleva a cabo en los institutos de crianza de arroz en los países comprometidos, en las Filipinas, en India, en China, en Bangladesh. Y todas las pruebas a las que deben ser sometidos para su aprobación también son financiadas por esos gobiernos.</p>
<p><strong>¿Pero esos países deben someterse a todos esos mecanismos de regulación? ¿No puede un estado soberano como la India simplemente decidir no hacerlo?</strong></p>
<p>Eso sería hermoso. Pero los mecansmos de regulación tienen vigencia mundial, las Naciones Unidas invirtieron mucho dinero para hacer que la regulación vigente en Europa fuera aceptada por el resto de los países. Y hoy por hoy, no hay ningún país que pueda permitirse ignorar los tratados internacionales. Sin embargo hay gobiernos que quieren acelerar el proceso para ahorrar costos. Estoy bastante seguro que los costos de aprobación del <em>Golden Rice</em> en las Filipinas será mucho menor que en los países occidentales, lo que también puede decirse para la India y especialmente para Bangladesh.</p>
<p><strong>¿No cree que las personas nucleadas por las organizaciones de protesta simplemente le temen a esa nueva tecnología?</strong></p>
<p>Algunos seguramente sí. Pero las motivaciones son diferentes y raramente están basadas en un temor sincero. Greenpeace tendría serios problemas si la gente aceptara que el temor es infundado y que la tecnología también puede usarse para lograr cosas muy buenas. Para salvar vidas humanas, por ejemplo.</p>
<p><strong>¿Afirma que Greenpeace actúa en contra de sus propios principios? ¿Hay ejemplos que lo respalden?</strong></p>
<p>¿Ud. realmente cree todo lo que publica Greenpeace? No niego que haya miembros de Greenpeace movidos por una motivación idealista; pero los lineamientos políticos son definidos en la cúpula central de Greenpeace. Y allí solo hay fríos hombres de negocios que calculan que tipo de acción es la que genera más dividendos. Uno de los miembros fundadores de Greenpeace, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Patrick_Moore_(environmentalist)" target="_blank">Patrick Moore</a> (que estuvo a bordo del &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rainbow_Warrior" target="_blank">Rainbow Warrior</a>&#8220;, el barco insignia de Greenpeace hundido por los franceses) es hoy uno de los críticos más acérrimos de la organización. Moore se ha manifestado públicamente en más de una ocasión a favor del <em>Golden Rice</em> y exhortó a Greenpeace a no tratar de impedir ese proyecto humanitario. Pero a Greenpeace no le importa.</p>
<p><strong>En lo personal, ¿cómo se siente? Ud. ha desarrollado el <em>Golden Rice</em>, le ha dedicado media vida a ese proyecto de investigación, y ahora se ve impedido de alcanzar su objetivo por una tontería de esta naturaleza.</strong></p>
<p>Estoy acostumbrado. Ya en 1986, cuando comencé mi cátedra en el ETH, había una oposicion radical. Y no es algo que me moleste demasiado, a no ser por el hecho de que hay muchísimas personas, niños en su mayoría, que mueren o enceguecen inútilmente. Existe un estudio muy detallado que muestra cual sería el resultado potencial de la utilización del <em>Golden Rice</em> en India. Resultado: si en la India pudiera implementarse el <em>Golden Rice</em> de manera adecuada, podrían salvarse las vidas de cuarenta mil niños por año y muchos más no quedarían ciegos. Los números son claros. Lo que me indigna sobremanera es que Greenpeace hace todo lo posible para retrasar todo lo posible la aprobación sin tener en cuenta estos estudios. Nos tenemos que atener a unas reglas que conducen a que el <em>Golden Rice</em> pueda consumirse con diez años de retraso. Y diez años de retraso significan: cuatrocientos mil niños muertos y muchísimos ciegos, solo en la India. Y la India es solo un país; si tenemos en cuenta a otros países en Asia y Sudamérica, estamos hablando de millones de muertes inútiles. Y lo único que tendríamos que hacer para evitarlas sería aceptar los hechos científicamente comprobados: los cultivos transgénicos son cultivos como cualquier otro, que no conllevan mayores riesgos que las plantas normales y que pueden ser utilizadas de la misma forma.</p>
<p><strong>¿Esto no puede hacerse en secreto? Estamos hablando de salvar vidas humanas.</strong></p>
<p>Si en algún lugar del planeta apareciera Golden Rice, todo el mundo sabría de donde proviene. Aunque no seamos los únicos que podemos fabricar el arroz: el procedimiento es simple y cualquier estudiante podría copiarlo. Pero aún en el caso de que alguien lo hiciera, eso no cambiaría demasiado la situación general; si alguien cultivara Golden Rice de manera ilegal significaría una catástrofe en términos de aceptación. No queremos llegar a ese punto, y por eso controlamos estríctamente a todos nuestros socios. Todos los dias recibo eMails de productores que me piden que les de el Golden Rice; pero simplemente no puedo hacerlo.</p>
<p><strong>¿Cree Ud. que Greenpeace y Monsanto trabajan juntos en su opocisión a los cultivos transgénicos?</strong></p>
<p>No, yo no iría tan lejos. Pero una regulación estrícta juega a favor de los intereses de ámbos. Hay rumores de que las grandes empresas &#8220;compran&#8221; una cierta&#8230; tranquilidad política. Y podemos suponer que se lucha con artillería pesada al haber tanto dinero de por medio.</p>
<p><strong>¿Porqué están tan en contra de los cultivos transgénicos, si las evidencias científicas hablan a su favor?</strong></p>
<p>Greenpeace sabe muy bien que el <em>Golde Rice</em> goza de una cierta popularidad. Que hay mucha gente esperando su aprobación. Cualquiera que estudie el asunto entiende en seguida las ventajas de este cultivo. Por eso no sería muy inteligente que Greenpeace polemizara directamente en contra del <em>Golde Rice</em>; es mejor hacer campaña por un Asia libre de arroz &#8220;manipulado genéticamente&#8221;: entonces todos piensan en la industria, en un arroz herbicida o resistente a las plagas de insectos. Rápidamente se crean alianzas para mantener a los cultivos libres de manipulación genética. Greenpeace no tiene que correr el riesgo de perder la lucha contra el <em>Golde Rice</em>; si el arroz transgénico se prohibe en Asia, tampoco habrá cabida para el <em>Golde Rice</em>.</p>
<p><strong>¿Qué opina de la utilización de ingeniería genética para producir más cantidades de combustible en base a los productos agrícolas?</strong></p>
<p>Es indignante. Esta corriente de moda del &#8220;Biodiesel&#8221; tiene consecuencias espeluznantes; es lo que está sucediendo en México. Desde que el maíz puede convertirse en combustible hay cada vez menos comida para los más pobres. Yo, que luché toda mi vida para asegurar la alimentación de los más pobres, considero que es inaceptable utilizar alimento (o tierras en donde podría cultivarse alimento para las personas) para la producción de combustible&#8230; para mí es un gran sinsentido.</p>
<p><strong>El maiz utilizado para la producción de Biodiesel, ¿está manipulado genéticamente?</strong></p>
<p>Seguramente. Hay muchas investigaciones que intentan mejorar el rendimiento de las plantas para la producción de combustible, y para esos proyectos siempre hay dinero de sobra. Pero mientras se utilicen tierras en donde podrían cultivarse alimentos&#8230; creo que es la dirección equivocada: todavía hay 800 millones de personas en todo el mundo que mueren de hambre. Se necesitan tres hectáreas de tierra en donde podría crecer trigo para producir tres automóviles en Suiza, creo que eso ilustra la locura de una manera ejemplar. La cuenta que equipara alimentos con biodiesel está totalmente equivocada.</p>
<p><strong>¿No es que simplemente somos demasiados habitantes en este planeta?</strong></p>
<p>Ese es un argumento que ya he escuchado muchas veces, a menudo de parte de mis estudiantes. Pero para mi no es aceptable que un suizo malacostumbrado con lujos alimenticios opine que deberíamos dejar morir de hambre a otros seres humanos. Este planeta podría alimentar a 20 mil millones de personas si menejaramos concientemente la agricultura mundial. Dejar morir a personas de hambre es una idea tan absurda como la de no tener hijos para que no produzcan más hidróxido de carbono. ¡Es una enorme estupidez!</p>
<p><strong>¿Cual es, para Ud, la superstición más absurda en el ámbito de la biología?</strong></p>
<p>Lo más absurdo es la creencia de que los cultivos transgénicos son peligrosos. Muchas personas ya lo han escuchado tantas veces que se lo creen, y hoy por hoy les pasa como con el rey que va desnudo con su traje nuevo: ya no pueden reconocer su error, pues se verían tan absurdos como el rey sin ropas. Lo terrible es que esto no es un cuento, sino que por esa idiotez solamente en la India mueren cuarenta mil niños por año.</p>
<p><strong>Y sin embargo: ¿no existe una pequeña cuota de riesgo? ¿Sabemos realmente como van a comportarse los cultivos transgénicos en el futuro?</strong></p>
<p>Yo tengo 74 años y hace 60 que me dedico a la biología. Mis conocimientos no pueden estar del todo equivocados, de lo contrario no hubiese llegado a ser profesor del ETH. Y yo le digo: no hay ningún motivo biológico para suponer algún peligro &#8220;especial&#8221; en los cultivos transgénicos. Todas las plantas contienen riesgos desconocidos; la patata normal posee el potencial de producir sustancias mortales. Los agricultores han conseguido neutralizar los genes que producen veneno, pero ¿qué pasaría si esos genes sufrieran una mutación? (cualquier gen puede mutar en cualquier momento!) Nadie puede garantizarle a Ud. que en la patata que compró esta mañana no se haya producido una mutación que haya reactivado el gen productor de veneno. La posibilidad de que esto ocurra es ínfima, pero no es igual a cero. Y exactamente igual sucede con los cultivos transgénicos, solo que en este caso se hace un gran teatro del asunto. Pero en realidad estamos ante el riesgo biológico normal al que nos enfrentamos diariamente. Los sistemas biológicos están sometidos a un cambio constante, inevitable e impredecible. Lo decisivo es la comparación entre cultivos transgénicos y no-transgénicos, en especial en las plantas de consumo. Y en vista a algún tipo de riesgo adicional no hay absolutamente ningún tipo de diferencia. Cuando hoy en día se discute sobre cultivos transgénicos nos vemos catapultados, lamentablemente, a la profundiad más honda de la edad media.</p>
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		<title>El formateo del Hombre</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jun 2010 18:54:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre' addthis:title='El formateo del Hombre ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><a class="highslide" onclick="return hs.expand(this)" href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/dirkbaecker.jpg"><img title="Click to enlarge" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/dirkbaecker_thumb.jpg" alt="Highslide JS" hspace="10" vspace="10" align="left" /></a> En estos días leí una entrevista con <a href="http://de.wikipedia.org/wiki/Dirk_Baecker" target="_blank">Dirk Baecker</a>, uno de los sociólogos más importantes de Alemania, alumno de Niklas Luhmann e impulsor de la sociología de sistemas en la actualidad. Uno de los pocos intelectuales de verdad que toman en serio al internet, sus derivados y sus consecuencias para la morfología de la sociedad futura. La entrevista, publicada en mayo pasado por el <a href="http://www.faz.net" target="_blank">Frankfurter Allgemeine Zeitung</a>, puede encontrarse <a href="http://www.faz.net/s/RubCEB3712D41B64C3094E31BDC1446D18E/Doc~E875917D63CDA4DAAB16BA4F6B779A79C~ATpl~Ecommon~Scontent.html" target="_blank">aquí</a>.<span id="more-795"></span> La traducción es mía:</p>
<blockquote><p><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></p></blockquote>
<p><em>¿Es Facebook un sustituto de la religión? ¿Qué podemos aprender de Google? ¿Cómo podemos superar la sobreexigencia mediática? Una entrevista con el sociólogo Dirk Baecker.</em></p>
<p><strong>- Sr Baecker: ¿Estamos sobreexigidos por las computadoras?</strong></p>
<p>- La sobreexigencia que padecemos ante la computadora es la misma que tenemos desde que comenzó la &#8220;Era eléctrica&#8221;. Dice <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_McLuhan" target="_blank">Marshall McLuhan</a> que la electricidad es instantaneidad; es intercambio de señales a nivel mundial y a la velocidad de la luz. Desde entonces que estamos conectados globalmente, pero seguimos sin saber de dónde sacar el espacio y el tiempo necesarios para traducir eso a una escala humana.</p>
<p><strong>- ¿La computadora no nos impone de algún modo esa instantaneidad?</strong></p>
<p>- La computadora y sus derivados (internet, intranet, bases de datos y redes informáticas) solo la usan. Pero al usarla, la ponen a nuestra disposición, aumentando así el problema. Por eso debemos observar a los pioneros (brokers pendientes de los últimos cables de noticias, médicos trabajando con computadoras de diagnóstico, soldados con equipamiento de alta tecnología), si queremos saber si seremos capaces de estar a la altura de esa sobreexigencia. Pero eso no es nuevo; la humanidad ha superado con un éxito considerable por lo menos tres sobreexigencias de similares dimensiones, como lo fueron la introducción del lenguaje, de la escritura y de la imprenta. No poseemos documentos de lo que implicó la introducción del lenguaje, pero desde la introducción de la escritura contamos con descripciones precisas de las sobreexigencias a las que nos enfrentaron las nuevas posibilidades mediáticas. Platón miró a Egipto y temió que la polis griega se burocratizara y que la comunicación humana se volviera fría y rígida, si empezaban a confiar en la escritura y en el apoyo mecánico a la memoria que representa. Sucedió todo lo contrario: con la introducción de la escritura, los griegos inventaron la filosofía; y en los albores de la modernidad, con la introducción de la imprenta, se inventó el mundo de los sentimientos.</p>
<p><strong>- ¿Entonces la sobreexigencia es de naturaleza social, no psíquica?</strong></p>
<p>- No, no, es solo una parte del fenómeno. La psique no permanece inmócule cuando la comunicación sucede, por un lado, a la inconmensurable velocidad de la luz y en donde, por el otro, existen máquinas que cuentan con enormes bases de datos y operan a velocidades que no comprendemos y que participan de esa comunicación a la que debemos ser capaces de hacer frente. Nadie hablaría de<em> &#8220;multitasking&#8221;</em> si no ejerciera una fascinación sin límites sobre nosotros. Nos encontramos ante posibilidades de comunicación frente a las cuales la psique y el cuerpo humanos deben adaptarse primero. Nuestros niños nos enseñan cómo.</p>
<p><strong>- Su hipótesis es que la computadora será el medio de difusión de la &#8220;próxima sociedad&#8221;, a cuyas puertas nos encontramos. ¿Qué caracterizará a esa sociedad próxima?</strong></p>
<p>- Según todo lo que podemos observar hasta ahora, esta sociedad adaptará sus estructuras sociales a redes heterogéneas, y su cultura al procesamiento de velocidad. Las redes heterogéneas vendrán a ocupar el lugar de los sistemas funcionales, más bien homogéneos, que conocemos de la sociedad moderna. Vamos a tener que vérnosla con la improbable formación de clusters, con raras combinaciones de historias, medios sociales, personas y organizaciones, con poses, que cruzarán la sociedad sin que sepamos de donde vienen ni hacia donde desaparecen. Nuestra cultura tendrá que despedirse cada vez más de la Razón de la Modernidad y, en su lugar, deberá aceptar una complejidad con la que deberá buscar el encuentro, pero sin poder esperar comprensión.</p>
<p><strong>- ¿Qué papel juegan Twitter, Facebook y cosas así?</strong></p>
<p>- Las redes sociales serán la forma de juego de la próxima sociedad. Ahí podemos probar lo que significa la comunicación en el medio de la red de computadoras; son tan importantes como los juegos de video. Aquí la comunicación, la interacción y la percepción se conectan de una forma nueva, se aprenden nuevos estados de ánimo y nuevas estructuras conceptuales. Aquí caemos en la cuenta, de una vez y para siempre, que la comunicación exige de los hombres no solo su atención espiritual, sino también su atención psíquica y física. En contacto con ese medio y con esos juegos, el Hombre es formateado, como ya pasó con la televisión. Él ya sabe hablar, leer y escribir , y ahora aprende a contar con una comunicación que hace uso del lenguaje, la escritura, la imágen, el video y el sonido por partes iguales. La cuestión que se plantea es: ¿Cómo lo logrará sin ser absorbido? ¿Cómo aprenderá a contar con la mentira, el engaño y la estafa y, al mismo tiempo, a usar las posibilidades de este medio?</p>
<p><strong>- Su colega <a href="http://de.wikipedia.org/wiki/Norbert_Bolz" target="_blank">Norbert Bolz</a> lo describe como un &#8220;sustituto de la religión&#8221;, apto para la ceración de &#8220;Confianza en el mundo&#8221;. ¿Facebook es el nuevo catecismo?</strong></p>
<p>- Si por catecismo entendemos un medio por el cual se le enseña al Hombre la manera en la que ha de utilizar, en nuestro caso, la computadora: sí. Y al menos éste sería un catesismo escrito ya no por los padres de la iglesia, sino por los mismos usuarios, y por eso hay muchos observadores que reaccionan con tanta desconfianza ante lo que está pasando. Yo no creo que sea un sustituto de la religión; pero sí es un punto de partida para repensar nuestras expectativas ante la religión. Así como la religión tuvo que encontrar nuevos formatos ante el surgimiento del idioma, de la escritura y de la imprenta; pasando del espiritismo primitivo por el monoteísmo hasta llegar a convertirse en consuelo interior, ahora también tendrá que dar nuevas respuestas. Teilhard de Chardin y su alumno, Marshall McLuhan, creían que el futuro del cristianismo estaba en el Espíritu Santo, probablemente porque sea más rápido que el Padre y que el Hijo; el éxito mundial de movimientos espiritualistas les dan la razón. Facebook y otros no son un sustituto de la religión, pero sí son medios a los que la religión debe encontrar una respuesta. Por eso yo no los investigaría suponiendo que son solo una expresión de &#8220;confianza en el mundo&#8221;, sino también como medios de revisión de &#8220;desconfianza en el mundo&#8221;. ¿Qué contamos? ¿Qué callamos? ¿Comenzaremos, aquí también, a hablar en lenguas?</p>
<p><strong>- ¿Está de acuerdo con la siguiente frase de los autores norteamericanos Christakis y Flower?: &#8220;Si sé lo que están haciendo sus amigos, puedo predecir con bastante seguridad lo que Ud. hará en breve&#8221;</strong></p>
<p>- Creo que el éxito de la denominada &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sociof%C3%ADsica" target="_blank">sociofísica</a>&#8221; de los últimos años es sumamente interesante; que ha desarrollado una especie de epistemología de la comunicación, es decir, que observa procesos de contagio en el comportamiento de consumo, en el comportamiento de accionistas, en la propagación de ideologías políticas. Sin embargo, esa observación se olvida de la otra mitad de la sociología: la descripción de los mecanismos que han desarrollado las sociedades humanas para evitar el contagio. Cada proceso de diferenciación entre medios sociales, organizaciones o sistemas funcionales es un proceso que crea barreras, que procura que dentro del ámbito del comportamiento humano, diferenciarse sea por lo menos tan interesante como semejarse. Entonces, si sé lo que están haciendo sus amigos, lo único que sé es que Usted también hará algo; pero no sé si será lo mismo que están haciendo ellos o si será cualquier otra cosa.</p>
<p><strong>- Su antiguo profesor, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Niklas_Luhmann" target="_blank">Niklas Luhmann</a>, dijo sobre la computadora es un aparato que modifica la relación entre la superficie y la profundidad: la superficie es una pantalla que apenas exita los sentidos humanos; y la profundidad es una máquina. Y eso crearía nuevas formas de comunicación, pero también nuevas formas de &#8220;impotencia&#8221;. ¿Estaba haciendo referencia a la pregunta que el publicista norteamericano Nicholas Carr planteó en uno de sus últimos ensayos: &#8220;<a href="http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2008/07/is-google-making-us-stupid/6868/" target="_blank">Is Google making us stupid?</a>&#8220;?</strong></p>
<p>- De ninguna manera. Luhmann estaba muy impresionado de que la pantalla sea la única interfaz capaz de conectarnos con la profundidad de la computadora y sus redes. <em>Google is making us smart</em>, pero solo teniendo en cuenta que recién desde que existe Google comenzamos a reflexionar sobre la inteligencia de redes y sus efectos, y que, también, recién desde que exite Google que nos damos cuenta que las distribuciones probabilísticas de la realidad se parecen menos a la curva de la distribución normal de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Friedrich_Gauss" target="_blank">Gauß</a> y más a la <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/ley/Zipf/elpepusocdgm/20091213elpdmgpan_3/Tes" target="_blank">Ley Potencial de Zipp</a>. Sabemos que ignoramos los <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Larga_cola" target="_blank">long tails</a></em> de nuestras búsquedas en Google al examinar solo los primeros resultados, y que eso que ignoramos puede contener nichos y sorpresas muy interesantes. Y con el paso del tiempo hemos aprendido que los <em>heavy tails</em>, es decir, la concentración de probabilidades en los extremos de la distribución probabilística, nos muestran aquellas singularidades que dejan las mayores huellas en el mundo.</p>
<p><strong>- ¿Lo sabemos realmente? El humorista norteamericano Colbert tiene una rutina en donde se burla, en este contexto, de la &#8220;realidad&#8221;, en la cual por medio de Google, Wikipedia y Cía., cualquier idea puede comnvertirse en &#8220;realidad&#8221;, si encontramos la suficiente cantidad de personas que la aprueben como tal.</strong></p>
<p>- Los griegos y los romanos tenían a Diosa &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Feme" target="_blank">Feme</a>&#8221; (o &#8220;Fama&#8221; para los romanos), para advertirles sobre la rapidez y la facilidad con la que se difunden las habladurías y los rumores y cómo pueden convertirse así en realidad. No existe sociedad humana alguna en la que no resulte sumamente atractivo participar de un rumor que considere a su posibilidad	tan seriemente como a la realidad misma. Así puede demostrarse la propia integración en la red y puede comprobarse la ingenuidad de los demás; y tambiérn se es parte de aquel proceso ambibalente, mediante el cual la sociedad se está autocuestionando permanentemente y al mismo tiempo, se autoinmuniza ante la ingenuidad. Estudiamos el concepto de &#8220;realidad&#8221; precisamente porque no es fácil discernir lo real de lo irreal: es difícil. Y también la realidad es algo que se diferencia, pero ¿de qué? Y ¿quién nos garantiza que la diferenciación funcione? La comunicación por computadora no deja de ser comunicación, y ¿qué hay en ello de real o irreal?</p>
<p><strong>Entrevista:</strong> Thomas Strobl, para el <a href="http://www.faz.net/s/RubCEB3712D41B64C3094E31BDC1446D18E/Doc~E875917D63CDA4DAAB16BA4F6B779A79C~ATpl~Ecommon~Scontent.html" target="_blank">Frankfurt Allgemeine Zeitung </a><br />
<strong>Traducción:</strong> jupixweb.de</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre' addthis:title='El formateo del Hombre '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La concordancia ideológica o la negación de la realidad</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad</link>
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		<pubDate>Tue, 11 May 2010 23:47:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[constructivismo]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>

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		<description><![CDATA[Cómo los seres humanos preferimos elaborar las observaciones que hacemos del mundo para que concuerden con nuestra propia cosmovisión, en lugar de proceder de manera inversa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad' addthis:title='La concordancia ideológica o la negación de la realidad ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Continuando con la serie sobre constructivismo, transcribo aquí un texto de Paul Watzlawick, publicado originalmente en su libro &#8220;Wie wirklich ist die Wirklichkeit?&#8221; (traducido al español con el título &#8220;¿Es real la realidad?&#8221;), en donde describe un experimento que muestra el problema de la concordancia ideológica, o como los seres humanos preferimos elaborar las observaciones que hacemos del mundo para que concuerden con nuestra propia cosmovisión, en lugar de modificar nuestras convicciones para que concuerden con las observaciones que hacemos del &#8220;mundo exterior&#8221;<span id="more-784"></span></p>
<hr size="1" />
<p><span style="color: #cc6600;"><strong>UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO</strong></span><br />
Ìndice<br />
<strong>PARTE I: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i">Introducción y Puntos de Partida</a></strong><br />
<strong>PARTE II: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios">La realidad de los medios</a></strong><br />
<strong>PARTE III: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas">Consideraciones sistémicas y epistemológicas</a></strong><br />
<strong>PARTE IV: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas">La clausura operacional de los sistemas</a></strong><br />
<strong>PARTE V: La concordancia ideológica o la negación de la realidad</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<hr size="1" />
<blockquote><p><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></p></blockquote>
<p>El texto, que aparece en el segundo capítulo del citado libro, lleva el siguiente título:</p>
<p><strong>La máquina tragaperras de múltiples brazos</strong></p>
<p>&#8220;El lector conoce probablemente alguna de estas máquinas. En esencia, son aparatos en los que, al tirar de una palanca (de un &#8220;brazo&#8221;), se ponen a girar rápidamente tres o cuatro discos. Cuando, al cesar las rotaciones, dos o más discos se quedan parados en la misma posición, el jugador gana. Si, por el contrario, no ocurre así (lo que es mucho más probable), la máquina se traga la moneda que puso el jugador para poder mover la palanca. Se busca, pues, la suerte, enfrentándose con el &#8220;comportamiento&#8221; caprichoso e impredecible de una máquina auntomática. No es infrecuente que los aficionados a este juego desarrollen pequeñas creencias supersticiosas sobre la vida interior de la máquina. (se trata de las mismas manías inocuas del jugador de bolos, que hace cómicas contorsiones <em>después</em> de lanzar la bola, encaminadas, al parecer, a dirigir la trayectoria de ésta según los deseos del jugador.)</p>
<p>En la universidad de Standford, John C. Wright construyó una de éstas máquinas, algo más complicada, a la que bautizó con el nombre de<em> &#8220;máquina tragaperras de múltiples brazos&#8221;</em>. En realidad no tiene ningún brazo, sino 16 botones idénticos y sin inscripciones, dispuestos en forma circular sobre una especie de tablero. En el centro del círculo se coloca un decimoséptimo botón idéntico a los anteriores. Encima de los botones figura un maarcador.</p>
<p>La persona sometida al experimento se sienta ante el tablero y recibe las siguientes instrucciones:</p>
<p><em>&#8220;Su tarea consiste en pulsar lo botones de tal forma que consiga en el marcador la más alta cifra que le sea posible. Usted no sabe, naturalmente, cómo conseguirlo, y al principio tiene que guiarse por pruebas al azar. Poco a poco, irá Usted mejorando. Cuando oprima el botón adecuado, o uno de una serie de botones adecuados, oirá un zumbido y el marcador anotará una unidad más. Por cada tecla correctamente pulsada ganará un punto y en ningún caso perderá los puntos ya conseguidos.</em><br />
<em> Comience Usted pulsando uno de los botones del círculo. Luego, oprima el botón de control del centro para ver si ha ganado. Si es así, al oprimir el botón de control sonará el zumbido. A continuación, vuelva a oprimir un botón del círculo (el mismo que la vez anterior u otro distinto) y compruebe de nuevo el resultado pulsando la tecla de control. Por tanto, cada vez que pulse un botón del círculo, debe oprimir también a continuación la tecla de control.&#8221;</em></p>
<p>Pero lo que el sujeto del experimento no sabe es que la<em> &#8220;recompensa&#8221;</em> (el zumbido que le comunica que ha pulsado la tecla <em>&#8220;correcta&#8221;</em>) es no contingente, es decir, que no existe relación ninguna entre la tecla oprimida y el zumbido.</p>
<p>El experimento se compone de una serie de 325 intentos (pulsaciones de botón) divididos en 13 grupos de 25 intentos por grupo. En el decurso de los diez primeros grupos (los 250 primeros intentos), el sujeto del experimento recibe un cierto número de confirmaciones (zumbidos), pero dados de forma <em>indiscriminada</em>, de suerte que el sujeto puede hacer, a lo sumo, suposiciones muy imprecisas sobre las (inexistentes) reglas que cree tener que descubrir. Durante el ensayo de los grupos once y doce (es decir, durante los cincuenta ensayos siguientes) no se escucha ningún zumbido; en el último grupo (los últimos 25 ensayos), hay un zumbido por cada pulsación.</p>
<p>Imaginemos ahora la situación producida por el experimento. Tras haber pulsado sin éxito varias teclas, se oye, por vez primera, el zumbido. Como una de las condiciones del experimento es la prohibición de tomar notas, se intentará repetir de alguna manera la operación &#8220;acertada&#8221;. Pero las tentativas fracasasn una y otra vez, hasta que, por fin, se escucha otro zumbido. Al principio se tiene la sensación de que aquello no tiene pies ni cabeza, Luego, poco a poco, se van formando ciertas hipótesis al parecer fiables. Y, de pronto, es como si todo se viniera otra vez abajo (grupo de ensayos 11 y 12), y queda en entredicho cuanto se había conseguido hasta el momento, pues ni uno siquiera de los ensayos consigue buen resultado. Cuando ya se ha perdido toda esperanza, se hace, de pronto, el descubrimiento decisivo: a pertir de este instante (grupo 13), el éxito alcanza al cien por cien de los casos: se ha hallado la solución.</p>
<p>Llegados a este punto, se le explica al sujeto el órden que se ha seguido realmente en la prueba. Pero el sujeto tiene tan inconmovible confianza en la exactitud de la solución conseguida con tanto esfuerzo que al principio se resiste a aceptar la verdad. Hay algunos que llegan incluso a sospechar que el director del experimento ha sido víctima de un engaño o que ellos han acertado en descubrir una regularidad, hasta entonces desconocida, en la aparente arbitrariedad del aparato (es decir, de un mecanismmo que produce o no, enteramente al azar, el zumbido cuando se oprime el botón). En algunos casos se hace preciso mostrar a los sujetos los dispositivos internos de la máquina, para que vean con sus propios ojos que los 16 botones no están conectados con ninguna otra pieza, y lleguen a convencerse de la no contingencia del experimento.</p>
<p>Lo bueno de esta prueba es que destaca con nitidez la naturaleza de un problema humano universal: si, tras larga búsqueda y penosa incertidumbre, creemos haber hallado al fin la solución de un problema, nuestra postura, lastrada de una fuerte carga emocional, puede ser tan inquebrantable que preferimos calificar de falsos o irreales los hechos innegables que contradicen nuestra explicación, antes que acomodar nuestra explicación a los hechos. No hace falta añadir que semejantes retoques de la realidad pueden tener muy dudosas repercusiones sobre nuestra adecuación al mundo real.</p>
<p>Por lo que respecta a la obstinación y complejidad de estas pseudosoluciones, pudo demostrar Wright que las explicaciones más absurdas corrían a cargo de las personas del experimento cuyas pulsaciones de teclas en el transcurso de los distintos grupos de la prueba 1 al 10 parecían ser correctas en un 50%. aquellas otras que eran recompensadas con el zumbido más de la mitad de las veces elaboraron explicaciones relativamente sencillas; y al fin, en los casos en que el número de<em> &#8220;aciertos&#8221; </em>era muy inferior al 50%, era frecuente declarar que el problema era insoluble y reunciaban a dar con una solución. También el paralelismo entre este aspecto del experimento y las situaciones de la vida real es patente, e intranquilizador.&#8221;</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<p><strong>Watzlawick, Paul:</strong> <em>“<a href="http://books.google.com/books?id=pM6BPAAACAAJ&amp;dq=es+real+la+realidad%3F&amp;hl=es" target="_blank">¿Es real la realidad?</a>”</em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad' addthis:title='La concordancia ideológica o la negación de la realidad '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Deconstrucción de un problema</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2010/03/10/deconstruccion-de-un-problema</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 01:43:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Leyendo el ABC de Paraguay me encontré con un comentario, firmado por Lourdes Peralta, titulado El problema homosexual. A primera vista bien intencionado y reconciliador, entre líneas percibo una clara tendencia conservadora. Lo copio aquí; y a continuación, una pequeña deconstrucción.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/03/10/deconstruccion-de-un-problema' addthis:title='Deconstrucción de un problema ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Leyendo el <a href="http://www.abc.com.py" target="_blank">ABC de Paraguay</a> me encontré con un comentario, firmado por Lourdes Peralta, titulado <a href="http://archivo.abc.com.py/blogs/post/1098/el-problema-homosexual" target="_blank">El problema homosexual</a></p>
<p>A primera vista bien intencionado y reconciliador, entre líneas percibo una clara tendencia conservadora. Lo copio aquí; y a continuación, una pequeña deconstrucción.<br />
<span id="more-741"></span></p>
<div class="woo-sc-box normal   ">
<p><strong>El problema homosexual</strong><br />
por Lourdes Peralta</p>
<p><em>&#8220;En Argentina una pareja gay se fue hasta el fin del mundo (Ushuaia) para “casarse”. Muchos decían: “Solo ahí pudieron hacerlo porque aquí los hubiéramos linchado”. La unión gay se aprobó en Washington, en México y promete extenderse anunciando cambios sociales radicales. ¿Son realmente avances para la humanidad o pronostican un extenso desierto?</em></p>
<p><em>Lo bueno de las crisis es que obligan a pensar, en este caso, a la par de palabras de moda –muy abusadas y extremadamente lucrativas- “intolerancia” y “discriminación”. En una entrevista a nuestro diario, una lesbiana declaraba que los homosexuales no podían expresarse sentimentalmente en Asunción porque faltaban locales “buena onda”. Gran relatividad de expresión que da para la polémica infinita. Leyendo sus declaraciones se sienten “como los negros en EE.UU.”. Aunque el pueblo negro sufrió la persecución por motivos muy diferentes; fue raptado violentamente de su lugar y convertido en esclavo, o sea mano de obra gratuita, recepción del trabajo sucio, manual. Se trataba de la extensión de un imperio sobre ellos. No es este el dilema con los homosexuales.</em></p>
<p><em>Ciertamente existe discriminación hacia los homosexuales, aunque vanas son sus pretensiones de vivir en un mundo rosa donde puedan besarse, abrazarse, ser vistos como iguales en el plano sexual. El encuentro entre un hombre y una mujer será siempre el motor de la historia. Nadie investiga si entre dos hombres –idem dos mujeres– puede haber concepción. La ambición de que puedan adoptar niños tampoco cierra cuando hay cada vez más parejas heterosexuales que, por lo menos en nuestra cultura, tienen y tendrán prioridad.</em></p>
<p><em>Jamás el punto es atizar la caza de homosexuales. Nadie es santo en la cuestión: ni gays revoltosos ni heterosexuales intransigentes. Ojalá encontráramos el diálogo correcto para la convivencia pacífica, convenios legales que nos ordenen, oportunidades laborales. Pero querer cambiar las ideas y convicciones a la fuerza, no es lo más inteligente para el bienestar general. También es importante considerar que entre los homosexuales existe división de criterios. No todos aprueban estos cambios. El actor y locutor uruguayo, Fernando Peña (fallecido), homosexual declarado, mediático y muy sagaz, dijo en uno de sus shows: “Estábamos bien hasta que a un puto se le ocurrió la idiotez de querer casarse con otro puto”. Peña se sabía diferente y lo aceptaba. Sufría, como lo confesó muchas veces, una gran tristeza. Pero sobre todo el alud de críticas era él mismo y se las arreglaba para lidiar con su mal genio y su soledad. Su mordaz sinceridad ganó también a un gran público heterosexual.</em></p>
<p><em>Los homosexuales han conquistado derechos presionando a los políticos y creciendo en organización, no por pruebas genéticas. Hay, por supuesto, casos muy delicados para los gobiernos, la ética médica y toda la sociedad. Encarar hoy una ampliación de sexos nos lleva a una extenuante guerra de ideologías, moral y religión. “¿Por qué una pareja heterosexual puede besarse en plena calle y no una homosexual?, ¿a quién le daña eso?”. Preguntaba Rosa Posa. Y todos tenemos una respuesta.</em></p>
<p><em>Lo grave no es el reconocimiento público de la homosexualidad, eso es algo sensato. Lo condenable es el negocio que se hace de ella promocionándola como una elección sexual. Si el niño heterosexual pregunta: “Papá, ¿por qué se están besando esos dos señores/as” ¿Qué respuesta sería la correcta?. Como vienen los tiempos y los hijos no está mal pensarlo de antemano. Y pensar también cuánto nos equivocamos cuando sobreponemos nuestra soberbia e ignorancia ante la sabiduría de la naturaleza.&#8221; </em></p>
</div>
<p>Ante un artículo tan evidentemente bien intencionado, es difícil reaccionar con la vehemencia que exigen sus múltiples confusiones, malosentendidos y tambaleantes cadenas argumentales (evidentemente religioso-morales, pero disfrazadas de imparcialidad: yo sé que Lourdes va a decirme que sus argumentos no son religiosos). Un lector apresurado podría traducir mucho más agresivamente mis sustantivos a solo dos: &#8220;Idioteces y Malaleche&#8221;. Me voy a tomar el tiempo para buscar una solución al dilema y ofrecer, entonces, una respuesta vehemente y cordial.</p>
<p>Comencemos por el título. Es peligroso y equivocado. Peligroso, porque hace referencia a una semántica abiertamente violenta, la semántica nacional-socialista antisemita del &#8220;Problema Judío&#8221;. Entiendo que no fué la intención de Lourdes trazar un paralelo tan poco feliz, pero la forma en la que decimos algo también transporta un mensaje, independientemente de las intenciones del redactor. Hablar del &#8220;Problema Homosexual&#8221; despierta inmediatamente una asociación ideológica en el lector medianamente informado, le guste o no, lo haya buscado así o no quién lo dice. Además de ser peligroso, está equivocado: el problema al que hace referencia no es un problema &#8220;homosexual&#8221;; el problema, en todo caso, es uno de aceptación y tolerancia. Hace poco, traduciendo <a href="http://www.jupixweb.de/2010/03/06/sin-aliento">una entrevista</a> al filófofo esloveno <a target="_blank">Slavoj Žižek</a>, me encontré con una interesante frase de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hegel">Hegel</a>: <em>&#8220;A veces, la maldad está en los ojos de quien la percibe&#8221;</em>. El &#8220;Problema Judío&#8221; eran aquellos que tenían un problema con los judíos, y el &#8220;Problema Homosexual&#8221; radica, sin lugar a dudas, en aquellos que tienen un problema con los homosexuales.</p>
<p>En el primer párrafo, Lourdes cae en la más grande tentación de un periodista: la manipulación. Comienza diciendo, en pocas palabras, que los homosexuales se ponen en el lugar de víctimas, abusando de los conceptos de &#8220;discriminación&#8221; e &#8220;intolerancia&#8221;, que muy al pasar califica de &#8220;lucrativos&#8221; (sic!) y en seguida cae en la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_del_hombre_de_paja" target="_blank">falacia del hombre de paja</a>, al atacar un supuesto argumento inexistente</p>
<p>El segundo párrafo es duro: comienza con un rechazo categórico de las principales exigencias de la parte homosexual de la sociedad hacia la otra, y estas son, justamente, &#8220;que puedan besarse, abrazarse y ser vistos como iguales en el plano sexual&#8221;. Cabría preguntarle a Lourdes como piensa dialogar con los homosexuales siendo tan intransigente a la hora de negociar o, mejor dicho, negándose a priori a la posibilidad de una negociación. Si es que existe un problema, (como ella nos indica en el título), y si es que la solución no ha de ser una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Soluci%C3%B3n_final" target="_blank">solución final</a>, es de una urgencia inminente que por lo menos, consideremos la posibilidad de negociar. Además, no veo cuál es el problema de que puedan expresar su amor de la forma en que quieran: ese &#8220;mundo color de rosa&#8221;, al que tanto le teme Lourdes, ya existe en las partes más civilizadas de este mundo: en Escandinavia, en Alemania, en Holanda, en Inglaterra y en Australia, por nombrar unos pocos, los homosexuales salen a la calle de paseo o de compras, y a la vista de todos se abrazan, se besan y son vistos, por todos, como &#8220;iguales en el plano sexual&#8221;.</p>
<p>Luego hace Lourdes una reflexión a primera vista intrascendente y, observada con más detenimiento, abiertamente religiosa: <em>&#8220;El encuentro entre un hombre y una mujer será siempre el motor de la historia. Nadie investiga si entre dos hombres puede haber concepción&#8221;</em>. Digamos que el encuentro sexual entre un hombre y una mujer ha sido la condición de posibilidad (única hasta hace algunas décadas) de la reproducción biológica del ser humano. Proclamar esa intrascendencia como &#8220;Motor de la Historia&#8221; es ingenuo o manipulador. Por otra parte, nadie debe &#8220;investigar&#8221; si entre dos hombres (o entre dos mujeres) puede haber concepción. No puede. Y aquí radica lo religioso del planteo de Lourdes, compartido por muchísima gente, que ven a la sexualidad humana como un medio de procreación y nada más. Pues no lo es. La sexualidad es una forma (muy sofisticada) que tenemos los seres humanos para conocernos mejor, para divertirnos, para comunicarnos. También es una forma de procrear (¡ni más ni menos!).</p>
<p>Esa tenaz comparación con &#8220;lo natural&#8221; carece de sentido al referirse al ser humano: si bien somos parte de la naturaleza, hace mucho tiempo que dejamos de estar sometidos completamente a ella; y el funcionamiento de algunos procesos, que alguna vez fueron parte de una conducta instintual, pasaron a formar parte de nuestra cultura. Los animales debemos comer para sobrevivir, pero nosotros, además, desarrollamos la gastronomía. Los animales debemos protegernos de las inclemencias del tiempo, pero nosotros, además, creamos la arquitectura. Los animales incapaces de adaptarnos al medio pereceríamos en un contexto de selección natural, pero nosotros nos organizamos en una red social capaz de soportar la caída de individuos desafortunados. Los animales debemos mantener relaciones sexuales para mantener a la especie y nosotros, además, tenemos una sexualidad. La gastronomía, la arquitectura, la sociedad y la sexualidad son manifestaciones de un desarrollo cultural que nada tiene de &#8220;natural&#8221; en el sentido biologista del término. En este contexto y analizado fríamente, el único motivo para encontrar aberrante las prácticas homosexuales y, por consiguiente, exigir su regulación y discriminación (no otra cosa se desprende del texto de Lourdes) es uno de moral religiosa, que en los estados laicos como los nuestros nada tiene que hacer (y asumo que Lourdes encuentra agradable la idea que se esconde detrás del laicismo estatal). Es más: si nos detenemos a mirar el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:World_homosexuality_laws.svg" target="_blank">mapa</a> sobre la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Legislaci%C3%B3n_sobre_la_homosexualidad_en_el_mundo" target="_blank">la legislación de la homosexualidad en el mundo</a>, veremos una clara correlación entre la intromisión religiosa en los asuntos políticos, por un lado, y el grado de rechazo a la homosexualidad (que se traduce en la pena capital, en algunos casos extremos)</p>
<p>Aquí radica el nudo del problema, porque (admitámoslo) el rechazo a la homosexualidad surge del pánico de un sector de la sociedad que ve en las prácticas homosexuales algo aberrante, pecaminoso, inmoral y contagioso. No entienden que la orientación sexual no es una elección: hay personas heterosexuales y otras homosexuales. Siempre las hubo. La humanidad no va a dejar de tener hijos si se vuelve más &#8220;permisiva&#8221; a éste respecto. No es la intención de los homosexuales la de &#8220;convertir&#8221; al resto de las personas. Ni siquiera es algo ligado a la educación: las parejas homosexuales que han logrado adoptar niños (las hay), no brindan a sus hijos una educación &#8220;homosexual&#8221;, así como las parejas heterosexuales no brindan una educación &#8220;heterosexual&#8221; en el sentido de transmitir la inclinación heterosexual de los padres a su prole (pueden transmitir prejuicios, eso sí, y ayudar a la reproducción del problema, pero ninguna pareja heterosexual pudo evitar que sus hijos fueran homosexuales, llegado el caso. Tome a cualquier homosexual del mundo como ejemplo: todos tuvieron un hogar heterosexual)</p>
<p>El siguiente párrafo, sobre Fernando Peña, es también abiertamente manipulador. (Lamentablemente, esta deconstrucción está mostrando un lado poco feliz detrás de la llamada al diálogo). Dice: <em>&#8220;Peña se sabía diferente y lo aceptaba. Sufría, como lo confesó muchas veces, una gran tristeza. Pero sobre todo el alud de críticas era él mismo y se las arreglaba para lidiar con su mal genio y su soledad. Su mordaz sinceridad ganó también a un gran público heterosexual.&#8221;</em> Peña era, antes de ser homosexual, un artista. La inclinación sexual de cualquiera no es un adjetivo laboral. En ese marco, la última oración está de más, pues el &#8220;también&#8221; implica &#8220;aún&#8221;; ahí lo que la periodista nos está diciendo es que Peña <em>&#8220;&#8230;ganó a un gran público heterosexual <strong>aún</strong> siendo homosexual&#8221;</em>, lo cual es un gran sinsentido. La genialidad y el talento son características humanas, pero ni hetero- ni homosexuales.. Y antes, nuevamente, manipula Lourdes el lenguaje de una forma soez, al escribir &#8220;sufrimiento&#8221;, &#8220;tristeza&#8221;, &#8220;mal genio&#8221; y &#8220;soledad&#8221; inmediatamente después de la palabra <em>diferente</em>, insinuando que el sufrimiento y la tristeza eran <em>consecuencia</em> de su condición de diferente. Quizás sí o quizás no; pero en todo caso, lo reprochable de esa fórmula es pretender extenderla a <em>todos</em> los homosexuales e insinuar, simplemente con una forma de redactar, que ese tipo de diferencia genera angustia y soledad.</p>
<p>Hacia el final, Lourdes afirma que <em>&#8220;Los homosexuales han conquistado derechos presionando a los políticos y creciendo en organización&#8221;</em> No. Los homosexuales han ido conquistando derechos porque la sociedad está cambiando y, con ella, su moral: se ha vuelto más tolerante, menos pacata, menos atada a un sinnúmero de mandatos religiosos de dudosa utilidad social. La moral social no es algo inamovible; cambia con el tiempo.</p>
<p>En cuanto a la pregunta final:</p>
<p><em>“Papá, ¿por qué se están besando esos dos señores/as” ¿Qué respuesta sería la correcta?.</em></p>
<p>Solo cabe una respuesta correcta. Es muy simple, la misma que debemos dar ante el beso de una pareja heterosexual: <em>&#8220;Porque se aman&#8221;</em>.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/03/10/deconstruccion-de-un-problema' addthis:title='Deconstrucción de un problema '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La clausura operacional de los sistemas</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 18:40:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[constructivismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Con un artículo del sociólogo alemán Niklas Luhmann continúo con la serie sobre constructivismo. Luhmann toma el concepto de &#8220;clausura operacional&#8221; de Varela y Maturana, que indica la condición de clausura al mundo exterior de los sistemas biológicos, y lo traslada a la observación de sistemas sociales. Este es uno de los conceptos claves de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas' addthis:title='La clausura operacional de los sistemas ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Con un artículo del sociólogo alemán Niklas Luhmann continúo con la serie sobre constructivismo. Luhmann toma el concepto de &#8220;clausura operacional&#8221; de Varela y Maturana, que indica la condición de clausura al mundo exterior de los sistemas biológicos, y lo traslada a la observación de sistemas sociales. Este es uno de los conceptos claves de la teoría de sistemas pero, sobre todo, constituye su escencia constructivista: los sistemas construyen su realidad, en cuanto operan de forma cerrada y autopoiética. <span id="more-730"></span></p>
<p>Sobre esa idea gira el siguiente texto.</p>
<hr size="1" /><span style="color: #cc6600;"><strong>UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO</strong></span><br />
Ìndice<br />
<strong>PARTE I: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i">Introducción y Puntos de Partida</a></strong><br />
<strong>PARTE II: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios">La realidad de los medios</a></strong><br />
<strong>PARTE III: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas">Consideraciones sistémicas y epistemológicas</a></strong><br />
<strong>PARTE IV: La clausura operacional de los sistemas</strong><br />
<strong>PARTE V: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad">La concordancia ideológica o la negación de la realidad</a></strong></p>
<hr size="1" />
<blockquote><p><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></p></blockquote>
<p><strong>La clausura operacional de los sistemas</strong><br />
<em>Niklas Luhmann</em></p>
<p><strong>I</strong></p>
<p>Este congreso se ocupa de formas de terapia conocidas con el nombre de &#8220;terapia sistémica&#8221;. Quien venga de otros campos de la investigación sistémica se hará de inmediato la siguiente pregunta: ¿qué quiere decir aquí &#8220;sistema&#8221;?, ¿qué entiende esta gente por sistema? Sucede que en el amplio dominio de la investigación sistémica hay tantas variantes y tan pocos acuerdos que se necesitan datos más precisos para evitar los rodeos y extravíos habituales. En algunas experiencias con las teorías de sistemas (y empleo deliberadamente el concepto en plural), se puede evaluar qué cosas se aceptan a partir de determinadas decisiones conceptuales, qué consecuencias implican y qué es posible ver cuando se opta por una u otra variante de la teoría de sistemas.</p>
<p>En mi opinión, la terapia debe situarse en el contexto profesional del <em>people processing</em> [transformación de la gente], aunque se llame &#8220;terapia sistémica&#8221;. Es decir, su tarea consiste (y ha consistido) en modificar a las personas para que gocen de una vida mejor, menos problemática y menos dolorosa; o bien de una forma de vida que implique menos cargas para el entorno social inmediato. Desde este punto de vista la orientación hacia los sistemas significa que éstos, sean familias u organizaciones, deben considerarse como contextos de la conducta individual, atribuible a personas. Esto quiere decir, básicamente, que los problemas visibles en la conducta de los individuos no siempre tienen su origen allí donde se manifiestan. Pueden haber surgido por otras causas. Asimismo, la dinámica de la evolución de esos problemas y los posibles puntos de apoyo de la terapia sólo se pueden comprender y determinar cuando se toman en cuenta las estructuras, las funciones y los problemas latentes. Una de las formas más discutidas de esta latencia es la paradoja.</p>
<p>Sólo después de introducir en la praxis esta relación entre los intereses profesionales y los teóricos, la terapia sistémica pudo estrechar el contacto con la teoría general de sistemas, desarrollada durante los últimos cincuenta años. Dentro de la teoría de sistemas, los conceptos de autorreferencia ocupan un puesto destacado en los desarrollos teóricos recientes. Esto se advierte especialmente en conceptos tales como autoorganización, autonomía, autopoiesis, clausura operacional, determinación estructural, observación de segundo orden (observación de observadores) y en las tendencias constructivistas de la epistemología, que presuponen, en un sentido cognitivo, la clausura de la red de operaciones sistémicas.</p>
<p>Si la terapia sistémica pretende acompañar a esta evolución teórica, entonces entrará en conflicto con lo que aparentemente prescribe la propia práctica profesional: centrarse en las personas. Los enfoques más recientes de la teoría sistémica excluyen el considerar a las personas como partes o elementos de los sistemas sociales (aunque los partidarios y promotores de este enfoque teórico difícilmente lo admitan). Pero la orientación profesional hacia los seres humanos necesitados de ayuda exige justamente que sí se los tenga en cuenta como elementos de un sistema. El concepto de clausura operacional desempeña un papel fundamental en el conflicto. Por esta razón, vale la pena analizar con más precisión qué se resuelve con dicho concepto y qué posibilidades ofrece para comprender la relación entre los individuos dotados de cuerpo y mente, por un lado, y los sistemas sociales, por el otro.</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Para comprender lo que sigue a continuación, es necesario reconocer la importancia del concepto de operación y tomar en serio las pretensiones de rigor conceptual vinculadas con él. Los sistemas se definen por aquellos modos de operación mediante los cuales el sistema se produce y se reproduce a sí mismo. Un tipo determinado de sistemas —por ejemplo, los sistemas vivos, psíquicos, sociales, etc.— se realiza por medio de un tipo determinado de operación. La unidad del sistema corresponde a la unidad de la operación que lo constituye. De ese modo queda excluida la posibilidad de caracterizar un sistema por una pluralidad de operaciones que pueden realizarlo; por ejemplo, definir un sistema psíquico por el percibir, el sentir, el pensar y el querer. Ello significaría que la unidad del sistema se produce de una manera misteriosa por los diversos &#8220;y&#8221; que representan, en la definición, la relación entre las distintas operaciones. Si realmente se trata de diferentes operaciones elementales, entonces también surgirán diferentes sistemas a partir de su conexión recursiva. Pero si la unidad del sistema es evidente, como lo es en la forma de la unidad de la conciencia, entonces habrá que especificar el modo de operación cuya actualización secuencial produce al sistema. Por consiguiente, partimos de una relación circular entre los conceptos de sistema y de operación. Sólo puede operar un sistema y sólo las operaciones pueden producir sistemas.</p>
<p>Este concepto sistémico de operación posee dos aspectos que están relacionados entre sí. En cuanto al primer aspecto, el mero hecho de que las operaciones se conecten entre sí produciendo una continuidad en el operar, tiene como consecuencia el surgimiento de una diferencia entre el sistema y el entorno. Las operaciones que pueden conectarse entre sí conforman el sistema. Aquello que queda excluido pasa a ser el entorno del sistema. Dicho de otro modo, las operaciones condensan una diferencia entre el sistema y el entorno. Producen una forma que tiene dos lados: un lado interior que es el sistema y un lado exterior que es el entorno. Si no se llega a esa separación entre sistema y entorno, la forma que es el sistema no puede surgir.</p>
<p>Existe un segundo aspecto que es igualmente importante. El sistema, en virtud de su propio operar, se pone en un estado histórico determinado (único en cada caso), que es el punto de partida necesario para toda continuación, para toda operación ulterior. Esta misma operación le permite al sistema producir, simultáneamente, las estructuras que fijan las condiciones para la capacidad de conexión. Así, puede darse el caso de una repetición de patrones ya empleados o de una conexión utilizada por primera vez, que sólo retrospectivamente podrá reconocerse como estructura. La formación de estructuras proporciona a la memoria su doble cometido: recordar y olvidar, según el caso, aquello que resulta apto para ser empleado. Esto podría desarrollarse de manera más extensa. Para el tema que nos ocupa, importa únicamente el hecho de que es una y la misma operación la que define en cada caso el estado histórico del sistema y la que escribe y varía el programa para la selección de ulteriores operaciones, que deben partir de ese estado, pues allí radica la inevitable condición de su posibilidad. Los sistemas autorreferentes de este tipo son, al mismo tiempo, sistemas históricos y sistemas determinados por estructuras. La unidad de los modos de operación es la que garantiza esta interrelación y, con ello, la continuidad y la autorreproducción (autopoiesis) del sistema. Es preciso abandonar la vieja idea de que en los sistemas existen dos planos distintos de realidad: las estructuras y los procesos, pues ella impide, en parte, responder a la pregunta por la unidad del sistema, un punto que nos interesa esencialmente.</p>
<p><strong>III</strong></p>
<p>Lo que expondremos a continuación se basa en esta posición teórica. Quien no la comparta tendrá que pensar cómo ha de responder a la pregunta por la unidad del sistema y por sus límites. Una alternativa clásica es el llamado concepto analítico de sistema, según el cual el observador es quien determina la unidad y los límites del sistema. El problema radica en que, en ese caso, se debe observar al observador si se desea saber lo que éste considera un sistema. Y entonces hay que presuponer que el observador es él mismo un sistema y que el hecho de serlo no se debe a ningún otro observador. Con la teoría de la observación de segundo orden, con la cibernética de la observación de sistemas que observan, se ha vuelto obsoleta la antigua distinción entre teorías concretas y teorías puramente analíticas de sistemas y, por el momento, no veo ninguna alternativa para la concepción que aquí defendemos, según la cual, si bien el observador puede aplicar todas las distinciones que desee, incluso aquella entre sistema y entorno, la distinción sólo cobra sentido cuando uno de sus lados, el &#8220;lado interior&#8221; de su forma, se refiere a un sistema que se produce a sí mismo.</p>
<p>Si tomamos esto como punto de partida, se vuelve inevitable el concepto de clausura operacional. En efecto, si se pregunta cómo un sistema produce su propia unidad, cabe una sola respuesta: en virtud de sus propias operaciones. También debe quedar claro lo siguiente, si se quiere atender a las consecuencias conceptuales: el entorno nunca puede producir la unidad de un sistema que se produce a sí mismo. Quizá la única pregunta posible es si existe o no un sistema que se produzca a sí mismo. Pero esta pregunta sólo puede responderse si se especifica claramente cuál es el modo de operación que lo produce; o, en otras palabras, cómo el sistema se produce y se reproduce a sí mismo, es decir, cómo se reproduce a partir de sus propios productos.</p>
<p>Es evidente que esto no implica ninguna afirmación acerca de la causalidad. Existen, por cierto, relaciones causales entre el sistema y el entorno, y en una cantidad y variedad tales que un observador sólo puede comprenderlas selectivamente. Sin embargo, esto no refuta la tesis de la clausura operacional, que presupone la diferenciación entre sistema y entorno como un producto de las operaciones del sistema. El sistema se produce como una unidad que puede mantener interdependencias causales con el entorno de una determinada manera sin perder su capacidad de autorreproducción. Sin la clausura operacional no habría sistema alguno y, por lo tanto, tampoco relaciones causales entre sistema y entorno. Sin la clausura operacional no habría ningún sistema abierto al entorno y dependiente en algunos aspectos específicos de las condiciones del entorno. Por lo demás, esto concuerda con el sentido tradicional del concepto de producción, que por cierto nunca significó que todas las causas necesarias están dentro del sistema, sino solamente aquellas que son necesarias para el surgimiento de la obra, para la autopoiesis del sistema, para la producción de la diferencia. Sólo la decisión acerca del ser o no ser se encuentra en las condiciones internas de operación del sistema. El concepto de clausura operacional opera —sí cabe formularlo así—, dentro del esquema teórico, en el lugar que antes ocupaban los enunciados existenciales. Este concepto dinamiza la idea de existencia. Es necesario entonces seguir reflexionando sobre la causalidad.</p>
<p><strong>IV</strong></p>
<p>Todo lo que sigue se comprende fácilmente; al menos así lo espero. Es evidente que los seres humanos no pueden ser partes o elementos de sistemas sociales. Si lo fueran, todo intercambio de macromoléculas en las células, toda réplica del material biológico, todo cambio de frecuencia en el sistema nervioso y toda percepción deberían considerarse acontecimientos sociales. Pero entonces se ignoraría la economía propia de la autoorganización de lo social. Es indudable que esos acontecimientos y operaciones que eventualmente pueden formar sistemas se encuentran, desde el punto de vista del sistema social, en su entorno. Desde luego, esto no implica que no puedan tener relevancia social. Pero si se desea saber qué relevancia tienen y para qué sistema la tienen, entonces debe observarse el sistema social y no el desarrollo de la vida o los acontecimientos de la conciencia en cuanto tales.</p>
<p>Se trata de un caso de evidencia improbable, un fenómeno con el que se tropieza muy a menudo en el desarrollo de la ciencia. Considerar al hombre como parte del entorno de la sociedad, es decir, desplazarlo a la ecología de lo social, contradice una vieja tradición, vinculada con el concepto de societas. Según esa tradición, el hombre y todo el orden social eran también parte de la naturaleza. Pero si se analiza empíricamente al hombre como individuo, no se puede admitir ni comprender esta inclusión dentro de los sistemas sociales. La única alternativa teórica coherente es la que propone, por ejemplo, Francisco Várela: limitar el concepto de autopoiesis al caso de las células vivas. Sin embargo, se dejan de lado algunas posibilidades de construcción teórica en favor de una comprensión (si podemos llamarla así) fundamentalista de la autopoiesis. ¿Por qué se excluye de antemano la posibilidad de comprender también el cerebro, los sistemas de conciencia o los sistemas sociales como sistemas autopoiéticos, si lo que se consigue es sólo caracterizar conceptualmente una operación que el sistema produce y reproduce como diferencia con el entorno?</p>
<p>En el caso de los sistemas sociales esto es muy fácil, pues sólo pueden estar compuestos por comunicaciones. Ello acarrea, naturalmente, consecuencias para el concepto de comunicación, de lo cual no quiero ocuparme aquí en detalle. Sin embargo, no es difícil demostrar que los sistemas de comunicación satisfacen todas las propiedades de clausura operacional que he esbozado antes. Dichos sistemas reproducen la comunicación por medio de la comunicación, basándose, en cada caso, en un estado histórico obtenido por comunicación. Y lo hacen con la ayuda de estructuras que son producto de la comunicación. De ese modo determinan lo que se sigue empleando, lo que se recuerda y lo que se olvida. Y la ejecución de las operaciones comunicativas determina asimismo lo que se presupone como el entorno que contribuye de manera causal —es decir, los seres humanos dotados física y mentalmente— y los estados o acontecimientos del entorno que se adoptan como tema de la comunicación.</p>
<p>Mucho más difícil es comprobar si los sistemas psíquicos son también sistemas autopoiéticos y en virtud de qué operación lo son. El problema reside en que la tradición y los hábitos intelectuales ofrecen una pluralidad de operaciones propias de la conciencia y es evidentemente muy difícil llegar a una reductio ad unum. Se habla de la percepción, del pensamiento, del sentir y del querer como diferentes &#8220;capacidades&#8221; de la conciencia, sin especificar en qué consiste la unidad (de los modos de operación) de la conciencia. Seguramente se trata de un proceso de atención, pero ¿qué expresión debería elegirse para designarlo? Yo propuse hablar del pensamiento pero no me satisface del todo. Husserl habló de actos intencionales (y éste sería un candidato a tener en cuenta). Detrás de estos términos se halla la idea de que la conciencia es siempre conciencia de fenómenos; o sea, que la conciencia tiene que ver con un proceso continuo de autorreferencia (conciencia) y heterorreferencia (fenómenos) y que la intencionalidad es precisamente la forma que hace operable esta diferencia como unidad. Finalmente, el problema podría radicar en la valoración del significado de la llamada percepción &#8220;sensible&#8221;. La función de la conciencia en la construcción de la realidad parece residir en la externalización: en la cuestión acerca de cómo es posible en general la representación de un mundo externo, si el sistema nervioso opera de un modo operacionalmente cerrado y por lo tanto &#8220;ciego&#8221;, pues sólo está dirigido a la función de autoobservación de los propios estados por parte del organismo.</p>
<p><strong>V</strong></p>
<p>Si a pesar de estas dificultades se supone que es posible elaborar una teoría de sistemas clausurados operacionalmente. es decir, de sistemas autopoiéticos tanto para los sistemas sociales como para los sistemas psíquicos (y la investigación empírica hoy dominante, por meritoria que sea, ha trabajado tan poco en este punto que no podría imponer ningún veto sobre la base de sus propios resultados), entonces nuestro problema se convierte en la pregunta acerca de la relación entre los sistemas sociales y los sistemas psíquicos. Se reconoce claramente que ambos tipos de sistemas no pueden existir ni operar el uno sin el otro. Pero esto vale también para otras condiciones, para la autopoiesis de la vida y para todas las condiciones físicas y químicas necesarias para la vida. Este punto de vista de la independencia respecto del mundo es demasiado general para aplicarlo a nuestro problema. Y aun si se representa el mundo —de acuerdo con los preceptos de la teoría de sistemas— como algo estructurado por una multiplicidad de discontinuidades entre los sistemas y sus entornos, estamos obligados a pensar que los sistemas psíquicos y sociales constituyen, cada uno, el entorno del otro. Se trata de una cura radical para la vieja enfermedad del holismo, para la devoradora euforia de la totalidad. Sin embargo, queda sin responder la pregunta acerca de cómo se debe pensar la relación entre sistemas psíquicos y sociales.</p>
<p>El concepto de &#8220;acoplamiento estructural&#8221; entre los sistemas y determinados estados del entorno nos ofrece la posibilidad de avanzar en esta cuestión. El concepto tiene su origen en la teoría biológica de Humberto Maturana y apunta, deliberadamente, a la siguiente pregunta: cómo pueden pensarse los sistemas autopoiéticos en cuanto ligados al entorno sin perjuicio de su propia autonomía y de su clausura operacional. No obstante, debemos señalar algunas características de este concepto tan complejo relacionándolo con los textos presentados por Maturana.</p>
<p>Se trata de un concepto que combina una variedad de distinciones. En primer término, hay que respetar y superar la distinción entre sistema y entorno. Además, el concepto de acoplamiento estructural designa siempre una relación de simultaneidad (así como el sistema y el entorno existen siempre de manera simultánea). Pero aquello que existe simultáneamente se sustrae a la influencia causal, al control ejercido por las intervenciones, estímulos o normas. Los acoplamientos estructurales se dan en el plano de los estados, acontecimientos y operaciones sin que se note, como la gravedad en el movimiento de los organismos. Y el tiempo se entiende aquí como algo que se actualiza una única vez y nunca más. Todo lo que ocurre, ocurre por primera y última vez. Las estructuras acopladas se dan sólo en los sistemas o como estados del entorno identificados (observados) por éstos. La semejanza, la repetición y la reversibilidad se conciben únicamente en el plano de las estructuras y no en el plano de las operaciones. Por último, debe advertirse que los acoplamientos estructurales forman interrelaciones altamente selectivas y que, por lo tanto, de ningún modo conectan la realidad total del entorno con el sistema (pues esto excluiría toda diferenciación entre los sistemas y su entorno en las ulteriores operaciones de los sistemas).</p>
<p>Con estas características queda establecido que los acoplamientos estructurales contribuyen a la autopoiesis de los sistemas. El hecho de describir la relación entre las operaciones de la conciencia y las comunicaciones con la ayuda del concepto de acoplamiento estructural significa entonces que los sistemas correspondientes operan absolutamente separados. No existe un encastre de operaciones de un sistema en otro que sea de tal naturaleza que una secuencia de pensamiento y comunicación pueda producirse como modo de autotransformación de un único y mismo sistema. No obstante, los sistemas pueden irritarse (o perturbarse) recíprocamente (por ejemplo, por informaciones inesperadas o expectativas frustradas), lo que trae como consecuencia que en el sistema irritado surjan, en cada caso, inseguridades estructurales que deben solucionarse de un modo que sea compatible con la continuación de la autopoiesis del sistema (con más pensamiento, con más comunicación). Ahora se puede reconocer la función de los acoplamientos estructurales específicos. Dichos acoplamientos condensan e intensifican la irritabilidad de los sistemas autopoiéticos excluyendo otras fuentes de irritación. El sistema de comunicación se irrita sólo a través de los estados de conciencia de los individuos participantes y no de forma directa, por medio de estímulos físicos o químicos cuyos efectos pueden en todo caso ser destructivos. Los cuerpos vivos pueden morir y terminar entonces con la comunicación. Sin embargo, la muerte puede perturbar al sistema de comunicación sólo cuando alguien la percibe de manera consciente y cuando esta percepción origina una conducta comunicativa.</p>
<p>Estos complicados cambios conceptuales explican muy bien cómo los sistemas de conciencia y los sistemas sociales se influyen recíprocamente a largo plazo conservando toda su independencia autopoiética. Maturana habla de los efectos de los acoplamientos estructurales en la tendencia estructural (structural drift) de los sistemas. Cuando, por ejemplo, los niños pequeños son expuestos de manera ininterrumpida a determinados sonidos que en el sistema de comunicación se consideran lenguaje, ellos aprenden a hablar, a menos que existan graves anomalías orgánicas o psíquicas. El hecho de que los seres humanos participen ininterrumpidamente en un proceso de comunicación que expresa expectativas normativas determina su socialización; dicha socialización irá evolucionando, empero, en términos de conformidad o discrepancia, según los premios que el sistema psíquico otorgue a la individualidad. Y lo mismo sucede con los sistemas sociales. Cuando se irrita ininterrumpidamente la comunicación de un modo específico, aparecen las formas estereotipadas de manejar esas irritaciones: el hábito de la atribución a personas, de la descripción consensual, de la ficción de realidad; en una palabra, una rutina que ha probado su eficacia y es difícil de eliminar. Incluso el sistema de comunicación está sujeto a una structural drift a causa de irritaciones repetidas y conocidas, aun dentro de una situación extraordinaria. Y precisamente porque el sistema hace esto él mismo llevando a cabo la propia autopoiesis (y no adaptándose a situaciones externas), es tan difícil modificar en algo el resultado de ese desarrollo histórico. Esto exige a su vez perturbaciones de otro tipo (por ejemplo, una comunicación perturbadora en un contexto terapéutico establecido expresamente con ese fin). Por cierto, los sistemas sociales se diferencian en la medida en que experimentan como irritación estados de conciencia perceptibles o incluso ficticios. Ello depende en cierta medida de la importancia que otorgan a la individualidad concreta y polifacética de determinadas personas en las propias decisiones estructurales. Esto ocurre especialmente en las familias modernas, determinadas por exigencias de intimidad y por una continua observación de segundo orden (¿cómo observa el otro mis observaciones?). Por tal razón, la terapia sistémica ha encontrado su principal campo de práctica profesional en el ámbito de la familia. Pero también las organizaciones se rigen en su autoobservación por la atribución a personas, como lo sabe cualquiera que tenga experiencia en el mundo de las organizaciones. (Esto puede vincularse con el hecho de que la asignación de puestos, la carrera, la aspiración a cargos superiores, las esperanzas y los ascensos absorben la atención, y que los estados de conciencia correspondientes irritan la comunicación de manera ininterrumpida.) Por esa razón, uno de los procedimientos más importantes de la terapia organizacional podría consistir en la desconstrucción de las atribuciones personales y en atribuir las dificultades a problemas estructurales o incluso a relaciones con el entorno; por ejemplo, a problemas de mercado. En todo caso, uno podría imaginarse que el trabajo terapéutico haría bien en comenzar el diagnóstico con la pregunta: ¿qué experiencias de perturbación han determinado la forma histórica que actualmente tiene el sistema?</p>
<p><strong>VI</strong></p>
<p>Esta incursión por los alrededores de lo que se ha dado en llamar &#8220;terapia sistémica&#8221; sirve para poner en claro que el concepto de acoplamiento estructural y la exclusión de los hombres empíricos y concretos del contexto autopoiético de los sistemas sociales, no implica renunciar a los intereses laborales de la práctica profesional. Al contrario. Mi impresión es que expresiones tales como &#8220;una familia está compuesta por seres humanos y por la relación que se entabla entre ellos&#8221;, impiden todo acceso conceptual certero a los hechos y toda posibilidad de establecer distinciones específicas.</p>
<p>Para concluir, quisiera mostrar bajo otro aspecto que vale la pena ocuparse en más detalle de los fundamentos de la teoría y, sobre todo, de la participación en desarrollos teóricos interdisciplinarios que existen desde hace mucho tiempo. Me refiero al tema de las &#8220;paradojas&#8221; y especialmente a la comunicación paradójica, a la que se suele acusar de todos los males. A fin de explicar qué es una paradoja, uno se contenta, la mayoría de las veces, con una caracterización basada en la teoría de los tipos: se trataría de una ruptura (o encubrimiento) de la distinción lógicamente necesaria entre niveles de lenguaje. Sin embargo, como hoy lo sabemos, ésta es una solución insuficiente del problema. La distinción lógica o lingüística entre varios niveles es, en sí misma, una treta para evitar las paradojas y no una estructura de la realidad que debería tomarse en cuenta para evitar errores. Es una distinción que sólo deben aceptar los análisis lógicos o lingüísticos, si pretenden que su contexto de argumentación se conserve libre de paradojas y con ello lógicamente correcto. El costo es la renuncia a la pregunta por la unidad de la distinción entre niveles. La paradoja es &#8220;revelada&#8221;, como también se afirma, por una distinción entre identidades (de niveles). Pero esto no dice nada acerca de la relación subyacente entre las paradojas y la formación de sistemas.</p>
<p>Se puede ir más lejos y preguntarse por la función de las paradojas. Dicho a grosso modo, las paradojas sirven para separar las operaciones de las observaciones (que son, por su parte, un modo específico de operación). Gracias a las paradojas aparecen las operaciones pero se bloquean las observaciones. Se puede pensar de manera absolutamente paradójica, incluso se puede comunicar paradójicamente. La mística ofrece aquí ricas experiencias (incluso con la racionalidad específica de tales operaciones llenas de paradojas). Sin embargo cuando uno observa, o sea, cuando uno quiere distinguir y especificar lo que se pretende decir, entonces esta operación (y sólo ésta) queda bloqueada. Oscila entre los dos lados que quiere diferenciar y no puede decidir con qué lado deben conectarse las operaciones subsiguientes. Tal como se la entiende normalmente, la paradoja designa en primer lugar sólo la inaceptabilidad lógica. En cambio, el análisis sistémico permite concluir que la autoobservación completa de un sistema es imposible. Un sistema nunca puede alcanzar la autotransparencia completa (hablando clásicamente: la autotransparencia objetiva), pues ello requeriría que también las operaciones de autoobservación y autodescripción, mientras son ejecutadas como operaciones, se incluyeran en la observación y en la descripción. No obstante, toda observación necesita de una diferencia entre observador y observado, una división primaria del mundo, un límite a partir del cual se observa. Sin duda, los sistemas poseen una cierta capacidad dé autoobservación. Los sistemas sociales pueden comunicar acerca de sí mismos; por ejemplo, en el acto de declamar la Constitución o en enunciados tales como: &#8220;en nuestra familia nunca ha ocurrido algo así&#8221;. Pero esto presupone siempre y en gran medida una autosimplificación, una construcción de modelos o también un desplazamiento del enunciado hacia lo normativo; es decir, un desplazamiento hacia una forma que expresa que el enunciado será válido incluso en el caso de que la realidad sea otra. Es imposible entonces (y ello resulta evidente para una comprensión operativa de la realidad de los sistemas) reintroducir la unidad de un sistema en el sistema mismo por medio de las propias operaciones, ya que esa operación transformaría el sistema que desea observar al realizar la observación.</p>
<p>Si se quiere describir un proyecto semejante, lo cual es totalmente posible en la práctica comunicativa tanto dentro del sistema como fuera de él, entonces debe elegirse una expresión paradójica (como, por ejemplo, la fórmula de un &#8220;re-entry&#8221; de la forma en sí misma, con la cual George Spencer Brown cierra su cálculo de formas). Igualmente puede decirse que un sistema observa su propia inobservabilidad en la forma de una paradoja (expresada como siempre). Y esto es válido tanto para las observaciones internas como para las observaciones externas, en la medida en que sólo procuran observar la unidad del sistema. El observador externo, si quiere proceder correctamente, sólo puede observar el sistema como un sistema que se observa a sí mismo, y es justamente entonces cuando se produce esa paradoja que el observador no puede dejar de observar. Esto también pone barreras insalvables a toda &#8220;comprensión&#8221;.</p>
<p>Por ese motivo, tanto los autoobservadores como los observadores externos no tienen otro remedio que desplazar el problema. Sólo se puede observar cómo maneja el sistema esta paradoja, es decir: con qué distinciones la reemplaza y la &#8220;saca a la luz&#8221;. Dentro del tipo tradicional de familia esto ocurre en gran medida debido a la preferencia generalizada por el sistema mismo, a una exigencia de solidaridad a menudo muy fuerte y restrictiva (que llega al punto de aplicar a los propios y a los extraños dos clases diferentes de moral). Pero esto era posible cuando no había formas de vida alternativas fuera de la familia. Hoy, en cambio, la misma exigencia de solidaridad es una descripción entre otras y puede darse desde distintas perspectivas en condiciones muy diferentes. En una situación de esa índole, la paradoja de la unidad del sistema por lo general se resuelve de otro modo; es decir, se la resuelve mediante un gran número de autodescripciones simultáneamente probadas del sistema. Podría decirse que la unidad se descompone desde distintas perspectivas. Existe más de una posibilidad reconocible en la comunicación y actualizada por ésta, y para representar la unidad de esa diversidad, para la representación &#8220;correcta&#8221; o &#8220;verdadera&#8221; del sistema, ya no hay conceptos capaces de consenso. Como en el caso de las antinomias kantianas, pueden citarse torres enteras de argumentos que (como bien lo expresó Jean Paul) sirven únicamente para arrancarse los ojos los unos a los otros. Y la fatalidad de todos los esfuerzos terapéuticos radica en que esto no es modificable por ninguna observación externa, ya que la paradoja no puede dejarse fuera de la terapia.</p>
<p>Dada la gran cantidad de autoobservaciones y autodescripciones, a uno le resulta normal que se las atribuya a personas. La madre ve las cosas de un modo diferente que la hija. Además, esto no depende de la pura interioridad del pensamiento sino de la comunicación; de la irritación del sistema de comunicación por diferentes sistemas de conciencia. El matrimonio puede convertirse en un infierno (esto ya fue observado en la tardía Edad Media, cuando las mujeres dejaron de guardar silencio y empezaron a hablar). Sin embargo, para simplificar la observación y la descripción, se impone una atribución causal que asigna a las personas diferentes opiniones (diferentes irritaciones de la comunicación). Puesto que uno conoce de todos modos a su propia gente, ésta es la manera más sencilla de construir la diferencia entre las versiones. Aunque todo el mal radique en la comunicación que se reproduce a sí misma, que refuerza las divergencias y que fija los conflictos por medio de la interpretación, se parte del hecho de que la culpa se halla en la persona (en la otra persona, en cada caso).</p>
<p>Una práctica terapéutica que parta de la base de que los sistemas sociales están compuestos por seres humanos (y no por comunicaciones) no puede distanciarse suficientemente de esta práctica de atribución a personas. Puede argumentar de la manera más irreprochable posible remitiendo los problemas a las estructuras del sistema. Y también puede investigar los modos de atribución, por qué las personas implicadas atribuyen de determinada manera, etcétera. No obstante, el problema de la atribución personal se desplaza al plano de la observación de segundo orden, a la atribución de la atribución. Las reservas frente a las autointerpretaciones de la vida cotidiana se reconocen claramente, y sin la pretensión de &#8220;saber más&#8221; o por lo menos de &#8220;saber de otro modo&#8221;, la profesión no podría mantenerse como tal. Sin embargo, sigue en pie la pregunta sobre la necesidad de una revisión de los fundamentos teóricos, si se quiere tratar y comprender a las familias, a las organizaciones y tal vez a otros sistemas sociales como sistemas que se observan y se describen a sí mismos.</p>
<p>En este sentido, la teoría de los sistemas clausurados operacionalmente, autopoiéticos, que exige una completa separación entre los sistemas psíquicos y los sistemas sociales, debe entenderse como una propuesta en este sentido. Es radicalmente antihumanista, si se interpreta el humanismo como una semántica que refiere todo, incluso la sociedad, a la unidad y perfección de los seres humanos. Al mismo tiempo, es una teoría que, a diferencia de la tradición humanista, toma en serio al individuo.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas' addthis:title='La clausura operacional de los sistemas '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Sin aliento</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 16:05:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En esta extensa entrevista, inédita en español, Slavoj Žižek habla con profusión y elocuencia sobre los más diversos temas]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/03/06/sin-aliento' addthis:title='Sin aliento ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>En esta extensa entrevista, Slavoj Žižek habla con profusión y elocuencia sobre los más diversos temas, desde la crisis financiera hasta la física cuántica, pasando por el &#8220;socialismo real&#8221;, el psicoanálisis, el idealismo alemán, el constructivismo, la religión, el ecologismo, el cine y un sinnúmero de cosas más que me resulta demasiado tedioso enumerar. El filósofo esloveno tiene un ojo crítico implacable, y como tal, no lamenta no ofrecer soluciones sino formular preguntas. La entrevista, inédita en español, fue realizada por la televisión suiza, con un entrevistador de habla germana a quien Žižek, siempre que pudo y en un evidente gesto de cortesía, le respondía en alemán. He dejado esos &#8220;bocadillos&#8221; en ese idioma, con la traducción al pie, en un intento de reflejar no sólo el intelecto, sino también la humanidad de lo que se percibe en la nota televisada. Y para quienes se animen al alemán, la entrevista en YouTube, al pie.<span id="more-714"></span></p>
<blockquote><p><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></p></blockquote>
<p><strong>- Sr. Žižek, bienvenido. Hace años que critica Ud. al capitalismo global, ¿ve reafirmada esa crítica con la crisis actual?</strong></p>
<p>- Yo no lo diría así. Por supuesto, la inestabilidad e irracionalidad del sistema han quedado ahora al descubierto para todo el mundo, pero deberíamos recordar que esta crisis es una crisis de confianza; estamos gastando billones de dólares en reestablecer la confianza&#8230; Sin embargo, no creo en lo que piensa la izquierda: <em>&#8220;Oh, ahora con la crisis la gente va a darse cuenta de la irracionalidad del capitalismo, quizás esto nos ayude a inventar algo distinto&#8230;&#8221;</em> Por el contrario, creo que las crisis representan momentos muy peligrosos, y la primera reacción siempre es el miedo: la gente no renuncia a su ideología, sino que se aferra aún más desesperadamente a ella. Déjeme poner un ejemplo de lo que fue, para mí, un momento histórico de la crisis: se acuerda, en octubre, cuando la crisis estalló, el presidente Bush presentó el primer plan Bailout al congreso: setecientos mil millones de dólares. El congreso votó con dos tercios en contra. ¿Y qué pasó? La democracia fue prácticamente dejada de lado, y Bush, McCain, Obama terminaron por convencer a los parlamentarios, <em>&#8220;Escuchen, esto hay que hacerlo ahora, no podemos perder el tiempo con debates democráticos&#8230;&#8221; </em>Fue una especie de estado de emergencia, pero que puso en claro cuáles son las prioridades, ahora sabemos en dónde vivimos&#8230; Mientras hablemos del sida, de ecología, de lucha contra la pobreza, ahí tenemos una interminable cantidad de tiempo para debatir y no encontramos solución alguna, pero aquí la urgencia fue absoluta. Hay cosas que podemos aprender de las crisis, pero lamentablemente, al final, el resultado de las crisis va a ser otro ejemplo más de lo que Naomi Klein denominó en su último libro <em>La Doctrina del Shock</em>: la crisis es utilizada como estrategia para imponer las reglas del juego capitalista más radicalmente.</p>
<p><strong>-Dice que es una crisis de confianza, pero es la crisis de un estilo de vida</strong></p>
<p>- Sí, pero aquí debemos ser sumamente precisos. ¿Cuál es, realmente, nuestro estilo de vida? No debemos olvidar que ya no vivimos en el clásico capitalismo de consumo, vivimos en un capitalismo mucho más crítico&#8230; Un fenómeno típico de nuestros días es (y esto lo acabo de ver en mi llegada a Zürich)&#8230; aquí también existe la cadena <em>Starbucks</em>&#8230; Starbucks es la forma que tenemos hoy de consumir; no compramos solamente café, permanentemente nos vemos confrontados con el siguiente mensaje, en la publicidad, en los locales&#8230; hay un anuncio que dice, en serio, <em>&#8220;No es comprar café, es comprar una &#8220;Ethik des Lebens&#8221;</em>&#8230; Ud. no compra café, compra el derecho de admisión en una comunidad, en un espacio en donde encontrarse con otras personas, y colabora para prestale atención médica a los niños de no sé qué país pobre de Latinoamérica&#8230; <strong>es la más grande manipulación postcapitalista: que la caridad y la humanidad sean parte del consumo, en lugar de ser parte de nuestras vidas.</strong> Pero no quiero quejarme solamente de los &#8220;capitalistas malos&#8221;&#8230; ¿no pasa exactamente lo mismo con los &#8220;alimentos bio&#8221;? Escuche, quiero plantearle amistosamente una pregunta brutal: si es lo suficientemente estúpido para comprar manzanas bio, ¿cree realmente que son tanto menos venenosas que las otras? ¡No!, las compra sobre todo para sentirse bien, <em>&#8220;Ay, dios, si compro verdura bio hago algo por el planeta tierra&#8221;</em>&#8230; Así funciona el capitalismo. Y ese estilo de vida postcapitalista se ve reafirmado por la crisis.</p>
<p><strong>- [...] Ud. es filósofo y psicoanalista, investiga y enseña en la universidad de Liubliana y en innumerables universidades alrededor del mundo. ¿Cómo es que combina la filosofía, el psicoanálisis, el cine y la cultura popular? ¿Cómo llega la filosofía a la pantalla grande?</strong></p>
<p>- Desde el principio estuve siempre obsesionado con el mismo problema teórico: ¿Como podemos actualizar la filosofía de Hegel? Y para mí, y esto quiero decirlo con toda claridad, el psicoanálisis según la interpretación de Jacques Lacan es sólo una herramienta para entender a Hegel, o dicho de manera más general, al idealismo alemán, que está visto como una materia oscura y complicada, y por eso amo el cine y la cultura popular: porque me permiten aclarar las cosas&#8230; detesto las jergas, estoy obsesionado con explicar las cosas&#8230; no necesariamente al público, quiero explicarme las cosas a mí mismo. Si por ejemplo me encuentro con una compleja cadena de razonamiento dialéctico en Hegel: ¿puedo explicarla con un chiste, o con una escena cinematográfica? El cine tiene otra ventaja, mi tesis es que el cine es un dominio en el que podemos leer ideologías de la forma más pura, es su estado clínico, por decirlo de alguna manera. Si quiere descubrir cuál es el centro de la ideología, ¡olvídese de la vida real y mire películas! Para darle un pequeño ejemplo, tomemos el último mega-hit &#8220;<a href="http://www.imdb.com/title/tt0468569/" target="_blank">Batman: The dark knight</a>&#8220;, ¿cuál es la lección del film? Cuando el fiscal se da cuenta de que el héroe positivo es en realidad un asesino, Batman asume el crimen como propio y, juntos, le mienten a la opinión pública: le mienten con respecto al lado criminal del poder. El mensaje de la película es: para mantener la confianza del pueblo en las estructuras de poder, necesitamos una mentira. Ese es el principio <em>&#8220;Bush/Iraq&#8221;</em>&#8230; y como ése hay muchos otros&#8230; es ese aspecto profundamente psicológico&#8230; ¿Ha notado como los héroes de los últimos años, Batman, el Hombre araña, etc. ya no son héroes perfectos e inmaculados? Tienen sueños, traumas, problemas&#8230; eso es ideología pura, y con esa lupa deberíamos leer el último Best-Seller de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jonathan_Littell" target="_blank">Jonathan Littell</a> <em>&#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Ben%C3%A9volas" target="_blank">Las Benévolas</a>&#8220;</em>, ya sabe, ese libro de mil páginas con una biografía inventada de un sobreviviente al Holocausto, y creo que esto es muy importante: la lección del libro es: <em>&#8220;Todos somos humanos&#8221;</em>. No se puede decir<em> &#8220;has hecho cosas horribles, pero de todas formas eres humano&#8221;</em>&#8230; lo hace mucho más horrible! Cualquier criminal puede decir <em>&#8220;pero yo amo a mi perro y a mi familia&#8221;</em>&#8230; Tomemos a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reinhard_Heydrich" target="_blank">Reinhard Heydrich</a>, el ingeniero del Holocausto, era muy humano, cada noche tocaba con sus amigos los cuartetos de cuerda de Beethoven, ¿se da cuenta? Ese es otro aspecto de la ideología actual: al evocar a la persona detrás de los hechos, con sus miedos, etc., mistificamos lo que pasa en realidad, por eso tengo problemas con la idea de la tolerancia multicultural, evidentemente hay ahí una idea profundamente arraigada&#8230; A ver, un enemigo sólo puede ser alguien cuya historia no estuve dispuesto a escuchar; Ud., por ejemplo, es mi enemigo siempre y cuando yo lo objetivice, pero si lo escucho y comprendo sus miedos, etc&#8230; ¡Es una estupidez! ¿Podemos decir que Hitler fue nuestro enemigo porque no quisimos escuchar su historia? ¡No! <strong>Lo que sucede es que todas las historias que contamos sobre nosotros mismos son mentiras&#8230; Mentiras con las que tratamos de tapar lo que hacemos.</strong> Tomemos un ejemplo conocido: los serbo-bosnios y su limpieza étnica, la poesía de Karadžic fue una historia que se contaron a sí mismos.</p>
<p><strong>- Realmente Ud. marca un tiempo increíble [...] también ha grabado una película, &#8220;<a href="http://www.imdb.com/title/tt0828154/" target="_blank">The pervert&#8217;s guide to cinema</a>&#8220;, cuyo comienzo le propongo que veamos juntos:</strong><br />
[Corte al <a href="http://www.youtube.com/watch?v=JoPTbSfB-aw" target="_blank">fragmento introductorio del documental</a>, en donde el presentador (el propio Žižek), nos dice: "El problema que se nos plantea no es si nuestros deseos se encuentran satisfechos o no; el problema es saber qué es lo que deseamos. No hay nada de espontáneo, de natural en el deseo humano: nuestros deseos son artificiales, se nos debe "enseñar" a desear. El cine es el arte perverso por excelencia. No te da aquello que deseas: te dice que desear".]<br />
<strong> ¿Cómo sabemos lo que deseamos? ¿A qué conclusión llegó en el film que acabamos de ver?</strong></p>
<p>- En principio, no sabemos lo que deseamos. Y eso nos transforma en sujetos. Un sujeto siempre se constituye (y ésta es la tesis de Jacques Lacan) con una pregunta: ¿qué deseo? <strong>Pero la pregunta es mucho más compleja, no es solamente ¿qué deseo?, porque mi deseo siempre está sujeto a aquello que los demás quieren de mí. </strong>¿Y cuál es, para Lacan, el punto de partida del deseo? Es el niño que no entiende lo que los demás quieren de él, es esa situación perpleja&#8230; y necesitamos de una buena porción de fantasía para incorporar un poco de órden a ella.</p>
<p><strong>- Jacques Lacan juega un papel importante en su obra, ¿cómo se entiende el concepto del &#8220;otro&#8221; en quien yo me transformo en sujeto? ¿Puede explicar ese concepto?</strong></p>
<p>- Es un concepto muy complejo; para decirlo sintéticamente, tiene por lo menos tres dimensiones: primero, está &#8220;el otro&#8221;, lo que Lacan llama &#8220;Imaginaria&#8221;, otro ser humano con quien yo interactúo; después tenemos el órden simbólico, con el conjunto de reglas simbólicas que nos permiten interactuar; y al final está lo que Lacan denomina &#8220;el otro real&#8221;: el otro, el vecino, en toda su dimensión traumática, el otro con quien no puedo identificarme, el otro que asusta, lo que Freud llama <em>&#8220;das Ding&#8221;</em>. Y aquí radica el problema: el sujeto en su forma más radical, que según Lacan es el abismo de otros&#8230; y aquí quiero, aunque a Ud. no le guste, hacer una digresión política: la figura del &#8220;otro radical&#8221; hoy son los inmigrantes, son un buen punto de partida para el <em>&#8220;Stand der Dinge&#8221;</em>. En Norteamérica existe la moda de denominar algo como <em>&#8220;Toxic Subject&#8221;</em>, que puede ser cualquier cosa, desde la naturaleza a la cultura y política&#8230; &#8220;Toxic Subject&#8221; puede ser alguien con la gripe porcina, puede ser un terrorista, puede ser un predicador fundamentalista, puede ser un padre que abusa de sus hijos, etc. etc. etc. <strong>El punto es, para mí, que percibimos al otro como un potencial peligro tóxico</strong>; y por eso no confío en aquel otro típico y políticamente correcto tópico americano de la &#8220;molestia&#8221;, no nos debemos &#8220;molestar&#8221; los unos a los otros&#8230; la &#8220;molestia&#8221; es un término que señala nuestra necesidad de no permitirle al otro acercárcenos demasiado&#8230; Por eso utilizo ese motivo en mis libros, y lo mismo sucede con el consumo: siempre queremos el producto libre de su parte tóxca: <strong>queremos café pero sin cafeína, queremos ceveza sin alcohol, queremos dulces sin azúcar, y en el plano de la intersubjetividad lo que realmente queremos es el &#8220;otro descafeinado&#8221;</strong></p>
<p><strong>- Detangámonos un momento en la cuestión del &#8220;sujeto&#8221;, permítame citar a Lacan, que dice en sus cuatro principios del psicoanálisis: &#8220;Aquí se termina la simetría entre Freud y Descartes, que no había terminado en aquel primer paso de una seguridad fundada en el sujeto; la asimetría se revela recién cuando entendemos que el sujeto está ubicado en el mundo del inconsciente; y esto le permite a Freud dar aquel salto hacia adelante con el que cambia el mundo&#8221;. ¿Estamos hablando aquí de los famosos &#8220;golpes&#8221; al ego humano, que el hombre debe entender que no es el centro del mundo, que debe aprender que probablemente desciende del mono, y el tercero, que ni siquiera es dueño de sí mismo?</strong></p>
<p>- Si, pero ahí debemos ser muy precisos; la denominada &#8220;descentralización del sujeto&#8221;, de la que habla Freud, no es ese mensaje <em>naiv </em>de que<em> &#8220;pienso, pero en realidad mi pensamiento está dirigido y controlado por un mecanismo inconsciente&#8221;</em> no estamos hablando de biología&#8230; El problema es que tenemos una descentralización a nivel del pensamiento mismo; para Lacan, el inconsciente freudiano no es cualquier irracional y biológico inconsciente, es un inconsciente muy racional y discursivo: no sabemos que pensamos, en este sentido, para Lacan, el sujeto del inconsciente es (y eso lo dice en otra parte de ese libro) el &#8220;Cogito cartesiano&#8221;, en cierto sentido, Lacan reafirma el cogito cartesiano; ¿pero qué es eso exactamente? No es la simple sentencia &#8220;Pienso, luego existo&#8221;, que de alguna manera no es pensar, pues lo único que pienso es que existo, y tampoco es la existencia, pues toda la existencia es que pienso que existo&#8230; ese vacío puro es el sujeto del inconsciente, y aquí viene la conexión con el idealismo alemán: la idea es&#8230; mucho más que en Descartes, encontramos de Kant a Hegel a ese sujeto de vacío puro, denominado &#8220;Selbstvermittelte Negativität&#8221; La idea es, entonces, y ésa es la propuesta fundamental de todo mi trabajo, lo que Freud denomina &#8220;el sujeto del inconsciente&#8221;, es EL tema del idealismo alemán, el tema kanteano de la percepción trascendental, y de ahí sigue a Schilling, Hegel, etc. El &#8220;sujeto freudeano&#8221; no tiene nada que ver con una &#8220;filosofía post-hegeleana&#8221;, no, el sujeto freudeano es vacío y mecánico&#8230; no es la riqueza de la vida&#8230;</p>
<p><strong>- Ahora estamos dentro de la cuestión central de la libertad, que por un lado nos plantea la neurociencia, y que nos tenemos que hacer al haber ubicado al sujeto: ¿qué pasa con la libertad humana? y al respecto dice Ud. en su libro &#8220;La suspensión política de la ética&#8221;:</strong><br />
<em>&#8220;La posición de Lacan es, entonces, que el estar expuesto y desbordado, el estar atrapado en una red de condiciones preexistentes, por un lado, y la autonomía radical por el otro, no son irreconciliables&#8221;</em><br />
<strong> Entonces, ¿cómo rescata la libertad si, por otro lado, ocurren tantos fenómenos inconscientes?</strong></p>
<p>- Bien, mi primera respuesta es (y la encontrará leyendo a Kant, Fichte, Schelling y Hegel) que desde Kant tenemos esa idea del <em>&#8220;acto radicalmente libre&#8221;</em>. Kant habla, por ejemplo en su revolucionaria y tardía obra &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_religi%C3%B3n_dentro_de_los_l%C3%ADmites_de_la_mera_raz%C3%B3n" target="_blank">La religión dentro de los límites de la mera razón</a>&#8220;, sobre ese acto trascendental de libertad mediante el cual se elije libremente, no de manera temporal, sino en una especie de a priori trascendental, el propio carácter eterno. Ése es el más importante de los actos libres, y es&#8230; ¡inconsciente! <strong>Entonces, para Lacan, siguiendo al idealismo alemán, no es que pensemos que somos libres cuando en realidad estamos siendo dirigidos por una serie de neuronas, prejuicios, o lo que sea; no, muchas veces, en un sentido radical, sucede todo lo contrario: creemos que estamos controlados por ciertas condiciones cuando, en realidad, ya habíamos elegido esas condiciones a las que creemos estar atados.</strong> La libertad es mucho más radical&#8230; Y para volver a su pregunta (lamento no tener más tiempo), creo que la única forma de solucionar el problema de la libertad humana, la única manera de evitar la idea de que objetivamente estamos manejados por diversos mecanismos y que la libertad sólo es una ilusión, es entender la realidad como algo incompleto, como ontológicamente no del todo constituida. ¿Qué quiero decir con esto? Lo puedo explicar de manera popular, tendiendo un maravilloso paralelo con los videojuegos: en los videojuegos la realidad no está construida completamente, vemos una casa en segundo plano, pero la casa no está terminada, no está completamente programada, porque el juego no prevé que vayamos a entrar ahí; o vemos árboles difusos en el fondo de la escena, pero no podemos acercarnos y ver cómo son esos árboles, existen, pero sólo en ese estado de difusión; el universo no está completamente construido. La idea, genial, es: ¿y si nuestro mundo estuviera constituido de manera similar? Es algo que descubrió la física cuántica, con el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_indeterminaci%C3%B3n" target="_blank">principio de indeterminación de Heisenberg</a>, que la realidad misma no está completamente constituida. Si nos acercamos lo suficiente, vemos que la realidad se vuelve difusa, que no está claramente identificada. En otras palabras, y ahora llega el chiste, es como si Dios fuera una especie de programador que creyó que los hombres seríamos demasiado estúpidos como para investigar la realidad hasta el final: ¿por qué iba a tomarse el trabajo de programar todo hasta el último nivel cuántico y subatómico? ¡Hay allí cosas que realmente no están determinadas! <strong>Creo que como materialistas, debemos pensar esa apertura, esa incompletitud ontológica, sin Dios. La realidad no está elaborada por completo; es como si hubiera agujeros blancos y negros, puntos ciegos en la realidad&#8230; y esa indeterminación de la realidad pude, quizás, salvar la libertad.</strong></p>
<p><strong>- Y con eso llegamos al ateísmo, y para citar nuevamente a Lacan: &#8220;Así, la única fórmula certera para el ateísmo no sería &#8220;Dios ha muerto&#8221;, sino &#8220;Dios está inconsciente&#8221;</strong></p>
<p>-Si, perfecto, lo puedo explicar brevemente, con otra pequeña historia que dice mucho sobre la ideología de hoy. Nils Bohr (otra vez, hablando de física cuántica, y esto lo leí en su biografía) tiene una anécdota maravillosamente paradójica: un amigo lo visitó un día en su casa de campo, y vio que sobre la puerta colgaba una herradura (como sabemos, la superstición europea dice que tener una herradura sobre la puerta impide que los malos espíritus entren en la casa). El amigo (que también era un científico) sorprendido le preguntó al ver la herradura: <em>&#8220;¿Por qué tienes eso ahí? ¿Crees en esa superstición?&#8221;</em> a lo que Nils Bohr respondió: <em>&#8220;Por supuesto que no, soy una persona racional&#8221;</em> y el amigo preguntó <em>&#8220;¿Y por qué lo tienes?&#8221;</em> ¿Y sabe lo que respondió Nils Bohr? <em>&#8220;Lo tengo ahí porque escuché que funciona aunque no se crea en ello&#8221;</em>. <strong>Así funciona, eso es democracia hoy. Todos somos cínicos, nadie cree, pero todos nos comportamos como si creyéramos.</strong> Quiero decir: Lacan diría que Dios &#8220;es inconsciente&#8221; en el sentido de que las creencias importantes no son las creencias explícitas; quizás pensemos que no creemos, pero con nuestros actos demostramos que sí lo hacemos. La idea de Lacan no es la tradicional, que afirmamos creer pero en privado somos cínicos, no: en la permisiva sociedad actual tomamos nuestras decisiones abiertamente y libres de prejuicios, podemos tener sexo grupal o cualquier clase de inmoralidad, pero inconscientemente creemos mucho más. Así es la vida, y por eso la tesis de Lacan tiene más validez que nunca. Dios aparece como el contenido más radical de la fe; nuestra fe es inconsciente, pero no por ello deja de funcionar.</p>
<p><strong>- ¿Qué opina de la historia de que Lacan, habiendo sido ateo, en su lecho de muerte pidió tener un entierro católico?</strong></p>
<p>- No creo, y esta es otra lección ateísta, no creo que lo que se dice cuando se está cerca de la muerte posea una especial autenticidad&#8230; Le doy otro ejemplo (se da cuenta, soy como una mujer, en el sentido de aquel cliché machista-chauvinista sobre que las mujeres no pueden pensar conceptos abstractos y por eso buscan ejemplos permanentemente&#8230; bueno, soy una mujer porque necesito encontrar ejemplos para cada cosa): ¿se acuerda del 11 de septiembre? Fue una tragedia, y no pretendo burlarme de ello&#8230; bien, se acuerda que algunos pasajeros, al darse cuenta de que iban a morir, pudieron hacer una última llamada a sus familias, y el mensaje fue siempre el mismo: <em>&#8220;Voy a morir, pero recuerda que te amo&#8221;</em>. No creo que algo de todo aquello haya sido auténtico. Es horrible, pero&#8230; Hasta pude hablar con un periodista que investigó alguno de esos casos y descubrió que uno de los hombres que llamó a su mujer y le dijo &#8220;te amo&#8221;, estaba en ese vuelo para encontrarse con su amante. Quiero decir que no somos auténticos cuando estamos cerca de la muerte. Nos encontramos en un estado de pánico absoluto, queremos salvarnos y salvar nuestra imagen para la posteridad&#8230; <strong>Esa es la gran lección del psicoanálisis: tenemos una máscara, y detrás de ella está nuestro rostro, pero en la máscara hay más verdad</strong>. Y los niños pequeños lo saben, haga el experimento si tiene un niño pequeño. Yo lo he hecho con mi hijo&#8230; Es un poquito cruel: acérquese con la máscara puesta, el niño se asustará; quítesela: <em>&#8220;Mira, sólo es tu estúpido padre&#8221;</em>&#8230; y el niño reirá; pero cuando vuelva a ponerse la máscara, el niño volverá a asustarse, aunque ya sepa que detrás de ella sólo está su padre. Y tiene razón: la verdad está en la máscara. Ésa es otra lección de la teoría de Lacan del &#8220;sujeto descentralizado&#8221;</p>
<p><strong>- Evidentemente, la imagen que nos muestra se vuelve más compleja con cada observación&#8230; ¿cuándo piensa convertirse al catolicismo?</strong></p>
<p>- No lo haré nunca&#8230; soy un ateo cristiano, ¿qué quiero decir? No estoy bromeando, mi último libro lo escribí junto al gran teólogo británico anglo-católico John Milbank, un debate de cuatrocientas páginas bajo el simpático nombre &#8220;La Monstruosidad de Cristo&#8221;. ¿Quiere saber cómo entiendo yo al cristianismo? El mensaje del cristianismo es que Dios está muerto, pero&#8230; ¿qué muere en el cristianismo? <strong>Aquí lo sigo a Hegel: no es que muere el Hijo y vuelve junto a su Padre, no; Hegel dice que en el cristianismo es Dios mismo quien muere, el Dios del más allá, y lo único que queda, es el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo es como el Partido Comunista: sólo somos nosotros, el espíritu colectivo&#8230; </strong>Entonces, retomando la idea de que &#8220;Dios es inconsciente&#8221;: este Dios inconsciente muere en el cristianismo o, como dice mi teólogo favorito Gilbert Chesterton: en otras culturas, en culturas ateas, no creemos en Dios, pero en el cristianismo Dios muere por sí mismo. También como el inconsciente. Creo que el cristianismo es la posición más ateísta posible: Dios deja de existir, aun como el inconsciente, y sólo queda el Espíritu Santo, o sea: nosotros, el colectivo, sin la garantía de un poder trascendental que vaya a mejorar las cosas. Soy un ateo radical&#8230;</p>
<p><strong>- Ud. se dice un ateo cristiano&#8230; lo que funciona únicamente si se detiene en la muerte de Cristo: pero Él resucitó.</strong></p>
<p>- Si me permite un comentario un poco irónico: un dicho como ese, en mi dictadura cristiano-stalinista, le hubiera valido&#8230; no digamos el Gulag, pero si un par de años en un Umerziehungslager. A ver: ¿qué quiere decir &#8220;resurrección&#8221;? Lea su Biblia con atención. Cuando Jesús le dice a sus discípulos: <em>&#8220;Si hay amor entre los Hombres, estaré con vosotros&#8221;</em>&#8230; Cristo no resucita con un cuerpo real; Cristo es el espíritu colectivo de los hombres, que se reconoce en Él. Es una posición totalmente ateísta. Por otra parte: si entendemos la resurrección de forma literal, la reducimos al mito pagano, aburrido, a ese cuento de fábula del <em>&#8220;Dios muere, dios resucita&#8230;&#8221;</em>, ése no es el cristianismo, el Espíritu Santo es algo radicalmente nuevo, e implica que Dios está verdaderamente muerto: hasta como el inconsciente, y lo único que queda es nuestro espíritu colectivo. Depende de nosotros hacer con nuestra radical libertad lo que podamos. No hay ningún &#8220;Gran Otro&#8221; que pueda ayudarnos; o como dicen ciertos teólogos: el mensaje del cristianismo no es <em>&#8220;Confiamos en Dios, hacemos lo que hacemos pero podemos contar con Él&#8221;</em>, no: Dios confía en nosotros.</p>
<p><strong>- Muy bien. Yo hubiera dicho que nuestra historia no es sólo finita, y ahí estamos otra vez hablando de Hegel, de cuya filosofía se dice que es la última gran metafísica, que un espíritu mundano se realiza en lo material&#8230; y mi pregunta es: su interés por todas estas posiciones de la historia de la filosofía que fue nombrándonos, que de alguna manera son filosofías dualistas, o por lo menos tienen un componente dualista inherente, una separación entre lo espiritual y lo humano&#8230; es como si el hombre siempre estuviera persiguiendo el destello espiritual que hay en él&#8230;</strong></p>
<p>- ¡Pero no en Hegel! Es una aseveración precisa, y lamentablemente no tenemos tiempo suficiente para desarrollarla por completo, pero espero que podamos, al menos, acercarle a nuestra audiencia lo esencial de esta cuestión: digo que lo que Hegel llama <em>&#8220;el saber absoluto&#8221;</em> no es esa idea infantil de <em>&#8220;lo sé todo&#8221;</em>, al contrario, es una especie de autolimitación radical. Para Hegel, ese dualismo que Ud. nombró, esa división entre nuestra vida humana y finita, y la búsqueda de lo eterno, es siempre saber humano, limitado. Llegamos a un límite cuando descubrimos que detrás de eso no hay nada, que todo lo que tenemos es nuestra finitud. Lo que Hegel denomina <em>&#8220;Wahre Unendlichkeit&#8221;</em> nos es otra cosa que la limitación autoreflejada, cuando descubrimos que detrás de ella no hay nada. Aquí hay otra conexión con Freud, en donde sucede casi lo contrario&#8230; hay que leer a Freud muy atentamente, cuando él habla de la &#8220;Pulsión de Muerte&#8221;, no se está refiriendo al principio del Nirvana, o el &#8220;Quiero desaparecer, quiero morir&#8221;. Si lee a Freud con atención se dará cuenta de que eso que Freud llama la &#8220;Pulsión de Muerte&#8221;, es una denominación de &#8220;inmortalidad&#8221;. La pulsión de muerte está relacionada con la repetición compulsiva, es algo que se repite compulsivamente más allá de la muerte, de manera obscena. Por eso utilizo figuras como la de los &#8220;muertos vivos&#8221; (otra vez de la cultura popular), Stephen King, etc&#8230; eso es la pulsión de muerte freudeana, los muertos vivos&#8230;</p>
<p><strong>- Entonces, ud. intenta completar esos tipos de lectura, y no acepta la división dualista que estoy haciendo&#8230; Y mi pregunta es, por qué, en eso que está buscando, no se concentra más en la tradición no-dualista, como aparece por ejemplo en la tradición mística cristiana, o en la filosofía oriental&#8230;</strong></p>
<p>- Aquí puedo construir la pregunta precisa: para mí, los místicos, aún cuando aseguran no ser dualistas, no son monistas en el sentido de &#8220;no-dualistas&#8221;, pero sí monistas en la búsqueda de una paz final, en el querer llegar a una reconciliación final con lo absoluto. Para mí, el mensaje del cristianismo, y de Hegel y, otra vez, de Chesterton, que formuló maravillosamente lo siguiente: la moral del Dios cristiano no es &#8220;unidad y reconciliación&#8221;; es &#8220;finitud y división&#8221;&#8230; Por eso Cristo dice, se acuerda de aquel pasaje que tantos dolores de cabeza les dio a los intérpretes: &#8220;No traigo la paz, traigo la espada, traigo el fuego&#8230; y si no renuncias a tu padre y a tu madre, no eres mi discípulo&#8221;. Cristo es una figura luchadora, como la dialéctica de Hegel. Rechazo esa idea gnóstica, mística o lo que sea, de una entidad superior; la realidad última es antagonismo, lucha.</p>
<p><strong>- Pasemos a un aspecto de su personalidad&#8230;</strong></p>
<p>- Wenn ich eine Persönlichkeit habe, das ist eine große Diskussion&#8230;</p>
<p><strong>- &#8230;Ud. se crió en Eslovenia, ¿es cierto que sus amigos le dicen &#8220;Fidel&#8221;?</strong></p>
<p>- Si, pero en broma&#8230; no tiene una motivación política, simplemente (como habrán observado) es porque hablo mucho, la referencia no es &#8220;Fidel, comunista&#8221;, sino Fidel que dice:<em> &#8220;Compañeros, sólo unos minutos&#8221; </em>y luego habla siete horas ininterrumpidas, con suerte&#8230;</p>
<p><strong>- Hay un buen chiste sobre el socialismo, que Ud. cuenta en su libro &#8220;La revolución está por comenzar&#8221;. Dice: &#8220;el socialismo es la síntesis de de los grandes logros de la humanidad: tiene el primitivismo de las sociedades prehistóricas, la esclavitud de la antigüedad, la dominación brutal de la edad media, la explotación del capitalismo, y el nombre&#8230; del socialismo&#8221;. ¿Es lo que verdaderamente piensa?</strong></p>
<p>- Si, en principio si. Aunque me considere un izquierdista radical, un comunista, no siento absolutamente ninguna nostalgia por el denominado <em>&#8220;Real existierender Sozialismus&#8221;</em>. Pero volviendo al chiste, es maravilloso, porque ilustra perfectamente el momento en el que el nombre como tal entra en la realidad. Uso frecuentemente ese chiste para explicar, por ejemplo, el antisemitismo, porque funciona de la misma forma: el antisemitismo (sea lo que sea &#8220;el judaísmo&#8221;) equipara al&#8230; como decirlo, equipara a la &#8220;misera judía&#8221; con el &#8220;espíritu especulador&#8221;, a la &#8220;explotación&#8221; con los &#8220;grandes capitales&#8221;, o a la &#8220;obscenidad judía&#8221; con &#8220;lo perverso&#8221;, etc. etc. Lo que toma de los judíos es sólo el nombre, es la misma paradoja. El mecanismo que describe ese chiste es en escencia el mecanismo de lo que Lacan denomina &#8220;Le signifiant mettre&#8221;: el significante principal, un significante vacío que contempla todas las posibilidades. Pero volvamos a la dimensión política. Me encuentro en una situación muy difícil. Por un lado, soy sumamente crítico, no solamente en el sentido de rechazo a la experiencia del socialismo real; creo que el stalinismo fue una catástrofe total, la catástrofe del siglo XX, mucho peor que el fascismo y el nazismo, y que sigue siendo enigmático&#8230; Es mi mayor crítica a la escuela de Frankfurt, a Horkheimer, Adorno, etc., porque prácticamente ignoraron al stalinismo&#8230; claro que lo rechazaban, pero se concentraron tanto en el fascismo y en el antisemitismo que no fueron capaces de elaborar una teoría del stalinismo. Y esa actitud continúa hasta en Habermas: cuando lee a Habermas ¿piensa en algún momento que su propio país, Alemania, estaba dividido en dos? Todavía sigue siendo un enigma&#8230; Por otra parte, sigo creyendo que la Revolución de octubre fue un gran momento&#8230; no me malentienda, no soy idealista, no soy uno de esos trotskistas locos que dicen que si Lenin hubiera vivido tres años más y hubiera hecho un pacto con Trotsky, no hubiera surgido el stalinismo, sino una Unión Soviética feliz y democrática; no, era una situación sin salida, el stalinismo era una necesidad. Ahí radica la tragedia: ¿cómo pudo ese grandioso leninismo, esa increíble explosión de un nuevo pensar político, terminar en el stalinismo? Todavía tenemos que entender ese proceso, ¿qué fue lo que realmente sucedió en el stalinismo? Tenemos que repensarlo, de manera radical, si queremos ser otra vez de izquierda. Es una tarea todavía inconclusa.</p>
<p><strong>- Es interesante que tenga esa mirada sobre la Unión Soviética, siendo que creció en un país perteneciente a ella&#8230; En 1990 Ud. se postuló para la presidencia de Eslovenia&#8230;</strong></p>
<p>- No, ése es un típico malentendido yugoslavo. No me postulé para la presidencia, sino para el presidio colectivo (y casi ganamos), era un gremio de cuatro miembros&#8230;</p>
<p><strong>- ¿Y cuál hubiera sido su plataforma política?</strong></p>
<p>- Puede sonar un poco cínico, pero en primera línea quise sabotear&#8230; y puedo probarlo, simplemente quise ayudar a mi partido: el programa era sencillo: no tenía ilusiones, en aquel momento sabíamos perfectamente dónde estábamos, el régimen comunista se estaba desintegrando, y existía el peligro (como sucedió en Serbia y en Croacia), que surgiera un fuerte movimiento populista, de derecha o de izquierda, que diera lugar a una especie de populismo autoritario, como el de Tudman en Croacia o el de Miloševic en Serbia. En otras palabras, nuestro objetivo fue evitar llegar a una situación en donde sólo tuviéramos la opción de elegir entre nacionalistas populistas de derecha o ex-comunistas. Ése fue mi principal compromiso, y lo logramos: en Eslovenia el espacio político fue ampliado (por lo menos hasta hoy) y pudimos evitar ese bloqueo.</p>
<p><strong>- Desde el 2004, Eslovenia pertenece a la Comunidad Europea y Ud. escribe en un artículo en el Süddeutsche Zeitung en el año 2005: &#8220;Debemos separarnos de la Europa de las costumbres históricas, trazar un claro corte, desprendernos de los cuerpos tambaleantes de la vieja Europa. Sólo así podremos renovar el legado europeo y mantenerlo con vida.&#8221; ¿Qué entiende Ud. por &#8220;legado europeo&#8221;?</strong></p>
<p>- El libro al que pertenece ese artículo (todos mis artículos son fragmentos de mis libros), lo explica claramente: el &#8220;legado emancipador&#8221;, que se remonta a democracia griega, a ese primer nivel, la &#8220;Polis&#8221; de la égalité radical, se convirtió en la vara para medir todas las cosas. Esa idea, según la cual en la democracia no todos están, simplemente, en &#8220;su lugar&#8221;, sino que por el contrario, existe una igualdad, comenzó con la democracia, siguió en el cristianismo (con las famosas palabras de Pablo: &#8220;Ni judíos, ni griegos, ni hombres, ni mujeres&#8230;&#8221;), continúa con la subjetividad moderna, desde Descartes hasta Hegel, y sigue en el comunismo, por lo menos en la idea del comunismo, etc. Creo que necesitamos un empujón; mi llamada a una &#8220;nueva Europa&#8221; es desesperada, pero también radical, para decirlo de una manera sencilla: ¿dónde estamos hoy? <strong>Hoy exsiten dos, quizás tres modelos culturales: el liberalismo anglosajón, el (para decirlo amablemente) capitalismo con valores asiáticos (o sea: el capitalismo autoritario) y, eventualmente y quizás sin demasiada fuerza, el capitalismo populista latinoamericano. Francamente, no quiero vivir en un mundo en donde ésas sean las únicas alternativas posibles. </strong>Mis fantasías más salvajes (y tampoco lo veo bien), las deposito en Europa. Europa se encuentra en una evidente crisis&#8230; sobre Europa escribí un artículo con un título que hacía referencia a un texto de de Freud<em> &#8220;Was will das Weib?&#8221;</em>. Was will Europa, (¿Qué quiere Europa?). No está del todo claro. ¿Sólo una comunidad económica? ¿O una comunidad más fuerte, ideológica? Quizás surja algo más&#8230;</p>
<p><strong>- ¿Qué más quisiera activar de la historia del pensamiento europeo?</strong></p>
<p>- Aquí llegamos al punto en donde se me acusa de ser un totalitarista escondido: precisamente esa radical tendencia apocalíptica, específicamente europea, que se encuentra en las cartas de Pablo, esa idea de que se aproxima el fin de los tiempos, nos acercamos al punto cero&#8230; <strong>En cierto sentido, me atrevo a afirmar, nos acercamos al punto cero; no soy un apocalíptico rígido, no digo que mañana será el fin del mundo, pero tomemos la ecología&#8230; Es un tema complejo, y mañana no se terminará el mundo, pero es tan clara la tendencia a acercarnos al punto cero, que debemos cambiar algo. Tomemos la biogenética, en donde se produjo un desarrollo tremendo, ya estamos en condiciones de conectar nuestro cerebro directamente a la realidad externa, y a partir de este punto deberíamos reconsiderar la definición del ser humano. Tomemos el capitalismo: el problema de la denominada &#8220;propiedad intelectual&#8221;, es un gran problema, no creo que el capitalismo pueda resolverlo; no funciona.</strong> Bill Gates es una monstruosidad atípica, ¿de dónde sale todo su dinero? Lo que él vende no es un producto real, él privatizó una parte de lo que Marx denominó el &#8220;intelecto general&#8221; o &#8220;el saber común&#8221;, el medio neutral y público de nuestra comunicación. Según Marx, está cobrando un alquiler, no un beneficio: es el mayor arrendador del mundo.</p>
<p><strong>- Otra vez está del lado de la crítica, no de la solución [...] y en su libro &#8220;La suspención política de la ética&#8221;, dice: &#8220;Hoy en día, siendo bombardeados de todos lados con las diferentes versiones de la orden del super-yo: &#8220;¡Disfruta!&#8221;, desde el placer sexual inmediato hasta la alegría del éxito laboral o del despertar espiritual, deberíamos dirigirnos hacia un nivel mucho más radical. El psicoanálisis es hoy el único discurso en el que nos está permitido &#8216;no disfrutar&#8217;&#8221;.</strong></p>
<p>- Si, insisto en ello, ¿y sabe por qué? Vivimos en una época única porque estamos motivados por la ideología. Ya no existen las llamadas clásicas <em>&#8220;Sé un cristiano&#8221;</em> o <em>&#8220;Sé un comunista&#8221;, &#8220;Sacrifícate&#8221;</em>&#8230; lo que la sociedad hoy quiere de nosotros es una vaga especie de hedonismo iluminado: <em> &#8220;Sé tu mismo&#8221;, &#8220;Sé fiel a tí mismo&#8221;, &#8220;Realiza tus potenciales&#8221;</em>, y siempre con ese aspecto terrorista: <em>¡Disfruta!</em> ¿Sabe dónde pude experimentarlo? Aquí en Zurich, en la Bahnhofstraße, compré un paquete de golosinas mus caras, empaquetadas herméticamente, hay que comerlas muy frescas, y me reí mucho al abrir el paquete, pues decía:<em> &#8220;Sofort Geniessen!&#8221;</em> Eso es ideología hoy. Creo que hay algo realmente liberador en el psicoanálisis, que ya no es más el viejo psicoanálisis freudeano (la idea de Freud era que tenemos deseos sexuales, pero que la moral dominante nos reprime, y que el psicoanálisis nos ayuda a liberarnos de las trabas y a gozar plenamente), pero hoy la represión surge de la exigencia del goce. Literalmente, lo escucho una y otra vez de psicoanalistas: las personas tienen culpa, no porque tengan deseos prohibidos, como antes, cuando los homosexuales sentían culpa, no: las personas sienten culpa porque no son capaces de disfrutar.</p>
<p><strong>- ¿Quiere proponernos una dieta espiritual?</strong></p>
<p>- No usaría la palabra &#8220;espiritual&#8221;, pero &#8220;dieta&#8221;, sí. <strong>Creo que deberíamos desobedecer la orden del super-yo: &#8220;Disfruta!&#8221;. No estamos obligados a disfrutar.</strong></p>
<p><strong>- Si trasladamos esa idea a la política, estoy hablando de una cosmovisión: ¿cómo seguimos?, y en su libro habla de la &#8220;suspensión política de la ética&#8221;</strong></p>
<p>- No, no me refiero a que tengamos que comenzar a matarnos. Lo que quiero decir es que la izquierda actual está atrapada en un esquema ético-legalista. Sobre todo, la izquierda no tiene una alternativa real sobre cómo reordenar las cosas; esa fue la mayor tragedia del movimiento anti-globalización de Porto Alegre: <em>&#8220;están en contra&#8221;.</em> Pero en cuanto se le pregunta cuál es su programa, se recibe una serie de respuestas vagas, como <em>&#8220;más autodeterminación&#8221;</em>, y cosas por el estilo. La izquierda se limita a moralizar <em>&#8220;Que terrible, las personas se mueren de hambre&#8221;</em>, y tratan de traducir eso a conceptos operativos, <em>&#8220;Necesitamos nuevas leyes&#8221;</em>&#8230; Hablamos de legalidad y moralidad, pero creo que deberíamos romper con ese esquema. Mi fórmula actual es incluso más agresiva: <em>&#8220;La suspensión teológica-política de la ética&#8221;</em>. Claro que no digo &#8220;teología&#8221; refiriéndome a Dios, sino pensando en las visiones apocalípticas&#8230;</p>
<p><strong>- ¿Y se queda con esa visión apocalíptica o nos brinda una luz de esperanza?</strong></p>
<p>- Soy apocalíptico. Cuando se dice &#8220;Luz&#8221;, la gente se refiere a una luz al final del túnel, pero yo (y esta sabiduría cínica sobre las cosas la obtuve del &#8220;socialismo real&#8221;) digo que al final del túnel está la luz del tren que viene a estrellarse con uno. No, sólo veo problemas. Y no veo ninguna solución clara, pero creo que ésa es mi tarea como filósofo. Cuando la gente me pregunta &#8220;¿Qué podemos hacer contra la crisis financiera o por la ecología?&#8221;, mi respuesta es siempre: &#8220;No lo sé&#8221;. Lo que puedo hacer, y creo que es muy importante, es corregir las preguntas. <strong>Muchas veces, la forma en la que planteamos un problema es parte del problema. Reproducimos el problema.</strong> Por ejemplo, en la ecología&#8230; toda esa mitología de la <em>&#8220;Madre Tierra&#8221;</em>, del <em>&#8220;Equilibrio roto&#8221;</em>, del <em>&#8220;Retorno al equilibrio&#8221;</em>&#8230; es sólo esa mitología del New Age, que sólo es impeditiva. Lo mismo pasa con el racismo. <strong>Yo estoy en contra de la tolerancia. No es que esté a favor de la intolerancia, pero rechazo la idea de que los problemas del racismo y del sexismo puedan ser automáticamente traducidos a problemas de la tolerancia.</strong> Tomemos a Martin Luther King: él jamás habló de tolerancia. Nosotros hablamos de tolerancia porque vivimos, permítame decirlo, en la era post-política: la economía y la administración pública están cada vez más despolitizadas, y los únicos conflictos reales que quedan son, en mayor o en menor medida, conflictos culturales, el aborto y esas cosas.</p>
<p><strong>- Hemos conocido un poco del &#8220;Universo Žižek&#8221;, pero hay quienes no lo encuentran simpático, quienes lo critican. Aquí tengo una reseña de la revista &#8220;Orientierung&#8221;, en donde puede leerse: &#8220;De incontables cajones saca Žižek ejemplos históricos, culturales y filmográficos, para referenciarlos en un cambio permanente según el folio interpretativo del momento. Esto no sólo convierte a los ejemplos en algo completamente intrascendente: el remolino de citas activa una monotoneidad que es preocupante, pues la suma de los materiales utilizados no conlleva el apercibimiento de un conocimiento nuevo, sino simplemente una interpretación falsificable y sin sentido&#8221;</strong></p>
<p>- Todo lo que tengo para decir (como sabe, es una de las críticas típicas), es que lo mismo fue dicho sobre Hegel: me honra estar en su compañía. Inmediatamente después de la publicación de la &#8220;Fenomenología del espíritu&#8221; se dijo <em>&#8220;esto es una confusión de ejemplos de aquí y de allá, y sobre ellos siempre los mismos monótonos intentos dialécticos&#8230;&#8221;</em> Lo que quiero responderle a esa persona es: ¿sabe lo que dice Hegel en esa misma &#8220;Fenomenología del espíritu&#8221;? Dice: <em>&#8220;A veces, la maldad está en los ojos de quien la percibe&#8221;</em> Quiero decir: <strong>mis textos pueden causar esa impresión, pero afirmo que tratan una serie precisa de problemas profundos. ¿Y por qué salto de aquí para allá? Pues porque no estoy hablando ni de esto ni de aquello, estoy hablando de un problema fundamental detrás de todo eso.</strong> Pero esta gente, evidentemente, no lo ve.</p>
<p><strong>- En el TAZ hay otra nota: &#8220;Si existe algo como el prototipo del intelectual nervioso, entonces Žižek es su encarnación&#8221;</strong></p>
<p>- Eso puedo aceptarlo. Lo que no soporto es la <em>&#8220;sabiduría&#8221;</em> del <em>&#8220;intelectual sabio&#8221;</em>&#8230; No, creo que vivimos en una época potencialmente peligrosa, y por eso estoy nervioso. Hay buenos motivos para estar nervioso. Creo que ya no podemos darnos más el lujo de la sabiduría a lo &#8220;Dalai Lama&#8221;, ése es el camino directo a la catástrofe.</p>
<p><strong>- Pero ¿de donde viene la falta de aliento en su pensamiento?</strong></p>
<p>- No lo sé. No estoy seguro, quizás sea una tendencia, una parte de mi carácter. Pero quisiera agregar algo más: lo que me parece muy triste en ese tipo de críticas es que todas apuntan a mi persona, tildándome de <em>&#8220;nervioso&#8221; </em>o<em> &#8220;torpe&#8221;</em>, o deteniéndose en cuestiones puramente formales. ¿Se ha dado cuenta? Esas dos críticas que acaba de citar (y yo puedo darle muchas más), tienen un punto en común: ¡ninguna menciona nada sobre lo que estoy diciendo! Y tengo tesis muy precisas: <em>&#8220;lea a Hegel de la siguiente manera&#8221;</em>, o <em>&#8220;el cine funciona ideológicamente de tal y cual manera&#8221;</em>&#8230; Pero no, sólo son reproches formales y así, para mí, carecen de todo interés. Pero estoy acostumbrado, a eso y a mucho más. Hace poco fui acusado en la <em>&#8220;New Republic&#8221;</em>, una revista norteamericana, de ser el ideólogo de un nuevo Holocausto. Literalmente. Decían que mi tesis es que hay que matar a todos los judíos, excepto a aquellos que sean críticos contra el Estado de Israel. Por supuesto, es una mentira sin sentido. Pero más problemático para mí es cómo todas esas críticas no apuntan a lo que hago&#8230; es como si yo ahora debatiera con Ud. y describiera sus movimientos o su forma de vestirse&#8230; ¡Por Dios, estoy planteando una teoría!</p>
<p><strong>- ¿Y cual es, dicho en pocas palabras, su teoría?</strong></p>
<p>- Leer a Hegel con la ayuda del psicoanálisis, y utilizar para ello la visión central de Freud, la pulsión de muerte, ese concepto que nada tiene que ver con un biologismo instintual, y, con su ayuda, leer el tema central del idealismo alemán: la negatividad absoluta. Esa es mi pasión.</p>
<p><strong>- Muchas gracias por la charla.</strong></p>
<p>- Ich danke Ihnen. Danke.</p>
<p><object style="width: 640px; height: 386px;" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.sf.tv/videoplayer/embed/ce8d7d9e-df7a-47de-bf36-8a79badebaeb"><param name="movie" value="http://www.sf.tv/videoplayer/embed/ce8d7d9e-df7a-47de-bf36-8a79badebaeb" /><param name="quality" value="high" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><a href="http://www.videoportal.sf.tv/video?id=ce8d7d9e-df7a-47de-bf36-8a79badebaeb">Sternstunde Philosophie vom 17.05.2009</a></object></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/03/06/sin-aliento' addthis:title='Sin aliento '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Estamos en guerra? ¿Tenemos un enemigo?</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Feb 2010 15:21:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Zizek]]></category>

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		<description><![CDATA[El siguiente es un artículo de Slavoj Zizek, publicado originalmente en The London Review of Books, el 23 de mayo de 2002. Casi una década después, lamentablemente, no ha perdido nada de actualidad: La lógica del Homo sacer se discierne con claridad en la manera que tienen los medios de comunicación occidentales de informar sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/02/20/%c2%bfestamos-en-guerra-%c2%bftenemos-un-enemigo' addthis:title='¿Estamos en guerra? ¿Tenemos un enemigo? ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>El siguiente es un artículo de <a href="http://www.jupixweb.de/tag/zizek" target="_self">Slavoj Zizek</a>, publicado originalmente en <a href="http://www.lrb.co.uk/v24/n10/slavoj-zizek/are-we-in-a-war-do-we-have-an-enemy" target="_blank">The London Review of Books</a>, el 23 de mayo de 2002. Casi una década después, lamentablemente, no ha perdido nada de actualidad:</p>
<p><em>La lógica del Homo sacer se discierne con claridad en la manera que tienen los medios de comunicación occidentales de informar sobre los acontecimientos de la Cisjordania ocupada: cuando el Ejército israelí ataca a la policía palestina y destruye sistemáticamente la infraestructura palestina, en lo que Israel describe como una operación &#8216;bélica&#8217;, la resistencia palestina aparece citada como prueba de que nos enfrentamos a terroristas. Esta misma paradoja está inscrita en la propia noción de la &#8216;guerra contra el terrorismo&#8217;: una extraña guerra en la que se criminaliza al enemigo si éste se defiende y responde a la violencia con más violencia</em><span id="more-707"></span></p>
<p>&#8220;Cuando Donald Rumsfeld calificó a los guerrilleros talibán de &#8220;combatientes ilegales&#8221; (frente a la designación como prisioneros de guerra &#8220;normales&#8221;), no solamente quiso decir que su actividad criminal terrorista les colocaba fuera de la ley; cuando un ciudadano norteamericano comete un crimen (incluso cuando se trata de algo tan grave como un asesinato), se le sigue considerando un &#8220;criminal dentro de la ley&#8221;. La distinción entre el criminal y el no criminal no guarda relación alguna con la distinción que se hace entre los ciudadanos &#8220;legales&#8221; y los &#8220;sin papeles&#8221; de Francia. Quizás en este caso sea más útil emplear la categoría de Homo sacer, recuperada por Giorgio Agamben en su libro Homo sacer: Sovereign Power and Bare Life (1998). En el antiguo derecho romano, se designaba así a la persona que podía ser asesinada con impunidad y cuya muerte, por esa misma razón, no tenía valor alguno. Hoy en día, como término que denota exclusión, puede parecer aplicable no solamente a terroristas, sino a todos aquellos que se encuentran al final del camino recorrido por la ayuda humanitaria (ruandeses, bosnios, afganos), así como a los &#8220;sin papeles&#8221; de Francia, los habitantes de las favelas de Brasil, o los ghettos afroamericanos en EEUU.</p>
<p>Paradójicamente, los campos de concentración y los campamentos de refugiados que se establecen con carácter humanitario son dos caras (una &#8220;inhumana&#8221;, la otra &#8220;humana&#8221;) de la misma matriz sociológica. Al ser preguntado por los campos de concentración alemanes en la Polonia ocupada, Erhardt (en la película de Lubitsch Ser o no ser), responde: &#8220;Nosotros nos encargamos de la concentración; los polacos, de acampar&#8221;. Una distinción similar puede aplicarse en el caso de bancarrota de Enron, que podemos ver como una especie de nota irónica en una sociedad basada en el riesgo. Los miles de empleados que perdieron sus ahorros y puestos de trabajo se exponían, evidentemente, al riesgo, pero no tenían posibilidad de elegir: el riesgo de los que sabían se convirtió en el negro destino de los trabajadores. Quienes eran conscientes de los riesgos que corrían (los de arriba), tuvieron la oportunidad de intervenir, pero en su lugar eligieron minimizar los riesgos que ellos mismos corrían vendiendo sus acciones y opciones antes de que se produjera la bancarrota; de manera que riesgos y posibilidades de elección estaban muy bien distribuidos. En otras palabras: en una sociedad basada en el riesgo, algunos (quienes controlaban Enron) tienen la capacidad de elegir, mientras que otros (sus empleados) son los que corren los riesgos.</p>
<p><strong>La lógica del &#8216;Homo sacer&#8217;</strong></p>
<p>La lógica del Homo sacer se discierne con claridad en la manera que tienen los medios de comunicación occidentales de informar sobre los acontecimientos de la Cisjordania ocupada: cuando el Ejército israelí ataca a la policía palestina y destruye sistemáticamente la infraestructura palestina, en lo que Israel describe como una operación &#8220;bélica&#8221;, la resistencia palestina aparece citada como prueba de que nos enfrentamos a terroristas. Esta misma paradoja está inscrita en la propia noción de la &#8220;guerra contra el terrorismo&#8221;: una extraña guerra en la que se criminaliza al enemigo si éste se defiende y responde a la violencia con más violencia. Lo que nos devuelve a la cuestión del &#8220;combatiente ilegal&#8221;, que no es ni un soldado enemigo, ni un criminal común. Los terroristas de al-Qaeda no son soldados enemigos ni simples criminales: EEUU rechazó desde el primer momento cualquier posibilidad de que los atentados contra el World Trade Center fuesen tratados como acciones criminales apolíticas. En resumen, bajo el disfraz del Terrorista al que se ha declarado la guerra se esconde un combatiente ilegal, un Enemigo excluido del escenario político.</p>
<p>Este es otro aspecto del nuevo orden global: ya no podemos librar guerras como antes, en el sentido de un conflicto entre Estados soberanos en las que se aplicaban ciertas normas relativas al trato debido a los prisioneros, la prohibición de utilizar cierto tipo de armamento, etc. Ahora existen dos tipos de conflictos: por un lado, la lucha entre diferentes grupos de Homo sacer, es decir, &#8220;conflictos étnico-religiosos&#8221; que violan las normas universales de derechos humanos y no cuentan como guerras de verdad, y requieren de una intervención &#8220;pacifista humanitaria&#8221; por parte de las potencias occidentales; y por otro lado, ataques directos perpetrados contra EEUU o cualquier otro representante del poder global, en cuyo caso, nuevamente, nos encontramos con algo que no es una guerra, sino con simples &#8220;combatientes ilegales&#8221; que resisten frente a las fuerzas del orden universal. En este segundo caso, ni siquiera es posible imaginarse a una organización como la Cruz Roja mediando entre las partes en conflicto, organizando un intercambio de prisioneros, etc. Porque uno de las partes en conflicto (la fuerza global liderada por EEUU) ya ha asumido el papel de la Cruz Roja, en el sentido de que no se percibe a sí mismo como uno de los dos bandos en guerra, sino como agente mediador de la paz y el orden global, aplastando rebeliones y simultáneamente ofreciendo ayuda humanitaria a la &#8220;población local&#8221;.</p>
<p>Esta extraña &#8220;coincidencia entre opuestos&#8221; fue llevada al límite cuando hace algunos meses Harald Nesvik, miembro derechista del parlamento noruego, propuso a George W. Bush y Tony Blair como candidatos al Premio Nobel de la Paz refiriéndose a su papel decisivo en la &#8220;guerra contra el terrorismo&#8221;. El lema orwelliano &#8220;la guerra es la paz&#8221; se hace por fin realidad, y es posible presentar la guerra contra los talibán como un medio para garantizar la distribución de la ayuda humanitaria. Guerra y ayuda humanitaria han dejado de ser opuestos: una misma intervención puede funcionar simultáneamente en ambos niveles. El derrocamiento del régimen talibán se presenta como parte de la estrategia que ayudará al pueblo afgano oprimido por el régimen; como dijo Tony Blair, es posible que tengamos que bombardear a los talibán para garantizar el transporte y la distribución de alimentos. Quizás la imagen definitiva de la &#8220;población local&#8221; como Homo sacer sea la de un avión de guerra norteamericano sobrevolando Afganistán: es imposible saber si va a tirar una bomba o un paquete de comida.</p>
<p>El concepto de Homo sacer nos permite entender los numerosos llamamientos que se han hecho para repensar los elementos esenciales de las nociones contemporáneas de la dignidad humana y la libertad que se han venido diseminando desde el 11 de septiembre. Un excelente ejemplo es el artículo firmado por Jonathan Alter en la revista Newsweek titulado &#8220;Ha llegado el momento de pensar en la tortura&#8221; (5 de noviembre de 2001), con un subtítulo que no auguraba nada bueno: &#8220;El mundo ha cambiado: para sobrevivir, podría ser necesario recurrir a técnicas antiguas que parecían estar fuera de la cuestión&#8221;. Tras flirtear con la idea israelí de legitimar la tortura física y sicológica en casos de extrema urgencia (cuando por ejemplo sabemos que uno de los terroristas detenidos tiene información que podría salvar cientos de vidas) y de escribir declaraciones tan &#8220;neutrales&#8221; como decir que &#8220;hay algunos tipos de tortura que claramente funcionan&#8221;, llega a la siguiente conclusión:</p>
<p><em>&#8220;No podemos legalizar la tortura porque contradice los valores norteamericanos. Pero aún cuando seguimos pronunciándonos en contra de las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo, no deberíamos tener prejuicios a la hora de pensar en cierto tipo de medidas en la lucha contra el terrorismo, como por ejemplo los interrogatorios sicológicos con autorización judicial. Debemos pensar también en traspasar a algunos sospechosos a algunos de nuestros enemigos menos aprensivos, aún cuando caigamos en la hipocresía. Nadie dijo que esto iba a ser fácil.&#8221;</em></p>
<p>Semejantes declaraciones son de una obscenidad descarada. En primer lugar, ¿por qué elegir el atentado contra las Torres Gemelas como justificación de todo lo anterior? La CIA ha entrenado durante décadas en la práctica de la tortura a sus aliados militares en América Latina y el Tercer Mundo. Incluso el argumento &#8220;liberal&#8221; citado por Alan Dershowitz es sospechoso: &#8220;No apoyo la tortura, pero si hay que torturar, entonces no hay más remedio que contar con la aprobación de los tribunales&#8221;. Cuando, llevando más lejos este mismo argumento, Dershowitz sugiere que en una situación extrema la tortura no tiene como objetivo dañar los derechos del prisionero en cuanto que acusado (puesto que la información que se obtenga no será utilizada en su contra en un juicio, y la tortura como tal no contaría como forma de castigo), resulta que la premisa que subyace es aún más inquietante, puesto que presupone que debería estar permitido torturar a la gente no como parte de un castigo merecido, sino llana y sencillamente porque saben algo. ¿Por qué no ir más allá entonces y legalizar la tortura de prisioneros de guerra que podrían tener información que salvaría cientos de vidas de soldados de nuestro bando? Si tenemos que elegir entre la &#8220;honestidad&#8221; liberal de Dershowitz y la &#8220;hipocresía&#8221; a la antigua usanza, sería mejor quedarnos con la segunda opción. Puedo imaginar que, en una situación concreta y teniéndome que enfrentar al consabido &#8220;prisionero que algo sabe&#8221; y cuyas palabras podrían salvar miles de vidas, yo podría optar por la tortura. Sin embargo, aún cuando estemos ante un caso como este -o quizás precisamente por ello- es absolutamente crucial que no convirtamos esta opción desesperada en principio universal: dada la inevitable y brutal urgencia del momento, uno debería simplemente hacerlo. Solamente de este modo (prohibiendo la conversión de nuestra acción en principio universal) retendríamos un sentimiento de culpa, la conciencia de la inadmisibilidad de lo que acabamos de hacer.</p>
<p><strong>Apoyar la práctica de la tortura</strong></p>
<p>Un auténtico liberal debería contemplar estos debates, estos llamamientos a mantener &#8220;la mente abierta&#8221; como una señal de que los terroristas están ganando. En cierto sentido, ensayos como los de Alter, que no abogan abiertamente por la tortura sino que simplemente la introducen como tema susceptible de ser discutido legítimamente, son aún más peligrosos que el apoyo explícito a la misma. Al menos en estos momentos, el apoyo explícito a la tortura se rechazaría como algo demasiado espantoso, pero el mero hecho de presentar la tortura como legítimo objeto de discusión nos permite flirtear con la idea de la tortura al tiempo que mantenemos nuestra conciencia limpia (&#8220;¡Claro que me opongo a la tortura, pero ¿perjudicamos a alguien simplemente por discutir el tema?&#8221;) Admitir la tortura como tema de discusión lo cambia todo por completo, mientras que una defensa abierta de la misma no deja de ser un elemento de idiosincrasia. La idea de que, una vez que saquemos al genio de la lámpara podremos mantener la tortura dentro de límites &#8220;razonables&#8221;, es la peor de las ilusiones liberales, aunque solamente sea porque el ejemplo que se pone de la &#8220;situación límite&#8221; es engañoso: en una amplísima mayoría de casos, no se tortura para resolver una de estas &#8220;situaciones límite&#8221;, sino por razones muy distintas: para castigar al enemigo, para hacer que se derrumbe psicológicamente, para aterrorizar a la población, etc. Cualquier posicionamiento ético consecuente debe rechazar semejante razonamiento pragmático-utilitarista. Probemos con un experimento muy sencillo: imaginen a un periódico árabe defendiendo la práctica de la tortura contra prisioneros estadounidenses; piensen en la explosión de comentarios sobre la barbarie fundamentalista y la falta de respeto hacia los derechos humanos que una situación así generaría.</p>
<p>Cuando a comienzos del mes de abril los norteamericanos detuvieron a Abu Zubaydah, supuestamente la segunda persona más importante dentro de al-Qaida, los medios de comunicación discutieron abiertamente si debía ser torturado. En unas declaraciones reproducidas por el canal de televisión NBC el 5 de abril, el propio Rumsfeld afirmó que su prioridad era la salvaguarda de vidas norteamericanas, no los derechos humanos de un terrorista de primera fila, y atacó a los periodistas por mostrar tanta preocupación por el bienestar de Zubaydah, dejando vía libre a la posibilidad de que se le torturase. El espectáculo ofrecido por Alan Dershowitz fue aún más deprimente. A Dershowitz le preocupaban dos cosas: 1) el caso Zubaydah no es típico de una situación &#8220;límite&#8221;, es decir, no está probado que tenga información sobre un inminente ataque terrorista que podría evitarse si se le tortura, y 2) torturarle no sería, todavía, legal; para que así fuera, habría que iniciar un debate público y después reformar la Constitución de los Estados Unidos, al tiempo que públicamente habría que explicitar y aclarar en qué puntos EEUU no seguiría respetando la Convención de Ginebra relativa al tratamiento de prisioneros enemigos.</p>
<p>Precursor notable en el campo de la &#8220;biopolítica&#8221; paralegal, un campo en el que las medidas administrativas fueron remplazando gradualmente al imperio de la ley, fue el régimen de Alfredo Stroessner en Paraguay durante las décadas de los sesenta y setenta. El régimen llevó la lógica del estado de excepción hasta extremos tan absurdos como, todavía, no superados. Bajo el régimen de Stroessner, Paraguay mantuvo ­ en lo que se refiere a su ordenamiento constitucional ­ la forma de una democracia parlamentaria &#8220;normal&#8221; que garantizaba plenamente las libertades. No obstante, puesto que (tal y como aseguraba Stroessner) todos vivían en un estado de emergencia a causa de la lucha que a escala mundial se libraba entre la libertad y el comunismo, la plena puesta en práctica de la Constitución debía posponerse eternamente y habría que vivir bajo un estado de excepción permanente. Una situación que, por otro lado, solamente se interrumpía durante un día cada cuatro años: el día de las elecciones, para perpetuar el dominio del Partido Colorado de Stroessner con una mayoría del 90% del electorado, digna de sus oponentes comunistas. Lo paradójico es que el estado de excepción se normalizó, mientras que la libertad democrática &#8220;normal&#8221; se convirtió en excepción de un día. Este extraño régimen anticipó algunas de tendencias perceptibles en nuestras sociedades liberal-democráticas tras el 11 de septiembre. ¿No es acaso la retórica que se emplea en la actualidad la de una emergencia global en la lucha contra el terrorismo, dotando de legitimidad a un número cada vez mayor de suspensiones de derechos legales y de otro orden? El aspecto más amenazante de las recientes declaraciones de John Ashcroft de que &#8220;los terroristas utilizan la libertad de EEUU como un arma contra nosotros&#8221; lleva implícita la obvia conclusión de que debemos poner límites a nuestra libertad para defendernos. Estas declaraciones de altos cargos de la Administración norteamericana, especialmente Rumsfeld y Ashcroft, junto con las explosivas demostraciones de &#8220;patriotismo americano&#8221; que siguieron al 11 de septiembre han creado un clima propio de una emergencia de Estado, con la consiguiente ocasión que se crea para la posible suspensión del orden legal imperante, así como para la aserción de la soberanía estatal sin excesivos &#8220;constreñimientos&#8221; legales. Después de todo, y tal y como el presidente Bush dijo inmediatamente después del 11 de septiembre, EEUU vive en estado de guerra. Pero el problema es precisamente ese: que EEUU no está en guerra, al menos no en el sentido convencional del término; para una inmensa mayoría de la población, la vida sigue; la guerra sigue siendo asunto exclusivo de las agencias estatales. Al desaparecer las diferencias entre una situación bélica y una situación de paz de manera efectiva, entramos en una era en la que una situación de paz puede ser, al mismo tiempo, un estado de excepción.</p>
<p><strong>Estado de excepción</strong></p>
<p>Paradojas de este tipo nos ofrecen la clave para entender cómo el resurgir liberal-totalitario representado por la &#8220;guerra contra el terrorismo&#8221; está relacionado con el verdadero estado de excepción revolucionario, articulado primeramente por San Pablo en su referencia al &#8220;fin de los tiempos&#8221;. Cuando una institución estatal proclama un estado de excepción, lo hace por definición como parte de una estrategia desesperada que tiene por objeto evitar lo que es verdaderamente urgente y volver al &#8220;estado natural de las cosas&#8221;. Recordarán ustedes que una de las características de todas las proclamas reaccionarias en un &#8220;estado de excepción&#8221; fue el hecho de que se caracterizaron por ir dirigidas contra el descontento popular (o &#8220;confusión&#8221;) y por ser presentadas como un medio para la restauración de la normalidad. En Argentina, Brasil, Grecia, Chile o Turquía, cuando el ejército proclamó un estado de emergencia lo hizo para dominar el &#8220;caos&#8221; creado por la politización de la población en general. Es decir: las proclamas reaccionarias que surgen en un estado de excepción son, en realidad, una defensa desesperada contra un estado de excepción real.</p>
<p>Carl Schmitt nos ofrece un buen ejemplo del que podemos aprender algo. La división entre &#8220;amigo&#8221; y &#8220;enemigo&#8221; no es en ningún caso un reconocimiento de una diferencia objetiva. El enemigo es siempre, por definición (y hasta cierto punto), invisible: no puede ser reconocido directamente porque se parece a nosotros, razón por la cual el mayor problema y la principal tarea de la lucha política es el de proveer y construir una imagen del enemigo que podamos reconocer (los judíos son el enemigo por antonomasia no porque escondan su verdadera imagen, sino porque, en última instancia, detrás de su apariencia engañosa no hay nada. Los judíos carecen de esa &#8220;forma interna&#8221; que existe en toda forma verdadera de identidad nacional: son una no-nación entre las naciones; su esencia nacional reside, precisamente, en la falta de esencia, en una clase de plasticidad amorfa e infinita.) En pocas palabras: el &#8220;reconocimiento del enemigo&#8221; es siempre un procedimiento que se da simultáneamente con la designación del enemigo como tal; un procedimiento que descubre y construye su &#8220;verdadero rostro&#8221;. Schmitt hace referencia a la categoría kantiana del Einbildungskraft, o el poder trascendental de la imaginación: para reconocer al enemigo, debemos &#8220;esquematizar&#8221; la figura lógica del Enemigo con mayúsculas, dotándola de características concretas que lo convertirán en objetivo apropiado de la lucha y el odio.</p>
<p>Tras el colapso de los Estados comunistas, que surtían a Occidente de la figura del Enemigo de la Guerra Fría, la imaginación occidental entró en una década de confusión e ineficacia mientras buscaba una esquematización apropiada del Enemigo con mayúsculas, yendo de los jefes de los cárteles narcos a toda una serie de señores de la guerra que lideraban los denominados &#8220;Estados gamberros&#8221; (Sadam, Noriega, Aidid, Milosevic), sin que ese Enemigo se estabilizara adoptando una imagen central; este acto de imaginación solamente recuperó su poder tras el 11 de septiembre, construyendo la imagen de Bin Laden (el fundamentalista islámico), y de al-Qaida, su red &#8220;invisible&#8221;. Todo esto quiere decir que nuestras democracias, pluralistas, tolerantes y liberales, siguen siendo en el fondo schmitteanas: siguen basándose en un Einbildungskraft político que les proporcione una figura apropiada para hacer visible a ese Enemigo que no se deja ver. Lejos de dejar en suspenso la lógica binaria entre Amigo y Enemigo, el hecho de que el Enemigo quede definido como el fundamentalista que se opone a la tolerancia pluralista simplemente hace que a todo ello se le añada un toque reflexivo. Este proceso de &#8220;renormalización&#8221; lleva pareja una transformación fundamental de la figura del Enemigo: ya no se trata del Imperio del Mal, es decir, de otra entidad territorial, sino de una red global ilegal, secreta, y casi virtual en la que el estado de ilegalidad (o criminalidad) coincide con un fanatismo étnico-religioso &#8220;fundamentalista&#8221;; puesto que esta entidad carece de un estatus legal positivo, esta nueva configuración implica el fin del derecho internacional que, al menos desde el principio de la era moderna, había venido regulando las relaciones entre Estados.</p>
<p>Cuando el Enemigo sirve como elemento que hilvana nuestro espacio ideológico (el point de capiton lacaniano), lo hace para convertir en uno único elemento a la multitud que conforman nuestros oponentes políticos reales. En la década de los treinta, el estalinismo construyó una agencia del Monopolio Capitalista Imperialista para demostrar que los fascistas y los socialdemócratas (los denominados &#8220;social-fascistas&#8221;) eran &#8220;hermanos gemelos&#8221;, que ambos eran &#8220;las dos caras del monopolio capitalista&#8221;. Así, el nazismo elaboró la idea de un &#8220;complot plutocrático-bolchevique&#8221; como agente común que amenazaba el bienestar de la nación alemana. El capitonnage es la operación por medio de la cual identificamos y construimos un único agente que es quien &#8220;mueve los hilos&#8221; detrás de la multitud de nuestros oponentes. Lo mismo es válido en el caso de la actual &#8220;guerra contra el terrorismo&#8221;, en la cual la figura del Enemigo terrorista es aquella en la que se condensan dos figuras opuestas: el &#8220;fundamentalista&#8221; reaccionario y el resistente de izquierdas. El título del artículo firmado por Bruce Barcott en el suplemento del New York Times el 7 de abril lo dice todo: &#8220;De amante de los árboles a terrorista&#8221;. El verdadero peligro no procede de los fundamentalistas de derechas responsables del atentado de Oklahoma y casi con toda seguridad del pánico causado por el ántrax, sino de los verdes, que nunca han matado a nadie. La característica más ominosa que subyace en todos estos fenómenos es la universalización metafórica del significante &#8220;terrorismo&#8221;. El último mensaje lanzado por la televisión norteamericana en contra de las drogas dice: &#8220;¡Cuando compras droga, estás dando dinero a terroristas!&#8221;Se eleva entonces la noción de &#8220;terrorismo&#8221; a un nivel en el que se convierte en el común denominador de todos los males sociales. ¿Cómo se supone entonces que debemos escapar de esta situación?</p>
<p>Durante los meses de enero y febrero, se vivió en Israel un acontecimiento extremadamente importante: cientos de reservistas se negaron a servir en los Territorios Ocupados. Estos objetores no son simples &#8220;pacifistas&#8221;: en sus proclamas públicas, se esfuerzan en dejar bien claro que han cumplido con su obligación de luchar por Israel en las guerras que se han librado contra los Estados árabes, en el transcurso de las cuales alguno de ellos llegó incluso a ser condecorado. Sin embargo, declaran que no pueden aceptar una lucha que tenga como fin &#8220;dominar, expulsar, matar de hambre y humillar a un pueblo&#8221;. Las afirmaciones de los objetores están documentadas en descripciones detalladas de las atrocidades perpetradas por el Ejército israelí, desde el asesinato de niños hasta la destrucción de propiedades palestinas. Gil Nemesh, sargento del Ejército israelí, describía así el &#8220;ambiente de pesadilla que se vive en los territorios&#8221; en la página web de los objetores:</p>
<p><em>&#8220;Mis amigos (&#8230;) obligando a un anciano a deshonrarse a sí mismo, dañando a niños, maltratando a la gente por pura diversión y después jactándose de ello, riéndose de toda esta brutalidad tan terrible. No estoy seguro de querer seguir llamándoles &#8220;amigos&#8221;. Han permitido que su humanidad les abandone, no por simple crueldad, sino llana y sencillamente porque comportarse de otro modo es demasiado difícil.&#8221;</em></p>
<p>Palestinos e incluso árabes israelíes (oficialmente ciudadanos israelíes de pleno derecho) sufren discriminación en la distribución de los recursos hídricos, en la propiedad de la tierra, y en otros muchos e innumerables aspectos de sus vidas cotidianas. Los palestinos son tratados, básicamente, como niños manos que deben ser devueltos al bueno camino mediante una disciplina y castigo severos. A Arafat, escondido y aislado en tres habitaciones de su complejo residencial de Ramala, se le exigió acabar con el terrorismo, como si él controlase plenamente a todos los palestinos. El trato que los israelíes dispensan a la Autoridad Palestina (atacándola militarmente, al tiempo que le exige que acabe con los terroristas en su propia casa), constituye una paradoja pragmática en la cual el mensaje explícito (esto es, la orden de acabar con el terrorismo) se subvierte a través del modo en que se envía dicho mensaje. ¿No sería más honesto decir que lo verdaderamente insostenible de la situación palestina es el hecho de que a la AP se le pide que &#8220;resista, para que así podamos aplastaros&#8221;? En otras palabras: ¿no será que el verdadero objetivo de la actual invasión israelí del territorio palestino no es la prevención de futuros ataques terroristas, sino la de impedir de una vez por todas que haya una solución pacífica en un futuro previsible?</p>
<p>Por su parte, el absurdo del punto de vista norteamericano quedó representado a la perfección en un comentario realizado por Newt Gingrinch ante las cámaras de televisión el pasado 1 de abril: &#8220;Puesto que Arafat es realmente el líder de una organización terrorista, tendremos que destituirle y reemplazarle con un nuevo líder democrático que esté dispuesto a llegar a un acuerdo con el Estado de Israel&#8221;. No se trata de una paradoja hueca. Hamid Karzai ya es un líder &#8220;democrático&#8221; impuesto desde el exterior a otro pueblo. Cada vez que el &#8220;líder interino&#8221; de Afganistán aparece en nuestros medios de comunicación, lo hace vestido con ropas que no parecen sino una versión atractivamente modernizada de la vestimenta afgana tradicional (un gorro y un abrigo de lana debajo de un abrigo más moderno, etc.) Su figura parece pues ejemplificar su misión: combinar la modernización con lo mejor de las tradiciones afganas; no es sorprendente, teniendo en cuenta que fue un diseñador occidental de primera el que se inventó el atuendo. Karzai es la metáfora que mejor expresa el estatus de Afganistán hoy en día.</p>
<p>¿Y si no existe una mayoría palestina silenciosa &#8220;verdaderamente democrática&#8221; en el sentido norteamericano del término? ¿Y si un &#8220;nuevo líder elegido democráticamente&#8221; resulta aún más anti-israelí, lo cual por otra parte no sería sorprendente teniendo en cuenta que Israel ha aplicado sistemáticamente la lógica de la responsabilidad y el castigo colectivos, destruyendo las casas de la familia de los sospechosos de terrorismo? La cuestión no radica en que se trate cruel y arbitrariamente a los palestinos en los Territorios Ocupados, sino en que se les reduce al estatus de Homo sacer, objeto de las medidas disciplinarias o incluso de la recepción de ayuda humanitaria, pero sin que se les considere ciudadanos plenos. Los objetores han conseguido reconceptualizar al palestino, desde su consideración de Homo sacer hasta llegar a considerarlo como un &#8220;vecino&#8221;: no tratan a los palestinos como &#8220;ciudadanos con plena igualdad de derechos&#8221;, sino como vecinos en un sentido estrictamente judeo-cristiano. Y ahí precisamente reside la difícil prueba ética que deben superar los israelíes de hoy: o la expresión &#8220;ama a tu vecino&#8221; significa &#8220;ama al palestino&#8221;, o no podrá significar otra cosa.</p>
<p>La objeción, cuya importancia ha sido minimizada por la prensa, es una acción ética auténtica. Es ahí, en ese tipo de actos, donde (como San Pablo habría dicho) ya no existen judíos ni palestinos, convertidos en miembros plenos de la polis y Homines sacri. En este punto debemos ser platónicos sin reparo alguno: el acto de decir &#8220;no&#8221; designa ese momento milagroso en el que, por un instante, la Justicia eterna hace acto de presencia en la esfera de la realidad empírica. Ser conscientes de momentos como este es el mejor antídoto frente a las tentaciones antisemitas que a menudo se detectan entre los críticos de la política israelí.&#8221;</p>
<p>Texto publicado en <a href="http://www.lrb.co.uk/v24/n10/slavoj-zizek/are-we-in-a-war-do-we-have-an-enemy" target="_blank">The London Review of Books</a>,<br />
vol. 24, núm. 10, 23 de mayo de 2002.<br />
Título original <em>&#8220;Are we in a war? Do we have an enemy?&#8221;</em><br />
Traducción: <a href="http://www.nodo50.org/csca" target="_blank">CSCAweb</a></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/02/20/%c2%bfestamos-en-guerra-%c2%bftenemos-un-enemigo' addthis:title='¿Estamos en guerra? ¿Tenemos un enemigo? '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La Política de los Dogmas o el Dogma de las Drogas</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Feb 2010 02:28:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[Un postulado axiomático es la base de partida de una nefasta política global cuyo único objetivo fue prohibir taxativamente el consumo de drogas, haciendo caso omiso de las implicaciones a las que dió lugar]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/02/04/la-politica-de-los-dogmas-o-el-dogma-de-las-drogas' addthis:title='La Política de los Dogmas o el Dogma de las Drogas ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><a href="http://www.jupixweb.de/?attachment_id=810"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-810" title="juarez_drug_042" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/juarez_drug_042-121x91.jpg" alt="" width="160" height="120" /></a>No existe ejemplo más acabado de lo que puede ser una &#8220;política global&#8221; como lo fué la política contra las drogas de los últimos cincuenta años. En ningún otro aspecto de la regulación política mundial hubo un consenso más amplio que en la idea de que el Estado debe establecer la prohibición del consumo de ciertas sustancias como parte irrenunciable de su política sanitaria, criminalizar a sus productores y estigmatizar a sus consumidores.<span id="more-634"></span></p>
<p>El marco legal occidental de la ahora llamada &#8220;Guerra contra las drogas&#8221; fué redactado por las Naciones Unidas en 1961, en la <a href="http://www.unodc.org/unodc/en/treaties/single-convention.html" target="_blank">Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes</a>, enmendado diez años más tarde en el <a href="http://www.unodc.org/unodc/en/treaties/psychotropics.html" target="_blank">Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971</a> y ampliado en 1988 en la <a href="http://www.unodc.org/unodc/en/treaties/illicit-trafficking.html" target="_blank">Convención de las Naciones unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas</a>. Los diferentes países de occidente han incorporado estos acuerdos a sus respectivas legislaciones, y el resto del mundo ha ido en una dirección legislativa similar, cuando no más represiva, a la hora de &#8220;luchar contra las drogas&#8221;.</p>
<p>El postulado axiomático de estos tratados (que figura en sus prólogos y dictamina que el consmo de estupefacientes pone en riesgo la <em>&#8220;salud moral&#8221;</em> de la humanidad y que <em>&#8220;constituye un mal grave para el individuo&#8221;</em> y que <em>&#8220;entraña un peligro social y económico&#8230;&#8221;</em>) es la base de partida de una nefasta política global cuyo único objetivo fue prohibir taxativamente el consumo de drogas, haciendo caso omiso a las implicaciones que trajo consigo esa prohibición y sin dejar lugar a una discusión social adecuada sobre las consecuencias del uso de las drogas, por un lado; y por el otro, sobre las consecuencias de su abuso, ni de los factores desencadenates de la drogadependencia o de su debida prevención.</p>
<p><strong>Mucho Dogmatismo</strong></p>
<p>Ningún otro <em>tema político</em>, al fin, estuvo tan rodeado de tabúes, tan sesgado ideológicamente y tan cargado de postulados dogmáticos como el consumo de (ciertas) drogas y la regulación que el estado debe ejercer sobre aquel. Conviene aquí remarcar el &#8220;ciertas&#8221;, porque inexplicablemente el consumo de algunas drogas está aceptado y permitido por la política y por la sociedad, y el consumo de otras, no; sin que exista un criterio científico de &#8220;peligrosidad&#8221; que nos ayude a discernir aquellas drogas cuyo consumo debieramos permitir y aquellas que debieramos prohibir. (En realidad, <a href="http://www.crimeandjustice.org.uk/estimatingdrugharms.html" target="_blank">dichos criterios sí existen</a>, pero parecieran dejar al descubierto el sinsentido de la prohibición; mostrando por ejemplo: que la peligrosidad del canabis es menor a la del alcohol, o que el LSD es tan &#8220;peligroso&#8221; como aquel, lo cual es un primer indicio que apoya la teoría de que la prohibición es más ideológica que necesaria a los efectos de preservar la salud de una población aparentemente lo suficientemente estúpida como para hundirse en la drogadicción más sórdida si Papá-Estado no le prohibe tener el más mínimo contacto con las drogas.)</p>
<p>Sin embargo, creo que la argumentación a favor de la legalización del comercio y el consumo de drogas debe ir más allá y no detenerse en la obviedad de que en realidad, el consumo de drogas no destruye a una persona instantáneamente, contrariamente a lo que el mass-media, la sociedad y la familia (sumamente ignorante en muchas cosas, y en este caso especial y dolorosamente ignorante) nos han venido repitiendo desde que tenemos uso de razón. Con esto no quiero minimizar el daño físico y psicológico que producen las adicciones; pero ese es otro tema, que podemos discutir en otro momento; sin perder nunca de vista que las personas, para desarrollar una patología adictiva con cualquier cosa, deben reunir una serie de condiciones de las cuales el fácil acceso a una sustancia determinada es solo una de ellas y probablemente la de menor peso de todas</p>
<p>Es una situación muy interesante, porque todos los argumentos a favor de la prohibición del consumo de drogas carecen de una base racional: Las drogas son peligrosas, como el veneno para ratas lo es; producen adicción, como el sexo o el alcohol producen adicción, son perjudiciales para la salud, como el tabaco o la comida en exceso lo son; y se consumen, con o sin prohibición. Todos estas cosas existen y se consumen: el veneno para ratas, el sexo, el alcohol, el tabaco, las comidas y las drogas; no son ni buenas ni malas, son parte de la cultura humana, sirven para comunicarnos con los demás, para recrearnos o para conocernos mejor, o todo eso a la vez; y todas ellas, consumidas en exceso, son mortales.</p>
<p>Pero más allá de ello, un principio fundamental de los estados modernos es la defensa de la libertad individual: aquello que, por ejemplo, recoge el artículo 19 de la constitución nacional de la república argentina con una prosa tan elegante como arcáica: <em>&#8220;Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.&#8221;</em> Aunque existan dos cosas puntuales que criticar a esa fórmula, su espíritu es claro: las acciones privadas de los hombres que no afecten a un tercero, solo están reservadas al ámbito de sus propias conciencias. En otras palabras: si alguien desea drogarse, o leer la biblia, o pensar en la belleza de las flores, o cortarse los brazos con un cuchillo, o ser homosexual, o no comer carne&#8230; pues debe poder hacerlo, sin que el estado imponga prohibición alguna. El argumento, demasiadas veces esgrimido, que las prohibiciones son un &#8220;mal necesario&#8221; para &#8220;proteger&#8221; a &#8220;la gente&#8221; (cuantas comillas juntas ¿no?) es de una arrogancia y un paternalismo demasiados fuera de lugar, demasiados obsoletos, demasiado faccistas y demasiado irrisorios como para ser tomado en cuenta. &#8220;La Gente&#8221; sabe protegerse por si misma, la sociedad no va a derrumbarse cuando pueda comprar estupefacientes de manera legal; como dije más arriba: las dorgas existen y se consumen, actualmente y con prohibición; el &#8220;flagelo social&#8221; de las drogas es solo un flagelo político. Si las dogas no existieran, el adicto a la heroína sería adicto al whisky o a cualquier otra cosa: y el rol del estado es intentar prevenir el surgimiento de las adicciones, no combatir sus síntomas.</p>
<p><strong>Mucha Violencia</strong></p>
<p>En este marco, unicamente el miedo y el desconocimiento explican cómo la sociedad sigue insistiendo en una prohibición que lo único que ha prodcido es violencia, pero que de ningún modo ha contribuído a que se consuma menos: Pero la desinformación es tal que no sorprende escuchar a personas inteligentes hablar indiferenciadamente de &#8220;la droga&#8221;, estigmatizando del mismo modo al consumidor esporádico de canabis con el adicto a la heroína sin hacer la más mínima distinción (sin saber que existe una); y en todo caso, sin cuestionarse jamás el asunto de fondo: <strong>Qué se prohibe y por qué, cuales son los objetivos de la prohibición y cuales son sus consecuencias reales.</strong> Y un en un escalón más profundo de análisis: <strong>Cual es la legitimidad de una prohibición cualquiera, si es que dicha legitimidad existe.</strong></p>
<p>Con respecto a las consecuencias reales:</p>
<p>En solamente veintidos meses, solamente en la ciudad de Juarez, fueron <a href="http://juarezenlasombra.blogspot.com/2010/02/velatorio-de-dos-hermanos-dos-primos-16.html" target="_blank">asesinadas brutalmente</a> más de 4400 personas. Decir que &#8220;sufrieron una muerte violenta&#8221; les queda chico: caerse de un balcón, tener un accidente de tránsito, ser empujado al suelo y morir&#8230; eso es sufrir una muerte violenta. <strong>Ser acribillado y mutilado por grupos narcos o por el ejército en medio de una guerra sinsentido es ser asesinado brutalmente</strong>. 4400 personas en 22 meses (si sos rápido con los números ya sacaste la cuenta) son 200 personas por mes, casi siete seres humanos por día, asesinados brutalmente, SOLAMENTE en la ciudad de Juarez. No digo que podamos extrapolar ese número por la cantidad de ciudades-conflicto que existen en el mundo, pero seamos conservadores e imaginemos que solo existen diez ciudades como Juarez en el planeta, olvidemos Brasil, Rusia, Medio Oriente, Pakistán, Colombia y África. ¿Con diez Juarez en el mundo no basta para decir &#8220;basta!&#8221;?</p>
<p>La prohibición es causa de otros fenómenos poco felices, entre otros: las FARC (¿te acordás de Ingrid Betancourt?), el dinero del Talibán, el altísimo índice de enfermos de HIV entre los adictos a la heroína, y la violencia global y desenfrenada producida por el margen de ganancia inconmensurable que tiene la venta de un producto para cuya fabricación se deben correr riesgos inconmensurables. La realidad muestra que la prohibición no sirve para mermar el consumo de nada, pero que tiene consecuencias nefastas: sobre todo, la cristalización de estructuras delictivas en torno a la producción y distribución que no pueden combatirse de ningún modo: hay mucho dinero de por medio, el mundo es muy grande y la violencia es extrema.</p>
<p>Así las cosas, la única forma de ganar la guerra contra las drogas es <em>legalizarlas</em>. Los beneficios de la legalización son muchos, sobre todo porque se les quitaría a los narcos todo su mercado y con él desaparecería también todo su poder &#8211; de manera <em>instantánea</em> y sin manera de evitar ese derrumbe: ni la corrupción política ni el crimen organizado podrían ir contra él (cosa que no puede decirse de la actual y armada <em>guerra contra las drogas</em>). Además, al sacar la producción y distribución de la ilegalidad, la calidad de la droga aumentaría considerablemente (lo cual no es un argumento pro-consumo, pero es un hecho incuestionable que los sucesivos e incontrolables <em>cortes</em> a la que está sometida la droga en su largo y sórdido camino hasta llegar a manos del consumidor, la contaminan con todo tipo de sustancias que a veces son más peligrosas que la droga en sí). La participación del estado, por su parte, sería incontablemente más eficaz, si se destinaran los recursos que puede generar la libre comercialización de las drogas (en forma de cargas y gavámenes impositivos) a la prevención de las adicciones y al tratamiento de los enfermos.</p>
<p>En este marco, es evidente que la prohibición va en contra de los intereses sanitarios de los pueblos, genera un terrible conflicto armado internacional, no sirve para que las personas no consuman estupefacientes, está sostenida por un anacrónico dogma y es filosóficamente cuestionable.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/02/04/la-politica-de-los-dogmas-o-el-dogma-de-las-drogas' addthis:title='La Política de los Dogmas o el Dogma de las Drogas '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Consideraciones sistémicas y epistemológicas</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 22:58:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
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		<description><![CDATA[El siguiente es un paper de Elena Esposito, una socióloga de Milán que se doctoró en Bielefeld con Niklas Luhmann a fines de los años ochenta y quien es &#8211; como estoy insinuando &#8211; una de las mayores exponentes de la teoría de sistemas del ámbito académico-europeo actual. Fué publicado en el Glosario sobre la teoría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas' addthis:title='Consideraciones sistémicas y epistemológicas ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>El siguiente es un <em>paper </em>de Elena Esposito, una socióloga de Milán que se doctoró en Bielefeld con Niklas Luhmann a fines de los años ochenta y quien es &#8211; como estoy insinuando &#8211; una de las mayores exponentes de la teoría de sistemas del ámbito académico-europeo actual. Fué publicado en el <a href="http://books.google.com/books?id=qIO7X1YB5YoC&amp;hl=es" target="_blank">Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann</a>, aparecido originalmente en italiano y casi simultáneamente en alemán bajo el nombre de <a href="http://books.google.com/books?id=MAi3AAAAIAAJ&amp;hl=es" target="_blank">GLU &#8211; Glosar zu Niklas Luhmanns Theorie sozialer Systeme</a>, una excelente recopilación de artículos que desarman el aparato terminológico de la Teoría de la sociedad luhmanniana y que curiosamente sirve tanto de introducción como de obra de consulta.<span id="more-457"></span></p>
<hr size="1" />
<p><span style="color: #cc6600;"><strong>UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO</strong></span><br /> Ìndice</p>
<p> </p>
<p><strong>PARTE I: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i">Introducción y Puntos de Partida</a></strong><br /> <strong>PARTE II: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios">La realidad de los medios</a></strong><br /> <strong>PARTE III: Consideraciones sistémicas y epistemológicas</strong><br /> <strong>PARTE IV: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas">La clausura operacional de los sistemas</a></strong><br /> <strong>PARTE V: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad">La concordancia ideológica o la negación de la realidad</a></strong></p>
<hr size="1" />
<p>La traducción al español del <em>Glosario</em> de la editorial Anthropos es tan pobre como incompleta, por lo que en ésta, la tercera entrega de la serie sobre constructivismo que comencé con el post <em>&#8220;Una Breve aproximación&#8230;&#8221;</em>, les ofrezco una versión revisada y corregida del mencionado artículo, cuyo escueto y apropiado título reza:</p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Constructivismo</strong></em></p>
<p><em><strong>&#8220;</strong>Con constructivismo se indica un conjunto más bien heterogéneo de planteamientos teóricos provenientes de diversas disciplinas (biología, neurofisiología, cibernética, psicología, etc.) que comparten la idea según la cual el conocimiento no se basa en una correspondencia con la realidad externa, sino siempre únicamente sobre <strong>construcciones de un observador</strong>. El conocimiento es un descubrimiento de la realidad, no en el sentido de un desvelamiento progresivo de objetos preexistentes, sino en el sentido de la invención de datos externos.</em></p>
<p><em>Entre los puntos de referencia del constructivismo se encuentran las investigaciones de </em><em>Heinz Von Foerster, que han iluminado la importancia de la teoría del conocimiento sobre algunos resultados de la neurofisiología. Uno de estos resultados es el llamado principio de <strong>codificación indiferenciada</strong>, según el cual las células nerviosas codifican solamente la intensidad y no la naturaleza de un estímulo perceptivo: el cerebro utiliza las mismas operaciones (estímulos de base eléctrica) para ver, oír, oler y percibir con base en el acto, y crea entonces de manera interna las diferencias cualitativas correspondientes. La percepción diferenciada según los diversos sentidos se basa en una interpretación interna de estímulos no diferenciados: <strong>el mundo como se conoce, con su variedad y sus múltiples facetas, es el resultado de procesos internos.</strong></em></p>
<p><em>Otro principio fundamental del constructivismo es el de la <strong>autopoiesis </strong>formulado por </em><em>Humberto Maturana. Dicho principio afirma que a nivel organizativo, todos los sistemas vivientes operan en condiciones de clausura, sin ínput ambientales. El sistema nunca entra directamente en contacto con el entorno y solo conoce sus propios estados internos.</em></p>
<p><em>Por éstas y otras consideraciones los constructivistas sacan la conclusión de que todo conocimiento es inevitablemente la<strong> construcción interna de un sistema</strong>, pero al mismo tiempo niegan calificar su posición como idealista y atribuyen a la realidad irreconocible un papel de primer plano en la regulación de las operaciones de los sistemas de conocimiento. No niegan la existencia de la realidad, pero sostienen que no existe en ella nada que corresponda a las categorías del conocimiento: no existen objetos negativos o modalizados (objetos posibles y necesarios), y no existen, en general, las distinciones. La realidad es simplemente la que es, actual y positiva; pero el conocimiento, que se basa en observaciones, está forzado a captarla bajo la forma de distinciones, a las cuales en la realidad </em><em>no corresponde nada. El observador conoce entonces únicamente sus propias categorías y </em><em>no datos primarios.</em></p>
<p><em>Sin embargo, si la realidad no tiene un rol positivo en lo relativo a dirigir el conocimiento, se le atribuye un rol negativo al discriminar los conocimientos aceptables. Según </em><em>Ernst Von Glasersfeld, si no se puede saber qué es la realidad, sí se puede saber </em><em>lo que no es, con base en relaciones de compatibilidad: el que haya adecuación entre llave y cerradura no provee una descripción positiva de la cerradura (lo que </em><em>es), pero la falta de adecuación lleva a eliminar la llave equivocada (eso que </em><em>no es). Para el constructivismo, negar la necesidad de una correspondencia con la realidad externa no significa, por tanto, admitir la legitimidad de cualquier hipótesis, en una forma de relativismo: no se permiten todas las afirmaciones, y existen criterios precisos que discriminan entre conocimientos aceptables (viables) y conocimientos erróneos.</em></p>
<p><em>La arbitrariedad de los conocimientos se excluye también por la conexión recursiva de las operaciones al interior de un sistema autopoiético. Por la falta de una última referencia que discrimine entre hipótesis correctas e hipótesis erróneas, no se tienen conocimientos definitivos, ya que </em><em>todo conocimiento es tan solo una observación, relativa a las categorías de un determinado observador. Debe ser reconducida al observador en cuanto a su operación. Toda operación está conectada sin embargo a otras operaciones del mismo sistema, que fijan las condiciones del sistema mismo: cada una de las operaciones reelabora los resultados de operaciones anteriores y proporciona materiales para las siguientes, y esto tiene valor también para las observaciones en cuanto operaciones.</em></p>
<p><em>La aplicación recursiva de una operación a los resultados de operaciones anteriores puede además llevar (como lo muestran también los estudios matemáticos de la materia) a la cristalización de estados relativamente estables (los </em><em>Eigenstates de Heinz Von Foerster), que son presupuestos por las operaciones sucesivas y restringen la libertad de movimiento. También en ausencia de un principio ordenador inicial, una orden se puede generar simplemente por las conexiones entre las operaciones (la noción de </em><em>orden por el ruido), para después seleccionar las operaciones aceptables con respeta a aquellos que son incompatibles con el sistema.</em></p>
<p><em>El constructivismo lleva, como ya se ha visto, cada dato a una observación; la tarea de la teoría del conocimiento y en consecuencia: la de observar observaciones, en una observación de segundo orden que no se orienta a lo observado (qué), sino al cómo de la observación de primer orden: observa cómo observa el observador observado. La distinción clásica sujeto/objeto que presupone la constancia de los objetos por sujetos diferentes, se sustituye en este planteo por la distinción operación/observación, que hace llegar cada dato a las operaciones concretas de un sistema autopoiético: precisamente para subrayar el hecho de que la novedad está en la referencia a las operaciones, en la acepción de </em><em>Luhmann se prefiere la expresión </em><em>constructivismo operativo a la más difundida de </em><em>constructivismo radical.</em></p>
<p><em>Cada una de las observaciones puede observarse con base en sus propias condiciones, como se formula en el principio del</em><em> punto ciego (&#8220;blind spot&#8221;). Este principio ha sido abstraído y aplicado a observaciones de todo tipo. las cuales, orientándose a una distinción específica, <strong>no son nunca capaces de observar la distinción misma</strong>.</em></p>
<p><em>Si se orienta la observación a la distinción verdadero / no verdadero, por ejemplo, no es posible observar si tal distinción es a su vez verdadera o no verdadera: representa el punto ciego de la observación en cuestión. Una observación de segundo orden que observe dichas observaciones con base en una distinción diferente, puede ver también lo que ella no ve y ver que no lo ve. Sin embargo, ella misma presentará el punto ciego que depende de su esquema observativo, y tal ceguera puede ser a su vez observada.</em></p>
<p><em>Estas consideraciones son válidas para todas las distinciones binarias que guían la observación, y por lo tanto también para los códigos de los sistemas funcionales: verdadero/no verdadero. legal/ilegal, pago/no pago, etcétera. Cada sistema funcional observa sus propios objetos exclusivamente con base en la propia y específica distinción, presentando así una forma de codificación indiferenciada: todo lo que acoge el sistema económico, por ejemplo, se acoge en referencia a los pagos, es decir al código pagar/no pagar, y lo mismo es válido para los otros sistemas. Cada uno de ellos, además, opera en condiciones de clausura y nunca entra directamente en contacto con el entorno. Para la ciencia, por ejemplo, objetos como los neutrones </em><em>empezaron a existir cuando sus categorías permitieron observarlos: <strong>lo que se observa es entonces resultado del modo en el cual las categorías de la ciencia constituyen el objeto en cuestión</strong>, y no éste último como dato original. Cada sistema de función presenta entonces un punto ciego, ya que no es capaz de observar el propio código con base en el código mismo. Cada uno de ellos, en fin, puede ser observado por un observador de segundo orden, quien capta las limitaciones.</em></p>
<p><em>Una vez que se ha rechazado la referencia a una realidad última, garante de la estabilidad y adecuabilidad de los conocimientos, no se puede ya obtener un nuevo punto firme que permita formular afirmaciones definitivas: </em><em>no existe el observador último que conozca la verdad. El constructivismo se resuelve así en un retículo recursivo de observaciones de observaciones, que no reflejan la realidad sino al mismo tiempo se someten a condiciones extremadamente restrictivas, se autorregulan y producen estados ordenados compatibles con ella. En un planteamiento constructivista, por otra parte, la pérdida de una referencia independiente no presenta ninguna connotación negativa y no coincide de ninguna manera con la idea de una pérdida de realismo: son reales tanto los objetos como las operaciones que los constituyen, y lo que cuenta es no confundir las distinciones diferentes. El punto central se vuelve la capacidad de </em><em>distinguir distinciones. En particular, si se parte de la distinción entre operaciones u observaciones, deben tenerse separados los problemas de codificación y los problemas de referencia: cada observación utiliza la propia distinción como código para observar los propios objetos, pero al mismo tiempo genera en cuanto operación un límite entre interno y externo (y en consecuencia la distinción entre autorreferencia y heterorreferencia).</em></p>
<p><em>El sistema de la ciencia, por ejemplo, puede observar con base en el código verdadero/no verdadero tanto a sí mismo como los objetos externos, y ya sean las observaciones autorreferenciales o las heterorreferenciales pueden ser verdaderas o no verdaderas: las distinciones verdadero/no verdadero y autorreferencia/ heterorreferencia se encuentran en una relación ortogonal, en el sentido de que no se da una coincidencia entre los respectivos valores positivos y valores negativos. Esto excluye una posición relativista, y corrcsponde por otro lado a la forma de diferenciación de la sociedad moderna, para la cual cada sistema de función se orienta a una propia realidad de referencia.&#8221;</em></p>
<p><strong>2. Bibliografía:</strong></p>
<p><strong>G. Corsi y otros:</strong> <a href="http://books.google.com/books?id=qIO7X1YB5YoC&amp;hl=es">Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann</a>, Anthropos, 1996</p>
<p><strong>3. Notas:</strong></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas' addthis:title='Consideraciones sistémicas y epistemológicas '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La realidad de los medios</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 22:49:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta es la segunda entrega de la serie sobre constructivismo que comencé con el post Una breve aproximación al constructivismo. Aquí hablaremos sobre un tipo específico de construcción de realidad, acaso el más evidente de todos: la construcción de una realidad mediática. El sociólogo alemán Niklas Luhmann fué uno de los pensadores más lúcidos a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios' addthis:title='La realidad de los medios ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Esta es la segunda entrega de la serie sobre constructivismo que comencé con el post <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i">Una breve aproximación al constructivismo</a>. Aquí hablaremos sobre un tipo específico de construcción de realidad, acaso el más evidente de todos: la construcción de una realidad mediática. El sociólogo alemán <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Niklas_Luhmann" target="_blank">Niklas Luhmann</a> fué uno de los pensadores más lúcidos a la hora de describir las realidades sociales (el las llama <em>&#8220;sistemas&#8221;</em>), así que nadie mejor que él para introducirnos en el tema.<span id="more-369"></span></p>
<hr size="1" />
<p><span style="color: #cc6600;"><strong>UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO</strong></span><br />
Ìndice</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PARTE I: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i">Introducción y Puntos de Partida</a></strong><br />
<strong>PARTE II: La realidad de los medios</strong><br />
<strong>PARTE III: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas">Consideraciones sistémicas y epistemológicas</a></strong><br />
<strong>PARTE IV: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas">La clausura operacional de los sistemas</a></strong><br />
<strong>PARTE V: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad">La concordancia ideológica o la negación de la realidad</a></strong></p>
<hr size="1" />
<p>La siguiente es la segunda parte de una muy extensa entrevista que realizó Wolfgang Hagen a Niklas Luhmann el nueve de octubre de 1997, algo menos de un año antes de la muerte del sociólogo, transmitida por la emisora &#8220;Radio Bremen&#8221;. La primera parte gira en torno a la biografía de Luhmann y el génesis de su &#8220;Teoría de Sistemas&#8221;. Debido a su extensión y ante la imposibilidad de dedicarme a ámbas partes, decidí volcarme a la traducción de la última parte, más teórica, en donde Luhmann presenta brevemente los lineamientos generales de su teoría y su utilización como método de observación y descripción de los medios masivos de comunicación y su funcionamiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrevista fué publicada por el propio Hagen en la edición póstuma &#8220;Warum haben Sie keinen Fernseher, Herr Luhmann? Letzte Gespräche mit Niklas Luhmann&#8221;; quién quiera desempolvar su alemán puede oírla y leerla completa descargando los archivos que se encuentran al pié de la entrevista.</p>
<blockquote><p><em><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente material no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright. La traducción es mía.</span></em></p></blockquote>
<h2>1. La Entrevista</h2>
<h2>1.1. La realidad de los medios<strong><br />
</strong></h2>
<p><strong>Hagen:</strong> Su libro &#8220;La realidad de los medios de masas&#8221; es la primera manifestación de su parte sobre el ente&#8230; institución o &#8220;sistema&#8221; de los medios masivos de comunicación, sobre los que afirma que <em>la realidad de los medios es que no reflejan la realidad&#8230;</em></p>
<p><strong>Luhmann:</strong> Hm.</p>
<p><strong>sino que, en todo caso&#8230;</strong></p>
<p>&#8230;la construyen, diría yo.</p>
<p><strong>&#8230;la construyen.</strong></p>
<p>Es que no hay una &#8220;realidad detrás de la construcción&#8221;, que sea tangible para la comunicación.</p>
<p><strong>Que las imágenes que nos muestran los medios son imágenes autoreferenciales, comprensibles para quien conoce a los medios.</strong></p>
<p>Es la aplicación de la tésis del constructivismo, del ámbito epistemológico, científico, al ámbito de la teoria de medios.</p>
<p><strong>Eso significa que la afirmación de los medios, que <em>describen los sucesos del mundo con detalle y precisión</em> y que, por decirlo de alguna manera, los medios se autoexcluyen de esa afirmación diciendo: <em>no somos nosotros, lo que están viendo son imágenes del mundo exterior&#8230;</em></strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>&#8230;que esa afirmación es puesta en duda por Ud.</strong></p>
<p>Si, un aspecto del sistema es ofrecer una autodescripción y decir: <em>&#8220;hemos investigado minuciosamente&#8221;</em>, etc. etc&#8230; por lo menos dentro del ámbito informativo; también hay entretenimiento y otras cosas, pero dentro del periodismo investigativo&#8230; <em>&#8220;Es confiable, la realidad es así como la describimos&#8221;</em>. Pero todo eso es parte de la autodescripción del sistema, y la sociología siempre debe preguntarse hasta que punto se puede acompañar esa descripción y cuando hay que comenzar a entenderla como una parte más del sistema.</p>
<p><strong>Bien, pero los redactores de los informativos le dirán &#8220;Estimado Luhmann, este material audiovisual aquí ha sido enviado por nuestro corresponsal en israel, quien está familiarizado con la situación en la región como nadie puede estarlo. Él nos ha enviado estás imágenes: allí esto <em>sucede</em>. Esto no es una autodescripción&#8221;. ¿Qué les respondería?</strong></p>
<p>Les diría que <em>parte de la autodescripción consiste en afirmar que la autodescripción no existe.</em> O dicho de otra forma: que se afirma y se asevera un valor de realidad, y que en cierta medida se lo controla. Nadie quiere quedar pegado a falsos diarios de Hitler, ese tipo de cosas. Pero eso no explica por si solo el efecto: que hoy por hoy conocemos el mundo, o por lo menos lo percibimos, en base a la descripción mediática.</p>
<p><strong>Justamente, la primera frase de su libro es <em>&#8220;Lo que sabemos del mundo es aquello que sabemos por los medios masivos de comunicación&#8221;</em>.</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>Quiere decir, usted afirma que no conocemos al mundo, excepto por los medios.</strong></p>
<p>Si, a grandes rasgos si. Quierdo decir, a excepción de las cosas cotidianas, saber si hoy regué las plantas o no&#8230; eso no lo puedo leer en los periódicos ni ver por televisión. Hay una especie de &#8220;Mundo íntimo&#8221; que se funde con el que conocemos por los medios. Pero si nos referimos al &#8220;Mundo universal&#8221;, creo que la definición resulta acertada. Todo lo que se sabemos lo hemos leído u oído; y aquello que nos cuenta la vecina es, en relación a lo que nos cuenta la televisión o los diarios, de menor importancia.</p>
<p><strong>Pero Ud. afirma que posee la misma calidad, pues la vecina también se describe más a sí misma&#8230;</strong></p>
<p>Si, si&#8230;</p>
<p><strong>&#8230;al hablar sobre otros, que aquellos que pretende describir.</strong></p>
<p>Si, si, seguro. Es un constructivismo básico.</p>
<p><strong>Si, puede ser, pero quiero apuntar al significado de ese constructivismo básico para el trabajo en los medios, porque relativiza la importancia de los medios, diciendo que básicamente hay que desconfiar de la autodescripción y la afirmación de que ellos informan y muestran la verdad.</strong></p>
<p>Si. Quiero decir, la cuestión es qué es lo que entendemos por <em>&#8220;verdad&#8221;</em>. Está claro que no podemos estar hablando de una &#8220;verdad científica&#8221;, en relación a la inseguridad, al futuro, al &#8220;qué nos falta&#8221;. También está claro que no podemos incorporar a la comunicación la  <em>&#8220;realidad real&#8221;</em> (en caso de que exista tal cosa), pues la comunicación siempre requiere un proceso de selección. Por lo tanto, <strong>la objeción olvida que hay algo que no puede suceder nunca: una absorción directa de realidad </strong>(sea lo que sea)<strong> en la comunicación.</strong></p>
<p><strong>Pero eso&#8230; Bien, ud. dice que es científicamente dudoso que exista algo como &#8220;la realidad&#8221;. Por otra parte, son justamente los medios masivos de comunicación los que no solo sugieren, sino que dicen abiertamente:<em> &#8220;Miren, aquí está el mundo, es así&#8221;</em> Es decir: hacen exactamente lo contrario de lo que Ud. dice que son. Los medios dicen que cada noticiario, cada &#8220;newsshow&#8221;, cada programa informativo o periodístico (permanezcamos un momento en el periodismo, en un momento podemos hablar del entretenimiento)&#8230; que todo lo que mostramos es verdad. Y la veracidad es comprobada y reafirmada por imágenes, especialmente en la televisión: <em>&#8220;He visto tal cosa en Los Angeles, hubo una revuelta entre blancos y negros, hubo gente golpeada&#8230;&#8221;</em> Y Ud. dice: <em>&#8220;No sé realmente si ocurrió así&#8221;</em>.</strong></p>
<p>No, la cuestión de fondo del constructivismo no es una tan puntual, si tal cosa es cierta o no: la cuestión es donde marcamos la diferencia, cual es el contexto en el que preferenciamos algo. Y creo que ahí&#8230; no se, podríamos observar cualquier otra cosa ése día en Los Ángeles, inovaciones tecnológicas o la situación del tráfico o el clima o lo que sea: la cuestión de fondo es que todo lo que observamos, señalamos y describimos funciona marcando una diferencia. Y siempre queda un lado de la diferencia sobre el que no se informa.</p>
<p><strong>Y solo por eso es falsa la pretensión de verdad.</strong></p>
<p>Si, si nos referimos a la definición tradicional, si tenemos una teoría de la correspondencia o algo así. Pero si pensamos de manera constructivista&#8230; solo puede funcionar de esa manera, y lo que podemos pedirle a la verdad es diferente según cada sistema. En la ciencia, por ejemplo, sería diferente.</p>
<p><strong>¿Le recomendaría al público introducirse en el pensamiento constructivista, o le tiene sin cuidado que el 98% de los consumidores, seguramente, suponga que lo que le muestran es la realidad&#8230; y que no conozcan la &#8220;objeción sociológica&#8221; que estamos desarrollando aquí?</strong></p>
<p>Si, quiero decir, es probable&#8230; Sin ese piso de resonancia no habría medios masivos. Nadie prendería el aparato o leería nada si supusiera que es así. Entonces nadie pondría la propia conciencia a disposición de los medios para la participación comunicacional si pensara que está todo inventado.</p>
<p><strong>Bueno, exactamente eso&#8230; no inventado, pero construído: es su tésis&#8230; y hago notar que ud. no tiene televisor, así que no cae nunca en el compromiso de tener que participar de esa comunicación.</strong></p>
<p>Excepto en los hoteles</p>
<p><strong>Bien, excepto en los hoteles.</strong></p>
<p>Sobre todo en el extranjero&#8230; pero más que nada para &#8220;hacerme el oído al idioima&#8221;</p>
<p><strong>A donde quiero llegar es: hay una gran diferencia entre la teoría de los medios masivos y la imágen (a veces tácita y a veces explícita) que tienen los medios de sí mismos. La teoría dice: <em>&#8220;este es un sistema autoreferencial en sentido constructivista&#8221;</em>, y eso es algo  con lo que yo, que soy una persona de los medios, estoy totalmente de acuerdo. Yo conozco los mecanismos, pero el espectador cree que cada instante (que para mí es &#8220;armado&#8221;) representa la realidad. Aquí veo una dualidad, una diferencia trascendental, porque si les creemos a los medios y no creamos la distancia necesaria para consumirlos, estamos teniendo otra actitud que la que propone la teoría.</strong></p>
<p>Si. Quiero decir: la teoría refleja el constructivismo&#8230; que es una construcción; pero al mismo tiempo advierte que el sistema solo puede funcionar si no es conciente de esa construcción. Que (¡por supuesto!) cuando se lee el diario se cree que eso que está escrito es verdad, o por lo menos esa parte, o que hay algo sobre lo que se desearía saber más&#8230;</p>
<p><strong>¿No le perece horrible? ¿No encuentra espantosa esa forma necesaria de construcción de los sistemas de comunicación?</strong></p>
<p>No. Porque veo que no existe otra forma de percibir el mundo excepto mediante informes&#8230; que iluminan una parte y dejan a otra sumida en la oscuridad, que siempre crean dos espacios: uno &#8220;marcado&#8221; y otro &#8220;sin marca&#8221;&#8230;</p>
<p><strong>&#8230;y desubrir al mismo tiempo ámbas caras de la diferencia&#8230;</strong></p>
<p>Si, si&#8230;</p>
<p><strong>&#8230; Primero seleccionar y luego descubrir la selección.</strong></p>
<p>Si, no podemos reflejar una decisión excepto haciendo uso de otra diferencia. Pero ¿cuál es el problema? Quiero decir: es muy improbable que se dejen de leer periódicos al entender esto.</p>
<p><strong>Si reflexionamos mucho tiempo sobre el asunto, podríamos dejar de leer periódicos&#8230;</strong></p>
<p>Bueno, entonces dejaríamos de participar en el mundo construído por los periódicos.</p>
<p><strong>Entonces le pregunto: ¿Por qué no tiene televisor?</strong></p>
<p>Porque en lo pocos momentos libres que tengo, nunca pasan nada que me interese.</p>
<p><strong>¿No es una cuestión de principios en contra&#8230;</strong></p>
<p>No, no.</p>
<p><strong>&#8230; de ese medio?</strong></p>
<p>No, quiero decir, es solo que&#8230; lo problemático es la secuencialidad, entrar en una secuencia en un momento dado &#8211; y salir en otro; mientras que con la prensa escrita hay más opciones: ahora leo solo las noticias bursátiles, no leo absolutamente nada de deporte, pero quizás alguna que otra noticia empresarial de la parte económica; o: leo las noticias políticas, pero no la interna de los partidos, etc. Uno puede seleccionar los temas de interés y el momento de la lectura, lo cual es una participación muy personal en la comunicación (en contra de todo lo que oímos de los medios) Elejimos el momento, la sección, etc&#8230; sin que esto esté condicionado por matices tecnológicos. Lo que no implica que dejemos de ser arrastrados a la construcción de un mundo  (elijamos lo que elijamos).</p>
<p><strong>¿Qué función cumple elentretenimento en este marco?</strong></p>
<p>Primero quisiera describir la forma de entretenimiento. Gira en torno a la resolución de una tensión o intriga autoimpuestos. En un programa de preguntas: ¿qué dirán ahora? o ¿Quién adivina? o en una novela: ¿Cómo sigue? (Y la técnica de la novela es en escencia, la resolución de la intriga con elementos que ya estaban dados en la misma novela; para que el lector pueda trazar un círculo recursivo: &#8220;ah, esto ocurrió por aquello&#8230;&#8221;</p>
<p><strong>Si, pero&#8230; en la televisión se ven pocas novelas&#8230;</strong></p>
<p>Si&#8230;</p>
<p><strong>La TV está colmada de patrones, de tipos&#8230; de novelas cortas, si quiere&#8230;</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>En forma de figuras, que se mueven de algún modo; mucha sensación, mucha violencia, mucha acción&#8230;</strong></p>
<p>Si, es todo mucho más efímero; pero creo que tampoco aquí podemos evitar la creación y la resolución de intriga.</p>
<p><strong>Es el eje principal del entretenimiento.</strong></p>
<p>Si, para mí.</p>
<p><strong>Quisiera ahondar en la cuestión teórica de por qué los medios se basan de una forma tan elemental en el entretenimiento. Si no lo hubiera&#8230; pues no lo habría.</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Porque&#8230; los programas están colmados de todo tipo de entretenimiento, y las cuestiones informativas tienen una importancia marginal para el espectador; eso de lo que hablábamos recién, que por lo menos afirma ser un reflejo de la realidad (aunque no lo sea o solo lo sea muy selectivamente). El espectador consume de todas formas un mundo ficticio de entretenimiento.</strong></p>
<p>No se si lo expresaría de forma tan radical. Porque entonces (el espectador) podría limitarse al sector del entretenimiento, que está destinado a ofrecerle ese tipo de programas. No se&#8230; Quien sigue las noticias bursátiles, por ejemplo, y ve que el sector de la construcción baja y el sector de la química sube, algo así, eso también es una información sobre el mundo. <em>&#8220;Estamos construyendo muchos edificios&#8221;</em>, y de repente una megaconstructora quiebra&#8230; digo que existe una satisfacción que se produce cuando uno cree saber lo que está pasando. Pero&#8230;</p>
<p><strong>Ud. habla de resolución&#8230; de construcción y resolución de desconocimiento e intriga&#8230; Pero ¿qué pasa con los precesos inconcientes, que juegan un papel importante en la recepción de medios, sobre todo de medios electrónicos? ¿Los ignora por completo? Me refiero por ejemplo a lo que se denomina &#8220;efecto subcutáneo&#8221;, simplemente el hecho de consumir imágenes sucesivas, de las que no podemos decir nada (y de las que el espectador no quiere decir nada), sobre lo que pasa ahí, simplemente se queda sentado ante un bombardeo de imágenes o datos o lo que sea; está ahí sentado haciendo zapping. Creo que más de un 80% de todas las películas que se transmiten por televisión son interrumpidas porque el espectador cambia de canal. Quiero decir&#8230; ese cambio permanente de canal, por ejmeplo, no lo puedo reconciliar demasiado bien con la idea de la creación y la resolución de intriga.</strong></p>
<p>Si&#8230; se quiere cambiar de muestra, pero para tener, rápidamente, más de lo mismo, una intriga: <em>&#8220;¿cómo sigue?&#8221;</em> Y la resolución: <em>&#8220;así sigue&#8221;</em>&#8230; pero no quiero detenerme mucho sobre este punto, esta es una definición mía del entretenimiento, pero también existen otros intereses, informativos o publicitarios.</p>
<p><strong>¿Por qué la publicidad ocupa un lugar tan prominente, sobre todo en los medios electrónicos?</strong></p>
<p>Bueno, hay un mercado que produce sus propios productos, por decirlo de alguna manera, y hay muchas empresas que creen que con la publididad van a poder colocar sus productos con mayor facilidad.</p>
<p><strong>&#8230;seguro que tienen evidencias de que eso es así.</strong></p>
<p>Si, aunque realmente no se si un automóvil&#8230; si <em>cada </em>automovil debe costar quinientos Marcos más, solamente porque hay que hacerle publicidad.</p>
<p><strong>Quizás sí.</strong></p>
<p>Si, bien. Pero yo realmente no sabría&#8230; digo, yo compraría el auto cuyo servicio técnico quede más cerca de mi domicilio&#8230; sea cual sea. Realmente no se si todo es reducible al sector del entretenimiento&#8230; La publicidad también sirve para formar nuestros gustos y preferencias. Venimos al mundo sin preferencias de ningún tipo, y entonces debemos ver&#8230; que tipo de cartera usarán las mujeres este invierno o si los reflectores de un auto deben ser redondos o cuadrados.</p>
<p><strong>Todo eso forma parte de la diferenciación de la comunicación.</strong></p>
<p>Si.</p>
<h2>1.2. El inconsciente</h2>
<p><strong>Todavía me debe la respuesta a la pregunta sobre los aspectos inconcientes de esas estructuras&#8230;</strong></p>
<p>No&#8230; es que para mí eso es un fenómeno puramente psicológico. Por ejemplo, que se pueden tener motivos inconfesables para mirar televisión, porque de lo contrario no se sabe que hacer con el tiempo libre&#8230; puede ser, pero se escurre en lo psicológico, y eso&#8230;</p>
<p><strong>Pero ¿que pasa cuando la mitad de la población actúa de esa forma? ¿Sigue siendo irrelevante, escurriéndose en lo psicológico?</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Si la mitad de la sociedad se seda, noche tras noche, con tres o cuatro horas de televisión y desperdicia así todas las noches&#8230; ¿sigue pensando que es irrelevante, desde un punto de vista socioestructural?</strong></p>
<p>No, el efecto no, pero las causas, los motivos inconcientes para hacerlo&#8230; que hasta podríamos estudiar con análisis teóricosociales; pero no veo una relación directa, un correlato social si de entrada lo etiquetamos con la palabra <em>inconciente</em>.</p>
<p><strong>No sé&#8230;</strong></p>
<p>No, no.</p>
<p><strong>No podemos saberlo, pero puede ser.</strong></p>
<p>Si&#8230; pero eso es algo válido para cualquier tipo de comportamiento; no solamente para la participación en la comunicación de masas: en las relaciones personales e íntimas, en el ambiente laboral o en la calle también sucede.</p>
<p><strong>Pero quizás no en la misma medida; ud. mismo acaba de decir que en su percepción, son justamente los medios masivos los que operan con esa <em>secuencialidad unidereccional</em>&#8230; que hay que estar siempre en el momento correcto&#8230; que hay que seguirlos, que no se puede interactuar; pero en el tránsito, en nuestra conversación o al leer un periódico tenemos muchas formas diferentes para controlar&#8230; para estructurar el consumo de entretenimiento o el tipo de comunicación que sea que se esté produciendo en ese momento. Pero con la televisión no se puede hacer nada, excepto quizás si cree que cambiando de un canal a otro puede llegar a estructurar algo, pero es una ilusión&#8230;</strong></p>
<p>Si, si&#8230;</p>
<p><strong>&#8230;pues así no estructura nada; es simplemente un saltar entre diferentes líneas temporales sin recibirlas nunca simultáneamente. Por eso creo que ésta es una forma muy especial de comunicación&#8230; y Ud. escribió sobre los medios masivos, también es su definición básica: la comunicación de masas<em> prohibe de alguna manera la presencia de interacción</em>, es una condición necesaria, de lo contrario no sería comunicación <em>de masas</em>.</strong></p>
<p>Si. Pero eso no tiene que ver con el inconciente&#8230; Si existe algo como el inconciente, entonces existe en todos los ámbitos, en todas las actividades, y es más o menos relevante dentro del abanico de posibilidad de las acciones, y no veo porqué debiera ser diferente los medios masivos. Y además, para la teoría de la sociedad no es&#8230; A ver: todo lo que no puede ser transportado o resuelto por la comunicación, no posee existencia social. Quiero decir, se pueden investigar los motivos inconcientes, no se&#8230; por ejemplo investigar el funcionamiento de la memoria, si vemos una serie de imágenes, letras, pero durante un tiempo muy corto, y no las alcanzamos a percibir concientemente, pero igualmente esa percepción tiene un efecto verificable en nuestra memoria&#8230;</p>
<p><strong>Si, a ese tipo de cosas me refiero</strong></p>
<p>Bien, pero con esa información&#8230; a lo sumo se planean ciertas campañas publicitarias de una manera diferente a si no se lo supiera.</p>
<p><strong>Para formular la siguiente pregunta quiero construír un ejemplo: supongamos que existe una correlación demostrable, pero inexplicada, entre un tipo específico de consumo de televisión y una tendencia creciente de la población a favorecer nuevamente la pena de muerte</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>¿No tendríamos, en ese caso, un retorno a una forma primitiva de comunicación, que partiendo de una comunicación muda y desarticulada desemboca en una formación de opinon sumamente especificada? No lo se, le pregunto si su teoría lo contempla, lo ignora o lo descarta.</strong></p>
<p>En primer lugar diría tendencialmente que el inconciente, o los efectos que puedan tener los motivos inconcientes&#8230; son una cuestión sumamente individual, y es extremadamente difícil resumirlos en un factor que produzca efectos cuantificables específicos. Dicho de otro modo: si realmente comprobamos una correlación causal entre el consumo de violencia en televisión y una posición política determinada&#8230; ya no necesitamos del concepto de <em>inconciente</em>: basta con determinar que ámbos fenómenos tienen una correlación: alguien que siente temor por su seguridad al observar lo que ocurre en televisión tenderá a favorecer tal o cual opción política y legislativa.</p>
<p><strong>Pero precisamente en el ámbito de la política de medios y comunicación existe una regulación determinada&#8230; Según su teoría de comunicación de masas, hay que evitar las regulaciones sociales de los medios, porque aquí estamos hablando de un sistema autoregulado. ¿O le entendí mal?</strong></p>
<p>No, yo lo que&#8230; quiero decir: ese mecanismo no apunta a las causalidades; bien puede ser que se filtren irritaciones desde la política o la justicia en un sistema autoregulado, no lo quiero negar categóricamente. Lo que digo es: cuando el sistema se ocupa de esas intromisiones, lo hace únicamente con la forma de operación del medio masivo, cierto? Y es una <em>clausura operativa</em>, no causal. Pero la cuestión del ejemplo sigue siendo una cuestión política, o a lo sumo una judicial que se ocuparía de cierta constitucionalidad: hasta que punto se puede intervenir en&#8230;</p>
<h2>1.3. La gente&#8230; ¿Qué gente?</h2>
<p><strong>Me refiero a algo muy simple: Helmut Schmidt, nuestro ex-canciller, hizo una vez la propuesta de no transmirtir programas televisivos los días domingo. Esa es una cuestión política, frente a la cual la teoría debería ofrecer una forma de acción. Una teoría de la sociedad debería por lo menos dar un consejo sobre la razonabilidad o no del proyecto político (independientemente de su viabilidad). Y la pregunta a Luhmann es, para hacerlo concreto: ¿Cuál es el poder de la teoría de los medios masivos de comunicación, con respecto a la idea de Helmut Schmidt?</strong></p>
<p>Bien, creo que en principio, la tipología de la comunicación masiva no se vería modificada si se produjera un día menos por semana, ¿no es cierto? Aquella descripción sobre la unidireccionalidad de los medios, sus características tecnológicas, etc. etc&#8230; seguiría siendo válida si los domingos no hubiera televisión, con lo que reducimos el problema a uno político: ¿es ésta una solución, digamos: políticamente exitosa? ¿Se pueden ganar votos con ella? Independientemente de los problemas constitucionales que acaso pudieran surgir&#8230;</p>
<p><strong>Entonces ¿su teoría no dice nada sobre que tipo de sistemas son benéficos y cuales son perjudiciales para la gente?</strong></p>
<p>La gente&#8230; <em>¿Qué gente?</em></p>
<p><strong>La que participa comunicativamente del sistema</strong></p>
<p>No, no sabría cómo&#8230; definir criterios que me digan lo que es &#8220;<em>bueno</em>&#8221; y lo que es &#8220;<em>malo</em>&#8221; para &#8220;<em>la gente</em>&#8220;. En ese sentido tengo una orientación muy individualista, lo que para algunos es bueno, para otros es malo&#8230; y eso se refleja en la comunicación posterior: ¿qué cosas son factibles? ¿cuales no? ¿quién asume cuales consecuencias? Pero no tengo&#8230; quiero decir: no soy psicólogo, no tengo ni la menor idea sobre cómo elaborar una teoría que diga: <em>&#8220;el consumo de televisión es por tal y cual motivo perjudicial para la salud&#8221;</em>&#8230; o lo que sea&#8230; ¿basado en qué?</p>
<p><strong>Por ejemplo, se podría decir que la gente se vuelve letárgica, inactiva. Las personas ya no sienten interés por su medio ambiente, lo que sería favorable para la sociedad&#8230; o no digamos sociedad, digamos <em>&#8220;estado&#8221;</em>, para pronunciarlo más políticamente. Helmut Schmidt tenía algo en mente al hacer su propuesta. Si entendí bien, lo que él pretendía era &#8220;sacudir&#8221; a la sociedad, despertar a los hombres y despertar su interés, su capacidad de producción creativa, la actividad de jóvenes, ancianos y familias, que él creía indefectiblemente atrapados en un consumo ininterrumpido de medios&#8230;</strong></p>
<p>Si&#8230; creo que perdí el hilo conductor. Para la teoría de los medios masivos todo eso no significa nada, ¿no es cierto?</p>
<p><strong>Pero Ud. dijo recién que si los medios no fueran consumidos, no los habría&#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Bueno, si regularamos esa comunicación política o teóricamente, si le impusiéramos trabas o lo que fuera, limitaríamos por lo menos en parte su normal funcionamiento&#8230;</strong></p>
<p>Si&#8230; Pero no su <em>forma de funcionar</em>. La comunicación tendría lugar solo seis dias por semana en lugar de siete, pero eso&#8230;</p>
<p><strong>El siguiente paso serían cinco&#8230;</strong></p>
<p>Si&#8230;</p>
<p><strong>Estoy construyendo&#8230;</strong></p>
<p>Si, pero no creo que eso modifique en nada el análisis de la teoría, a lo sumo&#8230; En primer lugar, está la cuestión de la factibilidad política y judicial. Pero no cambiaría la estructura de la comunicación mediática, simplemente le impondría una limitación temporal, y la cuestión sobre quién, a fin de cuentas&#8230; Es política y judicialmente&#8230; digo: <em>¿se lo puede prohibir?</em> Y además&#8230; si lo analizamos desde la causalidad, es absolutamente incomprensible <em>que </em>se pretende lograr con una medida así&#8230; quizás que la gente lea más, o algo así, pero para qué vamos a apoyar algo así, si no sabemos <em>que libros</em> son los que se van a leer más.</p>
<h2>1.4. La teoría de la sociedad</h2>
<p><strong>La teoría de&#8230; para cerrar: la teoría de la sociedad que Ud. desarrolla, no está hecha entonces para hacer predicciones.</strong></p>
<p>Como teoría de la sociedad, no, pero si de manera sectoral. Si observamos la globalización de la economía, por ejemplo, no solo de los mercados financieros, sino también en los mercados productivos, podemos ver que promueve ciertas modificaciones en la gestión o en la organización productiva, que surgen cuestiones de riesgo y&#8230;</p>
<p><strong>¿Existen esos elementos de riesgo y gestión de riesgo también en la comunicación mediática?</strong></p>
<p>¿Donde estaría el riesgo? ¿Qué podría salir mal?</p>
<p><strong>Bien, preguntemos entonces cuales son las cosas que podrían salir mal a escala global, y cuales son las predicciones que ofrece la teoría de la sociedad.</strong></p>
<p>Bueno, existen riesgos económicos y políticos que son más o menos conocidos, por ejemplo la isolación internacional, o el quiebre del bloque comunista por su incapacidad de entender los mecanismos de una sociedad diferenciada funcionalmente. Otro caso en donde se ve claramente lo que no es posible, o lo que tiene consecuencias que pueden llegar hasta el colapso político total, es la economía misma. Pero también en la ciencia hay proyectos de una envergadura tal que&#8230; en donde nadie sabe si realmente pueden concluirse con éxito, y cuales serían las consecuencias del fracaso. Entonces si, creo que podemos hablar de ciertos factores de riesgo, o riesgos específicos de ciertos sistemas&#8230; Pero en los medios, no se&#8230; ¿Cuál sería el perjuicio que pudiera ser causado únicamente por los medios?</p>
<p><strong>No quiero construírlo aqui, simplemente era una pregunta dirigida al modelo teórico que Ud. utiliza.</strong></p>
<p>Lo que pasa es que los riesgos son muy diferentes entre un sistema funcional y otro. Tampoco sabría decirle que riesgo puede producir el arte, quizás que una obra no se venda o que una galería deba cerrar&#8230; e incluso entonces estaríamos hablando del ámbito económico. Sobre la religión podríamos reflexionar un poco, quizás una posición demasiado liberal o una demasiado fundamentalista (en el sentido parsonseano del infalcionismo y deflacionismo) sea perjudicial para una determinada religión, lo que se expresaría en cantidad de miembros o en apoyo, pero en los medios no encuentro una situación de riesgo títpicamente mediática&#8230; sin tener en cuenta las cuestiones económicas, claro, o las políticas, no sé, enemistarse con el poder a tal punto de ser prohibido, algo usual en muchas partes del mundo&#8230;</p>
<p><strong>¿Cual es la función social del arte dentro de su modelo teórico?&#8230;</strong></p>
<p>Bueno, yo&#8230;</p>
<p><strong>&#8230;¿Existe una realidad, una realidad social del arte?</strong></p>
<p>Si. Creo que por sobre todo, consiste en abrir el canal de la percepción pura a la comunicación, para que pueda observarse: &#8220;esto es así por esto y aquello&#8221;, pero compuesto en una imágen, o en una novela&#8230; siendo algo que no puede comunicarse de forma verbal, que se comunica mediante perceptibilidad. Sobre todo en&#8230; representaciones de órden, ilmitaciones de arbitrariedad; si comencé de determinada manera con una poesía o un cuadro&#8230; lo puedo destruír y comenzar de nuevo, o debo someterme a las condiciones dadas, que consisten en que con cada elemento nuevo que agrego estoy produciendo una nueva descripción de lo que ya existe, es decir, trabajar siempre en forma espiral. Si vemos como un pintor&#8230; comienza con un trazo, lo hace más grande, y de pronto se da cuenta de que es demasiado grande, que core de abajo hacia arriba, entonces puede seguir pronunciándolo o agregar otros elementos&#8230; Y la posibilidad de aprender a ver eso, es una posibilidad social; es un hecho social que exista. Que el individuo desarrolle ese interés o no ya es otra cuestión.</p>
<p><strong>Sin limitarnos al sistema de medios de comunicación discutamos ahora en general del concepto de evolución y sus implicaciones teóricas. En su teoría describe los pasos necesarios para la diferenciación funcional de la sociedad, en contraposición con sociedades antiguas y formas arcaicas de organización social. ¿Podemos inferir una tendencia evolutiva, y donde estaría el &#8220;terminus ad quem&#8221;?</strong></p>
<p>Lo único que se me ocurre al respecto son las afirmaciones generales, por ejemplo que es un proceso que convierte en probable a lo improbable&#8230;</p>
<p><strong>Lo que en la física sería la segunda ley de la entropía.</strong></p>
<p>Si. Por ejemplo, que me den algo que no es mío, unicamente porque pagué por ello; o que un régimen consiga imponer ciertas normas de tránsito, teniendo en cuenta que las personas conducen con autos y cabezas propias&#8230;</p>
<p><strong>Porque es más probable que establezca un órden, y el desorden actual&#8230;</strong></p>
<p>Si, claro.</p>
<p><strong>&#8230;es el punto de partida.</strong></p>
<p>Lo que pasa es que es muy improbable que, digamos, me abroche el cinturón de seguridad siempre que suba a mi auto, ¿no es cierto?. No sé, en Nápoles no funciona, pero por aquí todos conducen con el cinturón de segurirdad puesto. En Nápoles se venden remeras con una franja diagonal negra. Y ahí veo una tendencia de convertir en probable algo improblable. Solo en la comunicación&#8230; digo, fíjese lo improbable que es alguien pronuncie una determinada frase, si tenemos en cuenta la cantidad potencial de frases que pueden formarse con el idioma, y lo probable que es que en una serie de conversaciones aparezcan ciertas frases, ciertas expresiones y ciertas redundancias que para otros son sorprendentes. Ahí hay una tendencia a la evolución&#8230; y por supuesto, a la complejidad&#8230;</p>
<p><strong>Momento, la tendencia a la evolución, entonces y para resumir, radica en convertir&#8230;</strong></p>
<p>&#8230;convertir algo improbable en probable.</p>
<p><strong>&#8230;en probable.</strong></p>
<p>&#8230;situativa y específicamente probable. También se dice que la complejidad&#8230; Pero hay que decir que además de las cosas complejas, también sobreviven las cosas antiguas y menos complejas, no sé, hay salamandras con lengua látigo y otras sin lengua látigo&#8230;</p>
<p><strong>Quiere decir que Ud. cree que la complejidad va en aumento</strong></p>
<p>No&#8230; digo que van a existir extructuras cada vez más complejas, no que sean una ventaja evolutiva imprescindible y que todo lo demás vaya a desaparecer. Empíricamente esa es una posición que no se puede sostener, en la evolución biológica no hay prubas de ello.</p>
<p><strong>Pero entonces dónde está el momento evoutivo que convierte a lo improbable en probable?</strong></p>
<p>Bueno, es un resultado de la evolución, y tiene que ver con mayor complejidad y mayor especificación.</p>
<p><strong>Y de donde sale el empuje necesario, la fuerza&#8230;</strong></p>
<p>Simplemente ocurre</p>
<p><strong>&#8230;del sistema mismo?</strong></p>
<p>Si, algo que por azar&#8230; algo que surgió por azar y obtuvo una ventaja reproductiva. En ese sentido, la evolución es la transformación de una probabilidad de surgimiento en una probabilidad de supervicencia, si lo queremos expresar de esa manera.</p>
<p><strong>Eso ya es casi biología.</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Convergen en ese punto la historia de los hombres con la historia de la naturaleza?</strong></p>
<p>Hm. Digamos que son descriptibles con la misma herramienta teórica.</p>
<p><strong>Si, eso.</strong></p>
<p>Bueno, creo que si. De lo contrario sería absurdo hablar de evolución&#8230; si no existiera cierta ambición teórica.</p>
<p><strong>¿Pero no es una cuestión humana, diferenciarce justamente de ese&#8230; suceso natural?</strong></p>
<p>Si. Hubo teorías, en la época del nazismo o en el esplendor del fascismo que intentaron minimizar a la evolución o entender a ese tipo de regímenes como su culminación &#8211; Huxley: &#8220;Evolution in the Ethics&#8221; o Karl Mannheim &#8211; y al planeamiento y reestructuración de la sociedad como un proceso de algún modo ordenado y por el que había que hacerse responsabe&#8230;</p>
<p><strong>Todo el marxismo es un intento de evadir una forma de evolución.</strong></p>
<p>Si, si. Lo que podemos ver es una posibilidad específica de corrección retrospectiva de lo sucedido. Que por otra parte no fué demasiado exitosa.</p>
<p><strong>Si.</strong></p>
<p>O por lo menos, si se evidencian ciertas tendencias, hay que inventar algo nuevo. Por ejemplo, la globalización de los mercados productivos requiere de estructuras de gestión direfentes en las empresas. O la creciente importancia de la política internacional, en el sentido de que los estados deben preocuparse no solo de lo que ocurre en su región vecina, sino también, que se yo, en Nueva Zelandia&#8230; y que la política internacional tiene una relación muy complicada con la política interna (sobre todo en los EEUU), todos estos son problemas nuevos, pero para los cuales siempre se encuentran soluciones más o menos adecuadas.</p>
<p><strong>Quiere decir que no cree en las teorías que pronostican una escaséz de recursos (junto con otras visiones fantásticas y apocalípticas) para mantener a las sociedades evolucionadas?</strong></p>
<p>No se, yo sería más prudente. Hay sectores&#8230; por ejemplo el sector energético es uno de ellos&#8230; ¿podremos producir siempre la suficiente energía abastecer a todo el sistema económico? No estoy muy seguro.</p>
<p><strong>¿Y que va a pasar cuando no la tengamos?</strong></p>
<p>Habrá un colapso tras otro. De repente no podremos calefaccionar las casas o habrá escaséz de combustible, y habrá que elaborar soluciones que requieran un grado menor de felicid&#8230;</p>
<p><strong>&#8230;complejidad&#8230;</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>¿Cree que ese es un escenario posible?</strong></p>
<p>Si, pero sobre todo en el sector energético, no en general. Pero realmente no sé, si&#8230; si podemos garantizar tecnológicamente la producción de energía que consumimos actualmente&#8230; tecnológicamente, cuando se acaben el petróleo y el carbón, etc.</p>
<p><strong>Y qué pasa con la otra frase, que también viene del banco mundial, que dice que &#8220;la democracia comienza a partir de los 30 dolares mensuales&#8221;. Quiere decir que la mitad del mundo o más, no posee los requisitos materiales para participar de procesos comunicativos complejos como una democracia, mientras que los estados democráticos del mundo poseen todas las armas para, primero: defender sus sociedades y estados y segundo: impedir que los demás se desarrollen (estoy siendo muy básico y plano al construír el argumento).</strong></p>
<p>Si, bueno, realmente no sé si existe alguien que tenga interés en impedir que surgan democracias en el continente africano</p>
<p><strong>Eso no, pero las democracias solo pueden surgir con una base económica.</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>Y seguramente haya grupos con intereses&#8230; o no, no lo sé.</strong></p>
<p>No sé si son intereses de bloqueo o para impedir algo o si simplemente gira en torno a una especie de automanutención que tiene el efecto secundario de impedir que otros tengan la debida participación&#8230;</p>
<p><strong>¿Hay alguna preocupación suya, y esta es mi pregunta final, alguna preocupación política, de desarrollo, evolutiva, que Ud. cree poder enfrentar con su teoría? ¿Cree que la teoría puede ofrecer una mejoría si fuera tomada lo suficientemente en cuenta?</strong></p>
<p>Bueno, creo que &#8220;mejorar&#8221; no, pero seguramente podría describir ciertos problemas con más precisión. Por ejemplo, asumir que la sociedad genera diferenciación funcional, que la política, la economía, la Justicia, la Educación etc. funcionan con lógicas diferentes, esto tiene consecuencias&#8230; primero en la visión general y la comprensión de las relaciones entre los sistemas, por ejemplo, si más educación tiene efectos positivos o negativos en la democracia, o si en algún momento no se puede garantizar la educación primaria, cual sería el futuro del sistema judicial&#8230; ese tipo de cosas. Y por otra parte&#8230;</p>
<p><strong>¿Puede decirce algo al respecto?</strong></p>
<p>Si, creo que si&#8230; Y la segunda cuestión: ¿Cómo se manifiesta ese tendencia de la globalización funcional en las diferentes regiones? ¿Puede cada región soportar el proceso con las diferencias que existen? ¿La funcionalización de la sociedad global implica que todo tiene que suceder de la misma manera en Brasil, o en Guatemala, o en Eslovenia?</p>
<p><strong>Usted dice que si.</strong></p>
<p>No estoy tan seguro. Si bien es un hecho que cada región tiene que tratar de participar de la sociedad global como mejor pueda, por ejemplo, los intentos de atraer capital extranjero deben llevarse a cabo irremediablemente en los mercados internacionales. Pero lo que vemos por ahora es un&#8230; fracaso de esas tendencias en ciertas regiones. Sin ir más lejos, la separación de la justicia y la política es&#8230; difícil, en lugares como México o Brasil, y eso relativiza el significado de una constitución. Y aunque esa separación se haya afianzado en el contexto internacional, pero lo que significa realmente en cada región&#8230; Si, hay una red de derechos y obligaciones, pero eso qué importa, si localmente solo se puede obtener derecho si pagamos por él.</p>
<p><strong>Sobornos y corrupción.</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>Y qué piensa: ¿una descripción precisa ayuda a solucionar el problema o simplemente a señalar la fatalidad del sistema?</strong></p>
<p>Lo segundo, pero dentro de esa fatalidad también puede ayudar a, digamos, ahorrar un enojo inútil (&#8220;es así&#8221;) y ser fasciante en ese sentido, pero por otro lado, una descripción más precisa del problema puede ayudar a la búsqueda de una solución más precisa.</p>
<h2>1.5. El fichero</h2>
<p><strong>Para terminar, tiene que contarnos algo de su legendario fichero, porque esta gigantesca obra no podría haberse escrito si Ud. no hubiese tenido un sistema evidentemente perfecto (se dice que Hegel tenía algo parecido, pero no sé exactamente qué) para sistematizar y organizar tantas lecturas e ideas. ¿Es cierto que lo utiliza desde los comienzos de su época estudiantil?</strong></p>
<p>No, más bien desde el final de mi época estudiantil. Al principio trabajaba con carpetas y hojas que se caían y se perdían y había que&#8230; entonces reorganicé todo, creo que fué en el &#8217;51, más o menos&#8230; armé un fichero y comencé a trabajar con fichas numeradas.</p>
<p><strong>Simplemente numeradas, desde el cero hasta&#8230;</strong></p>
<p>Si, por un lado por la posibilidad de la formación de clusters, pero el sistema también permite una especie de infinitud interna; supongamos que tengo la ficha 21/3a17, puedo seguir con la 18 o hacer una 17a, y así&#8230;</p>
<p><strong>Quiere decir que están selladas &#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Cada una tiene su propio sello.</strong></p>
<p>Si; cada ficha tiene un número que nunca cambia</p>
<p><strong>¿Pero es o no un sello?</strong></p>
<p>Si , si.</p>
<p><strong>¿Y los números&#8230; significan algo?</strong></p>
<p>No, es solo&#8230; Es una cuestión de costumbre y uso: si busco &#8220;paradoja&#8221;, por ejemplo, tengo una idea de que puede estar bajo tal y cual número&#8230; Pero también tengo un registro de claves en donde poder buscar, de lo contrario sería imposible.</p>
<p><strong>Ajá, y en ese registro Ud. organiza los números de las diferentes fichas&#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>¿Y que tipo de registro usa, además de organizar alfabéticamente los conceptos clave?</strong></p>
<p>Bueno, dentro de cada fichero hay una primera ficha con enlaces: aquí hay información sobre &#8220;paradoja&#8221;, &#8220;Corrientes paradojales&#8221;, etc etc. La ventaja de trabajar con números que nunca cambian es que se pueden crear enlaces desde cualquier punto hacia culquier punto del fichero.</p>
<p><strong>Pero esos enlaces hay que escribirlos siempre</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>O sea que debe escribir, sobre fichas viejas, enlaces nuevos&#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Y pensar al hacer una nueva, calcular cuantas fichas viejas tengo que debería enlazar hacia aquí&#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Quiere decir, que existe un permanente trabajo autoreferencial sobre el fichero mismo&#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Y en donde permanentemente se están releyendo fichas viejas&#8230;</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Hmm&#8230; ¿Ha descartado alguna?</strong></p>
<p>No.</p>
<p><strong>¿Nunca?</strong></p>
<p>Nunca.</p>
<p><strong>¿Y qué sucede con aquellas fichas sobre las que no existe ningún enlace, las que no pueden enlazarse?</strong></p>
<p>Pues quedan así. Tienen su número y quedan como están</p>
<p><strong>Quedan &#8220;muertas&#8221;.</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>¿Y al leer? ¿Realiza entradas inmediatamente al fichero?</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>¿No se equivoca nunca?</strong></p>
<p>Por supuesto, al leer un libro y hacer anotaciones&#8230;</p>
<p><strong>¿Los subraya también?</strong></p>
<p>No, en el libro no&#8230;</p>
<p><strong>¿Hace anotaciones al márgen?</strong></p>
<p>No, no, eso tampoco&#8230; lo que hago es una ficha con la entrada bibliográfica, y en su reverso escribo las anotaciones de lectura: &#8220;Pág. tal, tal cosa, pág. cual, tal otra&#8221;&#8230; después archivo las notas de lectura en un fichero bibliográfico en donde termina todo lo leído.</p>
<p><strong>¿Tiene una entrada bibliográfica de cada libro que lee?</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>¿De todos?</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>Entonces no hay ningún libro&#8230; a no ser uno que no sea importante&#8230;</strong></p>
<p>Bueno, entonces no, seguro&#8230;.</p>
<p><strong>¿Entonces lo descarta?</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>Pero cada libro que le hace pensar un poco ingresa automáticamente en el sistema. Quiere decir que el proceso de lectura tarda mucho, ¿no?</strong></p>
<p>Si; pero porque al leer voy armando la ficha bibliográfica con los apuntes de lectura&#8230; página 13, esto y aquello, página 25, tal cosa&#8230; así recuerdo qué fué lo que me llamó la atención al leer.</p>
<p><strong>¿Y qué pasa si lee un libro por segunda o tercera vez? ¿Se guía por la ficha bibliográfica y la va ampliando?</strong></p>
<p>A veces la rearmo completamente, pero es muy inusual. Las segundas lecturas son muy inusuales.</p>
<p><strong>¿Si?</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>¿También con las grandes obras, con por ejemplo, Krisisschrift, Husserl &#8230;?</strong></p>
<p>Si, lo que pasa&#8230; no releo, quiero decir&#8230; podría, pero no tengo el tiempo, y además&#8230; mis lecturas son muy específicas y van siempre tras un problema puntual &#8230;</p>
<p><strong>Quiere decir que lo que ingresó en el sistema, anotado como leído y comprendido, ahí se queda, aunque sea un terrible error&#8230;</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>¿Y si alguien le muestra su equivocación, o le hace notar una sobreinterpretación de su parte?</strong></p>
<p>Entonces amplío la ficha en cuestión con una fe de erratas o una nota</p>
<p><strong>Y este sistema&#8230; esta arquitectura, esta dimensión del fichero&#8230; ha tomado dimensiones considerables, ¿no es cierto?</strong></p>
<p>Si, es bastante grande, si&#8230;</p>
<p><strong>Algunos metros&#8230;</strong></p>
<p>Si, si.</p>
<p><strong>Y esta es la base, por decirlo de alguna forma, de su trabajo.</strong></p>
<p>Si.</p>
<p><strong>¿Sería difícil trabajar sin ella?</strong></p>
<p>Si&#8230; sería difícil.</p>
<p><strong>¿Cómo escribe, a mano, con máquina de escribir o con computadora?</strong></p>
<p>Máquina de escribir.</p>
<p><strong>¿Siempre, directamente a máquina?</strong></p>
<p>Si, si&#8230; bueno, las fichas y apuntes, no. Esos los hago a mano, de lo contrario sería muy engorroso.</p>
<h2>2. Archivos Originales:</h2>
<p>(Audio en formato mp3 y transcripción en formato PDF)</p>
<p>Parte 1: <a href="http://www.megaupload.com/?d=IK9IP70W" target="_blank">&#8220;Es gibt keine Biographie&#8221;</a><br />
Parte 2: <a href="http://www.megaupload.com/?d=AYQ49O5N" target="_blank">&#8220;Die Realität der Massenmedien&#8221;</a></p>
<p><strong>3. Bibliografía:</strong></p>
<p><strong>Hagen, Wolfgang:</strong> <a href="http://books.google.com/books?id=x9G4AAAAIAAJ&amp;hl=es" target="_blank">&#8220;Warum haben Sie keinen Fernseher, Herr Luhmann? Letzte Gespräche mit Niklas Luhmann&#8221;</a>, Kadmos, 2004</p>
<p><strong>Luhmann, Niklas:</strong> <a href="http://books.google.com/books?id=CkRe6yveCvUC&amp;hl=es" target="_blank">&#8220;La realidad de los medios de masas&#8221;</a>, Anthropos, 2000</p>
<p><strong>4. Notas:</strong></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios' addthis:title='La realidad de los medios '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Una breve aproximación al constructivismo</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 23:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[constructivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Epistemología]]></category>
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		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>
		<category><![CDATA[teoría de sistemas]]></category>

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		<description><![CDATA[Con este artículo quiero dar comienzo a una serie sobre constructivismo que, como indica el título, de ningún modo exederá los límites de una breve aproximación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i' addthis:title='Una breve aproximación al constructivismo ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p style="text-align: right;"><em>&#8220;Es la teoría la que determina lo que podemos observar.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: right;">Albert Einstein</p>
<p>En la <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/05/constructivismo-radical" target="_self">entrada anterior</a> subí una serie de citas del libro <em>&#8220;<a href="http://www.amazon.com/realidad-inventada-invented-reality-Mamifero/dp/8474323983/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1257707482&amp;sr=8-1" target="_blank">La realidad inventada</a>&#8220;</em>, del psiquiatra austríaco <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Watzlawick" target="_blank">Paul Watzlawick</a>, uno de los exponentes más importantes del constructivismo de los últimos treinta años. Con este artículo quiero dar comienzo a una serie sobre constructivismo que, como indica el título, de ningún modo exederá los límites de una <em>breve aproximación</em>. Para los insaciables, finalizaré cada entrega con una lista de bibliografía.<span id="more-207"></span></p>
<hr size="1" />
<p><span style="color: #cc6600;"><strong>UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO</strong></span><br />
Ìndice</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PARTE I: Introducción y Puntos de Partida</strong><br />
<strong>PARTE II: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios">La realidad de los medios</a></strong><br />
<strong>PARTE III: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/26/consideraciones_sistemicas_y_epistemologicas">Consideraciones sistémicas y epistemológicas</a></strong><br />
<strong>PARTE IV: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas">La clausura operacional de los sistemas</a></strong><br />
<strong>PARTE V: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad">La concordancia ideológica o la negación de la realidad</a></strong></p>
<hr size="1" />
<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una de las dificultades mayores al intentar explicar el constructivismo es que su aparato terminológico (como el de cualquier teoría de cualquier <em>ciencia blanda</em>) es &#8220;difuso&#8221; para quienes no están familiarizados con ella: palabras que en el lenguaje coloquial tienen un significado más o menos preciso, dentro de la teoría tienen otro significado, generalmente más preciso pero por sobre todas las cosas: diferente de su acepción común. Cuando decimos &#8220;comunicación&#8221;, &#8220;realidad&#8221;, &#8220;mundo&#8221;, &#8220;percepción&#8221;, &#8220;conciencia&#8221; y tantos otros términos, su significado rara vez es el mismo fuera del contexto teórico constructivista. Esta no es una dificultad menor, ya que es justamente es esta ambigüedad (o para ser más exactos: la falta de profundidad comprensiva de esta ambigüedad) la culpable de un malentendido muy común y que consiste en confundir al constructivismo con un relativismo irreflexivo y de matices antinaturalistas.</p>
<p><strong>2. La gran confusión</strong></p>
<p>El eje fundamental del constructivismo no gira en torno a una <em>ontología</em> de la realidad, sino sobre cómo los animales percibimos esa realidad, y cuáles son los mecanismos que tenemos para interpretarla, o sea: que hacemos con dicha percepción y sus limitaciones; y al mismo tiempo propone que mediante ese proceso de observarción, percepción e interpretación,  la <strong>realidad es construída</strong> por nosotros. El planteo va un poco más allá y pareciera negar cualquier tipo de &#8220;realidad ontológica&#8221;; pero ésto no tiene nada que ver con un místico antagonismo del naturalismo; el constructivismo habla desde la filosofía, la psicología y la sociología; no pretende ser una ciencia natural y se mueve solo dentro de los límites de la teoría, que es una teoría del pensamiento. En este sentido, la conciencia es &#8220;pensamiento&#8221; y el pensamiento es &#8220;realidad&#8221;; por lo tanto, la realidad no contiene nada que esté fuera de aquel. Lo que niega la teoría no es &#8220;la realidad&#8221;; sino &#8220;objetividad&#8221; en nuestra capacidad de observación, percepción y compresión, y muestra una serie de limitaciones biológicas, psicológicas y sociales que no podemos superar ni con voluntad ni con método.</p>
<p>Ahora bien: dentro de nuestras limitaciones (o más precisamente: debido a ellas), estamos permanentemente interpretando las observaciones que hacemos de nuestro medio ambiente y aquello que percibimos de él. Ésta no es es una interpretación consciente: aquí interpretar es parte de los procesos de observación y percepción; porque nuestra capacidad para observar y percibir es limitada; está condicionada por nuestros sentidos y por nuestros aparatos biológico y psíquico.</p>
<p><em>Así, <strong>el mundo se nos prersenta de una forma que está determinada por nuestras limitaciones</strong> y no &#8220;tal cual es&#8221;.</em></p>
<p>Para nombrar solamente dos, voy a dar a continuación un ejemplo biológico y otro evolutivo-psicológico de dicho condicionamiento.</p>
<p><strong>3. Los límites de la realidad</strong></p>
<p><strong>El punto ciego:</strong> Uno de los experimentos más usuales al hablar de constructivismo es uno que cualquiera de nosotros puede experimentar fácilmente para entender cabalmente y &#8220;en carne propia&#8221; los límites biológicos de nuestra percepción. El denominado &#8220;punto ciego&#8221; de la visión humana es un fenómeno doblemente interesante: por un lado ejemplifica una limitación biológica, pero por el otro, más interesante aún, prueba que nuestras limitaciones permanecen ocultas a nuestra percepción. Pruébelo usted mismo:</p>
<ul>
<li>a. Tápese el ojo izquierdo.</li>
<li>b. Acérquece al monitor y fije la estrella a la izquierda de la imágen con la vsita de su ojo libre.</li>
<li>c. Aléjese paulatinamente del monitor.</li>
<li>d. Alcanzada una determinada distancia (más o menos 35cm.) el círculo de la derecha desaparecerá.</li>
</ul>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/blinder_fleck.gif" alt="" /></p>
<p><div class="woo-sc-divider flat"></div> La explicación de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Punto_ciego">éste fenómeno</a> es simple, pero no viene al caso. Más interesante que la estructura biológica de nuestro aparato visual es el hecho de que <em>nuestro cerebro nos oculta una carencia informativa</em>; al hacer la prueba, nuestra percepción no es la de un <em>hueco</em> o una <em>mancha negra</em> en el campo visual: nuestro cerebro completa un faltante con información del contexto: no percibimos la falta perceptiva, y así como ésta, <em>todas nuestras limitaciones son, para nosotros, siempre invisibles.</em></p>
<p><strong>El principio de causalidad y el principio de concordancia ideológica:</strong></p>
<p>Las interferencias psicológicas sobre nuestra forma de construír la realidad poseen implicaciones aún más espeluznantes. Debido a mecanismos propios de la evolución, los animales hemos desarrollado la necesidad de establecer relaciones causales entre los sucesos que ocurren a nuestro alrededor. Esto no es de ningún modo sorprendente; establecer patrones y determinar causas es la base del aprendizaje; y los animales necesitan aprender para adaptrse y para sobrevivir.</p>
<p>El problema radica en que, basándonos en la <em>observación</em> y en la <em>experiencia personal</em> (y no existe otra forma de aprender), no solo carecemos de la capacidad para discernir si una cadena aparéntemente causal es verdadera o no, sino que también, una vez reconocido un patrón cualquiera (una vez <em>habiendo creído reconocerlo</em>) es muy difícil que modifiquemos nuestra <em>convicción</em> sobre la veracidad de ese patrón o cadena causal. En las palabras de Paul Watzlawick, éste mecanismo</p>
<p><em>&#8220;&#8230;se basa en la terca insistencia en adaptaciones y soluciones que alguna vez fueron lo suficientemente exitosas o quizás las únicas posibles. El único problema con este tipo de adaptaciones a las circunstancias dadas, es que éstas cambian con el tiempo.</em></p>
<p><em>Por un lado es cierto que ningún ser vivo puede interactuar con su entorno sin ningún tipo de método, es decir: hoy de una forma y mañana de otra completamente diferente. La necesidad vital de adaptación conduce inevitablemente a la cristalización de determinados patrones de conducta, cuyo objetivo ideal sería garantizar la superviviencia. Pero por razones todavía incomprensibles para los etólogos, tanto los animales como los seres humanos tienden a considerar a las adaptaciones exitosas como las por siempre únicas posibles.</em></p>
<p><em>Ésto produce una ceguera doble: por un lado, con el hecho de que con el correr del tiempo la solución en cuestión deja de ser la mejor, y por el otro con el hecho de que siempre existieron otras soluciones además de la &#8220;solución ideal&#8221; o, por lo menos, que las hay ahora.&#8221; </em>(Watzlawick, Paul: <em>&#8220;La realidad inventada&#8221;</em>, pág.88s.,Gedisa, 1994)<em><br />
</em></p>
<p>Muy ligado al <em>principio de causalidad</em> está el principio de <em>concordancia ideológica</em>: así como necesitamos encontrar una causa para cada fenómeno, también necesitamos que dichas causas se encuentren en concordancia con nuestro sistema de creencias. Nuestro sistema de creencias y convicciones es tan sólido como nuestros patrones de conducta; y aunque comunmente todos estemos apresuradamente de acuerdo en que somos seres racionales que basamos nuestras convicciones en la observación, en realidad sucede todo lo contrario: lo que hacemos, día tras día, es elaborar observaciones (o sea: <em>construír nuestro mundo</em>) en base a nuestras convicciones. Numerosos estudios han demostrado que los seres humanos tendemos a modificar nuestras observaciones para que concuerden con nuestras convicciones &#8211; y no al revés. Este mecanismo no requiere deshonestidad intelectual ni es algo que podamos revertir con voluntad: lo único que podemos hacer es ser conscientes de ello. </p>
<p>Siendo ciegos por naturaleza a la ontología de las cosas, construyendo causalidades en donde solo hay azar, inventando explicaciones arbitrarias para los fenómenos que nos rodean y luego creyéndo en esas explicaciones como si fueran una verdad ajena a nosotros , estamos <strong>construyendo la realidad</strong>, inquebrantable e ininterrumpidamente,  a cada instante y sin percatarnos de ello.</p>
<p><strong>4. La realidad de los objetos</strong></p>
<p><a class="highslide" onclick="return hs.expand(this)" href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/florero.jpg"><img title="Click to enlarge" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/florero_thumb.jpg" alt="Highslide JS" hspace="10" vspace="10" align="left" /></a> Cuando decimos que la realidad es una construcción, en el fondo estamos haciendo una diferencia entre <em>materia</em> y <em>objetos</em>. Por ejemplo, el objeto de la imágen de la izquierda puede ser una taza o un florero. Es materia (eso es la <em>realidad ontológica:</em> partículas subatómicas que organizan la materia), pero para que sea un objeto tiene que haber un sujeto que lo construya: <strong>los objetos no existen ontológicamente en la realidad</strong>, los objetos (tengan éstos un soporte material o no) son construcciones humanas. Por un lado son construcciones sociales, o sea: símbolos cuya significación es compartida por un grupo; pero también son construídos de manera individual por cada uno de nosotros: hasta cuando dos personas estén de acuerdo en que el objeto de la foto es un florero, y aunque estén de acuerdo en que es un florero azul, de cerámica, con bordes y líneas doradas e interior blanco y de tales dimensiones; o sea, al haber logrado un nivel comunicacional tan alto que les permita superar (a los efectos de la comunicación) las barreras biológicas y psicológicas que enumeré más arriba: ese florero no es <strong>el mismo objeto</strong> para las dos personas. Aunque tenga el mismo nombre y ámbas hayan hecho el pacto tácito de <em>hacer como si estuvieran hablando de lo mismo</em>: nunca están refiriéndose a lo mismo por el simple hecho de que <em>sus conciencias no son idéntcas</em>, quizás una le tenga fobia al azul o la otra deteste el dorado y le recuerde inconscientemente algún mal momento; quizás una de ellas le tenga especial aprecio por tratarse de un objeto pasado de generación en generación&#8230; o cualquier otra cosa.</p>
<p>Si bien la materia es el sostén físico de la realidad, no juega ningún papel a los efectos de nuestra relación con ella; nuestra realidad no es una realidad de protones, neutrones y átomos: es una realidad de objetos y de significados, construída por el lenguaje y por el pensamiento de cada individuo, que a su vez, está condicionado por nuestra evolución, nuestra psiquis y nuestra tecnología .</p>
<p>Con las palabras de Ernst von Glasersfeld,</p>
<p><em>“Un albañil que trabaje solamente con ladrillos, tarde o temprano llegará a la conclusión que todas las puertas y ventanas deben tener un arco que soporte la construcción superior. Si el albañil entonces cree haber descubierto una ley absoluta sobre el mundo, estará tan equivocado como estuvo equivocado Kant cuando creyó que toda la geometría debía ser euclidiana. </em><em>Aquello que elijamos como piezas de construcción, sean ladrillos o elementos euclídicos, inevitablemente, define límites, que solo experimentamos desde “adentro”, desde la perspectiva de los ladrillos o desde la perspectiva euclidina.</em></p>
<p><em>“</em><em>Las barreras del mundo contra las cuales fracasan nuestros emprendimientos permanecen, para nosotros, siempre invisibles.</em></p>
<p><em> “Todo lo que vivimos y experimentamos, conocemos y sabemos, está indefectiblemente construído con nuestras propias piezas y solo puede explicarse desde nuestra propia forma de construirlo”</em> (Op.Cit.,p.35s.)</p>
<p><strong>5. Bibliografía básica: introducciones y puntos de partida<br />
</strong></p>
<p><strong>Maturana, H. y Varela, F.: </strong><em><a href="http://books.google.com/books?id=c-dTPgAACAAJ&amp;dq=varela+maturana++rbol&amp;hl=es" target="_blank">&#8220;El árbol del conocimiento: las bases biológicas del conocimiento humano&#8221;</a></em><br />
<strong>Luhmann, Niklas:</strong> <a href="http://books.google.com/books?id=7qnuECQm-YcC&amp;dq=sistemas+sociales+luhmann&amp;hl=es" target="_blank">&#8220;Sistemas Sociales: Lineamientos para una teoría general&#8221;</a><br />
<strong>Watzlawick, Paul: </strong><em>&#8220;<a href="http://books.google.com/books?id=qvxIQgAACAAJ&amp;dq=realidad+inventada&amp;hl=es" target="_blank">La realidad inventada</a>&#8220;</em> y <em><a href="http://books.google.com/books?id=Xz--PAAACAAJ&amp;dq=el+arte+de+amargarse+la+vida&amp;hl=es" target="_blank">&#8220;El Arte de amargarse la Vida&#8221;</a><br />
</em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i' addthis:title='Una breve aproximación al constructivismo '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Constructivismo Radical</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 00:26:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace poco se habló en el foro de Dubarri sobre soledad, epistemología y constructivismo; justo estoy leyendo un compilado de ensayos sobre el tema (&#8220;La realidad inventada: cómo sabemos lo que creemos saber&#8220;), editado por el filósofo/psicólogo austríaco Paul Watzlawick, y me acordé de aquel hilo por lo que les traduzco algunos párrafos; el libro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/05/constructivismo-radical' addthis:title='Constructivismo Radical ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Hace poco se habló en <a href="http://www.ecreencias.net/index.php/topic,473.0.html" target="_blank">el foro de Dubarri</a> sobre soledad, epistemología y constructivismo; justo estoy leyendo un compilado de ensayos sobre el tema (&#8220;<a href="http://books.google.com/books?id=lm4JNAAACAAJ&amp;dq=la+realidad+inventada&amp;hl=es">La realidad inventada: cómo sabemos lo que creemos saber</a>&#8220;), editado por el filósofo/psicólogo austríaco <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Watzlawick" target="_blank">Paul Watzlawick</a>, y me acordé de aquel hilo por lo que les traduzco algunos párrafos; el libro está <a href="http://www.casadellibro.com/libro-la-realidad-inventada/2900000394770" target="_blank">edtado en español</a>, si lo consiguen léanlo porque es muy recomendable!<span id="more-204"></span></p>
<div class="woo-sc-box normal   ">&#8220;[<em>Nuestros receptores celulares</em>] son todos ciegos ante la cualidad de los estímulos externos y solo son capaces de reaccionar ante su cantidad. Esto, que a primera vista pareciera sorprerndente, no lo es: &#8220;ahí afuera&#8221; no hay ni luz ni color, sólo hay <em>ondas electromagnéticas</em>; &#8220;ahí afuera&#8221; no hay sonido ni música, solo hay <em>variaciones periódicas en la presión atmosférica</em>; &#8220;ahí afuera&#8221; no hace calor o frío, solo hay <em>moléculas que se mueven</em> con mayor o menor energía kinética, etc&#8230;</p>
<p>&#8220;Ahí afuera&#8221; tampoco hay dolor en ninguna de sus formas&#8221;</p>
<p>&#8220;Si el conocimiento y el saber son descripciones que reflejan al mundo &#8220;tal cual es&#8221;, deberíamos tener un criterio para dicernir cuando nuestra descripción es &#8220;acertada&#8221; o &#8220;verdadera&#8221; y cuando no. [...]</p>
<p>&#8220;[<em>Para Kant</em>] no es solo dudoso si esa manzana es tan lisa, aromática, dulce y roja como parece; la cuestión es si existe un objeto real, una entidad individual que experimentamos como &#8220;cosa&#8221;, separada del resto de las cosas y del resto del mundo.</p>
<p>&#8220;Esta duda es, de hecho, más trascendental que aquella sobre la fiabilidad de la percepción, porque destruye la idea de la existencia de una estructura objetiva en el mundo y nos enfrenta a la pregunta de porqué y, sobre todo, cómo es posible, entonces, que permanentemente busquemos y encontremos estructuras, si estas no son un reflejo de la realidad. Dicho de otra forma: si Kant tiene razón con su sentencia de que la experiencia no puede enseñarnos nada sobre la naturaleza de las cosas, ¿cómo es posible que experimentemos un mundo extraordinariamente estable y confiable, en donde hay cosas duraderas, interrelaciones y reglas de causas y efectos, que nos brindan buenos servicios? [...]</p>
<p>&#8220;Si el mundo que experimentamos y reconocemos es construido por nosotros mismos, entonces no es asombroso que nos parezca relativamente estable. Para entender esto con claridad debemos recordar el principio de la epistemología constructivista: el mundo construído es un mundo de la experiencia, formado por experiencias y que no pretende ser &#8220;verdadero&#8221; en el sentido de coincidencia con una realidad ontológica. [...]</p>
<p>&#8220;La conciencia asimilante también puede construír órden y regularidad en un mundo completamente desordenado y caótico. La medida en que ésto ocurra depende más de los objetivos y de los puntos de partida que de los hechos del denominado &#8220;mundo real&#8221;. Sin embargo, en el marco de nuestra experiencia dominada por objetivos puntuales, tendemos a atribuír los obstáculos que se nos presentan a una <em>mítica realidad</em> en lugar de detenernos a observar nuestro modo de actuar.</p>
<p>&#8220;Un albañil que trabaje solamente con ladrillos, tarde o temprano llegará a la conclusión que todas las puertas y ventanas deben tener un arco que soporte la construcción superior. Si el albañil entonces cree haber descubierto una ley absoluta sobre el mundo, estará tan equivocado como estuvo equivocado Kant cuando creyó que toda la geometría debía ser euclidiana. <em>Aquello que elijamos como piezas de construcción, sean ladrillos o elementos euclídicos, inevitablemente, define límites</em>, que solo experimentamos desde &#8220;adentro&#8221;, desde la perspectiva de los ladrillos o desde la perspectiva euclidina.</p>
<p>&#8220;<em>Las barreras del mundo contra las cuales fracasan nuestros emprendimientos permanecen, para nosotros, siempre invisibles.</em></p>
<p>&#8220;Todo lo que vivimos y experimentamos, conocemos y sabemos, está indefectiblemente construído con nuestras propias piezas y solo puede explicarse desde nuestra propia forma de construirlo&#8221; .</div>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/11/05/constructivismo-radical' addthis:title='Constructivismo Radical '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Estado de Derecho &#8220;a la K&#8221;</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2009/08/17/estado-de-derecho-a-la-k</link>
		<comments>http://www.jupixweb.de/2009/08/17/estado-de-derecho-a-la-k#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 17:56:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>

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		<description><![CDATA[No me gusta hablar mal de "Los Kirchner" porque al hacerlo asumo de hecho un discurso opositor que poco tiene que ver con lo que por lo general quiero decir. En estos casos prefiero hablar del "gobierno"]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/08/17/estado-de-derecho-a-la-k' addthis:title='Estado de Derecho &#8220;a la K&#8221; ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>No me gusta hablar mal de <em>&#8220;Los Kirchner&#8221;</em> porque al hacerlo asumo de hecho un discurso opositor que poco tiene que ver con lo que por lo general quiero decir. En estos casos prefiero hablar del &#8220;gobierno&#8221;, porque ese sustantivo es atemporal y por lo tanto mucho más acertado que la crítica a <strong>un</strong> gobierno puntual. Estoy hablando, obviamente, de &#8220;la Argentina política&#8221;, que lamentablemente siempre fué una acabada muestra de corrupción, amiguismo, inercia, torpeza, falta de visión, injusticia, incostitucionalidad, delincuencia institucionalizada, demagogia, populismo y verticalismos absurdos, infantiles y entorpecedores.<br />
<span id="more-122"></span><br />
<strong>(In-) Seguridad política</strong></p>
<p>Por supuesto que aún así hay siempre cosas puntuales que destacar y que aplaudir. En mi <a href="http://www.jupixweb.de/2009/08/15/estoy-harto-del-poder/">artículo anterior</a> acabo de escribir que nada es absolutamente malo ni absolutamente bueno; lo cual también es (evidentemente) válido para cualquier gobierno. Pero esto no quiere decir absolutamente nada. Si el balance no es positivo, cuando después de sopesar el debe y el haber nos damos cuenta que la deuda del gobierno con sus ciudadanos y con el sistema democrático es tan grande que él mismo se transforma en el principal ente autoexcluyente del sistema, tendríamos todos que darnos cuenta que la tan mentada &#8220;tercera vía&#8221; ya está inventada: la argentína política fué siempre un vaivén entre dictaduras abiertas, descaradas y sanguinarias y politocracias demagógicas, siempre más o menos mal disfrazadas de democracias. Por eso puedo entender (aunque con la piel de gallina), a los vejetes recalcitrantes que reniegan de la <em>&#8220;democracia&#8221;</em> (entrecomillas, aunque ellos no lo sepan: nunca supieron lo que es vivir en una democracia <em>verdadera</em> y prefieren la injusticia dictatorial, paternalista y honesta  a la injusticia politógama, mentirosa y fraudulenta que representa lo que ellos entienden por el término).</p>
<p>El mundo desarrollado tuvo históricamente (y sigue teniendo) políticas de izquierda y de derecha, de corte más socialdemócrata o de corte más conservador; pero todas ellas fueron siempre extremadamente liberales en el sentido político del término y más o menos liberales en su sentido económico. Poco importa, en realidad, si la comunidad europea subvenciona su actividad agropecuaria o si en escandinavia existe una comunidad anarquista. La regla de juego más importante es que el estado se dedica a hacer política y, por lo demás, a <strong>dejar vivir</strong>. Aquí hacer política es construír poder político desde la política, o sea: desde el apoyo ciudadano &#8211; pero sin entrometerse en cuestiones que no son de su incumbencia, como son el sistema económico o el judicial. En este contexto, el apoyo ciudadano se gana con medidas que generan bienestar: [1] no entrometiéndose en la vida de los individuos, [2] protegiéndolos de cualquier tipo de arbitrariedad o injusticia (pública o privada), y todo esto [3] dentro de un marco de seguridad jurídica.</p>
<p><em>Todos estos son elementos básicos del sistema democrático de los cuales <strong>jamás</strong> disfrutamos los argentinos.</em></p>
<p><strong>La &#8220;Riqueza de las Naciones&#8221;</strong></p>
<p>Para dar solo un ejemplo: las trístemente famosas &#8220;retenciones a la exportación&#8221; existentes <strong>desde siempre</strong> en la república argentina, son un ejemplo acabado de una imposición injusta y arbitraria, ya que son un impuesto a la facturación: las retenciones no consideran si el productor pierde o gana (y llegado el caso, cuanto): se le &#8220;retiene&#8221; un porcentaje de la facturación sin más. Entiendo que éste sistema (además de permitirle al estado nacional no coparticipar esas entradas con las provincias productoras) sea de una ejecución mucho más simple que la elaboración y puesta en marcha de un sistema impositivo más complejo pero más justo (y más parecido a los modelos que son la base de la riqueza de las naciones: el impuesto al ingreso) La ecuación impositiva elemental, vigente en todos los países desarrollados del mundo, es una misma fórmula que existe en tres versiones: [1] en su versión más conservadora, aplicando el mismo porcentaje impositivo a todas las actividades que representen algún tipo de ganancia; [2] en los paises más socialdemócratas aplicando un impuesto alto a grandes ganancias, bajo a pequeñas ganancias; y [3] en la versión más &#8220;izquierdista&#8221; aplicando grandes cargas impositivas a quienes más ganan y subvencionando a quienes pierden. Pero siempre hay una lógica política que responde a los parámetros democráticos que mencioné más arriba (poca intromisión/nula arbitrariedad/seguridad jurídica).</p>
<p>Cualquiera que se tome dos segundos para analizar el poder económico de los países desarrollados va a llegar a la conclusión de que poco importa la <em>riqueza natural</em> de la tierra cuyos límites políticos conforman lo que los mapas han convenido en denominar &#8220;países&#8221;. La riqueza está creada por sus habitantes, al trabajar, al producir y al consumir. La riqueza es el PBI per cápita. Por eso la &#8220;Argentina&#8221; no es un país &#8220;rico&#8221;, como los viejos carcamanes que añoran la dictadura no se cansan de repetir, la Argentina, aunque tenga &#8220;todos los climas&#8221;, y haya sido &#8220;el granero del mundo&#8221; es un país pobre, pobrísimo, paupérrimo.</p>
<p style="text-align: center;"><a class="highslide" onclick="return hs.expand(this)" href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/GDP_nominal_per_capita_world_map_IMF_2008.png"><img class="aligncenter" title="Click to enlarge" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/GDP_nominal_per_capita_world_map_IMF_2008.thumbnail.png" alt="Highslide JS" /></a></p>
<p>Mirando este mapa uno podría intuír que existe una relación directamente proporcional entre el grado de desarrollo de estructuras democráticas <em>reales</em> y el respeto de las libertades individuales por parte del estado con el grado de desarrollo económico de los países. Dicho de otro modo: unicamente las sociedades modernas (allí en donde la política va por un lado y la economía, la justicia, la cultura, la educación y todos los demás sistemas sociales van por otros), en donde cada sistema responde a una lógica interna sin tener que estar manoseado por un pulpo politiquero y obseno que todo lo corrompe, existe un ámbito de evolución, libertad, crecimiento y bienestar.</p>
<p><strong>Tristeza generalizada</strong></p>
<p>Lo que sucedió la semana pasada entre la AFA y TyC, en donde el patriarca político del país le garantizó su apoyo a un mafioso para que rescinda unilateralmente un contrato con condiciones que pueden haber sido &#8220;leoninas&#8221; pero que dicho mafioso firmó tiempo atrás (de buena gana y vaya a saber uno por qué&#8230;), pero que ahora pedjudica sus intereses -debido a un cambio coyuntural que tampoco escapaba a ningún pronóstico- es otro ejemplo, mucho más cínico, de la misma inseguridad política, jurídica y sistémica que sufre nuestro país. Y en medio de toda esta tristeza tengo que soportar leer a un Horacio Verbitsky decir que</p>
<p><em>&#8220;La separación entre quienes producen contenidos y aquellos que los distribuyen es una de las claves del anteproyecto de ley cuyo envío al Congreso anunció esta semana Agustín Rossi. El fútbol podrá ser la demostración comprensible para todos de su efecto democratizador. Por primera vez la política no se rinde.&#8221;</em></p>
<p>(Página12, <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-130062-2009-08-16.html">&#8220;Goles son amores&#8221;</a>, 16/04/09)</p>
<p>Encima y &#8220;de yapa&#8221;, el gobierno se va a quedar con los derechos de televisación del fútbol. ¿Realmente existe gente que cree <em>sinceramente</em> que van a ser una <em>fuente de ingresos</em> para el Estado? ¿Hace falta decir que los van a transar <em>mal</em>? Me equivoqué con el título de esta nota. Debería haberse llamado <strong>&#8220;Estado de Derecho &#8216;a la A&#8217;&#8221;</strong> (En una abierta pero deprimente alusión a lo evidente)</p>
<p style="text-align: center;">- . &#8211; . -</p>
<p>El siguiente es un fragmento del Editorial de Jorge Lanata en su programa &#8220;Después de Todo (DDT)&#8221; correspondiente al 12/08/09. Abajo está el audio para escucharlo completo y viene al caso para cerrar este texto porque dice más o menos lo mismo. Escuchenlo igual porque el gordo es mucho más elocuente que yo:</p>
<p><em>&#8220;En esta historia no hay buenos y malos; este es un congreso de hijos de puta. Y los que aplauden en ese congreso somos nosotros: una multitud de tarados que no atina a hacer nada para que las cosas cambien. Para decir la noticia: el gobierno operó la ruptura del contrato entre dos privados: la AFA y TyC. El contrato era injusto, leonino, monopólico y nació sospechado, a principios de los años noventa. Todo eso es totalmente cierto. Era un contrato totalmente injusto. Ahora: no fué un juez, no fué un tribunal, no fué la corte suprema quién dijo que el contrato era injusto. No fué ningún miembro del Poder Judicial quien dijo que el contrato era injusto. Fué un ex-presidente en ejercicio de la presidencia. ¿Nos damos cuenta de lo que pasó en estos días? Un Ex-Presidente, en ejercicio de la presidencia, dijo que un contrato entre dos particulares debía ser roto. O sea: fué el Rey, quien dijo eso. El Rey juzgó, decidió y condenó. Y pagará con dinero de la corona (público) el costo de esa decisión.</em></p>
<p><em>[...]</em></p>
<p><em>¿Quién carajo va a venir a poner un peso en la Argentina? O ¿Quién de nosotros, argentinos, va a tener la confianza suficiente en el propio país (ya no hablo del gobierno) como para decir: &#8216;sabés qué, yo voy a poner acá diez palos, porque se que durante viente años esos diez palos van a trabajar&#8217; Ni en pedo. ¡Pero ni en pedo! Argentina es ese lejano país del sur, en donde a lo mejor, el gobierno de turno, respete lo acordado. Eso somos hoy: un país que no existe, en la loma del orto, en donde a lo mejor, respetan lo que se firmó. A lo mejor; tampoco es seguro. O sea: con una buena coima podés hacer grandes negocios. Negocios breves y cortos. Que es lo que viene a hacer todo el mundo a la Argentina, desde hace treinta o cuarenta años.&#8221;</em></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2009/08/17/estado-de-derecho-a-la-k' addthis:title='Estado de Derecho &#8220;a la K&#8221; '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<itunes:subtitle>No me gusta hablar mal de "Los Kirchner" porque al hacerlo asumo de hecho un discurso opositor que poco tiene que ver con lo que por lo general quiero decir. En estos casos prefiero hablar del "gobierno"</itunes:subtitle>
		<itunes:summary>No me gusta hablar mal de "Los Kirchner" porque al hacerlo asumo de hecho un discurso opositor que poco tiene que ver con lo que por lo general quiero decir. En estos casos prefiero hablar del "gobierno"</itunes:summary>
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		<title>El Terror, entre Bergen y Chomsky / un enfoque sistémico</title>
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		<pubDate>Thu, 01 May 2003 13:15:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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El atentado del 11 de Septiembre del 2001 dió lugar a otro &#8220;Nuevo Orden Mundial&#8221;, o por lo menos, impulsó un cambio en la política exterior de Norteamérica que culminó con la segunda guerra del golfo. Pero ¿Cuál es el orígen del terror? Esta pregunta abre el presente artículo</div>
<p>A nivel mundial, las reacciones a los atentados ocurridos el 11 de Septiembre de 2001 en New York y Washington abarcaron desde la reprobación, la incomprensión y el odio más decididamente amargos de los norteamericanos y europeos hasta la más descontrolada alegría de los grupos anti-americanistas de medio oriente, pasando por la hostil indiferencia latinoamericana<span id="more-37"></span>, una mezcla de aprobación silenciosa y esperado ajuste de cuentas. Pero ¿cuál es el orígen del terror? Lanzar alaridos consternados sirve tan poco como regodarse de vengativa satisfacción, actitudes ambas más dignas de un niño encaprichado con la razón, que de un adulto comprometido con la verdad. Con esto no quiero decir que ignore el papel que ha jugado la CIA en los últimos 50 años de la política exterior norteamericana, ni quiero minimizar la locura premoderna y fundamentalista, solo señalar que la “Verdad del Extremismo” (extremismo entendido aquí como la posisión mas extrema de cualquier ideología) no representa “más” verdad; sino menos: incapaz de elevarse sobre las cosas y ver todo el contexto.</p>
<p>El extremismo se sirve de simplificaciones que ayudan a reducir complejidad, pero que como toda simplificación (por su cáracter de exclusividad), no le hacen honor a la verdad: la “lucha” (entre “buenos” y “malos”) la “Defensa de la Libertad”, emotivas acciones simbólicas como el izamiento de la bandera norteamericana sobre las ruinas del WTC, o la quema de esa misma bandera en manos de una multitud enardecida en Paquistán o Palestina, el “Mundo civilizado”, “Al-Qaeda”, son conceptos que dan la impresión de reordenar el mundo en un “adentro” y un “afuera”, de poder identificar y (por sobre todo), castigar a “los culpables”; en una palabra: de encontrar un lugar para la propia acción. La realidad es mucho más compleja, las raíces del problema no se encuentran ni en la política exterior de un determinado país, ni en las barbas de un acaudalado industrial de Arabia Saudita: las raíces del problema están encarnadas en la forma misma de la sociedad.</p>
<p>La sociedad moderna no se divide en naciones o pueblos: son mas bien los sistemas funcionales los encargados de esa diferenciación. Segun la Teoría General de Sistemas (TGS), las naciones son, a lo sumo, entidades segmentarias subordinadas a sistemas funcionales como la economía, la política, la ciencia, la religión, etc. Estos sistemas carecen de centro; se los puede denominar y hasta incluso categorizar moralmente (bueno/malo), tarea por completo inútil, ya que los sistemas funcionales poseen una inherente indiferencia a la moral y clasifican su campo de acción con códigos altamente abstractos (pagos vs. carencia de pagos, ejercicio del poder vs. no – ejercicio del poder, verdad vs. no -verdad, fé vs. carencia de fé, etc) Además, están regidos por la Autopoiesis, es decir: son irritables, pero no interventibles, por su entorno. Son independientes, pero no autónomos (ya que requieren del entorno para poder existir como diferencia). La única manera de reducir la complejidad del entorno es la comunicación: los Sistemas Sociales producen comunicación a partir de la comunicación, transforman la información del entorno a códigos utilizables por el sistema en cuestión, actúan y se transforman así en entorno de otros sistemas. En contraposición a la teoría clásica de la comunicación, donde todo el mundo se entiende sin problemas, la TGS analiza la comunicación como una entidad que sintetiza información, mensaje y comprensión, y constituye el núcleo generador de sociedad. Comunicación nunca es libre intercambio de “Outputs” e “Inputs”, sino traducción de un determinado Output en un determinado (y diferente) Input.</p>
<p>Cada Sistema Funcional produce inclusión y exclusión en igual medida, o dicho en otras palabras: el orden genera desorden, el saber genera ignorancia, el poder genera oposición, y así suscesivamente. La dinámica interna tiende a autoequilibrarse mediante un sistema de integración de posibilidades, en la medida en que otorga mayores (integración suelta) o menores (integración estricta) grados de libertad individual. Esta categorización de los grados de libertad individual desaparece por completo si el sistema falta (no ya este abogado o aquel juzgado: ninguno; no ya este partido político o aquel otro: ninguno; no ya esta o aquella forma de gastar dinero, ya que no hay dinero), y cada sistema faltante entorpece la acción de los demás, ya que elimina la comunicación con el medio: sin economía, sin política, sin educación, sin ciencia, sin arte, tan solo con una religión que no ofrece alternativas (porque lo acapara todo), que opera de manera fundamentalista, que instituye de hecho (para seguir usando la terminología sistémica), la integración mas estricta posible. En este marco, no es de extrañar que aumente la predisposición individual a la violencia, incluso a la violencia extrema: aquella que glorifica la autodestrucción del individuo, la única libertad posible en un mundo sin libertades: la de morir por un ideal. Esta predisposición social es sabiamente usada por las organizaciones islámicas fundamentalistas, quienes se sirven de ella para poder actuar como sistema.</p>
<p>El objetivo de la sociología en general y de la TGS en particular no es normativo, sino por el contrario, es meramente descriptivo. Aún así, se pueden trasladar los conceptos desarrollados anteriormente a escenarios ficticios o reales para buscar soluciones a problemas concretos. Visto desde este ángulo, la respuesta del mundo occidental a los atentados del 11 de septiembre fué lo peor que se podría haber hecho. No tanto por haber destituído a un gobierno déspota y fanático, sino por haber producido un tipo de comunicación que reafirma y fortalece al sistema del terror. El bombardeo de la OTAN a Afganistán no solo contribuyó a mejorar la imagen de Osama Bin Laden en medio oriente, sino que también reafirmó el accionar del terror y aumentó el odio fundamentalista, y con seguridad ayudó a aumentar el número de sus filas, al haber dado lugar a la escalada del conflicto Palestino-Israelí y Ruso-Checheno. Una respuesta mas certera hubiese sido apoyar a los grandes movimientos democráticos que (aunque en su mayoría en la clandestinidad) existen en todos los países de oriente medio. Con esto se crearían, a largo plazo, las condiciones para la formación de un sistema pluralista, que garantize en cierta medida el desarrollo y la libertad individuales. Baste citar aquí la evolución de Irán, uno de los países categorizados otrora como uno de los más fundamentalistas; hoy con Mohammed Khatami a la cabeza del gobierno, quien intenta sintetizar la tradición islámica con la democracia occidental.</p>
<p>Por supuesto, sería una medida política que no obtendría resultados inmediatos, visibles. Pero daría lugar a una evolución desde adentro, más duradera y mas fuerte. Desde la óptica sistémica, la única solución posible pues, recordemos, los sistemas son irritables, nunca intervenibles.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<table cellspacing="0" cellpadding="0">
<tr>
<td valign="top">Berger, Peter L.</td>
<td width="10">&nbsp;</td>
<td valign="top"><strong>Holy War, Inc.</strong><br />
<em>The free press, Simon &#038; Schuster, New York, 2001</em><br />
&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Chomsky, Noam</td>
<td width="10">&nbsp;</td>
<td valign="top"><strong>El Terror como política exterior de los EEUU</strong><br />
<em>Libros del zorzal, Buenos Aires, 2da. Ed., 2002</em><br />
&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Fuchs, Peter</td>
<td width="10">&nbsp;</td>
<td valign="top"><strong>Der Terror der Gesellschaft</strong><br />
<em>Revista de Sociología No. 0, Bielefeld, 2003</em><br />
&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">García Márquez, Gabriel</td>
<td width="10">&nbsp;</td>
<td valign="top"><strong>¿Cómo se siente?</strong><br />
<em>Revista Analítica [Ed. <a href="http://www.analitica.com/va/internacionales/eeuu/3309430.asp" taget="_blank">Online</a>], Caracas, 2001</em></td>
</tr>
</table>
<p><strong>Notas</strong></p>
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