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	<title>JuPixWeb &#187; Ciencia y Tecnología</title>
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		<title>El Hombre, la nueva generación.</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Aug 2011 20:22:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
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		<description><![CDATA[Si el gurú de la tecnología Ray Kurzweil tiene razón, en tan solo veinte años habrá computadoras no solo pensantes, sino aún más inteligentes que el hombre. En el siguiente ensayo, Kurzweil extiende su pronóstico a la genética y a la biotecnología.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/08/05/el-hombre-la-nueva-generacion' addthis:title='El Hombre, la nueva generación. ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><em>Por <a href="http://www.kurzweilai.net/" target="_blank">Ray Kurzweil</a></em></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>Si el gurú de la tecnología Ray Kurzweil tiene razón, en tan solo veinte años habrá computadoras no solo pensantes, sino aún más inteligentes que el hombre. En el siguiente ensayo, Kurzweil extiende su pronóstico a la genética y a la biotecnología.</em></span></p>
<p>En el año 2003, y con motivo del 50mo. aniversario del descubrimiento de la estructura del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ARN" target="_blank">ARN</a> (descubrimiento realizado por los biólogos <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Dewey_Watson" target="_blank">James Watson</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Crick" target="_blank">Francis Crick</a>), la revista TIME organizó la conferencia <a href="http://www.thefutureoflife.com/" target="_blank"><em>The future of Life</em></a>. A todos los ponentes (también a mí) se nos preguntó que nos depararían los próximos cincuenta años: la mayoría de los pronósticos evidenciaron una gran miopía. James Watson predijo que en cincuenta años existirán medicamentos con la ayuda de los cuales podremos comer todo lo que queramos sin aumentar de peso. <em>&#8220;¿Cincuenta años?&#8221;</em> &#8211; pregunté estupefacto, pues me pareció demasiado pesimista: de hecho, ya lo hemos logrado con ratones; y basados en esa investigación, ya estamos desarrollando ese tipo de medicamentos para seres humanos, que aparecerán en el mercado en los próximos cinco a diez años, no en cincuenta.<span id="more-1278"></span></p>
<p><a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/c/c5/PPTMooresLawai.jpg/650px-PPTMooresLawai.jpg"><img class="alignleft" style="margin: 10px;" title="Moore's Law" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/c/c5/PPTMooresLawai.jpg/200px-PPTMooresLawai.jpg" alt="" width="200" height="201" /></a>El error cometido por Watson (y por casi todos en aquella conferencia) fue pensar que la velocidad de la evolución es constante y que el progreso del siglo que viene se producirá a la misma velocidad que el progreso de los últimos cincuenta años. A esta forma de ver el futuro yo la denomino <em>&#8220;intuición lineal&#8221;</em>: la gente supone intuitivamente que la velocidad actual del progreso se mantendrá en el futuro.</p>
<p>Sin embargo, basta con conocer un poco de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_tecnolog%C3%ADa" target="_blank">historia de la tecnología</a> para darse cuenta que los cambios tecnológicos se producen de forma exponencial, no lineal. Podemos estudiar los datos de diferente manera, durante diferentes períodos de tiempo y dentro de un amplio espectro de tecnologías, desde la electrónica hasta la biología. Podemos analizar las consecuencias del progreso, que van desde la suma del conocimiento humano hasta el conjunto de la economía; hagamos lo que hagamos, siempre descubriremos una aceleración exponencial de crecimiento y progreso.</p>
<p>Entender ese progreso exponencial es la llave para entender la evolución futura. A largo plazo, el crecimiento exponencial produce modificaciones de dimensiones dramáticamente diferentes a las que produce el crecimiento lineal. Por ejemplo, hasta 1990 el éxito del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Genoma_Humano" target="_blank">Proyecto Genoma Humano</a> (dedicado a descifrar el material genético del ser humano) era muy controvertido; en 1989 habíamos secuenciado una milésima parte del genoma. Pero a partir de 1990, la cantidad de datos secuenciados se duplicó año tras año (con una tasa de aumento que se mantiene hasta hoy), y para el 2003 el genoma humano estaba completamente descifrado.</p>
<p>Todas las tecnologías de la información evolucionan de manera exponencial. Además, practicamente todas las tecnologías se convierten, en algún momento, en tecnologías de la información. Combinando estas tendencias podemos predecir de manera más o menos fiable que en un futuro no muy lejano habremos alcanzado la <strong>Singularidad</strong>, o sea: el momento en donde los cambios tecnológicos se sucederán tan velozmente y sus consecuencias serán tan profundas, que modificarán la vida de los seres humanos de manera irrevocable. Estaremos en condiciones de reprogramar nuestra biología y, finalmente, de trascenderla. El resultado será la fusión profunda entre nosotros y nuestra tecnología.</p>
<p><strong>Un nuevo paradigma por década.</strong></p>
<p>Los indicios del omnipresente crecimiento exponencial se encuentran por doquier. En mi libro <a href="http://www.amazon.com/gp/product/0143037889" target="_blank"><em>&#8220;The Singularity is Near&#8221;</em></a> presenté cuarenta gráficos que abarcan una gran cantidad de ámbitos (por ejemplo internet, escáners cerebrales o biotecnología), en cada uno de los cuales se evidencia un crecimiento exponencial. En general, mis modelos muestran que duplicamos la tasa del <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paradigm_shift" target="_blank">cambio de paradigma</a> (comparable a <em>grosso modo</em> con la tasa de <em>innovación técnica</em>) cada diez años. Durante todo el siglo XX, la velocidad del progreso ha ido en constante aumento. Para el año 2000 el aumento fue sido tal, que podríamos lograr tantas innovaciones como la suma de todas las que se produjeron en el siglo XX, en tan solo veinte años.</p>
<p>La tecnología de la información crece a una velocidad vertiginosa. Si medimos la relación precio-desempeño, ancho de banda, cantidad de memoria, casi duplicamos su potencia, año tras año. Eso equivale a un factor de mil en diez años, de un millón en veinte años, de mil millones en treinta años. Así, el crecimiento exponencial conduce a mejoras del orden de los mil millones en poco más de un cuarto de siglo.</p>
<p>El crecimiento exponencial de la informática ya lleva más de un siglo y se produjo, fundamentalmente, en cinco grandes pasos:</p>
<p>1. La <strong>técnica electromecánica de cálculo</strong>, utilizada por primera vez en el censo norteamericano de 1890</p>
<p>2. <strong>Ordenadores de relés</strong>, que a principios de los años &#8217;40 pudieron descifrar el código militar nazi</p>
<p>3. En 1952, la CBS utilizó <strong>ordenadores a válvulas de vacío</strong> para realizar pronósticos electorales en los comicios ganados por Dwight Eisenhower</p>
<p>4. A comienzos de los años &#8217;60, los primeros viajes espaciales fueron realizados con la ayuda de<strong>ordenadores a transistores</strong></p>
<p>5. Por último, en 1958 se inventó el <strong>circuito integrado</strong> (<em>chip</em> o <em>microchip)</em>, que dio lugar a los primeros ordenadores fabricados en serie, a fines de la década del &#8217;60.</p>
<p><a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/df/PPTExponentialGrowthof_Computing.jpg/650px-PPTExponentialGrowthof_Computing.jpg"><img class="alignleft" style="margin: 10px;" title="Exponential Groof" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/df/PPTExponentialGrowthof_Computing.jpg/200px-PPTExponentialGrowthof_Computing.jpg" alt="" width="200" height="171" /></a></p>
<p>Cada uno de estos cambios de paradigma hizo que la tecnología anterior perdiera fuerza, lo que obligó a los investigadores a desarrollar la siguiente generación. Hoy nos encontramos frente a (por lo menos) una década más, dominada por el paradigma &#8220;miniaturización de transistores en circuitos integrados&#8221;; sin embargo, ya existen enormes avances en el desarrollo del sexto paradigma de la informática, que nos será brindado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Computaci%C3%B3n_basada_en_ADN" target="_blank">ordenadores moleculares paralelos</a>: por ejemplo, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nanotubo" target="_blank">nanotubos de carbono</a>. Y la electrónica es solo un ejemplo entre muchos. Otro: necesitamos catorce años para secuenciar el genoma del virus HIV; el del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/SARS" target="_blank">SARS</a> fue descifrado en solo treinta y un días.</p>
<p>Todo ello permite afirmar que podemos predecir algunas variables características, como la relación precio-desempeño o la potencia de un gran número de tecnologías de la información. Por supuesto, también hay cosas que no podemos predecir con exactitud. De hecho, en muchos proyectos especiales se evidencia nuestra incapacidad para realizar predicciones exactas. Sin embargo, la potencia general de las tecnologías de la información puede ser pronosticada en todas las áreas; y no digo esto sin fundamento: hace más de veinte años que realizo este tipo de predicciones a futuro.</p>
<p>Existen ejemplos de otras áreas del conocimiento humano en donde también podemos predecir resultados generales partiendo de un conjunto de sucesos impredecibles. Por ejemplo, resulta imposible calcular la trayectoria que tomará una molécula cualquiera dentro de un gas; y sin embargo, podemos predecir el comportamiento del gas en su conjunto pues conocemos las leyes de la termodinámica, aunque ese gas esté compuesto por innumerables moléculas que interactúan caóticamente entre sí. De forma análoga, no es posible conocer los resultados de un proyecto o emprendimiento específicos; pero sí puede predecirse el resultado global de la tecnología de la información (compuesta por incontables actividades que se comportan de manera caótica), mediante un método que he denominado <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_rendimientos_acelerados" target="_blank">Ley de Rendimientos Acelerados</a></p>
<p>¿Qué nos dice la <em>Ley de Rendimientos Acelerados</em> sobre el futuro? Según la velocidad de cambio de paradigma nombrada más arriba, entre el año 2000 y el 2014 vamos a sufrir una evolución equivalente a veinte años de evolución de acuerdo a la velocidad del año 2000. O (lo que es lo mismo) al equivalente evolutivo de <em>todo</em> el siglo XX. Luego del año 2014, conseguiremos la misma tasa evolutiva pero solo en siete años. Para expresarlo de otro modo: durante el siglo XXI no tendremos cien años de evolución tecnológica, sino que (basándonos en la velocidad evolutiva del año 2000) evolucionaremos tanto como en los dos mil años anteriores. Eso equivale más o menos a mil veces la evolución que logramos en el siglo XX.</p>
<p><strong>¿Límites del crecimiento exponencial?</strong></p>
<p>La tecnología de la información, sobre todas las cosas, crecerá irrefrenablemente. Y ahí es donde debemos prestar atención; al fin y al cabo, todo lo que tiene algún valor se transformará en tecnología de la información: nuestra biología, pensamientos y procesos mentales, nuestras fábricas y mucho más. Así, por ejemplo, procesos computarizados basados en la nanotecnología nos permitirán producir productos complejos, en un nivel molecular. Como consecuencia, hacia el año 2025 podremos satisfacer nuestra demanda de energía con paneles solares muy baratos, construidos con nanotecnología, los que aprovecharán un 0,03 por ciento de la luz solar que recibe nuestro planeta, lo que alcanzará holgadamente para cubrir la demanda prevista para esa época.</p>
<p>Una objeción común dice que también en un crecimiento exponencial existen límites; por ejemplo, los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oryctolagus_cuniculus#Amenazas_a_la_conservaci.C3.B3n" target="_blank">conejos en Australia</a>. La respuesta es: sí, esos límites existen, pero no son demasiado limitantes. En el 2020 se podrán comprar ordenadores con una potencia de 10<sup>16</sup> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Operaciones_de_punto_flotante_por_segundo" target="_blank">FLOPS</a> a mil dólares (los ordenadores actuales alcanzan aproximadamente los 109 FLOPS). Según mis cálculos, ese es el valor necesario para la simulación del cerebro humano; y algunos años más adelante ya podremos construir ordenadores aún mejores: circuitos de nanotubos de una pulgada cúbica (aproximadamente dieciseis centímetros cúbicos) serán alrededor de cien millones de veces más potentes que un cerebro humano.</p>
<p>La última generación de ordenadores que creo que surgirán hacia finales de este siglo pesarán un kilogramo (más o menos lo mismo que los <em>Laptops</em> actuales) y alcanzarán los 10<sup>42</sup> FLOPS, aproximadamente diez trillones (10<sup>16</sup>) de veces más que todos los cerebros humanos juntos. Y eso solo si limitamos a los ordenadores a trabajar a bajas temperaturas; si encontráramos un método que nos permita usarlas y dejar que su temperatura se eleve, podríamos aumentar su potencia en un factor de cien millones más. Y por supuesto, utilizaremos más que un kilogramo para construirlas. Al final, gran parte de la materia y energía de nuestro alrededor será utilizada como sustrato de ordenadores.</p>
<p>Nuestro dominio sobre los procesos de la información, cada vez más preciso, conducirá a que el siglo XXI esté marcado por tres grandes revoluciones tecnológicas: en este momento nos encontramos en la fase temprana de la <strong>&#8220;Revolución G&#8221;</strong> (&#8220;G&#8221;, por &#8220;Genética y Biotecnología&#8221;). La biotecnología nos brinda la oportunidad de modificar ciertos genes específicos, no solo para algunos aislados <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Beb%C3%A9_de_dise%C3%B1o" target="_blank"><em>bebés de diseño</em></a>; sino más bien para generaciones enteras de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Baby_boomer" target="_blank"><em>Baby-Boomers</em></a>.</p>
<p>Hoy mismo existen tecnologías mediante las cuales pueden suprimirse ciertos genes espefcificos, como por ejemplo la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ribointerferencia" target="_blank">Ribointerferencia</a> (o <em>RNAi</em>, por sus siglas en inglés). Esto sucede al impedir que un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ARN_mensajero" target="_blank">ARN-Mensajero</a> situado en un gen específico transmita las <em>instrucciones de montaje</em> a la proteína en cuestión. Cada gen humano es, simplemente, uno de alrededor de veintitrés mil pequeños programas de software que representan el &#8220;diseño&#8221; de nuestra biología. No ocurre muy a menudo que usemos los mismos programas durante años enteros sin actualizaciones o modificaciones (por no hablar de miles de años), y de hecho, esos pequeños programas biológicos se desarrollaron hace decenas de miles de años, cuando las condiciones de vida eran muy distintas a las actuales. En aquel entonces no era demasiado importante para nuestra especie, desde un punto de vista biológico, mantener la salud una vez superada la edad de la reproducción. Y como la manifestación de ciertas infecciones virales o la del cáncer (por solo nombrar dos ejemplos de enfermedades cuyas posibilidades de aparecer aumentan con los años), está íntimamente relacionada con la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Expresi%C3%B3n_g%C3%A9nica" target="_blank">expresión genética</a>, la <em>ribointerferencia</em> promete convertirse en una tecnología clave en la lucha contra las enfermedades.</p>
<p><strong>Nuevos genes de probeta.</strong></p>
<p>Pero los científicos también están trabajando para incorporar nuevos genes al genoma, con lo que se solucionaría el problema de tener que ubicar la información genética de manera extremadamente precisa: un método viable es la introducción de la información genética <em>In-Vitro</em>, una técnica que garantiza que la información sea introducida en el lugar correspondiente. Luego de comprobar la efectividad del procedimiento, la célula modificada puede ser cultivada y reproducida <em>in-vitro</em>, luego de lo cual se le inyectan al paciente una gran cantidad de esas células, que por medio del torrente sanguíneo llegan al tejido correspondiente. Este tipo de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_g%C3%A9nica" target="_blank">terapia genética</a> ya ha sido aplicada con éxito para curar hipertonía pulmonar en ratas, y en este momento está en la fase de experimentación con seres humanos.</p>
<p>Otro procedimiento importante es el cultivo de células propias, tejidos o hasta órganos enteros y su posterior implantación en el cuerpo. La gran ventaja de esta &#8220;clonación terapéutica&#8221; consiste en la capacidad de fabricar tejidos y órganos desde nuestras propias células que, además, pueden ser rejuvenecidas. Ése es el objetivo de la <em>medicina regenerativa</em> que posibilitará, por ejemplo, la producción de células cardíacas tomando como base células de nuestra piel, que podrán ser inyectadas en el organismo y que con el tiempo llegarán a sustituir todas las células que conforman el corazón, suplantándolo con un órgano más joven que sin embargo, provendrá de nuestro propio ADN.</p>
<p>Al desarrollar de nuevos medicamentos, tradicionalmente los hombres intentamos encontrar sustancias que puedan curar malestares y enfermedades sin provocar efectos colaterales, aplicando un procedimiento que se parece mucho a aquel que ya usaban nuestros antepasados al inventar las herramientas: buscando en la naturaleza objetos que puedan utilizarse con un fin específico. Hoy, sin embargo, estamos comprendiendo (cada día un poco mejor) el funcionamiento de los procesos bioquímicos que desempeñan un papel importante en el surgimiento de las enfermedades y en el envejecimiento del ser humano, y podemos crear medicamentos que llevan a cabo su tarea a nivel molecular y de forma mucho más precisa. Las dimensiones y las posibilidades de esta tecnología son inconmensurables. El perfeccionamiento de nuestra biología, sin embargo, es solo uno de muchos pasos. De hecho, la biología nunca hubiera podido alcanzar lo que somos capaces de crear en condiciones de laboratorio, ahora que entendemos cada vez mejor los principios de funcionamiento biológicos.</p>
<p>Eso nos conduce a la <strong>&#8220;Revolución-N&#8221;</strong>: la revolución nanotecnológica. La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nanotecnolog%C3%ADa" target="_blank">nanotecnología</a> alcanzará su madurez hacia el año 2020, pero hoy ya existen experimentos realmente impresionantes. <a href="http://chemistry.as.nyu.edu/object/nadriancseeman.html" target="_blank">Nadrian Seeman</a> y <a href="http://www.bnl.gov/cfn/people/?id=23438" target="_blank">William Sherman</a>, de la Universidad de New York, crearon un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nanobot" target="_blank">nanobot</a> capaz de caminar sobre dos piernas de tan solo diez nanómetros, probando así que las máquinas a escala nanométrica son capaces de llevar a cabo acciones precisas. La empresa norteamericana MicroCHIPS, por ejemplo, inventó un microscópico aparato controlado por ordenador, que se implanta bajo la piel y que libera cantidades infinitesimales de medicación que produce mezclando diferentes sustancias contenidas en nanodepósitos ubicados en su interior. Y hay una enorme cantidad de otros ejemplos.</p>
<p>En la década del 2020 estaremos en condiciones de producir todos los productos <em>físicos</em> que queramos utilizando materia prima barata, con la ayuda de la nanotecnología, y para ello haremos uso de procesos de información, rompiendo los límites de la biología y remplazando nuestro &#8220;Cuerpo Ver. 1.0&#8243;, por una notablemente mejorada versión &#8220;2.0&#8243;. La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Aplicaci%C3%B3n_asesina" target="_blank"><em>Killer-App</em></a> de la Nanotecnología serán los &#8220;nanobots&#8221;, robots del tamaño de los glóbulos sanguíneos que viajarán por nuestras venas y arterias y eliminarán gérmenes patógenos, corregirán errores en el ADN y detendrán el proceso de envejecimiento.</p>
<p>Ya hemos dado los primeros pasos en esa dirección, remplazando en parte nuestros órganos y utilizando neuroimplantes para determinadas zonas del cerebro, que en sus versiones más modernas pueden ser reprogramados desde el exterior con nuevas versiones de software. Al final, todos nuestros órganos van a ser remplazados; los nanobots son capaces de introducir en nuestro torrente sanguíneo la cantidad óptima de nutrientes, hormonas y otras sustancias, y a la vez pueden eliminar los desperdicios y las sustancias tóxicas. El aparato digestivo podrá quedar reservado para los placeres culinarios en lugar de desgastarse con la digestión. (A fin de cuentas, también pudimos separar los aspectos comunicativos y divertidos del sexo de su función biológica).</p>
<p><strong>Neuroimplantes para el cerebro y órganos para el cuerpo.</strong></p>
<p>El cambio más profundo será el que traiga consigo la <strong>&#8220;Revolución-R&#8221;</strong>, la revolución robótica, generada por la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia_artificial_fuerte" target="_blank">IA-Fuerte</a> o <em>inteligencia artificial a nivel humano</em>. Cientos de aplicaciones de la IA-Débil o <em>inteligencia de las máquinas</em> (que para la solución de problemas específicos son tanto o más poderosos que la inteligencia humana), ya inciden en nuestra infraestructura, cada vez que enviamos un mail o realizamos una llamada con el móvil, son algoritmos inteligentes los responsables de que la información llegue a destino. Hay programas inteligentes que analizan electrocardiogramas con la precisión de un médico, examinan cuadros médicos, despegan y aterrizan aviones, controlan sistemas automáticos de armamento, toman decisiones de inversión para fondos que manejan miles de millones de dólares y controlan procesos industriales. Hace apenas algunas décadas, todo esto aún eran proyectos de investigación.</p>
<p>En lo que respecta a la IA-Fuerte, para el año 2020 dispondremos de Hardware y Software que permitan la simulación de la inteligencia humana. Y continuaremos mejorando los métodos y aumentando la capacidad de almacenamiento y memoria para el procesamiento de la información y del conocimiento.</p>
<p>Por último, literalmente nos fusionaremos con los productos de nuestra tecnología. Esa fusión comenzará con nanobots funcionando en nuestros cuerpos y mentes, quienes nos mantendrán sanos y podrán recrear para nosotros una realidad virtual directa, hecha netamente de impulsos neuronales, posibilitarán la comunicación cerebro-a-cerebro por internet, y aumentarán considerablemente nuestra propia inteligencia. Hay que tener presente que la inteligencia artificial se duplica año tras año, mientras que la inteligencia biológica se encuentra prácticamente frenada. En la década del 2030, la parte no-biológica de nuestra inteligencia será dominante. A mediados de la década del 2040, esa parte de nuestra inteligencia será millones de veces más potente que la parte biológica. La inteligencia no-biológica comenzará a modificar su propio diseño y será capaz de mejorarse en ciclos cada vez más rápidos.</p>
<p>Estas no son visiones utópicas: las tecnologías GNR conllevan, cada una para sí, el riesgo de no poder cumplir con las expectativas que depositamos en ellas. Y existen riesgos: hoy mismo, ya estamos expustos al potencial riesgo de los virus biotecnológicos. La autoreproducción no-biológica será inherente a ciertos sistemas nanotecnológicos, lo cual también conlleva grandes peligros. Los riesgos existen, pero ese es tema para otro artículo. Solo diré qua la respuesta no debe ser la resingación. Cualquier intento por prohibir estas tecnologías no solo le robaría a la sociedad humana una oportunidad única, sino que las desplazaría a la ilegalidad, aumentando así el peligro.</p>
<p>Siempre me preguntan si luego de intervenciones tan drásticas en nuestra naturaleza, podremos seguir siendo considerados <em>seres humanos</em>. Evidentemente, quienes me hacen esa pregunta tienen una concepción del ser humano que requiere de ciertas limitaciones. Por el contrario, yo nos defino como una especie que intenta (y logra) superar sus limitaciones. Y como nuestra capacidad de ampliar nuestro propio horizonte también crece de forma exponencial, estoy seguro que nos encontramos ante un siglo que estará colmado de increíbles y profundos cambios.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/08/05/el-hombre-la-nueva-generacion' addthis:title='El Hombre, la nueva generación. '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Estudios sobre la sociedad próxima</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2011/06/07/estudios-sobre-la-sociedad-proxima</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Jun 2011 20:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Detrás del discurso de la sociedad próxima se esconde mucho más que un título provisional. Nos encontramos aquí nada menos con la suposición de que la introducción del ordenador tendrá consecuencias tan dramáticas para la sociedad como antes lo tuvieron la introducción del lenguaje, la introducción de la escritura y la introducción de la imprenta...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/06/07/estudios-sobre-la-sociedad-proxima' addthis:title='Estudios sobre la sociedad próxima ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><em><span style="color: #888888;">&#8220;Detrás del discurso de la sociedad próxima se esconde mucho más que un título provisional. Nos encontramos aquí nada menos con la suposición de que la introducción del ordenador tendrá consecuencias tan dramáticas para la sociedad como antes lo tuvieron la introducción del lenguaje, la introducción de la escritura y la introducción de la imprenta. La introducción del lenguaje constituyó la sociedad de tribus, la introducción de la escritura constituyó la Grecia antigua, la introducción de la imprenta constituyó la modernidad y la introducción del ordenador constituirá la sociedad próxima. Cada nuevo medio de difusión enfrenta a la sociedad con nuevas posibilidades de comunicación y con otras que se han vuelto obsoletas, para cuya manipulación selectiva ya no bastan ni las estructuras y ni la cultura actuales de la sociedad. Por eso, la introducción de cada nuevo medio de difusión debe conducir a un remodelamiento de esas estructuras y de esa cultura si quiere establecerse como posibilidad en un frente amplio; de lo contrario, el nuevo medio estará limitado solo a una forma de utilización periférica.&#8221;</span></em></p>
<p>Con esas palabras, Dirk Baecker comienza el prólogo de su libro <em>&#8220;Estudios sobre la sociedad próxima&#8221;</em> que mencioné <a href="http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre">aquí</a> hace casi exactamente un año. Según su análisis, el ordenador es un nuevo <em>medio de difusión</em> y, como tal, dará lugar a una nueva era, a un cambio radical en el funcionamiento de la sociedad, comparable a la revolución que implicó la invención de la escritura o de la imprenta. La sociedad próxima</p>
<p><em>&#8220;&#8230;será una sociedad que habrá superado tanto el antiguo orden feudal de la tradición como la diferenciación funcional de la modernidad. Por supuesto, seguirán existiendo las desigualdades y los estratos sociales. Y seguiremos diferenciando entre el accionar económico, político, religioso, científico, educativo, artístico, judicial y familiar. Pero al mismo tiempo, esas muestras se convertirán en los elementos de una forma de auto-organización social que permitirá un nivel de variabilidad mucho mayor al que estamos acostumbrados, tanto a nivel micrológico como macrológico.&#8221;</em></p>
<p>Baecker vaticina así el fin de la sociedad de sistemas y de los sistemas sociales. En su lugar aparecerán <em>redes heterogéneas</em> carentes de todo sentido preestablecido, sumidas en un orden temporal y ecológico que habrá desplazado al orden social del status y la jerarquía y al orden material del estado de cosas y sus funciones; un orden caracterizado <em>&#8220;por la sucesibilidad de todos los procesos y que definirá a cada suceso individual como un &#8216;siguiente paso&#8217; en un terreno fundamentalmente inseguro.&#8221;</em> Así, la inseguridad será el elemento constituyente de la sociedad próxima, el &#8220;modus&#8221; de sí misma, y la capacidad de enfrentarla, su capacidad fundamental: la sociedad deberá despedirse de las estructuras sociales homogéneas a las que está acostumbrada y prepararse para que en su lugar aparezcan clusters, redes heterogéneas complejas e incomprensibles; la sociedad, en palabras del propio Baecker, <em>&#8220;&#8230;deberá aceptar una complejidad con la que deberá buscar el encuentro, pero sin poder esperar comprensión.&#8221;</em></p>
<p>La morfología del cambio está signada por la figura del ordenador como ente comunicador: el planteo fundamental de Baecker es que la sociedad está comenzando a hacer partícipes a los ordenadores del proceso de comunicación, y que en este proceso las máquinas, aunque todavía no cuenten con nada parecido a la conciencia o a la inteligencia, tienen dos características fundamentales: primero, una enorme capacidad para recordar, es decir: para almacenar y gestionar grandes cantidades de información, a escala global y a la velocidad de la luz; segundo, una capacidad comunicativa de facto que surge naturalmente del primer punto y que crea una instancia comunicacional de consecuencias aún inimaginables, aunque hoy ya perceptibles:</p>
<p><em>&#8220;&#8230;nos enfrentamos a una instancia mucho más dramática, el &#8220;ordenador&#8221;, que a su vez está tan acoplado estructuralmente a la comunicación como hasta ahora solo lo había estado la conciencia. El ordenador &#8220;se comunica&#8221; al utilizar algorítmos (en la gestión de las bases de datos, en las máquinas de búsqueda, en la visualización de los sitios web, en los sistemas expertos de transacciones financieras, médicos o de ingeniería de soporte informático) que no entendemos ni conciente ni socialmente. Quiere decir que el ordenador se comunica, sin que podamos atribuírle &#8220;pensamiento&#8221; o &#8220;percepción&#8221;, como estamos acostumbrados a hacer con los seres humanos&#8230;&#8221;</em></p>
<p>Si bien la aparición de esta instancia comunicacional es muy reciente, mucho es lo que podemos aprender de quienes, para Baecker, son los <em>pioneros</em> de la <em>sociedad próxima</em>; por ello es que debemos prestar especial atención al trabajo de los corredores de bolsa, los médicos operarios de complejas máquinas de diagnóstico o soldados ultratecnologizados, cuya labor consiste en tomar decisiones en cuestión de segundos, apoyados por ordenadores que no entienden &#8220;ni conciente ni socialmente&#8221;, pero en los que deben poder confiar. Existen inumerables indicios de que este fenómeno ya está ocurriendo y que no solo es el producto de una <em>mente académica desconectada del mundo real</em>, como muchos podrían tener la tentación de pensar: hace algunos meses, por ejemplo, el New York Times publicó un artículo sumamente interesante y que refiere exactamente a esta cuestión: <a href="http://www.nytimes.com/2011/01/17/technology/17brain.html?_r=2&amp;hp" target="_blank">In new military, data overload can be deadly</a></p>
<p><a href="http://www.nytimes.com/2011/01/17/technology/17brain.html?_r=2&amp;hp" target="_blank"></a>En resumen, los <em>&#8220;Estudios&#8230;&#8221; </em>vislumbran una perspectiva teórica del desarrollo de la sociedad que, desde un análisis sitémico, aventura el fin de los sistemas, el fin de la teoría de sistemas y el fin de la modernidad. Lo que sigue es la sociedad próxima; y este libro bien puede leerse como el prólogo de la <em>teoría próxima</em>.</p>
<p>Por ahora, el libro está disponible solo en idioma alemán; pero les he traducido <a href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/NGes_Prologo.pdf" target="_blank">el prólogo</a> (.pdf) para quien se anime&#8230;</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/06/07/estudios-sobre-la-sociedad-proxima' addthis:title='Estudios sobre la sociedad próxima '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El Golden Rice y la cara fea de Greenpeace</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jan 2011 01:59:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Ateísmo]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[sociología]]></category>

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		<description><![CDATA[A diferencia de otros trabajos de investigación biogenétia que persiguen intereses comerciales, el “Golden Rice” fue creado con el propósito expreso de ser regalado a los productores más pobres del planeta para luchar contra la alta tasa de mortalidad ocasionada por una dieta carente de vitamina A...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/01/09/el-golden-rice-y-la-cara-fea-de-greenpeace' addthis:title='El Golden Rice y la cara fea de Greenpeace ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Leyendo una nota de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mauricio-Jos%C3%A9_Schwarz" target="_blank">Mauricio José Schwarz</a>, me puse a reflexionar -otra vez- en Greenpeace y en su capacidad para atraer a aquellos contemporáneos de buen corazón y de mejores intenciones, pero muy ingenuos y a menudo también (lastimosamente), nada más que &#8220;idiotas útiles&#8221; en manos de ciertos lobos difrazados de oveja.<span id="more-1091"></span> (Un muy buen acercamiento a la irracionalidad y malevolencia de Greenpeace (si, si: dije <em>malevolencia</em>) encontramos en un episodio de la excelente serie descubre-charlatanes <em>&#8220;Penn &amp; Teller: Bullshit!&#8221;</em> didicado a la &#8220;<a href="http://www.youtube.com/watch?v=2DX3lZ8peBU" target="_blank">Histeria Medioambiental</a>&#8220;).</p>
<p>Schwarz comenta en su nota cómo <a href="http://www.greenpeace.org" target="_blank">Greenpeace</a> está obstruyéndo sistemáticamente la legalización del <em>&#8220;Golden Rice&#8221;</em>, una variedad de arroz genéticamente modificado para proporcionar <strong>vitamina A</strong>, con cuya producción que se salvarían las millones de personas cuya alimentación está basada en él y que año tras año mueren por deficiencia de dicha vitamina, sobre todo en Asia y África. El &#8220;<em>Arroz Dorado</em>&#8221; fué creado por un equipo de científicos a cargo de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ingo_Potrykus" target="_blank">Ingo Potrykus</a>, un biólogo alemán que en el año 2000 anunció, después de diez años de investigación en el Instituto de Ciencias Vegetales del <a href="http://www.ethz.ch/" target="_blank">Instituto Federal Suizo de Tecnología</a>, que había podido al fin incorporar dos genes al arroz con cuya ayuda el alimento biosintetiza beta-caroteno natural, una sustancia que nuestro cuerpo utiliza para producir vitamina A.</p>
<p>A diferencia de otros trabajos de investigación biogenétia que persiguen intereses comerciales, el &#8220;<em>Golden Rice</em>&#8221; fue creado con el propósito expreso de ser regalado a los productores más pobres del planeta para luchar contra la alta tasa de mortalidad ocasionada por una dieta carente de vitamina A, pero Greenpeace y otras ONG se oponen dogmáticamente a su utilización, habiendo evitado políticamente, hasta hoy, su introducción en el mercado, sin más argumento que la afirmación taxativa de que los alimentos manipulados genéticamente son &#8220;peligrosos&#8221;. Y punto. (O sea: apelando al <em>miedo</em> y sin ningún argumento)</p>
<p>Para que esta entrada no se convierta en un mero copypasteo de <a href="http://charlatanes.blogspot.com/2011/01/morir-de-miedo-ajeno.html" target="_blank">la nota de Schwarz</a> (que recomiendo ampliamente) transcribo aquí una entrevista a Ingo Potrykus, el científico que desarrolló el &#8220;<em>Golden Rice</em>&#8220;, publicada en diciembre del 2007 por el portal austríaco <a href="http://www.persoenlich.com" target="_blank">persoenlich.com</a>, donde explica las características de su proyecto y por qué no debemos temerle a la ingeniería genética.</p>
<p>Yo agregaría que no debemos temerle al avance científico en general y que los razonamientos dogmáticos, vengan de Greenpeace o del Papa, están muy bien para la iglesia y para el <em>Homo Neanderthalensis</em>, pero nada más. La Ingeniería Genética, la Investigación con Células Madre, el Diagnóstico Genético Preimplantacional, la Energía por Fusión Nuclear (supuestamente estamos cerca) y tantas otras maravillas producto del conocimiento científico deberían colmarnos de asombro en lugar de despertar miedos irracionales e imbéciles, pero por sobre todo: perjudiciales y venenosos.</p>
<p>La entrevista original (en alemán) <a href="http://www.persoenlich.com/pdf/interviews/interviews419.pdf" target="_blank">puede leerse aquí</a></p>
<p><em><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></em></p>
<hr size="1" />
<p style="text-align: center;"><strong>Una entrevista con INGO POTRYKUS</strong><br />
<em>de Oliver Prange</em></p>
<p><strong>Profesor, ¿Qué fue lo que Ud. inventó?</strong></p>
<p>En el ámbito de la biología no puede &#8220;inventarse&#8221; nada. Lo que quise hacer fue ralizar un aporte para reducir la carencia de vitamina A. Lo que logramos fue modificar el arroz, la principal fuente alimenticia de los pobres, para que produzca beta-caroteno, que no está presente en el arroz común, para que luego el cuerpo se encargue de transformar esa sustancia en vitamina A. Las personas pobres, que se alimentan casi exclusivamente de arroz, carecen de vitamina A, lo que tiene graves consecuencias para la salud, produciendo ceguera o hasta la muerte. En 1990, cuando comenzamos con el proyecto, muchos de nuestros colegas estaban convencidos de que sería demasiado complicado. Pero después de diez años conseguimos, el profesor Peter Beyer (que me fue de una gran ayuda, de la universidad de Freiburg) y yo, la creación del <em>Golden Rice</em>, que contiene tanto beta-caroteno para que las personas pobres, que se alimentan casi exclusivamente de arroz, ya no sufran del sindrome de falta de vitamina A</p>
<p><strong>Entonces su investigación dio resultado. ¿Qué pasó después?</strong></p>
<p>La investigación ya había dado resultados en 1999, pero aún hoy no logramos nuestro objetivo. Sucede que aquí estamos hablando de cultivos transgénicos, de alimentos manipulados genéticamente, y en nuestra sociedad ellos son considerados peligrosos. Sin embargo existen miles de publicaciones que demuestran fehacientemente que los cultivos transgénicos son cultivos normales a los que no debemos tenerles miedo. Lamentablemente, dos meses después de nuestro hallazgo científico tuve que jubilarme; la política del <a href="http://www.ethz.ch/" target="_blank">EHT</a> es jubilar a los profesores al concluír el semestre en el que cumplen sesenta y cinco años. Debido a ello, ya no pude seguir utilizando la infraestructura y los recursos del EHT a los que tenía acceso siendo profesor. El otro gran problema es que si bien el gobierno financia diversas investigaciones, no existe financiación alguna a la hora de llevar los resultados de esas investigaciones a la práctica.</p>
<p><strong>¿Y entonces?</strong></p>
<p>Por lo común, financieramente hablando la mayoría de los descubrimientos científicos terminan en un callejón sin salida y no se continúa con la investigación. Solo aquellos descubrimientos que pueden ser interesantes para la industria farmacéutica, la medicina o la industria en general tienen buenas posibilidades de ser continuados, pues existen mecanismos que conducen a que ese tipo de descubrimientos sean desarrollados hasta la obtención de un producto comercializable. Pero para quienes, como nosotros, persiguen un interés humanitario, existen muy pocas posibilidades de financiamiento&#8230; y ninguna si hay ingeniería genética de por medio.</p>
<p><strong>¿Realmente no es posible comercializar su arroz?</strong></p>
<p>Es que nosotros no tenemos interés en la explotación comercial. <a href="http://www.syngenta.com/" target="_blank">Syngenta</a> hizo un intento en ese sentido, pero nos abandonó después de dos años. Con un proyecto para ayudar a los pobres no se puede ganar dinero. Y mientras nosotros conversamos, muere gente: todos los dias mueren seis mil personas por falta de vitamina A. Son dos millones por año, y en diez años, veinte millones de personas. La mitad de ellas se alimenta exclusivamente con arroz y sus vidas podrían haberse salvado gracias al <em>Golden Rice</em>.</p>
<p><strong>Son números impresionantes. Cabría esperar que las Naciones Unidas o alguna otra organización tomara cartas en el asunto.</strong></p>
<p>Así también lo creía yo. Podría haberse esperado, por ejemplo, de la <a href="http://www.who.int/es/index.html" target="_blank">Organización Mundial de la Salud</a> (OMS), que gasta entre noventa y cien millones de dólares anuales en repartir cápsulas de vitamina A. Y aunque esas medidas ayudan, siguen muriendo miles de niños por falta de vitamina A. La OMS podría ahorrar mucho dinero si utilizara el <em>Golden Rice</em>; pero todos mis intentos por despertar el interés de la OMS en ese sentido fracasaron rotúndamente.</p>
<p><strong>¿Cuales fueron los argumentos en contra?</strong></p>
<p>La OMS no tiene que argumentar nada; simplemente decide si desea apoyar un proyecto o no. Con el correr de los años entendí que es lo que probablemente se esconda detrás de las negativas: muchas organizaciones internacionales, entre ellas la <a href="http://www.fao.org/index_es.htm" target="_blank">Organización para la Agricultura y la Alimentación</a> y la <a href="http://www.unesco.org/new/es/unesco/ " target="_blank">UNESCO</a> dependen en gran medida de los denominados &#8220;países donantes&#8221;; estos son los países del primer mundo que las financian. Y en todos los países industrializados los cultivos transgénicos son sumamente impopulares. Ninguna de esas grandes organizaciones se atreve a apoyar a un proyecto para desarrollar cultivos transgénicos, pues ello sería ir en contra de la opinión pública y política reinante en los países donantes. Sencillamente tienen miedo.</p>
<p><strong>Pero la gente también tiene miedo. ¿Cuán peligrosos son los cultivos transgénicos realmente?</strong></p>
<p>Hoy sabemos con absoluta seguridad que son completamente inofensivos. La unión europea ha gastado millones de euros en la &#8220;Investigación de Bio-Seguridad&#8221; y contamos con los resultados de veinticinco años de investigación al respecto. El resultado: no existen peligros significativos en los cultivos transgénicos. Está todo publicado, pero ni los políticos ni los ciudadanos europeos quieren tomar esto en cuenta.</p>
<p><strong>Pero si es la verdad, ¿por qué razón no se la toma en cuenta, pudiendo salvar tantas vidas humanas?</strong></p>
<p>Existen varios motivos. Voy a nombrarle el que más me molesta: hoy en dia existe una oposición radical a los cultivos trasgénicos, muy profesional, muy bien financiada y muy interconectada a nivel global. Esta oposición radical a los cultivos trasgénicos es utilizada como un exitoso mecanismo político de recaudamiento de fondos: Greenpeace dispone de un presupuesto anual de 130 millones de dólares, proveniente de donaciones privadas y gubernamentales, justamente <em>porque</em> realiza campañas estruendosas, entre otras cosas, en contra de los cultivos transgénicos. Hay mucho dinero, influencia política y poder en juego. Y los denominados &#8220;Productores Bio&#8221; también salen ganando: pueden cobrar muy caro sus productos declarándolos &#8220;libres de manipulación genética&#8221;</p>
<p><strong>También podrían hacerlo si la situación fuera otra.</strong></p>
<p>Es cierto, pero si los cultivos trangénicos no fueran una obra del demonio [como se sugiere a menudo] ya no podrían obtener esos inmensos beneficios económicos. Por último, el argumento religioso según el cual el hombre no debe <em>&#8220;jugar a ser Dios&#8221;</em>, ignora la realidad de una forma escandalosa. El hombre juega a ser Dios desde hace miles de años. No existe una sola planta comestible que sea natural; por el contrario, todos nuestros alimentos fueron manipulados genéticamente, de una manera tremenda, mucho más masiva y dramáticamente de lo que estamos haciendo con la ingeniería genética. Desde hace miles de años sometemos a nuestros aliemntos a recombinación, inversión, exterminación e inducción de cromosomas y de mutaciones diversas. Tradicionalmente, la agricultura ha utilizado métodos extremadamente brutales para modificar el material genético de las plantas y lograr así las características que los humanos apreciamos en ellas. Nadie sería capaz de comer una planta &#8220;natural&#8221;. Pero todo esto es por completo ignorado. Un &#8220;Productor Bio&#8221;, por definición, no cultiva plantas manipuladas genéticamente, pero en realidad, todas las plantas comercializadas por ese productor fueron sometidas a una intensa modificación genética.</p>
<p><strong>¿Que otro tipo de oposición existe?</strong></p>
<p>Hay organizaciones de ayuda al tercer mundo que se oponen a los cultivos transgénicos pues ven en ellos un peligro para los campesinos de los países en vías de desarrollo. Por supuesto que existen riesgos, pero hasta hoy la práctica ha demostrado que la ingeniería genética, de la forma que existe actualmente, es utilizada con entusiasmo sobre todo por los pequeños productores de los países subdesarrollados. En la India, los productores de algodón practicamente obligaron a su gobierno a permitir el algodón transgénico: lo que hicieron fue simplemente robar las semillas y no preocuparse demasiado por las prohibiciones gubernamentales del momento. Al final, el gobierno hindú tuvo que ceder. Muchos estudios científicos demuestran que son sobre todo los pequeños productores y no las grandes industrias quienes sacan ventaja de la ingeniería genética.</p>
<p><strong>¿Y dónde está el riesgo?</strong></p>
<p>Desde sus comienzos, esta tecnología fue combatida porque la gente creía que solo le iba a servir a las grandes industrias. Y había buenos argumentos para creerlo: empresas como Monsanto, Dupont, Bayer o Syngenta comenzaban a comprar a pequeños productores para adquirir los conocimientos necesarios para ingresar al negocio de las semillas. Hoy, después de diez años de uso intensivo de esta tecnología nos enfrentamos a una situación que no me gusta: en la práctica, la ingeniería genética solo puede ser desarrollada por las grandes empresas. Pero ¿cómo llegamos a esta situación? Hacia el final de los años &#8217;80 había cientos de pequeñas empresas perfectamente equipadas y con la capacidad productiva necesaria para utilizar esta tecnología, pero nos enfrentabamos al problema de comercializar los cultivos transgénicos. A partir de entonces, Monsanto realizó una hábil jugada: le exigió al gobierno norteamericano la estrícta regulación del mercado de los cultivos transgénicos. De esa forma, Monsanto estaba poniéndose del lado de quienes se oponían a la ingeniería genética, pero por motivos bien diferentes.</p>
<p><strong>¿Y cuales serían esos motivos?</strong></p>
<p>Quienes se oponían quierían, llanamente, evitar la utilización de la tecnología. Sin embargo, Monsanto había descubierto la posibilidad de eliminar a todos los pequeños productores y a las organizaciones públicas de una sola vez: los mecanismos de regulación que se implementaron en norteamérica se volvieron tan costosos en tan poco tiempo, que solo las grandes industrias pudieron destinar los suficientes recursos para desarrollar los cultivos transgénicos. Monsanto y otras grandes empresas pudieron, con la ayuda de los oponentes a la ingeniería genética y regulaciones gubernamentales, eliminar de la competencia a cientos de pequeñas empresas perfectamente capacitadas para competir con ellos. Los movimientos en contra de los cultivos transgénicos son la causa de que hoy exista un monopolio de facto en esta industria. Le pongo un ejemplo que conozco bien: el desarrollo del <em>Golden Rice</em> costó 2,4 millones de Euros, dividido en diez años y dos grupos de trabajo. 240 mil Euros por año es el costo normal para un proyecto de estas caracteristicas, y podría ser solventado por muchos. Pero si a eso le sumamos costas de regulación del órden de entre 20 y 30 millones más y otros diez años de trámites burocráticos, entendemos porqué estos proyectos solo pueden ser solventados por grandes empresas, dueñas de enormes cantidades de capital. Regulaciones de este tipo evitan que la tecnología pueda ser utilizada por pequeñas empresas y por organizaciones públicas.</p>
<p><strong>¿Realmente no hay nadie que desee tomar el <em>Golden Rice</em> y lanzarlo al mercado?</strong></p>
<p>Desde que abandoné mis obligaciones académicas, mi ocupación principal ha sido lograr que el <em>Golden Rice</em> aprube todas las regulaciones para entregárselo a los campesinos. Queremos regalarles las semillas. Pero vamos a necesitar muchos años de paciente espera hasta terminar con todos los trámites. Por suerte, los gobiernos de los países subdesarrollados entienden muy bien la enorme ventaja que representaría tener el <em>Golden Rice</em>, y por eso financian los trámites, yo prácticamente no tengo que recolectar más dinero. Esa es ahora la tarea de los gobiernos de los países en donde se utilizará el <em>Golden Rice</em></p>
<p><strong>¿Quién lo financia, concretamente?</strong></p>
<p>Nosotros mismos no manejamos dinero. El desarrollo práctico de los diferentes tipos del arroz se lleva a cabo en los institutos de crianza de arroz en los países comprometidos, en las Filipinas, en India, en China, en Bangladesh. Y todas las pruebas a las que deben ser sometidos para su aprobación también son financiadas por esos gobiernos.</p>
<p><strong>¿Pero esos países deben someterse a todos esos mecanismos de regulación? ¿No puede un estado soberano como la India simplemente decidir no hacerlo?</strong></p>
<p>Eso sería hermoso. Pero los mecansmos de regulación tienen vigencia mundial, las Naciones Unidas invirtieron mucho dinero para hacer que la regulación vigente en Europa fuera aceptada por el resto de los países. Y hoy por hoy, no hay ningún país que pueda permitirse ignorar los tratados internacionales. Sin embargo hay gobiernos que quieren acelerar el proceso para ahorrar costos. Estoy bastante seguro que los costos de aprobación del <em>Golden Rice</em> en las Filipinas será mucho menor que en los países occidentales, lo que también puede decirse para la India y especialmente para Bangladesh.</p>
<p><strong>¿No cree que las personas nucleadas por las organizaciones de protesta simplemente le temen a esa nueva tecnología?</strong></p>
<p>Algunos seguramente sí. Pero las motivaciones son diferentes y raramente están basadas en un temor sincero. Greenpeace tendría serios problemas si la gente aceptara que el temor es infundado y que la tecnología también puede usarse para lograr cosas muy buenas. Para salvar vidas humanas, por ejemplo.</p>
<p><strong>¿Afirma que Greenpeace actúa en contra de sus propios principios? ¿Hay ejemplos que lo respalden?</strong></p>
<p>¿Ud. realmente cree todo lo que publica Greenpeace? No niego que haya miembros de Greenpeace movidos por una motivación idealista; pero los lineamientos políticos son definidos en la cúpula central de Greenpeace. Y allí solo hay fríos hombres de negocios que calculan que tipo de acción es la que genera más dividendos. Uno de los miembros fundadores de Greenpeace, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Patrick_Moore_(environmentalist)" target="_blank">Patrick Moore</a> (que estuvo a bordo del &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rainbow_Warrior" target="_blank">Rainbow Warrior</a>&#8220;, el barco insignia de Greenpeace hundido por los franceses) es hoy uno de los críticos más acérrimos de la organización. Moore se ha manifestado públicamente en más de una ocasión a favor del <em>Golden Rice</em> y exhortó a Greenpeace a no tratar de impedir ese proyecto humanitario. Pero a Greenpeace no le importa.</p>
<p><strong>En lo personal, ¿cómo se siente? Ud. ha desarrollado el <em>Golden Rice</em>, le ha dedicado media vida a ese proyecto de investigación, y ahora se ve impedido de alcanzar su objetivo por una tontería de esta naturaleza.</strong></p>
<p>Estoy acostumbrado. Ya en 1986, cuando comencé mi cátedra en el ETH, había una oposicion radical. Y no es algo que me moleste demasiado, a no ser por el hecho de que hay muchísimas personas, niños en su mayoría, que mueren o enceguecen inútilmente. Existe un estudio muy detallado que muestra cual sería el resultado potencial de la utilización del <em>Golden Rice</em> en India. Resultado: si en la India pudiera implementarse el <em>Golden Rice</em> de manera adecuada, podrían salvarse las vidas de cuarenta mil niños por año y muchos más no quedarían ciegos. Los números son claros. Lo que me indigna sobremanera es que Greenpeace hace todo lo posible para retrasar todo lo posible la aprobación sin tener en cuenta estos estudios. Nos tenemos que atener a unas reglas que conducen a que el <em>Golden Rice</em> pueda consumirse con diez años de retraso. Y diez años de retraso significan: cuatrocientos mil niños muertos y muchísimos ciegos, solo en la India. Y la India es solo un país; si tenemos en cuenta a otros países en Asia y Sudamérica, estamos hablando de millones de muertes inútiles. Y lo único que tendríamos que hacer para evitarlas sería aceptar los hechos científicamente comprobados: los cultivos transgénicos son cultivos como cualquier otro, que no conllevan mayores riesgos que las plantas normales y que pueden ser utilizadas de la misma forma.</p>
<p><strong>¿Esto no puede hacerse en secreto? Estamos hablando de salvar vidas humanas.</strong></p>
<p>Si en algún lugar del planeta apareciera Golden Rice, todo el mundo sabría de donde proviene. Aunque no seamos los únicos que podemos fabricar el arroz: el procedimiento es simple y cualquier estudiante podría copiarlo. Pero aún en el caso de que alguien lo hiciera, eso no cambiaría demasiado la situación general; si alguien cultivara Golden Rice de manera ilegal significaría una catástrofe en términos de aceptación. No queremos llegar a ese punto, y por eso controlamos estríctamente a todos nuestros socios. Todos los dias recibo eMails de productores que me piden que les de el Golden Rice; pero simplemente no puedo hacerlo.</p>
<p><strong>¿Cree Ud. que Greenpeace y Monsanto trabajan juntos en su opocisión a los cultivos transgénicos?</strong></p>
<p>No, yo no iría tan lejos. Pero una regulación estrícta juega a favor de los intereses de ámbos. Hay rumores de que las grandes empresas &#8220;compran&#8221; una cierta&#8230; tranquilidad política. Y podemos suponer que se lucha con artillería pesada al haber tanto dinero de por medio.</p>
<p><strong>¿Porqué están tan en contra de los cultivos transgénicos, si las evidencias científicas hablan a su favor?</strong></p>
<p>Greenpeace sabe muy bien que el <em>Golde Rice</em> goza de una cierta popularidad. Que hay mucha gente esperando su aprobación. Cualquiera que estudie el asunto entiende en seguida las ventajas de este cultivo. Por eso no sería muy inteligente que Greenpeace polemizara directamente en contra del <em>Golde Rice</em>; es mejor hacer campaña por un Asia libre de arroz &#8220;manipulado genéticamente&#8221;: entonces todos piensan en la industria, en un arroz herbicida o resistente a las plagas de insectos. Rápidamente se crean alianzas para mantener a los cultivos libres de manipulación genética. Greenpeace no tiene que correr el riesgo de perder la lucha contra el <em>Golde Rice</em>; si el arroz transgénico se prohibe en Asia, tampoco habrá cabida para el <em>Golde Rice</em>.</p>
<p><strong>¿Qué opina de la utilización de ingeniería genética para producir más cantidades de combustible en base a los productos agrícolas?</strong></p>
<p>Es indignante. Esta corriente de moda del &#8220;Biodiesel&#8221; tiene consecuencias espeluznantes; es lo que está sucediendo en México. Desde que el maíz puede convertirse en combustible hay cada vez menos comida para los más pobres. Yo, que luché toda mi vida para asegurar la alimentación de los más pobres, considero que es inaceptable utilizar alimento (o tierras en donde podría cultivarse alimento para las personas) para la producción de combustible&#8230; para mí es un gran sinsentido.</p>
<p><strong>El maiz utilizado para la producción de Biodiesel, ¿está manipulado genéticamente?</strong></p>
<p>Seguramente. Hay muchas investigaciones que intentan mejorar el rendimiento de las plantas para la producción de combustible, y para esos proyectos siempre hay dinero de sobra. Pero mientras se utilicen tierras en donde podrían cultivarse alimentos&#8230; creo que es la dirección equivocada: todavía hay 800 millones de personas en todo el mundo que mueren de hambre. Se necesitan tres hectáreas de tierra en donde podría crecer trigo para producir tres automóviles en Suiza, creo que eso ilustra la locura de una manera ejemplar. La cuenta que equipara alimentos con biodiesel está totalmente equivocada.</p>
<p><strong>¿No es que simplemente somos demasiados habitantes en este planeta?</strong></p>
<p>Ese es un argumento que ya he escuchado muchas veces, a menudo de parte de mis estudiantes. Pero para mi no es aceptable que un suizo malacostumbrado con lujos alimenticios opine que deberíamos dejar morir de hambre a otros seres humanos. Este planeta podría alimentar a 20 mil millones de personas si menejaramos concientemente la agricultura mundial. Dejar morir a personas de hambre es una idea tan absurda como la de no tener hijos para que no produzcan más hidróxido de carbono. ¡Es una enorme estupidez!</p>
<p><strong>¿Cual es, para Ud, la superstición más absurda en el ámbito de la biología?</strong></p>
<p>Lo más absurdo es la creencia de que los cultivos transgénicos son peligrosos. Muchas personas ya lo han escuchado tantas veces que se lo creen, y hoy por hoy les pasa como con el rey que va desnudo con su traje nuevo: ya no pueden reconocer su error, pues se verían tan absurdos como el rey sin ropas. Lo terrible es que esto no es un cuento, sino que por esa idiotez solamente en la India mueren cuarenta mil niños por año.</p>
<p><strong>Y sin embargo: ¿no existe una pequeña cuota de riesgo? ¿Sabemos realmente como van a comportarse los cultivos transgénicos en el futuro?</strong></p>
<p>Yo tengo 74 años y hace 60 que me dedico a la biología. Mis conocimientos no pueden estar del todo equivocados, de lo contrario no hubiese llegado a ser profesor del ETH. Y yo le digo: no hay ningún motivo biológico para suponer algún peligro &#8220;especial&#8221; en los cultivos transgénicos. Todas las plantas contienen riesgos desconocidos; la patata normal posee el potencial de producir sustancias mortales. Los agricultores han conseguido neutralizar los genes que producen veneno, pero ¿qué pasaría si esos genes sufrieran una mutación? (cualquier gen puede mutar en cualquier momento!) Nadie puede garantizarle a Ud. que en la patata que compró esta mañana no se haya producido una mutación que haya reactivado el gen productor de veneno. La posibilidad de que esto ocurra es ínfima, pero no es igual a cero. Y exactamente igual sucede con los cultivos transgénicos, solo que en este caso se hace un gran teatro del asunto. Pero en realidad estamos ante el riesgo biológico normal al que nos enfrentamos diariamente. Los sistemas biológicos están sometidos a un cambio constante, inevitable e impredecible. Lo decisivo es la comparación entre cultivos transgénicos y no-transgénicos, en especial en las plantas de consumo. Y en vista a algún tipo de riesgo adicional no hay absolutamente ningún tipo de diferencia. Cuando hoy en día se discute sobre cultivos transgénicos nos vemos catapultados, lamentablemente, a la profundiad más honda de la edad media.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2011/01/09/el-golden-rice-y-la-cara-fea-de-greenpeace' addthis:title='El Golden Rice y la cara fea de Greenpeace '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La Gran Singularidad del futuro que viene</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2010 17:57:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Evolucion]]></category>
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		<category><![CDATA[Kurzweil]]></category>

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		<description><![CDATA[Raymond Kurzweil comprende como nadie que el futuro es la fusión entre nuestra biología y la tecnología. Estamos fusionando la capacidad biológica del cerebro para reconocer distintas estructuras y para administrar "en cascada" y en paralelo procesos distintos, con la capacidad casi infinita de las máquinas para rememorar, para archivar datos. Esta es la gran singularidad del futuro que viene.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/11/19/la-gran-singularidad-del-futuro-que-viene' addthis:title='La Gran Singularidad del futuro que viene ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Una entrevista de Eduard Punset a Raymond Kurzweil</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #888888;"><em>&#8220;Raymond Kurzweil comprende como nadie que el futuro es la fusión entre nuestra biología y la tecnología. Estamos fusionando la capacidad biológica del cerebro para reconocer distintas estructuras y para administrar &#8220;en cascada&#8221; y en paralelo procesos distintos, con la capacidad casi infinita de las máquinas para rememorar, para archivar datos. Esta es la gran singularidad del futuro que viene.&#8221;</em></span></p>
<p style="text-align: right;">Eduard Punset<span id="more-1029"></span></p>
<p>Hace ya muchos años que leí <a href="http://books.google.com/books?id=ldAGcyh0bkUC&amp;hl=es" target="_blank"><em>The age of spiritual machines</em></a>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ray_Kurzweil" target="_blank">Raymond Kurzweil</a>, un atrapante intento por predecir el devenir de la evolución tecnológica de la especie humana. Nada de lo allí expuesto me resultó descabellado; desde la desaparición de las <em>memorias rotativas</em> (CD-ROM, DVD-ROM, etc) durante la segunda década del siglo XXI hasta el devenimiento de una sociedad futura en donde los individuos sean nada más (y nada menos!) que información compartida, pasando por los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nanobot" target="_blank">Nanobots</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ciborg" target="_blank">los Cyborgs</a>, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Realidad_virtual" target="_blank">Realidad Virtual</a> o las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Red_neuronal_artificial" target="_blank">Redes Neuronales</a>, las ideas de Kurzweil resultan imaginables, esperanzadoras y sobre todo: factibles. Quizás solo la cronología propuesta sea algo osada, pero los planteos de fondo son sumamente atractivos.</p>
<p>Hoy, casi diez años más tarde, me vuelvo a encontrar con Kurzweil en un programa de <a href="http://www.redesparalaciencia.com/" target="_blank">Redes para la ciencia</a>, en donde Eduard Punset entrevista al inventor y filósofo norteamericano, también autor de su más reciente <em><a href="http://www.eluniversal.com/2010/08/23/opi_art_la-singularidad-es_2008875.shtml" target="_blank">The singularity is near</a></em>. En pocas palabras, la singularidad es ese momento evolutivo en donde la complejidad tecnológica alcanzará la masa crítica necesaria como para dar el gran salto y lanzarnos a nuestra próxima etapa evolutiva, que no será biológica sino tecnológica y que nos convertirá en otra especie. Movido por el recuerdo, desempolvé aquel libro para releer la <em>Timeline</em> de Kurzweil: produce escalofríos hacer una comparación de la primera década real del siglo XXI con la imaginada por él.</p>
<p>De todos modos, poco importa si sus predicciones se corresponden con la realidad o no; el trabajo de Kurzweil es mucho más profundo que sus intentos por predecir la evolución tecnológica y va mucho más allá de solo pretender ser una especie de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Moore" target="_blank">Ley de Moore</a> sumamente detallada; pues a esa evolución está irremediablemente ligada la evolución social, antropológica, biológica y espiritual de nuestra especie. Además, pocos autores son tan eficaces en su función de disparadores de la reflexión sobre la naturaleza de la realidad y sobre la naturaleza de la inteligencia, lo cual convierte a lo que a primera vista parecía solo una especie de osada conjetura de ciencia ficción en dura, avasallante e imprescindible <em>filosofía</em>.</p>
<p>El episodio de <em>Redes para la Ciencia</em> disponible al final de este texto intercala fragmentos de la entrevista mencionada más arriba con la dramatización de un diálogo -ficcional- entre el espectador y un habitante del planeta tierra del futuro, en donde se desarrollan de forma muy pedagógica y resumida las principales hipótesis de Kurzweil. En un momento, nuestro yo del futuro nos sorprende con una frase que ilustra de manera ejemplar el componente filosófico que señalé antes y con la que quiero cerrar, no sin antes insistir en que se tomen 20 minutos para ver el programa, unos días para leer algo de Kurzweil&#8230; y el resto de sus vidas en reflexionar sobre el tema.</p>
<p><em>&#8220;Quizás no quieras oír lo que te voy a decir, pero lo que tu experimentas no es la realidad. Lo que tu experimentas es una <strong>reconstrucción</strong> de la realidad hecha por tu cerebro. Lo que tocas, lo que ves, lo que hueles, lo que sientes&#8230; son todas reconstrucciones de tu cerebro. ¿Qué más da si esto sucede en un ordenador o en un cerebro biológico? ¡No hay ninguna diferencia!&#8221;</em></p>
<p><em><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente video no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></em></p>
<p><a target="_blank"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="480" height="390" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://blip.tv/play/%2B3K_1UQC" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="480" height="390" src="http://blip.tv/play/%2B3K_1UQC" allowfullscreen="true"></embed></object></a></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/11/19/la-gran-singularidad-del-futuro-que-viene' addthis:title='La Gran Singularidad del futuro que viene '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Google nos está volviendo estúpidos?</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2010/09/30/%c2%bfgoogle-nos-esta-volviendo-estupidos</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Sep 2010 19:17:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Contribuciones]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura online]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[Web 2.0]]></category>

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		<description><![CDATA[En una entrevista al sociólogo alemán Dirk Baecker, publicada recientemente aquí, se hace referencia a un ensayo del publicista norteamericano Nicholas Carr con el insinuante título "Is Google making us stupid?"]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/09/30/%c2%bfgoogle-nos-esta-volviendo-estupidos' addthis:title='¿Google nos está volviendo estúpidos? ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><span style="color: #888888;"><em>En una entrevista al sociólogo alemán Dirk Baecker, publicada recientemente <a href="http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre" target="_blank">aquí</a></em><em>, se hace referencia a un ensayo del publicista norteamericano Nicholas Carr con el insinuante título “<a href="http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2008/07/is-google-making-us-stupid/6868/" target="_blank">Is Google making us stupid</a></em><em>?” El entrevistado contesta que en todo caso, “Google is making us smart”, para desarrollar luego el por qué. Sin embargo, no pude dejar de pensar en ese título, busqué el texto, y como me parece que no está demasiado difundido en la “red hispanoparlante”, lo reproduzco aquí. El subrayado y los links son míos.<span id="more-980"></span> </em></span></p>
<p><em>Por </em><em><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Nicholas_G._Carr" target="_blank">Nicholas Carr</a></em></p>
<p><em>“Dave, para. Para, por favor. Para, Dave. ¿Vas a parar, Dave?”</em></p>
<p>Así suplica la supercomputadora HAL al implacable astronauta Dave Bowman en una famosa y fantásticamente conmovedora escena casi al final de <a href="http://www.imdb.com/title/tt0062622/" target="_blank">2001: Una odisea del espacio</a>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Stanley_Kubrick" target="_blank">Stanley Kubrick</a>. Bowman, tras haber sido enviado a la muerte en el espacio interplanetario por la máquina descompuesta, está tranquila y fríamente desconectando los circuitos de memoria que controlan su “cerebro” artificial. “Dave, estoy perdiendo la mente” —dice HAL, con tristeza— “Me estoy dando cuenta. Lo estoy sintiendo.”</p>
<p>Yo también me estoy dando cuenta, lo estoy sintiendo. En los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien, o algo, ha estado jugueteando con mi cerebro, cambiando el esquema de su circuito neural, reprogramando la memoria. No es que esté perdiendo la mente —hasta donde puedo decir—, pero me está cambiando. No estoy pensando del modo que antes lo hacía.</p>
<p>Me doy cuenta sobre todo cuando leo. Antes me era fácil sumergirme en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en la narración o en los giros de los argumentos y pasaba horas paseando por largos tramos de prosa. Ahora casi nunca es así. Ahora mi concentración casi siempre comienza a disiparse después de dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda que me venía de modo natural se ha convertido en una lucha.</p>
<p>Creo que sé qué está pasando. Desde hace ya más de una década, he estado pasando mucho tiempo en línea, buscando y navegando y a veces añadiendo a la gran base de datos de Internet. La red ha sido una bendición para mí como escritor. Puedo hacer en minutos la investigación que en un tiempo requería días en salas de la biblioteca o de las publicaciones periódicas. Unas pocas búsquedas en Google, algunos “clics” rápidos en hiperlinks y obtengo el dato revelador o la cita sucinta que andaba buscando. Incluso sin estar trabajando, es muy probable que esté hurgando en la espesura de la información de la Red: leyendo y escribiendo correos, escaneando titulares y blogs, viendo videos y escuchando podcasts o sencillamente saltando de enlace en enlace. (A diferencia de las notas al pie, a las que muchas veces se asimilan, los hiperlinks no sólo señalan obras que guardan relación con el tema, sino que lo lanzan a uno a ellas.)</p>
<p>Para mí, como para otros, la Red se está convirtiendo en un medio universal, el conducto de casi toda la información que fluye a mis ojos y oídos y entra en mi mente. Las ventajas de tener acceso inmediato a un almacén tan increíblemente rico de información son muchas y éstas han sido ampliamente descritas y debidamente aplaudidas. Clive Thomson escribió en Wired:</p>
<p><em>“La retención perfecta de la memoria de silicio puede ser una enorme ayuda al pensamiento.”</em></p>
<p>Pero la ayuda tiene un precio. Como señaló el teórico de los medios de difusión <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_McLuhan" target="_blank">Marshall McLuhan</a> en los años sesenta, éstos no son sólo canales pasivos de información. Suministran la materia para el pensamiento, pero también conforman el proceso del pensamiento. Y lo que la Red parece estar haciendo es socavar mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente espera ahora captar la información del modo en que la Red la distribuye: en una corriente de partículas en rápido movimiento. En un tiempo fui un submarinista en el mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo en una moto acuática.</p>
<p>No soy el único. Cuando les menciono mis problemas con la lectura a amigos y conocidos —la mayoría de ellos hombres de letras— muchos dicen estar experimentando algo similar. Mientras más usan la Red, más tienen que luchar para concentrarse en escritos largos. Algunos de los bloggers que sigo también han comenzado a mencionar el fenómeno. Scout Karp, quien escribe un blog sobre los medios de difusión en línea, confesó hace poco que ha dejado por completo de leer libros. “Hice el master en literatura en la universidad y era un voraz lector de libros —escribió—. ¿Qué ha pasado?” Y especula la respuesta: “¿Y si todo lo que leo es en la red, no se debe a que la forma en que leo haya cambiado, o sea, que esté sólo en busca de comodidad, sino porque mi forma de PENSAR ha cambiado?”</p>
<p>Bruce Friedman, quien escribe regularmente blogs sobre el uso de las computadoras en la medicina, también ha descrito la forma en que Internet ha cambiado sus hábitos mentales. “He perdido casi por entero la capacidad de leer y absorber un artículo largo en la red o impreso”, escribió a principios de año. Friedman, patólogo miembro de larga data de la facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, amplió su comentario en una conversación telefónica conmigo. Su forma de pensar, dijo, ha tomado una calidad de “staccato”, que refleja la forma en que escanea con rapidez pasajes cortos de texto de muchas fuentes en línea. “Ya no puedo volver a leer La guerra y la paz —admitió—. He perdido la capacidad de hacerlo. Me resulta difícil absorber incluso un blog de más de tres o cuatro párrafos. Lo leo por encima.”</p>
<p>Las anécdotas por sí solas no demuestran mucho. Y todavía estamos en espera de experimentos neurológicos y psicológicos a largo plazo que brinden una imagen definitiva de la forma en que el uso de Internet afecta la cognición. Pero un estudio recién publicado de los hábitos de investigación en línea, realizado por académicos del University College de Londres, indican que muy bien podemos estar en medio de un cambio radical en la forma en que leemos y pensamos.</p>
<p>Como parte de un programa de investigación de cinco años, los estudiosos examinaron registros de computación que documentan el comportamiento de visitantes de dos populares sitios de investigación, uno operado por la Biblioteca Británica y el otro por un consorcio educacional del Reino Unido, que brindan acceso a artículos de revistas, libros electrónicos y otras fuentes de información escrita. Encontraron que las personas que usan los sitios exhibían “una forma de actividad como de quien está echando una ojeada”, en que saltaban de una fuente a otra y pocas veces regresaban a una que ya hubieran visitado. Típicamente leían sólo una o dos páginas de un artículo o libro antes de “saltar” a otro sitio. A veces salvaban un artículo largo, pero no hay pruebas de que regresaran a él y lo leyeran de verdad. Los autores del estudio informan: Es evidente que los usuarios no leen en línea en el sentido tradicional; de hecho hay indicios de que están surgiendo nuevas formas de “leer” según los usuarios navegan horizontalmente por los títulos, los índices y los resúmenes buscando ganar rapidez. Casi parece que van en línea para evitar leer en el sentido tradicional.</p>
<p>Gracias a la ubicuidad del texto en Internet, por no mencionar la popularidad de los mensajes de texto en los teléfonos celulares, pudiéramos estar leyendo más hoy que en los años setenta u ochenta, cuando la televisión era nuestro medio preferido. Pero es un tipo distinto de lectura y detrás de él hay un tipo distinto de pensamiento… tal vez incluso un nuevo sentido del ser. “No sólo somos lo que leemos —dice <a href="http://ase.tufts.edu/faculty-guide/fac/mwolf.childdev.htm" target="_blank">Maryanne Wolf</a>, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Tufts y autora de <em>Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain</em> —. Somos como leemos.”</p>
<p>A Woolf le preocupa que el estilo de lectura que promueve la Red, un estilo que coloca la “eficiencia” y la “inmediatez” por encima de todo lo demás, esté debilitando tal vez nuestra capacidad para el tipo de lectura profunda que emergió cuando una tecnología anterior, la prensa impresa, hizo comunes y corrientes las largas y complejas obras de prosa. Cuando leemos en línea, dice, tendemos a convertirnos en “meros descodificadores de información”. Nuestra capacidad de interpretar textos, de hacer las ricas conexiones mentales que se forman cuando leemos con profundidad y sin distracción, sigue en gran medida desconectada.</p>
<p>Leer, explica Wolf, no es una habilidad instintiva de los seres humanos. No está grabada en nuestros genes del modo que lo está el discurso. Tenemos que enseñar a nuestras mentes a traducir los caracteres simbólicos que vemos al lenguaje que comprendemos. Y los demás medios u otras tecnologías que usamos al aprender y practicar el arte de la lectura desempeñan un papel importante en la conformación de los circuitos neurales que se encuentran en el interior de nuestros cerebros. Los experimentos demuestran que los lectores de ideogramas, como los chinos, desarrollan un sistema de circuitos mentales para la lectura muy diferente del sistema que se encuentra en quienes, como nosotros, cuya lengua escrita emplea el alfabeto.</p>
<p>Las variaciones se extienden a lo largo de muchas regiones del cerebro, incluidas las que rigen funciones cognitivas tan esenciales como la memoria y la interpretación de estímulos visuales y auditivos. Podemos también prever que los circuitos tejidos por nuestro uso de la Red sean distintos a los tejidos por nuestra lectura de libros y otras obras impresas.</p>
<p>En algún momento de 1882, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Nietzsche" target="_blank">Friedrich Nietzsche</a> compró una máquina de escribir: una Malling-Hansen Writing Bal, para mayor precisión. Le fallaba la vista y mantener los ojos enfocados en la página se le había hecho agotador y doloroso y muchas veces le provocaba fuertes dolores de cabeza. Se había visto obligado a reducir su escritura y temía que pronto le sería necesario abandonarla. La máquina de escribir lo rescató, al menos de momento. Una vez dominada la mecanografía al tacto, podía escribir con los ojos cerrados, usando sólo las yemas de los dedos. Las palabras podían fluir de nuevo de su mente a la página. Pero la máquina tuvo un efecto más sutil sobre su obra. Uno de los amigos de Nietzsche, un compositor, observó un cambio en su estilo de escribir. Su prosa, ya de por sí tersa, se había hecho más comprimida, más telegráfica. “Puede que con este instrumento incluso te adaptes a nuevos giros idiomáticos —le escribió el amigo en una carta observando que, en su propia obra, sus “«ideas» en música y lenguaje solían depender de la calidad de la pluma y el papel”. —Tienes razón —repuso Nietzsche—, nuestro equipo de escribir participa en la formación de nuestros pensamientos.Bajo el influjo de la máquina, escribe el académico alemán de los medios de difusión Friedrich A. Kittler, la prosa de Nietzsche “cambió de argumentos a aforismos, de pensamientos a juegos de palabras, del estilo retórico al telegráfico.”</p>
<p>El cerebro humano es casi infinitamente maleable. La gente pensaba que nuestro engranaje mental —las densas conexiones que se forman entre los 100 billones de neuronas que se encuentran dentro de nuestros cráneos— estaba en gran medida fijado para el momento en que alcanzábamos la edad adulta. Pero los investigadores del cerebro han descubierto que no es así. James Olds, profesor de neurociencia que dirige el Instituto Krasnow de Estudios Avanzados en la Universidad George Mason, afirma que incluso la mente adulta “es muy plástica”. Las neuronas normalmente rompen conexiones viejas y forman nuevas. Según Olds, “el cerebro tiene la capacidad de reprogramarse a la carrera, cambiando la forma en que funciona.”</p>
<p>Según usamos lo que el sociólogo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Bell" target="_blank">Daniel Bell</a> ha llamado nuestras “tecnologías individuales” —los instrumentos que amplían nuestras capacidades mentales más bien que físicas— inevitablemente comenzamos a adoptar las cualidades de esas tecnologías. El reloj mecánico, que comenzó a usarse corrientemente en el siglo XIV, brinda un ejemplo convincente. En Technics and Civilization (Técnicas y civilización), el historiador y crítico cultural Lewis Mumford describió la forma en que el reloj desasoció el tiempo de los sucesos humanos y contribuyó a crear la idea de un mundo independiente de secuencias matemáticamente mensurables. El “marco abstracto de tiempo dividido” se convirtió en “el punto de referencia de la acción y el pensamiento”.</p>
<p>El tictac metódico del reloj contribuyó al surgimiento de la mente científica y del científico, pero también se llevó algo. Como observó el difunto científico de computación del MIT Joseph Weizenbaum en su libro de 1976, Computer Power and Human Reason: From Judgment to Calculation (El poder de la computadora y la razón humana: del juicio al cálculo), la concepción del mundo que surgió del empleo extendido de los instrumentos de llevar el tiempo “sigue siendo una versión empobrecida del antiguo, porque descansa en un rechazo de las experiencias directas que formaban la base de la antigua realidad y, de hecho, la constituían.” Al decidir cuándo comer, trabajar, dormir, levantarse, dejamos de escuchar a nuestros sentidos y comenzamos a obedecer el reloj.</p>
<p>El proceso de adaptación a nuevas tecnologías intelectuales se refleja en las cambiantes metáforas que usamos para explicarnos a nosotros mismos. Cuando llegó el reloj mecánico, las personas comenzaron a pensar que sus cerebros operaban “como mecanismos de relojería”. Hoy, en la era del software, hemos llegado a pensar que operan “como computadoras“. Pero los cambios, nos dicen la neurociencia, son mucho más profundos que la metáfora. Gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, la adaptación se produce también en el nivel biológico.</p>
<p>Internet promete tener efectos de especial alcance en la cognición. En un trabajo publicado en 1936, el matemático británico <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alan_Turing" target="_blank">Alan Turing</a> demostró que era posible programar una computadora digital, que en aquella época existía sólo como máquina teórica, para que realizara la función de cualquier otro dispositivo de procesamiento de información. Eso es lo que estamos presenciando hoy. Internet, un sistema de computación inconmensurablemente poderoso, está subsumiendo la mayoría de nuestras otras tecnologías intelectuales. Se está convirtiendo en nuestro mapa y nuestro reloj, nuestra imprenta y nuestra máquina de escribir, nuestra calculadora y nuestro teléfono, nuestro radio y nuestra televisión.</p>
<p>Cuando la Red absorbe un medio, ese medio se recrea a la imagen de la Red. Inyecta el contenido del medio con hiperlinks, anuncios de parpadeo y otras baratijas digitales y rodea el contenido con el contenido de todos los demás medios que ha absorbido. Un mensaje nuevo de correos, por ejemplo, puede anunciar su llegada mientras estamos revisando los últimos titulares de un sitio de prensa. El resultado es dispersar nuestra atención y difundir nuestra concentración.</p>
<p>Tampoco termina la influencia de la Red en los márgenes de la pantalla de la computadora. Al irse sintonizando las mentes de las personas al enloquecido conjunto de medios de Internet, los medios tradicionales deben adaptarse a las nuevas expectativas del público. Los programas de televisión añaden textos que se deslizan por la pantalla y anuncios que surgen de repente; revistas y diarios acortan sus artículos, introducen resúmenes en cápsulas y rellenan sus páginas con fragmentos de información fáciles de rastrear. Cuando en marzo de este año The New York Times decidió dedicar la segunda y tercera páginas de cada edición a resúmenes de artículos, su director de diseño Tom Bodkin explicó que los “atajos” darían a los lectores atribulados un “tanteo” rápido de las noticias del día ahorrándoles el método “menos eficiente” de volver las páginas y leer los artículos. Los medios antiguos tienen poca opción más que jugar con las reglas de los medios nuevos. Nunca ha desempeñado un sistema de comunicación tantos papeles en nuestras vidas —o ejercido una influencia tan amplia sobre nuestros pensamientos— como hace hoy Internet. Pero, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la Red, se ha pensado poco en cómo exactamente nos está reprogramando. La ética intelectual de la Red sigue siendo oscura.</p>
<p>Aproximadamente por el tiempo en que Nietzsche comenzó a usar su máquina de escribir, un joven serio llamado Frederick Winslow Taylor fue con un cronómetro a la planta Midvale Steel de Filadelfia y comenzó una histórica serie de experimentos destinada a mejorar la eficiencia de sus maquinistas. Con aprobación de los propietarios de Midvale, tomó a un grupo de obreros, los puso a trabajar en varias máquinas de elaborado de metales y registró y midió el tiempo de cada uno de sus movimientos así como las operaciones de las máquinas. Dividiendo cada tarea en una secuencia de pequeños pasos discretos y luego ensayando formas distintas de realizar cada una, Taylor creó un conjunto de instrucciones precisas —un “algoritmo” pudiéramos decir hoy— de cómo debía trabajar cada obrero. Los empleados de Midvale rezongaron sobre el estricto régimen nuevo, diciendo que los convertía en poco más que autómatas, pero la productividad de la fábrica se disparó.</p>
<p>Más de cien años después de la invención del motor de vapor, la Revolución Industrial al fin había encontrado sus bases filosóficas y su filósofo. La apretada coreografía industrial de Taylor —su “sistema”, como le agradaba llamarlo— fue aceptada por fabricantes de todo el país y, con el tiempo, de todo el mundo. Procurando la mayor rapidez, eficiencia y producción, los dueños de fábricas utilizaban los estudios de tiempo y movimiento para organizar el trabajo y configurar las tareas de sus trabajadores. El objetivo, como definió Taylor en su célebre tratado de 1911, The Principles of Scientific Management (Los principios de la gestión moderna), era identificar y adoptar, para cada tarea, “un mejor método” de trabajo y con ello efectuar “la sustitución gradual de la ciencia por la regla empírica en todas las artes mecánicas“. Una vez que se aplicara este sistema en todos los actos de trabajo manual, aseguró Taylor a sus seguidores, brindaría una reestructuración no sólo de la industria, sino de la sociedad, creando la utopía de la eficiencia perfecta. “En el pasado el hombre había sido lo primero —declaró—, en el futuro lo será el sistema.”</p>
<p>El sistema de Taylor sigue en gran medida con nosotros: sigue siendo la ética de la manufactura industrial. Y ahora, gracias al creciente poder que los ingenieros en computación y codificadores de software ejercen sobre nuestras vidas intelectuales, la ética de Taylor comienza a regir también la esfera de la mente. Internet es una máquina diseñada para la recolección, transmisión y manipulación automatizada de información y sus legiones de programadores están concentrados en encontrar el “mejor método único” —el algoritmo perfecto— para llevar a cabo cada movimiento mental de lo que hemos llegado a describir como “trabajo de conocimiento”.</p>
<p>La sede de Google, en Moutain View, California —el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Googleplex" target="_blank">Googleplex</a>— es el santuario supremo de Internet y la religión que se practica dentro de sus paredes es el taylorismo. Google, al decir de su ejecutivo principal, Eric Schmidt, es “una compañía fundada en torno a la ciencia de la medición” y se esfuerza en “sistematizar todo” lo que hace. Según el Harvard Business Review, haciendo uso de los terabytes de datos de conducta que recoge mediante su motor de búsqueda y otros sitios, realiza miles de experimentos diarios y utiliza los resultados para refinar los algoritmos que controlan cada vez más la forma en que las personas encuentran información y extraen significado de ella. Lo que Taylor hizo para el trabajo manual, Google lo está haciendo para el trabajo mental.</p>
<p>La compañía ha declarado que su misión es “organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil”. Procura desarrollar “el motor de búsqueda perfecto” al que define como algo que “entiende exactamente lo que uno quiere decir y le devuelve exactamente lo que desea”. Al entender de Google, la información es un tipo de producto, un recurso utilitario que puede extraerse y procesarse con eficiencia industrial. Mientras más sean las piezas de información a las que uno pueda “acceder” y mientras con mayor rapidez podamos extraer lo esencial de ellas, más productivos nos hacemos como pensadores.</p>
<p>¿Dónde termina esto? Sergey Brin y Larry Page, los dotados jóvenes que fundaron Google cuando hacían su doctorado en ciencias de computación en Stanford, hablan con frecuencia de su deseo de convertir su motor de búsqueda en una inteligencia artificial, una máquina al estilo de HAL que sea posible conectar directamente a nuestros cerebros. “El motor de búsqueda supremo es tan inteligente como las personas… o más —afirmó Page hace unos años en un discurso—. Para nosotros, trabajar en búsqueda es una forma de trabajar en inteligencia artificial.” En una entrevista concedida a Newsweek en 2004, Brin comentó: “No hay dudas de que si uno tuviera toda la información del mundo unida directamente al cerebro, o un cerebro artificial que fuera más listo que el propio, estaría uno mejor.” El año pasado Page dijo en una convención de científicos que Google “en realidad trata de construir una inteligencia artificial y de hacerlo en gran escala”. Una ambición de este tipo es natural, incluso admirable, para un par de genios matemáticos con vastas cantidades de dinero a su disposición y un pequeño ejército de científicos de computación en su empleo. Google, una empresa fundamentalmente científica, está motivada por un deseo de usar la tecnología, en palabras de Eric Schmidt, “para solucionar problemas que nunca antes se han solucionado” y la inteligencia artificial es el problema más difícil que hay. ¿Por qué no habrían de ser Brin y Page quienes lo resolvieran?</p>
<p>De todos modos, su suposición fácil de que estaríamos “mucho mejor” si una inteligencia artificial complementara, o incluso sustituyera, nuestros cerebros resulta inquietante. Ésta indica una creencia en que la inteligencia es producto de un proceso mecánico, una serie de pasos discretos que es posible aislar, medir, optimizar. En el mundo de Google, el mundo en que entramos al entrar en línea, hay poco espacio para la falta de claridad de la contemplación. La ambigüedad no es una apertura para la visión, sino una falla que debe arreglarse. El cerebro humano es sólo una computadora anticuada que necesita un procesador más rápido y un disco duro mayor.</p>
<p>La idea de que nuestras mentes deben operar como máquinas de procesamiento de datos de alta velocidad no sólo está incorporada al funcionamiento de Internet, sino que es también el modelo comercial reinante de la red. Mientras con mayor rapidez naveguemos por la Red —mientras más enlaces podamos cliquear y más páginas veamos— más oportunidades ganan Google y otras empresas de recopilar información sobre nosotros y alimentarnos anuncios. La mayoría de los propietarios de Internet comercial tienen interés financiero en recopilar los mendrugos de datos que dejamos atrás cuando revoloteamos de enlace en enlace… mientras más mendrugos, mejor. Lo último que desean estas empresas es fomentar la lectura pausada o el pensamiento concentrado, lento. Es interés económico suyo llevarnos a la distracción. Puede que yo sea sólo una persona que se preocupa más de lo debido. Del mismo modo que existe una tendencia a glorificar el avance tecnológico, existe una tendencia opuesta a esperar lo peor de todo instrumento o máquina nueva.</p>
<p>En el Fedro de Platón, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Socrates" target="_blank">Sócrates</a> se lamentaba del desarrollo de la escritura. Temía que, según las personas comenzaran a confiar en la palabra escrita como sustituto del conocimiento que antes llevaban dentro de las cabezas, en palabras de uno de los personajes del diálogo, “dejaran de ejercitar su memoria y se hicieran olvidadizas”. Y como podrían “recibir una cantidad de información sin instrucción adecuada”, se les “considerara muy conocedores cuando la mayoría es bien ignorante”. Estarían “llenas de la presunción de sabiduría en lugar de verdadera sabiduría”. Sócrates no se equivocaba —la nueva tecnología muchas veces tuvo los efectos que temió—, pero fue miope. No podía prever las muchas formas en que la escritura y la lectura servirían para extender la información, estimular ideas nuevas y expandir el conocimiento (cuando no la sabiduría) humana.</p>
<p>La llegada de la imprenta de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gutenberg" target="_blank">Gutenberg</a> en el siglo XV provocó otra ronda de rechinamiento de dientes. Al humanista italiano Hieronimo Squarciafico le preocupaba que a disponibilidad fácil de los libros condujera a pereza intelectual, haciendo a los hombres “menos estudiosos” y debilitando sus mentes. Otros aducían que los libros y publicaciones impresas baratas socavarían la autoridad religiosa, degradarían el trabajo de eruditos y escribas y extenderían la sedición y el libertinaje. Como observa el profesor de la Universidad de Nueva York Clay Shirky: “La mayoría de los argumentos que se opusieron a la imprenta fueron correctos, incluso proféticos.” Pero, de nuevo, los agoreros no fueron capaces de imaginar la miríada de bendiciones que brindaría la palabra impresa.</p>
<p>De modo que sí, deben mostrarse escépticos hacia mi escepticismo. Puede que aquellos que descarten a quienes critican Internet por considerarlos luditas o nostalgistas tengan la razón y de nuestras mentes hiperactivas, alimentadas de datos, surja una era dorada de descubrimiento intelectual y sabiduría universal. Pero, de nuevo, la Red no es el alfabeto y aunque pueda sustituir a la imprenta produce algo por completo diferente. El tipo de lectura profunda que promueve una secuencia de páginas impresas es valiosa no sólo por el conocimiento que adquirimos de las palabras del autor, sino por las vibraciones intelectuales que esas palabras desencadenan en nuestras propias mentes. En los espacios de calma abiertos por la lectura sostenida, sin distracción, de un libro o, si a eso vamos, por cualquier otro acto de contemplación, realizamos nuestras asociaciones, trazamos nuestras propias inferencias y analogías, promovemos nuestras propias ideas. La lectura profunda, como afirma Maryanne Wolf, es indistinguible del pensamiento profundo.</p>
<p>Si perdemos esos espacios de quietud o los llenamos de “contenido”, sacrificaremos algo importante no sólo de nuestro propio ser, sino de nuestra cultura. En un ensayo reciente, el dramaturgo Richard Foreman describió con elocuencia lo que está en juego:</p>
<p><em>“Procedo de una tradición de cultura occidental en que el ideal (mi ideal) era la estructura compleja, densa, como una catedral de la personalidad de alta educación y expresión, el hombre o mujer que llevaba dentro de sí una versión individualmente construida y singular del patrimonio completo de Occidente. [Pero ahora] veo dentro de todos nosotros (yo incluido) la sustitución de la compleja densidad interna por un nuevo tipo de ser que evoluciona bajo la presión de la sobrecarga de información y la tecnología de lo “instantáneamente disponible”.</em></p>
<p>Según se nos drena de nuestro “repertorio interno de denso patrimonio cultural”, concluyó Foreman, nos arriesgamos a convertirnos en “gente tan extendida y fina como una crepa según nos conectamos con la vasta red de información a la que se accede tan sólo tocando un botón.”</p>
<p>Me persigue esa escena de 2001. Lo que la hace tan conmovedora, y tan extraña, es la respuesta emocional de la computadora al desmonte de su mente: su desesperación cuando se va oscureciendo un circuito tras otro, su súplica infantil al astronauta —“Lo estoy sintiendo. Lo estoy sintiendo. Tengo miedo”— y su reversión final a lo que sólo puede recibir el nombre de estado de inocencia. La emanación de sentimientos de HAL contrasta con la impasibilidad que caracteriza a las figuras humanas del film, que hacen lo que tienen que hacer con eficiencia casi robótica. Sus pensamientos y acciones parecen preparados de antemano, como si siguieran los pasos de un algoritmo.</p>
<p>En el mundo de 2001, las personas se han hecho tan similares a máquinas que el carácter más humano resulta ser la máquina. Esa es la esencia de la oscura profecía de Kubrick: según confiemos en las computadoras para mediar nuestra comprensión del mundo es nuestra propia inteligencia la que se aplana hasta convertirse en inteligencia artificial.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/09/30/%c2%bfgoogle-nos-esta-volviendo-estupidos' addthis:title='¿Google nos está volviendo estúpidos? '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El universo en el espejo</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 00:41:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sobre la paradoja de tener que producir, en este universo, teorías que van cada vez más allá de él mismo para poder explicarlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/08/30/el-universo-en-el-espejo' addthis:title='El universo en el espejo ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><strong>Múltiples existencias en el Multiverso</strong></p>
<p><em><span style="color: #999999;">La visión clásica de un universo surgido a partir de un gran Big Bang se ve enturbiada por conceptos como el universo cuántico, los universos paralelos, el mega o el metauniverso, y sobretodo, por el &#8220;multiverso&#8221;. La antigua visión cosmológica de Girdano Bruno de un universo infinito, con infinitos planetas e infinitas formas de vida, muestra que el modelo clásico de un universo uniforme nunca fue indiscutido. Sin embargo, la idea de un multiverso que crece de forma explosiva pone a nuestra ciencia, que tradicionalmente siempre prefirió la explicación más simple frente a la más compleja (lo que se conoce como &#8220;la tijera de Ockham&#8221;), ante un dilema tan complejo como el bizarro comportamiento de las partículas subatómicas de la mecánica cuántica. Sobre la paradoja de tener que producir, en este universo, teorías que van cada vez más allá de él mismo para poder explicarlo.<span id="more-921"></span></span></em></p>
<blockquote><p><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></p></blockquote>
<p><strong>¿Qué clase de mundo prefiere?</strong></p>
<p><a href="http://space.mit.edu/home/tegmark/" target="_blank">Max Tegmark</a> ya no investiga la posibilidad de la existencia del multiverso, sino su composición. El cosmólogo sueco-americano desarrolló una clasificación de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Multiverso#Clasificaci.C3.B3n_de_Tegmark" target="_blank">multiversos</a> de cuatro niveles, en la que las estructuras relativas a nuestro cosmos se tornan cada vez más extrañas. En el primer nivel se nos presenta un infinito universo de anomalías, que permite numerosas variantes del cosmos observable de acuerdo con las condiciones iniciales. En el segundo nivel Tegmark ubica al universo de la inflación cósmica, en donde se gestan universos embrionarios como burbujas, en los cuales pueden regir las constantes naturales que conocemos o puede haber otras muy diferentes. A este tipo pertenecen los modelos de John Archibald Wheeler (&#8220;Universo Oscilante&#8221;) y el de Lee Smolin (&#8220;Universo Cósmico-Evolutivo&#8221; en la que los universos en gestación adoptan, siguiendo una especie de parámetro evolutivo,  los &#8220;tipos&#8221; de universo más exitosos)</p>
<p>El tercer nivel describe al desde hace ya tiempo conocido &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mec%C3%A1nica_cu%C3%A1ntica" target="_blank">universo cuántico</a>&#8220;, en el que el famoso <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gato_de_Schr%C3%B6dinger" target="_blank">Gato de Schrödinger</a> sigue haciendo de las suyas. Este lugar de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Universos_paralelos#Teor.C3.ADa_de_los_universos_m.C3.BAltiples_de_Everett" target="_blank">universos múltiples</a> (Hugh Everett, 1957) se quiebra en un eterno devenir entre la existencia y la no-existencia, sin que ámbos estados puedan comunicarse entre sí. La <a href="http://rmp.aps.org/abstract/RMP/v29/i3/p454_1" target="_blank">Teoría de la Función de Onda</a> explica que nuestro mundo se encuentra permanentemente al límite entre esta y otras realidades, y nuestras variaciones lo empujan continuamente a otros mundos paralelos.</p>
<p>En este sistema de bifurcación exponencial, todo lo físicamente posible es real y viceversa, lo que recuerda a la famosa frase de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel" target="_blank">W.F.Hegel</a>, <em>&#8220;Todo lo racional es real y todo lo real es racional&#8221;</em>. Otra correspondencia filosófica se encuentra en el concepto de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Modal_realism" target="_blank">Realismo Modal</a> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/David_Kellogg_Lewis" target="_blank">David Lewis</a>, según la cual todos los mundos posibles se consideran reales. El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Contrafactual" target="_blank">pensamiento contrafáctico</a> es el indicador intuitivo más poderoso a favor de este modelo, es decir, la representación constante de modelos de realidad alternativos dentro de los cuales se torna posible la deducción de nuestra propia realidad positiva.</p>
<p>El el cuarto nivel, Max Tegmark reúne todas las construcciones matemáticas posibles, remitiendo a la frase de Pitágoras &#8220;Todo es matemáticas&#8221;. Este conjunto dispar de mundos basados en la lógica matemática permitiría la existencia tanto de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pastafarismo" target="_blank">Monstruos de Espagueti Voladores</a> (pero esta vez como deidades absolutamente reales) como la de leyes naturales que nos parecerían sumamente grotescas, como por ejemplo que la velocidad de la luz sea la velocidad más lenta posible. Este multiverso (que tiene muchos menos adeptos que los mencionados anteriormente) está, analizado con detenimiento, bastante cerca del &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mundo_de_las_ideas" target="_blank">Mundo de las Ideas</a>&#8221; platónico: solo son real las ideas (las ecuaciones matemáticas), el resto es pura quimera o debilidad humana para abarcar el conocimiento. La intuición más profunda de este multiverso (el más &#8220;desquiciado&#8221; de todos), remite a la relación entre Pensamiento y Realidad, Modelo y Empirismo, Virtualidad y Realidad.</p>
<p>Los cuatro niveles no describen, según Tegmark, una relación exclusiva dentro del constructo de mundos; por el contrario, pueden combinarse libremente, como se demuestra de forma bastante plausible en vistas a un espacio inflacionario e infinito, por un lado, y el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Entrelazamiento_cu%C3%A1ntico" target="_blank">entrelazado mundo de la física cuántica</a>, por el otro.</p>
<p><strong>De la Existencia a la Existencia Múltiple</strong></p>
<p>En el ámbito de la cosmología, desde el &#8220;Cambio de Paradigma&#8221; iniciado en los &#8217;80 por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alan_Guth" target="_blank">Alan H. Guth</a>, fueron Andrej Linde y Aexander Vilenkin quienes con increíbles avances han ido desarrollando la &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_universo_inflacionario" target="_blank">Teoría del Universo Inflacionario</a>&#8220;, para solucionar los problemas de consistencia que padecía el Modelo Estándar de Cosmología e investigar la situación anterior al Big-Bang.</p>
<p>Así, el universo infinito es un escenario de la eternidad, en donde surgen permanentes lugares nuevos y viejos, en un océano que se expande de forma exponencial y que, al igual que nuestro universo, ya pasó por ese proceso. Estos &#8220;<em>Universos-Islas</em>&#8220;, debido a la variabilidad finita de las partículas elementales, posibilitan un número finito de historias que transcurren en un número infinito de lugares. Tobias Hürter y Max Rauner propusieron el ilustrativo ejemplo de un teleespectador que puede hacer zapping por un número infinito de programas, pero que debido al número limitado de los píxeles de su monitor, indefectiblemente se topará en algún moomento con repeticiones. El multiverso transcurre así en copias exactas de nuestro mundo y en otras versiones absolutamente diferentes. Ahora bien, puede resultar inofensivo que el actual campeón de la Bundesliga, en otra versión de este mundo sea un club de segunda o tercera división, pero ¿qué pasaría en un mundo que estuviera dominado por una cruel dictadura tuya, amigo lector?</p>
<p>Alex Vilenkin hace notar, no sin cierta angustia, la pérdida de otra posición central del ser humano en el modelo del Universo Inflacionario, si existen inumerables <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Doppelg%C3%A4nger" target="_blank">Doppelgänger</a> cósmicos</em> que hacen exactamente lo mismo que nosotros; según Max Tegmark, en este momento y a la distancia (imposible o casi imposible de salvar) de 10^10^29 metros, existe un escritor que está escribiendo este artículo &#8211; o uno mejor. En el multiverso, la individulidad ya no está garantizada.</p>
<p>Sin embargo, el aumento del número de mundos posibles, cada uno con sus consiguientes versiones del &#8220;ser&#8221;, ofrece un cierto consuelo ante la pérdida de la seguridad narcisista: algunos de nuestros gemelos del multiverso disfrutan de una mejor suerte, pues sus mundos son mejores que el nuestro. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gottfried_Leibniz" target="_blank">Leibniz</a>, el filósofo del mejor de los mundos posibles, se ve expulsado indefectiblemente a un lugar obsoleto con su pequeño <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gottfried_Leibniz#Las_m.C3.B3nadas" target="_blank">universo de mónadas</a>. La inventiva de Dios es mucho mayor de lo que nos quiso hacer creer la física barroca, con su obsesión por la armonización de la teología y la física, (pero sin estar dotada de las condiciones de <em>visibilidad científica</em> que con las que contamos hoy). ¿O deberíamos despedirnos de Dios como &#8220;Coordinador Trascendental&#8221; (Bernulf Kanitscheider), si una inumerable contidad de mundos físicos, con diferentes propiedades, viene a ocupar el lugar de la metafísica?</p>
<p>El Big-Bang, que en el año 2004 fue declarado &#8220;<em>compatible con el génesis bíblico</em>&#8221; por una comisión del Vaticano, nunca pudo dar respuesta a la vieja pregunta que torturó a tantos filósofos: por qué algo <em>es </em>en lugar de <em>no-ser</em>. Pero la perspectiva inflacionaria explica de manera más o menos plausible el surgimiento del mundo de la nada y la famosa idea (para la compresión humana bastante inimaginable) de la &#8220;<em>creatio ex nihilo</em>&#8221;. Hemos llegado a un punto en el que la cosmología reclama para sí, con estas vertiginosas e increíbles hipótesis (no comprobadas aun ni mucho menos), la jurisdicción en un tema que hasta no hace mucho estuvo reservado a la teología, la metafísica y la ficción literaria. La física se convierte así en la continuación de la metafísica, con otros (y mejores) métodos, pero a la vez se transforma en un lugar de meditaciones éticas.</p>
<p><strong>Ética multiversal</strong></p>
<p>Al filósofo, moralista y cosmólogo <a href="http://de.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant" target="_blank">Immanual Kant</a> lo conmovían dos cosas: <em>&#8220;El cielo estrellado sobre mí, y la ley moral en mí.&#8221;</em> Así, la importancia del Hombre se vería desvastada entre la infinitud de &#8220;<em>mundos y más mundos</em>&#8220;, mientras que la experiencia moral lo elevaría infinitamente.</p>
<p>El intento de Kant por ordenar ámbos fenómenos dialécticamente debe ser reformulado en el multiverso: si hay infinitos universos en el espejo, hay infinitas variantes del ser, y con ellas se relativizan las &#8220;<em>condiciones inmodificables del destino</em>&#8221; a las que estoy sometido en este universo. Pues en el próximo mundo, o en el siguiente, soy el Rey, el Mendigo, soy Todos los Hombres. La suerte y la desgracia, la libertad y la opresión ya no se calculan solo en este universo: tienen que liquidarse a escala multiversal, y a fin de cuentas, en la suma de total de las existencias, se ven derogadas.</p>
<p>Cuando antes reflexionábamos y tratabamos de encontrar modelos para explicar las cosas dentro de un universo único, sin tener en cuenta al elemento divino o cósmico detrás de todas ellas, el mundo parecía ser muy injusto. Sin embargo, como menciona Alex Vilenkin, todos los accidentes y todas las desgracias imaginables han sucedido o sucederán en alguna región del multiverso. La justicia se distribuye entre una miríada de personas, que son y al mismo tiempo, no son yo; la identidad se transforma en un vago sentimiento que se diluye en las infinitas variantes del multiverso.</p>
<p>Aquí el Yo, catalogado con la palabra &#8220;<em>frágil</em>&#8221; desde el siglo XIX por la ciencia y la literatura, se vuelve de una vez y para siempre &#8220;<em>insalvable</em>&#8221; (Ernst Mach) si existen estados del yo en torno a la identidad actual y otros que solo recuerden vagamente a nuestra condición terrestre. Por lo menos, de los diezmil quinientos universos que surgen de la Teoría de Cuerdas solo merecen nuestra atención aquellos que de alguna manera nos son tangibles, lo que arroja nueva luz sobre el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_antr%C3%B3pico" target="_blank">principio antrópico</a> como enlace entre la composición del universo y nuestra cualidad de observadores. La ética multiversal significa reflexionar sobre todos los estados morales del multiverso accesible antrópicamente y perseguir una nueva razón práctica, enfrentando la propia versión de la identidad con serenidad cósmica.</p>
<p>La existencia y el destino ya no son irrevocables, por el contrario: se realizan en diferentes posibilidades que se cristalizan aquí de una forma y allí de otra. No todos los pasos son inevitables e irreversibles, como dice el fatalista que viene a provocar nuestra insistente pero indemostrable intuición del libre albedrío. La clásica posición ética del imperativo categórico (Immanuel Kant) se reviste de una dinámica nueva en el multiverso: &#8220;<em>Obra siempre con la convicción de ser tu prójimo (en otro mundo).</em>&#8221;</p>
<p>Como dijeron poéticamente Arthur Rimbaud y psicoanalíticamente Jacques Lacan, el &#8220;Yo&#8221; es el &#8220;Otro&#8221;, esta vez de forma real y fáctica, lo que crea nuevas inseguridades morales: si la responsabilidad personal en el aquí y ahora se torna insignificante ante la perspectiva del multiverso, y &#8220;mi&#8221; existencia se desarrolla en múltiples niveles (aunque no por ello &#8220;mi&#8221; sentimiento personal del ser se disuelva en este universo), ¿qué impide que me convierta en un criminal? Pero quién aquí es despiadado, en aquel multiverso se convierte en víctima. ¿No es suficiente la reflexión sobre nuestras multifacéticas existencias gemelas para ser más solidarios con nuestro prójimo y con los demás seres?</p>
<p><strong>El aquí como más allá</strong></p>
<p>La idea de una pluralidad de mundos conectados, si bien no redime la existencia tan paradisíacamente como prometen las religiones, por lo menos transforma esa insoportable idea del <em>ser arrojado</em> (&#8220;Geworfenheit&#8221; de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Heidegger" target="_blank">Martin Heideger</a>), en una visión pre-científica.</p>
<p>El acoplamiento de la estructura cósmica con la existencia individual ofrece dos perspectivas muy provocantes a los límites de nuestra imaginación: David Deutsch, quién desarrolló el concepto de multiverso en su versión actual, afirma que las desiciones buenas reafirman la ramificación probabilistica correspondiente de la existencia multiversal, o dicho de otra forma: lo bueno produce bondad, lo malo maldad. Las probabilidades de una vida plena en la mayor cantidad de mundos posibles reduce el número de variantes catastróficas; así, los <em>Doppelgänger </em>podrían ayudarse mecánica-cuánticamente entre sí con solidaridad ética &#8211; y salvar distancias que antes eran consideradas insalvables.</p>
<p>Aquí y allá, el &#8220;<em>Dual-Use</em>&#8221; caracteriza la calidad moral de los mundos paralelos: en una de sus novelas, Phillip K. Dick nos mostró la oscura fantasía de una Alemania Nazi triunfante con un Göring enviándole tropas de ayuda al Alter-Ego que se encontraba aquí a punto de fracasar. Sin embargo, para quienes buscan sentido, la perspectiva de un universo infinito e inflacionario es más interesante pues ofrece, aquí, vida eterna: las resurrecciones de nuestro universo en copias idénticas o en variantes, que surgen incansablemente con un simple desfasaje temporal entre unas y otras, le dan a cada individuo la perspectiva del eterno retorno; una idea tan normal para las religiones de la reencarnación como para el Zarathustra de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Nietzsche" target="_blank">Nietzsche</a>.</p>
<p>La física y la cosmología, con la bizarra teoría del multiverso, adoptan (por ahora) la supremacía en los intentos de explicación del mundo, desafiando las construcciones terrenales de la filosofía, la teología y la mitología. Sin embargo, el <em>mito de la creación</em> (superado así por innumerables estados paralelos de existencia), es <em>más </em>que un objeto de especulación matemática o física: al mismo tiempo, es un horizonte sobre el cual proyectar deseos y miedos&#8230; pero derogado una vez más por la <em>desmistificación positivista</em> del mundo: aquellos estados terrenales que experimentamos como carencias podrían solo ser parte de una de las formas del ser. También en este aspecto del multiverso podemos encontrar precursores clásicos, como el famoso (y dentro de los parámetros de la macánica cuántica: plausible) relato de Platón de los seres dobles (&#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_banquete" target="_blank">El banquete</a>&#8220;), siempre buscando su parte perdida. Reconocemos al más perfecto de los mundos posibles en un meta-reino, que logra abstraer la existencia concreta y nos reinventa en existencias múltiples.</p>
<p>Después de todo, también la esperanza por un mundo mejor es parte de ese ser múltiple, que llega mucho más allá del horizonte de observación, de modo tal que aún cuando el multiverso de tal o cual composición nunca pase de ser una hipótesis sin comprobar, siempre intuíremos que en nuestro espacio interior, los hombres nunca hemos dejado de construír un multiverso con nuestros más optimistas proyectos de existencia, y hemos realizado así lo que la matemática, la física y la cosmología todavía no han podido comprobar pero que esperan detectar pronto, con aproximaciones cada vez más plausibles a la realidad.</p>
<p><a href="http://www.heise.de/tp/r4/artikel/32/32983/1.html" target="_blank">Artículo</a> de Goedart Palm, para la revista alemana <a href="http://www.heise.de/tp/" target="_blank">Telépolis</a> del 14/08/2010.</p>
<p><strong>Traducción:</strong> jupixweb.de</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/08/30/el-universo-en-el-espejo' addthis:title='El universo en el espejo '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Diseño Inteligente?</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Apr 2010 22:55:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un informe especial año 2002 es una excelente introducción a la discusión (lamentable y penosamente aún no obsoleta) sobre &#8220;diseñadores inteligentes&#8221; y los vanos intentos de sus fieles en transformar una convicción teológica en una hipótesis científica. Publicado originalmente en inglés en la revista Natural history y traducido al español por la publicación online ActionBioscience.org [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/04/17/%c2%bfdiseno-inteligente' addthis:title='¿Diseño Inteligente? ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Un informe especial año 2002 es una excelente introducción a la discusión (lamentable y penosamente aún no obsoleta) sobre &#8220;diseñadores inteligentes&#8221; y los vanos intentos de sus fieles en transformar una convicción teológica en una hipótesis científica. Publicado originalmente en inglés en la revista <a href="http://www.naturalhistorymag.com/" target="_blank">Natural history</a> y traducido al español por la publicación online <a href="http://www.actionbioscience.org/" target="_blank">ActionBioscience.org</a> .</p>
<p>Tres proponentes del Diseño Inteligente (DI) presentan sus opiniones sobre el diseño en el mundo natural. Cada perspectiva está seguida inmediatamente por una respuesta de un proponente de la evolución (EVO). El informe comienza con una introducción de sus editores y concluye con una revisión sobre el movimiento del Diseño Inteligente.<span id="more-776"></span></p>
<blockquote><p><span style="color: #888888;">Disclaimer: el siguiente texto no está disponible bajo los términos de licencia que rigen para el resto de este sitio (CC-BY-SA); por el contrario, todos los derechos están reservados por su autor o por los dueños del copyright.</span></p></blockquote>
<p><strong>Indice:</strong></p>
<ul>
<li>1. Introducción <em>Richard Milner y Vittorio Maestro</em></li>
<li>2.1. El Reto de la Complejidad Irreducible: Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas. <em>Michael J. Behe</em></li>
<li>2.2. El Defecto en la Trampa de Ratones: El diseño inteligente falla el examen de la bioquímica.<em>Kenneth R. Miller</em></li>
<li>3.1. Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales: La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica. <em>William A. Dembski</em></li>
<li>3.2. El Teatro de la Ciencia y el Misterio: El caso del agente secreto. <em>Robert T. Pennock</em></li>
<li>4.1. Los Elusivos Iconos de la Evolución: ¿Qué nos dicen en realidad los pinzones de Darwin y las moscas de la fruta penta-aladas? <em>Jonathan Wells</em></li>
<li>4.2. La Naturaleza del Cambio: Los mecanismos evolucionarios dan comienzo a diferencias estructurales básicas. <em>Eugenie C. Scott</em></li>
<li>5. La Nueva Evolución del Creacionismo: El diseño inteligente trata sobre política y religión, no sobre ciencia.<strong> </strong><em>Barbara Forrest</em></li>
</ul>
<p><strong>1. Introducción</strong><br />
<em>Por Richard Milner y Vittorio Maestro</em></p>
<p>La idea de que la complejidad de un organismo es evidencia de la existencia de un diseñador cósmico fue avanzada varios siglos antes del nacimiento de Charles Darwin. Su exponente más conocido fue el teólogo inglés William Paley, creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, escribió Paley en 1802, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural. El argumento por diseño, como es conocido, prevaleció como la explicación del mundo natural hasta la publicación del Origen de las Especies en 1859. El peso de la evidencia que Darwin acumuló tan pacientemente, convenció rápidamente a los científicos de que la evolución por selección natural explicaba mejor la diversidad y la complejidad de la vida. <em>“No puedo creer,”</em> escribió Darwin en 1868, <em>“que una teoría falsa pueda explicar tantas clases de hechos.”<br />
</em><br />
Sin embargo, en ciertos círculos, la oposición al concepto de la evolución ha persistido hasta el presente. El argumento del diseño ha sido revivido recientemente por un número de académicos con credenciales científicas, los cuales mantienen que su versión de la idea (a diferencia de las ideas de Paley) es apoyada fuertemente por la microbiología y por las matemáticas. Estos antievolucionistas se diferencian de los creacionistas fundamentalistas en que ellos aceptan que algunas especies sí cambian (pero no mucho) y que la edad de la Tierra es mucho más de 6,000 años. Sin embargo, al igual que sus predecesores, ellos rechazan la idea de que la evolución da cuenta de la multitud de especies que vemos hoy en día. También buscan colocar su concepto (conocido como diseño inteligente) dentro del curriculum de ciencias de las escuelas.</p>
<p>La mayoría de los biólogos han concluido que los proponentes del diseño inteligente muestran o ignorancia o un mal entendimiento de la ciencia evolucionaria. A pesar de esto, sus propuestas están siendo escuchadas en varios círculos políticos y educativos y actualmente son el objeto de un debate dentro de la Junta de Educación del estado de Ohio. A pesar de que la revista Historia Natural no presenta o analiza a fondo en las páginas que siguen el fenómeno del diseño inteligente, aquí ofrecemos para la información de los lectores varias opiniones cortas por tres proponentes principales de la teoría, conjuntamente con tres respuestas. La sección concluye con una revisión del movimiento del diseño inteligente escrita por una filósofa e historiadora cultural quien ha monitoreado su historia por más de una década.</p>
<p><strong>2.1. El Reto de la Complejidad Irreducible: Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.</strong><br />
<em>Por Michael J. Behe</em></p>
<p>Los científicos usan el término <em>“caja negra”</em> para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas.</p>
<p>¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que “Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo.”</p>
<p>Algunos sistemas parecen ser muy difíciles de formar por modificaciones sucesivas. Yo llamo a estos sistemas irreduciblemente complejos. Un ejemplo cotidiano de un sistema irreduciblemente complejo es la humilde trampa para ratones. Ella consiste de (1) una plataforma o base de madera; (2) un martillo de metal, el cual aplasta al ratón; (3) un resorte con los extremos extendidos, el cual propulsa al martillo; (4) un gatillo que suelta al resorte; y (5) una barra de metal que conecta al gatillo y que sostiene armado al martillo. Uno no puede atrapar a un ratón con solo una plataforma, añadir después un resorte y atrapar a unos cuantos ratones más, después añadir la barra de metal y atrapar otros cuantos más. Todas las piezas deben estar un sus lugares antes de poder cazar a un ratón.</p>
<p>Los sistemas irreduciblemente complejos no parecen ser buenos candidatos a haber sido producidos por numerosos y sucesivos cambios pequeños de sistemas predecesores, porque cualquier precursor al cual le faltara una pieza crucial no hubiera podido funcionar. La selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando, por lo que la existencia en la naturaleza de sistemas biológicos irreduciblemente complejos representa un poderoso reto a la teoría Darwiniana. Podemos observar con frecuencia estos sistemas en los organelos de las células, en los cuales la remoción de un elemento causaría que el sistema completo dejara de funcionar. El flagelo de las bacterias es un buen ejemplo. Ellos son como motores fuera de borda que las células bacterianas usan para su autopropulsión. Tienen una hélice larga, como un látigo, que es girada por un motor molecular. La hélice está unida al motor por una junta universal. El motor está sostenido por proteínas que actúan como una base de estabilización. Otras proteínas actúan como cojinetes que permiten al eje penetrar la membrana bacteriana. Hacen falta docenas de proteínas para que obtener un flagelo operativo. En la ausencia casi cualquiera de ellas, el flagelo no funciona o no puede ser construido por la célula.</p>
<p>Otro ejemplo de complejidad irreducible es el sistema que permite que las proteínas lleguen a los compartimentos subcelulares apropiados. En la célula eucariótica existe un cierto número de lugares donde ocurren labores especializadas, tales como la digestión de nutrientes y la excreción de productos de desecho. Las proteínas son sintetizadas afuera de estos compartimentos y pueden llegar a sus destinos apropiados solo con la ayuda de químicos “señaladores” que prenden y apagan a otras reacciones en los momentos apropiados. Este flujo constante y regulado dentro de la célula corresponde a otro asombroso sistema complejo e irreducible. Todas las partes deben funcionar sincronizadamente o el sistema se colapsa. Otro sistema más es el exquisitamente coordinado mecanismo que causa la coagulación de la sangre.</p>
<p>Los libros de texto y los artículos científicos en bioquímica describen los mecanismos de algunas de las máquinas moleculares vivas que existen dentro de nuestras células, pero ofrecen muy poca información sobre cómo evolucionaron estos sistemas por selección natural. Muchos científicos admiten francamente su desconcierto acerca de cómo han podido originarse, pero rechazan entretener la hipótesis obvia: que quizás las máquinas moleculares parecen ser diseñadas porque en realidad son diseñadas.</p>
<p>Yo tengo esperanza de que la comunidad científica eventualmente admita la posibilidad del diseño inteligente, aún cuando esta aceptación sea discreta y callada. Mi razón para ser optimista es el avance mismo de la ciencia, la cual descubre cada día nuevas complejidades en la naturaleza, las cuales son razones frescas para reconocer el diseño inherente en la vida y en el universo.</p>
<p><strong>2.2. El Defecto en la Trampa de Ratones: El diseño inteligente falla el examen de la bioquímica.</strong><br />
<em>Por Kenneth R. Miller</em></p>
<p>Para poder entender porqué la comunidad científica no está muy impresionada por los intentos de resucitar el llamado argumento del diseño, uno no tiene que ver más allá que el mismo ensayo de Michael J Behe. Él afirma que los sistemas bioquímicos complejos no pueden haber sido producidos por la evolución porque poseen una cualidad que él llama complejidad irreducible. Al igual que con las trampas de ratones, estos sistemas no pueden funcionar a menos que cada una de sus partes se encuentre en el lugar apropiado. Dado que “la selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando” no existe ninguna forma por la cual los mecanismos Darwinianos pueden haber producido los sistemas complejos que se encuentran en las células vivientes. Y si estos sistemas no pueden haber evolucionado, ellos han debido ser diseñados. Esa es la totalidad de la “evidencia” bioquímica para el diseño inteligente.</p>
<p>Irónicamente, el ejemplo del mismo Behe, la trampa de ratones, muestra porqué está equivocada esta idea. Elimina dos de las partes (el gatillo y la barra de metal) y puede que no tengas una trampa de ratones pero tienes una máquina de tres partes que hace un clip de corbata o un clip de papel perfectamente funcional. Quita el resorte y tienes un llavero de dos partes. El gatillo de algunas trampas puede ser usado como un anzuelo y la base de madera como un pisapapeles; aplicaciones útiles de las demás partes incluyen una gran variedad de cosas como mondadientes, cascanueces y tablillas sujetapapeles. El punto, entendido desde hace mucho tiempo por la ciencia, es que pedazos y piezas de las máquinas supuestamente irreduciblemente complejas pueden haber tenido diferentes (pero aún útiles) funciones.</p>
<p>La contención de Behe de que todas y cada una de las piezas de una máquina, mecánicas o bioquímicas, deben estar ensambladas en su forma final antes de que algo útil pueda emerger, es simplemente falsa. La evolución produce máquinas bioquímicas complejas por medio de copiar, modificar y combinar proteínas previamente usadas para otras funciones. ¿Quiere ejemplos? Los sistemas en el ensayo de Behe nos sirven muy bien.</p>
<p>Él escribe que la ausencia de “casi cualquiera” de sus partes hace que el flagelo bacteriano “no funcione.” Pero, ¿adivine qué? Un pequeño grupo de proteínas del flagelo sí funciona sin el resto de la máquina. Es usado por muchas bacterias como un dispositivo para inyectar venenos a otras células. A pesar de que la función llevada a cabo por esta parte pequeña es diferente cuando trabaja sola, aún así puede ser influenciada por la selección natural.</p>
<p>Las proteínas clave que aglutinan la sangre siguen este patrón también. Ellas son, en realidad, versiones modificadas de proteínas que son usadas por el sistema digestivo. El elegante trabajo de Russell Doolittle ha mostrado como la evolución duplicó, reasignó y modificó a estas proteínas para producir el sistema de coagulación de la sangre en los vertebrados.</p>
<p>Y Behe puede levantar las manos y decir que él no puede imaginarse como los componentes que mueven las proteínas entre los compartimentos intracelulares pueden haber evolucionado, pero los científicos que trabajan con estos sistemas están completamente en desacuerdo. En un artículo de la revista científica Cell (Célula) en 1998, un grupo de científicos del Instituto Sloan-Kettering liderado por James Rothman, describió la extraordinaria simplicidad y uniformidad de estos mecanismos. Ellos también notaron que estos mecanismos <em>“sugieren en una forma natural como pudieron evolucionar en primer lugar los muchos y diversos compartimentos en las células eucarióticas.”</em> Parece entonces que los investigadores activos ven algo muy diferente de lo que ve Behe en estos sistemas. Ellos ven a la evolución.</p>
<p>Si Behe desea sugerir que las complejidades de la naturaleza, la vida y el universo revelan un mundo de significado y propósito consistente con una inteligencia divina, su punto es filosófico, no científico. Incidentalmente, es un punto de vista filosófico que yo comparto. Sin embargo, para apoyar este punto de vista, uno no debe encontrar necesario pretender que sabemos menos de lo que realmente sabemos sobre la evolución de los sistemas de vida. En el análisis final, la hipótesis bioquímica del diseño inteligente fracasa, no porque la comunidad científica se cierre a ella, sino por la razón más básica de todas: porque está abrumadoramente contradecida por la evidencia científica.</p>
<p><strong>3.1. Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales: La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica.</strong><br />
<em>Por William A. Dembski</em></p>
<p>En la vida ordinaria, las explicaciones que invocan al azar, a la necesidad o al diseño cubren todas las eventualidades. Sin embargo, en las ciencias naturales, una de estas modalidades se considera superflua. El diseño. Desde la perspectiva de las ciencias naturales, el diseño, como la acción de un agente inteligente, no es una fuerza creativa fundamental en la naturaleza. Al contrario, las causas naturales ciegas, caracterizadas por el azar y la necesidad y reguladas por leyes sin romper, son pensadas suficiente para llevar a cabo toda la creación de la naturaleza. La teoría de Darwin es un caso en particular.</p>
<p>¿Pero cómo sabemos que la naturaleza no necesita ayuda de una inteligencia diseñadora? Con certeza, en las ciencias especiales, desde la forénsica a la arqueología a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI en inglés), el apelar a una inteligencia diseñadora es indispensable. Es más, dentro de estas ciencias existen técnicas bien desarrolladas para identificar la inteligencia. Esencial para estas técnicas es la habilidad de eliminar al azar y a la necesidad.</p>
<p>Por ejemplo, ¿cómo puede la radioastrónoma en la película Contacto (protagonizada por Jodie Foster y basada en la novela del mismo nombre por Carl Sagan) inferir la presencia de inteligencia extraterrestre en los pulsos y pausas provenientes del espacio que ellos monitorean? Los investigadores analizan las señales por medio de computadoras que están programadas para reconocer muchos patrones predeterminados. Las señales que no encajan con estos patrones pasar por el “tamiz” y son clasificadas como al azar. Después de años recibiendo señales “azarosas” que aparentemente no significan nada, los investigadores descubren un patrón de pulsos y pausas que corresponde a la secuencia de todos los números primos entre 2 y 101. Los números primos, por supuesto, son aquellos divisibles solamente por si mismos y por uno. Cuando una secuencia comienza con dos pulsos, luego una pausa, 3 pulsos, luego una pausa&#8230; y continúa hasta 101 pulsos, los investigadores deben inferir la presencia de una inteligencia extraterrestre.</p>
<p>He aquí el porqué. No existe nada en las leyes de la física que requiere que las señales de radio tomen una forma u otra. La secuencia es entonces contingente en vez de necesaria. Además, es una secuencia larga y, por lo tanto, compleja. Note que si la secuencia carece de complejidad, puede ser fácilmente producida por el azar. Finalmente, no solo era compleja, pero exhibía un patrón o especificación dada independientemente (no solo era una secuencia cualquiera de números, pero una secuencia matemáticamente significativa: los números primos).</p>
<p>La inteligencia deja tras de sí una marca o señal característica, la cual yo llamo “complejidad especificada.” Un evento exhibe complejidad especificada si es contingente y, por lo tanto, no necesario; si es complejo y, por lo tanto, no fácilmente repetible al azar; y si es especificado en el sentido de exhibir un patrón dado independientemente. Note que la complejidad en el sentido de la improbabilidad no es suficiente para eliminar el azar. Tire una moneda suficientes veces y será testigo de un evento altamente complejo o improbable. Aún así, usted no tendrá razón alguna para no atribuirlo al azar.</p>
<p>El punto importante acerca de las especificaciones es que ellas deben ser dadas objetivamente y no impuestas a los eventos después de los hechos. Por ejemplo, si un arquero dispara flechas contra una pared y nosotros después pintamos los blancos alrededor de ellas, estamos imponiendo un patrón después de los hechos. Al contrario, si se colocan blancos al principio (“especificados”) y luego el arquero les pega con exactitud, sabemos que fue por diseño.</p>
<p>En mi libro La Inferencia del Diseño, yo argumento que la complejidad especificada detecta con certeza al diseño. Sin embargo, en ese libro me enfoco principalmente en ejemplos del ser humano en vez de ejemplos de las ciencias naturales. La crítica principal a este trabajo hasta la fecha se refiere a si el mecanismo Darwiniano de la selección natural y la variación al azar no son, de hecho, capaces de generar complejidad especificada. Más recientemente, en Sin Almuerzo Gratis, yo muestro que los procesos naturales no dirigidos tales como el mecanismo Darwiniano, son incapaces de generar la complejidad especificada que existe en los organismos biológicos. De esto sigue que el azar y la necesidad son insuficientes para las ciencias naturales y que las ciencias naturales deben dejar algo de espacio para el diseño.</p>
<p><strong>3.2. El Teatro de la Ciencia y el Misterio: El caso del agente secreto.</strong><br />
<em>Por Robert T. Pennock</em></p>
<p>William A. Dembski afirma detectar “complejidad especificada” en las cosas vivientes y argumenta que esto es prueba de que las especies han sido diseñadas por un agente inteligente. Una falla de este argumento es que él quiere definir el diseño inteligente por una negativa, es decir, como algo que no es ni al azar ni por necesidad. Pero la definición es amañada: la necesidad, el azar y el diseño ni son categorías mutuamente exclusivas, ni tampoco agotan las posibilidades. Por ende, uno no puede detectar a un agente inteligente por el proceso de eliminación que él sugiere. La ciencia requiere evidencia positiva. Esto es el caso cuando uno trata de detectar la huella de la inteligencia humana, pero es especialmente cierto cuando se analiza la extraordinaria declaración de que la complejidad biológica es diseñada intencionalmente.</p>
<p>Sobre este tema, las analogías del arquero y del SETI de Dembski son pistas falsas, pues ellas dependen tácitamente de un entendimiento a priori del intelecto humano y de la motivación, así como de procesos causales relevantes. Una inferencia de diseño como aquella de la película Contacto, por ejemplo, dependería del conocimiento previo sobre la naturaleza de las señales de radio y de otros procesos naturales, junto con asumir que una secuencia de números primos es el tipo de patrón que otro científico escogería enviar como una señal. Sin embargo, las secuencias extrañas encontradas en el ADN son muy diferentes a las series de números primos. Dembski no tiene ninguna forma de mostrar que los patrones genéticos fueron “montados a priori” o “dados independientemente.”</p>
<p>Dembski ha sido publicitado como “el Isaac Newton de la teoría de la información,” y en sus escritos, los cuales incluyen los libros que él cita en este ensayo, él insiste que su “ley de la conservación de la información” prueba que los procesos naturales no pueden aumentar la complejidad biológica. Él no explica su caso aquí y refutarlo tomaría demasiado espacio. Sea suficiente decir que existe una conexión entre la noción técnica de la información y la entropía, de tal manera que el argumento de Dembski se destila a una reformulación de la vieja declaración de los creacionistas de que la evolución viola a la segunda ley de la termodinámica. Simplemente, esta ley dice que en el universo existe una tendencia a la disminución de la complejidad. Los creacionistas se preguntan entonces cómo pueden los procesos evolucionarios producir formas de vida más complejas a partir de unas más primitivas. Pero desde hace mucho tiempo sabemos porqué este tipo de argumento falla: la segunda ley de la termodinámica se aplica a sistemas cerrados y los sistemas biológicos no son cerrados.</p>
<p>En el proceso evolucionario, un aumento en la complejidad biológica no representa un “almuerzo gratis”. Este aumento está comprado y pagado, debido a que la variación genética al azar está sujeta a la selección natural por el ambiente, el cual ya está estructurado. De hecho, los investigadores están empezando a usar los procesos Darwinianos, implementados en computadoras o in vitro, para evolucionar sistemas complejos y para proveer soluciones a los problemas de diseño en formas tales que están fuera del poder de meros agentes inteligentes.</p>
<p>Si de verdad pensáramos que la información genética es similar a las señales en la película Contacto, ¿no deberíamos inferir que fueron diseñadas por extraterrestres? Los teóricos del diseño inteligente a veces mencionan a los extraterrestres como posibles sospechosos, pero la mayoría parece tener sus ojos dirigidos a un diseñador colocado un poco más arriba en los cielos. El problema es que la ciencia requiere un modelo específico que pueda ser probado o examinado. ¿Qué fue exactamente lo que hizo el diseñador y cuándo lo hizo? Las hipótesis nebulosas de diseño de Dembski, aún si las restringimos a los procesos naturales, proveen poquísimo material que puede ser examinado, y una vez que los procesos sobrenaturales se acuñan al proceso, éste pierde toda posibilidad de ser examinado o probado.</p>
<p>Newton estuvo perplejo por las órbitas complejas de los planetas. Él no pudo pensar en una forma natural para dar razón a su orden y concluyó que Dios debe estar empujando suavemente a los planetas para que el sistema continuara funcionando. (Quizás es en este sentido que Dembski es el Newton de la teoría de la información.) El origen de las especies pareció ser en un tiempo igualmente misterioso, pero Darwin siguió las pistas encontradas en la naturaleza para resolver el misterio. Uno puede, por supuesto, retener la fe religiosa en un diseñador capaz de transcender los procesos naturales, pero no hay manera de poder recoger sus huellas digitales.</p>
<p><strong>4.1. Los Elusivos Iconos de la Evolución: ¿Qué nos dicen en realidad los pinzones de Darwin y las moscas de la fruta penta-aladas?</strong><br />
<em>Por Jonathan Wells</em></p>
<p>Charles Darwin escribió en 1860 que <em>“parece no haber más diseño en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural, que en el curso que sigue el viento cuando sopla.”</em> A pesar de que muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas, la teoría de Darwin expresó que ellas fueron en realidad el resultado de procesos sin dirección, tales como la selección natural y la variación al azar.</p>
<p>Sin embargo, las teorías científicas deben compaginar con la evidencia. Dos ejemplos de evidencia en favor de la teoría de la evolución de Darwin, utilizadas tan frecuentemente que yo las he llamado “iconos de la evolución,” son los pinzones de Darwin y la mosca de la fruta penta-alada (de cuatro alas), del género Drosophila. Sin embargo, me parece que ambos casos muestran que la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.</p>
<p>Los pinzones de Darwin consisten de varias especies en las Islas Galápagos que difieren principalmente en el tamaño y la forma de sus picos. Las diferencias en los picos están correlacionadas con lo que las aves comen, sugiriendo que varias especies pueden haber descendido de un ancestro común por medio de su adaptación a diferentes comidas a través de la selección natural. En 1970, los biólogos Peter y Rosemary Grant fueron a las Galápagos a observar este proceso en el campo.</p>
<p>En 1977, los Grant observaron como una sequía severa eliminó al 85% de una especie en particular en una de las islas. Los sobrevivientes tenían, como promedio, picos un poco más largos que les permitieron quebrar las semillas más duras que habían sobrevivido a la sequía. Esto era la selección natural en acción. Los Grant estimaron que veinte episodios como éste podrían incrementar el tamaño de los picos lo suficiente como para crear una nueva especie.</p>
<p>Sin embargo, cuando regresaron las lluvias, el tamaño promedio de los picos regresó a lo normal. Desde ese entonces, el tamaño de los picos ha oscilado alrededor de un promedio a medida que el suministro de alimentos ha fluctuado con el clima. No ha habido un cambio neto y no han emergido especies nuevas. De hecho, puede estar ocurriendo lo opuesto, ya que varias especies de pinzones de las Galápagos parecen estar uniéndose por hibridación.</p>
<p>Los pinzones de Darwin y muchos otros organismos, proveen evidencia que la selección natural puede modificar a características existentes, pero solo en especies establecidas. Los criadores de especies domésticas de plantas y animales han estado haciendo la misma cosa por cientos de años con la selección artificial. Pero, ¿dónde está la evidencia de que la selección natural produce nuevas características en nuevas especies?</p>
<p>Las nuevas características requieren nuevas variaciones. En la versión moderna de la teoría de Darwin, esta variación proviene de las mutaciones en el ADN. La mayoría de las mutaciones en el ADN son dañinas y por lo tanto son eliminadas por la selección natural. Sin embargo, unas cuantas tienen ventajas, como por ejemplo, las mutaciones que aumentan la resistencia antibiótica en bacterias y la resistencia a los pesticidas en plantas y animales. La resistencia a los antibióticos y a los pesticidas son a menudo citadas como evidencia de que las mutaciones en el ADN proveen las materias primas para la evolución, pero ellas afectan solo a procesos químicos. Los cambios evolucionarios mayores requerirían mutaciones capaces de producir también cambios anatómicos ventajosos.</p>
<p>Normalmente, las moscas de la fruta tienen dos alas y dos “balancines,” pequeñas estructuras detrás de las alas que les ayudan a estabilizarse cuando vuelan. En los años 70, los geneticistas descubrieron que una combinación de tres mutaciones en un gen individual produce moscas en las cuales los balancines se desarrollan como alas aparentemente normales. La mosca resultante, con sus cuatro alas, a veces es usada para ilustrar como las mutaciones pueden producir los tipos de cambios anatómicos que la teoría de Darwin necesita.</p>
<p>Pero las alas extra no son estructuras nuevas, sino duplicaciones de estructuras ya existentes. Es más, las alas extra no tienen músculos y son, de hecho, peor que inútiles. Las moscas de la fruta con cuatro alas están severamente incapacitadas, como un pequeño aeroplano con sus alas extra colgando de su cola. Tal y como es el caso con otras mutaciones anatómicas que se han estudiado hasta ahora, estas mutaciones en las moscas no pueden proveer la materia prima para la evolución.</p>
<p>En ausencia de evidencia de que la selección natural y las variaciones al azar pueden dar cuenta de las características aparentemente diseñadas que poseen los organismos vivos, el asunto entero del diseño debe ser revisitado. Los estudiantes deben aprender lado a lado con los argumentos de Darwin, que el diseño permanece como una posibilidad.</p>
<p><strong>4.2. La Naturaleza del Cambio: Los mecanismos evolucionarios dan comienzo a diferencias estructurales básicas.</strong><br />
<em>Por Eugenie C. Scott</em></p>
<p>Sin haber definido “diseño,” Wells afirma que <em>“muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas.” </em>De allí él contrasta a la selección natural (no dirigida) con el diseño (dirigido), aparentemente tratando de retornar a la noción pre-Darwiniana de que un Diseñador es directamente responsable por la forma en que los organismos encajan con sus ambientes. Darwin propuso una explicación científica, no religiosa: la forma en que los organismos encajan con sus ambientes es el resultado de la selección natural. Como todas las explicaciones científicas, él se basa en la causalidad natural.</p>
<p>Wells contiende que <em>“la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.”</em> Sin embargo, no tiene por que darla. Hoy en día los científicos explican las características de los seres vivos no solo invocando a la selección natural sino también a una serie de procesos biológicos que Darwin desconocía, incluyendo la transferencia de genes, la simbiosis, el rearreglo cromosómico, y la acción de genes reguladores. Al contrario de lo que Wells mantiene, la teoría evolucionaria no es inadecuada. Ella encaja a la evidencia muy bien.</p>
<p>Leyendo lo que escribe Wells, uno puede no darse cuenta de la importancia de los cuidadosos estudios de los Grant, los cuales demostraron a la selección natural en tiempo real. El hecho de que la sequía terminó antes de que los científicos observaran la emergencia de nuevas especies es particularmente irrelevante; el tamaño de los picos sí oscila a corto plazo, pero dada una tendencia a largo plazo en el cambio climático, un cambio mayor en el tamaño promedio puede esperarse. Wells también sobrestima la importancia de la hibridación en los pinzones; ésta es extremadamente rara y puede aún estar contribuyendo a una nueva especiación. Los pinzones de las Islas Galápagos continúan siendo un ejemplo magnífico del principio de la radiación adaptativa. Las varias especies que difieren morfológicamente ocupan diferentes nichos. Las explicaciones de Darwin fueron que ellas evolucionaron todas de un ancestro común y los análisis genéticos proveen evidencia que lo confirma.</p>
<p>Wells admite que la selección natural puede operar en una población y correctamente apunta hacia la genética para dar cuenta del tipo de variación que puede llevar a <em>“nuevas características en nuevas especies.”</em> Pero él afirma que las mutaciones, tales como aquellas que producen las moscas con cuatro alas, no producen el tipo de cambio anatómico necesario para cambios evolucionarios mayores. ¿No puede él ver más allá del ejemplo y ver el principio? El hecho de que la primera demostración de un mecanismo genético poderoso terminó produciendo una mosca que no puede volar es irrelevante. Edward Lewis compartió un Premio Nobel por el descubrimiento de estos genes, conocidos como el complejo Ubx. Ellos tiene una importancia extraordinaria porque los genes de este tipo ayudan a explicar los diferentes tipos de planes corporales, los cuales representan las diferencias básicas estructurales entre un molusco y un mosquito, entre una esponja y una araña.</p>
<p>Los genes Ubx son parte de los genes HOX, los cuales se encuentran en animales tan diferentes como esponjas, moscas de la fruta y mamíferos. Ellos encienden o apagan a otros genes involucrados en, entre otras cosas, la segmentación y la producción de apéndices tales como antenas, patas y alas. Lo que específicamente es construido depende de otros genes más tarde en el proceso. Los diversos planes corporales de los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos) son variaciones de los temas de la segmentación y de los apéndices, variaciones que parecen ser el resultado de cambios en los genes HOX. Investigaciones recientes muestran que los genes Ubx de las moscas suprimen la formación de patas en los segmentos abdominales, pero que los genes Ubx de los crustáceos no lo hacen. Un pequeño cambio en el Ubx resulta en una gran diferencia en el plan corporal.</p>
<p>Las mutaciones en estos interruptores primarios están involucradas en la pérdida de las patas en las culebras, en el cambio de aletas lobulares a manos, y en el origen de las mandíbulas en los vertebrados. La duplicación de los segmentos iniciada por los genes HOX permite la experimentación anatómica y la selección natural cierne los resultados. “Evo-Devo,” el estudio de la evolución y el desarrollo, en un área muy activa para la investigación científica, pero Wells implica que todo lo que esto produce son moscas de la fruta lisiadas.</p>
<p>Wells argumenta que las explicaciones naturales son inadecuadas y, por ende, que <em>“los estudiantes deben aprender [...] que el diseño permanece como una posibilidad.”</em> Debido a que en su lógica el diseño implica a un Diseñador, él está recomendando de hecho que la ciencia permita la causalidad no natural. En realidad, tenemos explicaciones sólidas con las que trabajar, pero aún en el caso de que no las tuviéramos, la ciencia solo tiene herramientas para explicar las cosas en términos de la causalidad natural. Eso es lo que hizo Darwin y eso es lo que estamos tratando de hacer hoy.</p>
<p><strong>5. La Nueva Evolución del Creacionismo: El diseño inteligente trata sobre política y religión, no sobre ciencia.</strong><br />
<em>Por Barbara Forrest</em></p>
<p>La infame decisión de Agosto de 1999 por la Junta de Educación del Estado de Kansas de eliminar las referencias a la evolución de los estándares de ciencia fue fuertemente influenciada por proponentes de la teoría del diseño inteligente. A pesar de que William A. Dembski, una de las figuras más prominentes del movimiento, afirma que la <em>“detectabilidad empírica de causas inteligentes le provee al diseño inteligente el puesto de teoría científica completa,”</em> sus proponentes invierten la mayor parte de sus esfuerzos en convencer a los políticos y al público, no a la comunidad científica.</p>
<p>El movimiento del diseño inteligente, arrancado por el libro Darwin on Trial (1991) de Phillip E. Johnson, tomó cuerpo en 1996 en el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (CRSC en sus siglas en inglés), auspiciado por el Instituto del Descubrimiento (Discovery Institute), un grupo de investigación teórica de Seattle. Johnson, un profesor de leyes cuya conversión religiosa catalizó sus esfuerzos antievolucionarios, ensambló a un grupo de apoyo el cual promueve la teoría del diseño con sus escritos, financiados por becas del SRSC. De acuerdo con una de sus declaraciones de misión anteriores, el SRSC busca “nada menos que derrocar al materialismo y a sus condenatorios legados culturales.”</p>
<p>Johnson se refiere a los miembros del CRSC y a su estrategia como la Cuña, análogo a la cuña que parte al tronco de leña. Ellos quieren decir que el diseño inteligente liberará a la ciencia de las garras del “naturalismo ateístico.” Los diez años de historia de la Cuña revelan sus características más sobresalientes: los científicos de la Cuña no poseen un programa de investigación empírica y, consecuentemente, no han publicado ningún dato en revistas científicas arbitradas (o en ninguna otra parte) en apoyo a sus afirmaciones sobre el diseño inteligente. Lo que sí tienen es un programa agresivo de relaciones públicas, el cual incluye conferencias que ellos o sus seguidores organizan, libros o artículos a nivel popular, reclutamiento de estudiantes universitarios a través de charlas auspiciadas por los grupos religiosos de las universidades, y el cultivo de alianzas con cristianos conservadores y con figuras políticas de influencia.</p>
<p>La Cuña busca “renovar” a la cultura americana por medio del enraizamiento de las instituciones sociales más importantes en la religión evangélica, especialmente la educación. En 1996 Johnson declaró: <em>“Esto en realidad no es, ni nunca ha sido, un debate sobre ciencia. Esto se trata de religión y de filosofía.” </em>De acuerdo a Dembski, el diseño inteligente <em>“es simplemente los Logos de Evangelio de Lucas traducidos al lenguaje de la teoría de la información.”</em> Los estrategas de la Cuña buscan unificar a los cristianos a través de la creencia compartida en la “simple” creación, buscando así, en las palabras mismas de Dembski, <em>“triunfar sobre el naturalismo y sus consecuencias.”</em> Esto les permite a los proponentes del diseño inteligente coexistir bajo una carpa grande con otros creacionistas quienes explícitamente basan sus creencias en una interpretación literal del Génesis.</p>
<p><em>“Como cristianos,”</em> escribe Dembski, <em>“sabemos que el naturalismo es falso. La naturaleza no es autosuficiente. [...] Sin embargo, ni la teología ni la filosofía pueden responder a la pregunta evidencial de si la interacción de Dios con el mundo es empíricamente detectable. Para responder a esta pregunta debemos buscar en la ciencia.”</em> Jonathan Wells, un biólogo, y Michael J. Behe, un bioquímico, parecen ser precisamente el tipo de individuos del CRSC que le pueden dar al diseño inteligente su pasaje a la credibilidad. Sin embargo, ninguno de los dos ha llevado a cabo investigaciones para analizar la teoría y mucho menos producido datos que den reto a las masas de evidencia acumulada por biólogos, geólogos y otros científicos evolucionistas. Wells, parcialmente influenciado por Sun Myung Moon, el líder de la Iglesia de la Unificación, ganó su Ph.D. en estudios de religión y en biología específicamente <em>“para dedicar mi vida a destruir el Darwinismo.”</em> Behe ve como la pregunta relevante si <em>“la ciencia puede proveer espacio para la religión.”</em> En el fondo, los proponentes del diseño inteligente no están motivados en mejorar la ciencia sino en transformarla en una actividad teística que apoye a la fe religiosa.</p>
<p>Los seguidores de la Cuña están actualmente tratando de insertar al diseño inteligente en los estándares de ciencia en las escuelas del Estado de Ohio a través de la legislación estatal. Anteriormente, el CRSC dio publicidad a su sitio web de ciencias asegurándole a los educadores que su <em>“curriculum Web puede ser apropiado sin tener que meterse en guerras de adopción de libros de texto,”</em> en efecto promoviendo a los educadores a saltarse los procedimientos normales. Anticipando un caso prueba, la Cuña publicó en la revista legal Utah Law Review, una estrategia legal para ganar sanción judicial. Recientemente, el grupo casi tuvo éxito en insertar a nivel federal en el Acta <em>“Ningún Niño Dejado Atrás”</em> del año 2001 un <em>“sentido del Senado”</em> que apoyaba la enseñanza del diseño inteligente. Entonces, el movimiento sigue avanzando, pero sus tácticas no son un substituto para la ciencia verdadera.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/04/17/%c2%bfdiseno-inteligente' addthis:title='¿Diseño Inteligente? '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>iDeology</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Apr 2010 20:28:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El problema con las ideologías es uno por partida doble: por un lado, la estructura de las ideologías no permite ver sus falencias; es decir, existe un &#8220;punto ciego&#8221; que el idealista es incapaz de percibir; y por el otro, la estructura del pensamiento humano tiende a la cristalización de ideologías a medida que un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2010/04/02/ideology' addthis:title='iDeology ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>El problema con las ideologías es uno por partida doble: por un lado, la estructura de las ideologías no permite ver sus falencias; es decir, existe un &#8220;punto ciego&#8221; que el idealista es incapaz de percibir; y por el otro, la estructura del pensamiento humano tiende a la cristalización de ideologías a medida que un sistema determinado de pensamiento se va consolidando en cada uno de nosotros. Por eso debemos ser sumamente cautelosos a la hora de afirmar cualquier cosa y siempre debemos autocuestionar nuestras propias convicciones bajo la siguiente consigna fundamental: ¿cuánto de lo afirmado es parte de una realidad observada, y cuanto es una construcción que reafirma la propia cosmovisión? Si la balanza se inclina más hacia el segundo punto, más vale siempre la duda a la afirmación taxativa.<span id="more-753"></span></p>
<p>Bajo una mirada crítica, nada de lo hecho por Apple fué <em>realmente </em>inovador, por lo menos nada de lo que hizo en los últimos treinta años. El éxito descomunal de Apple y su línea de<em> objetos-hardware </em>(el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/IPod" target="_blank">iPod</a>, el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iphone" target="_blank">iPhone</a> y ahora el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ipad" target="_blank">iPad</a>) no fueron el reflejo de inovación tecnológica sino más bien el de la<em> alimentación de una ideología</em>. Con esto no quiero decir que sean productos <em>malos</em>, pero analizados fríamente, los productos de Apple son &#8220;<strong>Re-empaquetados Restrictivos</strong>&#8220;. <strong>Re-empaquetados</strong>, porque <em>persiguen un concepto estético del objeto por el objeto en sí</em>, algo absolútamente inusual en el mundo del hardware, en donde las cosas tienen que ser más funcionales que visuales, pero no pasa así con el hardware de Apple, cuyos productos siempre fueron <em>objetos-hardware</em>. Además, <em>ninguno de ellos representó una verdadera inovación</em>: cualdo salió el iPod ya existían reproductores de mp3 más potentes, cuando salió el iPhone ya existían celulares multifunción más potentes, y hoy ya existen Tablett-PCs más potentes y de menor costo que los futuros iPads. Son también <strong>restrictivos</strong>, porque en pos de una supuesta &#8220;seguridad&#8221;, <em>están cerrados al mundo exterior</em>: solo aquellos programas aceptados por Apple pueden ser ejecutados en este tipo de plataformas.</p>
<p>El último éxito de Apple todavía no salió a la venta, pero ya esta agotado: el iPad, promocionado como la primera &#8220;<em>Tablett-PC</em>&#8220;, que viene a reemplazar el clásico Notebook y que es tan facil de usar que será la computadora &#8220;<em>para los abuelos</em>&#8220;: pura pantalla táctil enmarcada en aluminio de nimias dimensiones, que sigue el concepto con el que la compañía de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Steve_Jobs" target="_blank">Steve Jobs</a> ha tenido un enmorme e indiscutido éxito: tanto el iPod, el iPhone y ahora el iPad son aparatos &#8220;fáciles de usar&#8221;, con cajas de aluminio cepillado, cantos redondeados, acrilico gris antracita espejado, pantallas brillantes, espesor milimétrico y un logo en forma de manzanita a medio comer que, pese a estar en el primerísimo plano del objeto-hardware, al mismo tiempo da la impresión de estar escondido, o mejor aún: de no existir.</p>
<p><strong>La marca</strong> es <em>lo más importante</em> pero a la vez <em>lo último</em> que el consumidor de <em>objetos-hardware</em> esgrime como argumento a la hora de explicar y explicarse su forma de consumir, en una especie de hipocresía circular dogmática: es bueno porque es apple porque es bueno, y así ad infinitum. Los aparatos de Apple son objetos de culto, dignos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Patrick_Bateman" target="_blank">Patrick Bateman</a> y de personas que compran <a href="http://technologizer.com/2008/08/05/the-first-1000-iphone-application/" target="_blank">aplicaciones cuya única función es el precio que pagaron por ellas</a>, y hacen una figura impecable sobre el escritorio de cualquiera; pero de ningún modo son heramientas de trabajo.</p>
<p>Bajo el tambaleante argumento de la seguridad, Apple no se ha cansado de pretender explicar por qué su línea de objetos-hardware estuvieron siempre cerrados al mundo exterior. Desde el iPod con su cuestionado <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Digital_Rights_Management" target="_blank">DRM</a> y la obligatoriedad compulsiva del uso del iTunes para la sincronización de los archivos, hasta el todavía no disponible iPad y su falta de cualquier tipo de puerto (usb, ssd, firewire o el que sea), la única forma de intercambiar información de estos objetos-hardware es por medio del modernisimo sitio de culto <a href="http://www.appstore.com/" target="_blank">AppStore</a>. La paranoia y el afán de control son tales, que el iPad no podrá reproducir archivos Flash, únicamente para que no pueda ejecutarse por ese medio ningún tipo de Script.</p>
<p>Así las cosas, <strong>el iPad no es una computdora</strong> es el sentido clásico del término, un<em> &#8220;aparato programable&#8221;</em>; el iPad es, como dijo Jörg Kantel en un <a href="http://www.faz.net/s/RubCEB3712D41B64C3094E31BDC1446D18E/Doc~EE59A1D3A35D848BC99794C961B9F5D73~ATpl~Ecommon~Scontent.html" target="_blank">artículo recientemente publicado</a> en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, un<em> &#8220;Control Remoto&#8221;</em>, porque solo permitirá la reproducción de los contenidos que la empresa Apple quiera alojar en su AppStore (y que yo esté dispuesto a pagar, claro está).</p>
<p>En principio esto podría tenernos muy sin cuidado, a no ser porque atenta gravemente contra el principio de autoregulación y autoreproducción imperante en internet, que fué y es el motor de toda inovación tecnológica de los últimos veite años. Es impensable el desarrollo que hubiera sufrido la Red si en los &#8217;90 ya hubiera existido algo como el App-Store: Para poner solo un ejemplo, el problema que hoy tienen los grandes imperios mediáticos no existiría, pero su problema es una bendición para todos los demás. Si en 1995 hubiera existido el AppStore, la morfología del internet sería hoy muy diferente. No existirían ni Google, ni YouTube, ni Facebook, ni Twitter, ni las noticias gratis de todo el mundo, ni los inumerables Blogs de gente apasionada, estúpida, inteligente, aburrida, desconsolada, divertida, feliz, desesperada y una interminable lista de etcéteras que hacen de la red lo que hoy es: un lugar de intercambio, aprendizaje, pérdida de tiempo, esparcimiento y comunicación global.</p>
<p>Por mi parte, estoy muy conforme de que sea así, y espero de todo corazón que el iPad sea un éxito, pues entonces dentro de un año, más o menos, tendremos la versión de Google de la Tablet-PC, cuyo sistema operativo (en desarrollo por google desde hace varios años y que ya funciona en netbooks, notebooks y celulares: &#8220;Android&#8221;), si permitirá su deconstrucción y mejora por parte de la comunidad, ese grupo de gente insana, que invierte tiempo, esfuerzo y dinero en el desarrollo de un software que nunca será vendido y que tiene la espartana apariencia de una hoja en blanco.</p>
<p>Algo que Patrick Bateman no hubiera usado nunca.</p>
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		<title>Un google es un número muy grande</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Sep 2007 00:38:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un Googol (leáse "Gúgol") es 10^100, lo que lo convierte en un número prácticamente inconmensurable. Es habitual encontrar comparaciones que ayuden a dimensionar su magnitud: por ejemplo, que un gúgol es mayor que el número de átomos del universo. Por lo tanto, el gúgol es un número bastante inútil, que no sirve para describir nada, excepto un conjunto muy grande pero imaginario de cuaquier cosa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2007/09/07/un-google-es-un-numero-muy-grande' addthis:title='Un google es un número muy grande ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Un Googol (leáse &#8220;Gúgol&#8221;) es 10^100, lo que lo convierte en un número prácticamente inconmensurable. Es habitual encontrar comparaciones que ayuden a dimensionar su magnitud: por ejemplo, que un gúgol es mayor que el número de átomos del universo. Por lo tanto, el gúgol es un número bastante inútil, que no sirve para describir nada, excepto un conjunto muy grande pero imaginario de cuaquier cosa.<br />
<span id="more-80"></span><br />
Googol, en inglés, se pronuncia <strong>[ˈguːgɔl]</strong> y mal escrito es <strong>Google</strong>, la segunda maravilla de la red luego de la invención del protocolo de hipertexto. Google, un proyecto surgido casi de casualidad, que de la nada dejó a altavista, a yahoo y a microsoft a un costado de la ruta mirándose el ombligo y pidiendo por favor que los dejen jugar al juego de internet. En diez años, google pasó de ser una idea mal escrita , un algorítmo de búsqueda secreto y un novedoso sistema de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/PageRank" target="_blank">Page-Rank</a>, a convertirse en una de las empresas más poderosas del mundo, un <em>monopolio de facto</em> de la información, en un siglo en donde la información es casi más valiosa que el petroleo.</p>
<p>Google es fantástico. Todo lo que hace lo hace mejor que los demás. Esa es la clave de su éxito&#8230; y tener enormes cantidades de dinero, es cierto: ninguna empresa puede pagar más de 1600 millones de u$s por una compañía que en sus dos años de existencia dió pérdidas (pero era dueña de una gran porción del mercado: youtube.com), así como ningún empleador puede darse el lujo de pagar los mejores sueldos del mercado, regalarle a sus empleados 20% de su tiempo de trabajo para el desarrollo de proyectos propios, mantener centros de recreación, guarderías infantiles, piletas de natación y un gigantesco número de etcéteras (todo para el uso gratuito de los empleados) sin estar sepultada bajo toneladas de efectivo. Pero la realidad es así, al lo menos por ahora. Por Google pasan el 80% de todas las búsquedas en internet que se realizan en todo el mundo, Google maneja el 65% de los contenidos de video, el 60% de los Blogs, el 70% de la publicidad web, gran parte de la comunicación por mail y por VoIP. Ni hablar de GoogleEarth, GoogleDesktop, etc. etc</p>
<p>El capital de Google es la información; para poder seguir vendiendo publicidad necesita conocer al consumidor, saber cuales son sus intereses y su poder de consumo, saber dónde está, de donde viene y a donde va. Es lógico que acapare esta información y se convierta en el único topógrafo de la red que cuente con datos estadísticamente confiables. Si uno analiza las actividades de Google, rápidamente se da cuenta de que está creando la base de datos más importante del siglo XXI. No nos engañemos: Si en el siglo XX, el poder del los estados-nación se medía en ejércitos, en el el siglo XXI es la información el único índice de poder, no ya de los estados, sino de los <em>Global-Players</em>. Entonces, sin sucumbir al pánico ni sospechar confabulaciones de expedientes secretos, me pregunto: ¿Por qué le estamos dando semejante poder a un solo actor? Porque funciona, es fácil, es versátil, es gratis. Porque hoy por hoy, es la mejor alternativa.</p>
<p>Pero así planteada, es una alternativa peligrosa: hace años que Google ha dejado de ser una máquina de búsqueda; Google es internet. Todo lo que no está en Google, simplemente no existe. Voy a repetirlo: <strong>Google es el intenet</strong>. El indicador más fuerte de este cambio estructural de la red es el hecho de que los gobiernos de todo el mundo han encontrado en google la herramienta de control que no tuvieron en la primera década de la existencia de la World Wide Web: desde China hasta Norteamérica, los países ya no tratan infructuosamente de cerrar tal o cual sitio, simplemente le piden a google que quite tal o cual sitio de su index; el sitio no aparece en google y desaparece así del plano de lo existente.</p>
<p>Google despierta en mí sentimientos encontrados, por un lado me ayuda a trabajar, a comunicarme y a entretenerme; por el otro está empujando al internet, que alguna vez fué de todos nosotros, hacia un lugar que en mis más oscuras pesadillas se parece demasiado al 1984 de Orwell.</p>
<p>Y en esta época de renacimiento faccista, que todos padecemos, no deberíamos jugar con el fuego.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2007/09/07/un-google-es-un-numero-muy-grande' addthis:title='Un google es un número muy grande '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La dimensión de la realidad</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jul 2007 20:53:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Qué es Second Life? ¿Es un videojuego? ¿Un juego de rol? ¿Un chat en 3D? ¿Un sistema para presentar contendios multimedia? ¿Un lugar de encuentro para discapacitados sociales, incapaces de llevar adelante su biológica, difícil y frustrada "FirstLife"? ¿Un medio de distribución de pornografía? ¿Un espacio para la comunicación política? ¿Un mercado económico? ¿Es una realidad virtual?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2007/07/28/la-dimension-de-la-realidad' addthis:title='La dimensión de la realidad ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p><a rel="attachment wp-att-43" href="http://www.jupixweb.de/2007/07/28/la-dimension-de-la-realidad/sl-avatar"><img class="alignleft size-full wp-image-43" title="SL Avatar" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/avatar_grin-e1276893619511.jpg" alt="" width="282" height="171" /></a>Hace poco más de seis meses (¡una eternidad!) me enteré de la existencia de un juego online, cuya comunidad estaba creciendo a pasos agigantados, una mezcla de juego de rol, chat en 3d y relidad virtual. Como siempre, el interés tecnológico, la curiosidad y el hecho de pertenecer a una generación para la cual los video-&#8221;juegos&#8221;<span id="more-42"></span> son algo más que una mera y estúpida pérdida del tiempo me motivaron a visitar la página de Lindenlab, esforzar mi pésimo inglés, abrir una cuenta de usuario y en unas horas había nacido &#8220;Aeur Auer&#8221;, mi alter ego, un &#8220;avatar&#8221; más en el primer metaverso de dimensiones considerables y por eso digno de ser tomado en cuenta: <a href="http://www.secondlife.com">Second Life</a>.</p>
<p>¿Qué es <em>Second Life</em>? ¿Es un videojuego? ¿Un juego de rol? ¿Un chat en 3D? ¿Un sistema para presentar contendios multimedia? ¿Un lugar de encuentro para discapacitados sociales, incapaces de llevar adelante su biológica, difícil y frustrada &#8220;FirstLife&#8221;? ¿Un medio de distribución de pornografía? ¿Un espacio para la comunicación política? ¿Un mercado económico? ¿Es una <em>realidad virtual</em>?</p>
<p>SL es, en principio, una <em>plataforma</em>. <a href="http://lindenlab.com/about">LindenLab</a>, la compañía responsable de su desarrollo, creó una matriz vacía de contenido, la representación informática de un mundo desértico. El usuario nuevo &#8220;nace&#8221; con un cuerpo standard, la habilidad de comunicarse con los demás usuarios por voz o texto, y la posibilidad de crear objetos y compartirlos (o no) con el resto de los usuarios. Todos los contenidos que existen dentro de éste mundo &#8220;virtual&#8221;, desde las ciudades hasta los tornillos, pasando por los aviones, los inmuebles y hasta los peinados y los gestos de avatares, son creaciones de los participantes.</p>
<p style="text-align: center;"><a class="highslide" onclick="return hs.expand(this)" href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/builds_amsterdam.jpg"><img title="Click to enlarge" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/builds_amsterdam_th.jpg" alt="Highslide JS" /></a> <a class="highslide" onclick="return hs.expand(this)" href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/builds_kyung.jpg"><img title="Click to enlarge" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/builds_kyung_th.jpg" alt="Highslide JS" /></a> <a class="highslide" onclick="return hs.expand(this)" href="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/builds_businesses.jpg"><img title="Click to enlarge" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/builds_businesses_th.jpg" alt="Highslide JS" /></a></p>
<p>Paralelamente a las características de las figuras, existe una moneda, propia del juego, el &#8220;Linden Dollar&#8221; (L$) con la que cada avatar puede establecer relaciones comerciales con LindenLab y (lo que es más interesante), con cualquier otro &#8220;residente&#8221; de SecondLife y cuyo curso está regulado por las leyes del mercado. Dentro del sistema, los L$ sirven para comprar &#8220;tierra&#8221; (100% en manos de LindenLab, aunque todo aquel que ya  posea &#8220;terrenos&#8221; sea libre, a su vez, de subalquilarlos) o bien cualquier objeto de los enumerados más arriba (100% en manos de los usuarios). Esto hizo florecer una economía exclusiva del sistema pero no por eso menos real: Secondlife tiene un producto bruto interno de alrededor de 250 millones de dólares estadounidenses anuales Entonces, SecondLife es una simulación de una realidad que permite un tipo de interacción interna, social, cultural y económica.</p>
<p>¿Para qué sirve una simulación de la realidad? Uno siente la tentación de apurarse: &#8220;para nada&#8221;. La primera reacción, casi un reflejo, al escuchar la palabra <em>virtual</em>, impulsa a caer en un lugar demasiado común y pensar que ese tipo de cosas &#8220;raras&#8221;, no solo <em>están hechas</em> para un hombre moderno, tecnócrata, completamente aisaldo del mundo, muy solo y muy infeliz, sino que también <em>producen</em> este tipo carácter neurótico, autista y esquizofrénico. La demonización de la tecnología, aludiendo al aumento de la &#8220;soledad del hombre&#8221;, es algo a lo que deberíamos estar acostumbrados: ya pasó, en todas las épocas, con todas las tecnologías emergentes: con el libro, con el automóvil, con la televisión, con el internet.</p>
<p>Secondlife no es ni va a convertirse en una realidad virtual: secondlife es parte de una realidad única.</p>
<p>Alguien me comentó hace unos días que todas nuestras interacciones son virtuales; todo lo que pensamos, decimos y hacemos; la manera que elejimos para interrelacionarnos con las demás personas son el producto de decisiones pasadas y una reflexión sobre algo que leímos, vimos u oímos en algún momento. Yo iría más allá al afirmar que no existe tal cosa como la virtualidad; lo que pensamos, decimos y hacemos es siempre parte de la misma dimensión de lo real, cuya construcción tiene lugar dentro de la prisión de nuestro espíritu. Para la comunicación entre dos conciencias es absolutamente intrascendente si la distancia física entre una conciencia y otra es de dos centímetros o docemil kilómetros; si existe un canal de percepción entre ámbas, entonces existe comunicación e interacción.</p>
<p>Cuando exista un metaverso de tercera o cuarta generación, cuando hayamos mejorado ese canal de percepción &#8220;virtual&#8221; que hoy es tan pobre, cuando podamos percibir olores, sabores y percepciones táctiles, cuando sea tecnológicamente posible la comunicación no verbal y los límites de la realidad se diluyan, el adjetivo &#8220;virtual&#8221; habrá perdido todo su significado.</p>
<p>Que en esta etapa de evolución social y tecnológica, la palabra <em>virtual</em> nos sirva para marcar una diferencia entre un tipo de interacción incipiente y uno tradicional, no significa que sea semánticamente correcta: si la realidad es una construcción, en la dimensión de la realidad entra todo aquello que definimos como tal: desde las heces de tu perro hasta el pelo de un avatar.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2007/07/28/la-dimension-de-la-realidad' addthis:title='La dimensión de la realidad '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Las Supercuerdas y el encanto de lo incomprensible</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jul 2007 18:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
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		<description><![CDATA[A grandes rasgos, el problema fundamental de la física moderna es que no ha logrado presentar un modelo teórico que explique satisfactoriamente el comportamiento de la materia...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='http://www.jupixweb.de/2007/07/16/las-supercuerdas-y-el-encanto-de-lo-incomprensible' addthis:title='Las Supercuerdas y el encanto de lo incomprensible ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><p>Sin duda alguna, una de las formas más interesantes y productivas de usar internet, (a pesar de los blogs, a pesar de youtube, a pesar de myspace y de la wikipedia; o sea: a pesar de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Web_2.0" target="_blank">Web 2.0</a>) sigue siendo &#8220;navegar&#8221; en el sentido clásico del término: poner el piloto automático de lectura, saltar de un Link a otro, ser ágiles, no perder el tiempo<span id="more-38"></span> con estupideces y detenerse sólo en aquello que realmente nos interesa. Este es un muy buen sistema para separar el trigo de la paja, lo que se ha tornado absolutamente necesario debido al volumen inconmensurable de información, por suerte descontrolada, que escupe la Red minuto a minuto.</p>
<p>Hace unos días, en uno de mis tantos momentos de navegación, hubo algo que llamó la atención a alguna parte de mi cerebro, que desconectó el piloto automático que traía puesto y me obligó a prestarle atención a un <a href="http://yosoyubik.wordpress.com/2007/05/11/la-teoria-de-cuerdas-el-universo-elegante-y-los-viajes-en-el-tiempo-parte-2/" target="_blank">texto</a>, en donde el autor especula sobre los viajes en el tiempo y la serie <em><a href="http://www.nbc.com/Heroes/" target="_blank">Heroes</a></em>, y en donde pueden encontrarse tres capítulos de una serie de divulgación científica que presenta la <em>Teoría de Supercuerdas</em>, una teoría fisico-matemática, todavía de carácter experimental (ya que no ha podido ser comprobada empíricamente), pero profundamente compleja e interesantísima.</p>
<p>A grandes rasgos, el problema fundamental de la física moderna es que no ha logrado presentar un modelo teórico que explique satisfactoriamente el comportamiento de la materia y de las cuatro fuerzas fundamentales que rigen nuestro universo: la gravedad, el electromagnetísmo, la fuerza nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte. Las últimas tres están descriptas por la mecánica cuántica, mientras que la gravedad es explicada por la relatividad; si bien ámbas teorías funcionan perfectamente cuando se aplican por sí solas, fallan los intentos de hacer una descripción general y simultánea de todas las fuerzas fundamentales. En otras palabras: la ciencia necesita de una explicación cuántica de la gravedad para poder describir cabalmente al universo. A la búsqueda de esta &#8220;Teoría del Todo&#8221; está abocada desde hace casi cien años, desde los infructuosos intentos de Einstein por encontrar la &#8220;Ecuación Maestra&#8221; hasta la &#8220;Teoría M&#8221;, desarrollada a mediados de los años &#8217;90.</p>
<p>Aquí es donde entra la Teoría de Supercuerdas, según la cual, la materia y la energía estarían formadas, no ya por partículas subatómicas, quarks, elctrones, fotones o gravitones, sino por partículas aún más pequeñas, delicadas cuerdas vibrantes, que serían los componentes primarios del universo. Estas cuerdas vibrarían a diferentes frecuencias, y el tipo de vibración de las cuerdas definiría el tipo de partícula que compongan. Para existir, las cuerdas requerirían al menos de once dimensiones: las cuatro conocidas por nosotros y como mínimo siete dimensiones más, que somos incapaces de percibir. Así, nuestro universo estaría dentro de una gran &#8220;membrana&#8221;, que sería parte de un espacio multidimensional aún mayor. Dentro de este marco, los gravitones estarían formados por cuerdas &#8220;circulares&#8221; (a diferencia de las demás partículas, cuyos extremos estarían &#8220;pegados&#8221; a nuestra membrana y, por lo tanto, prisioneros de ella), y así, serían las únicas partículas capaces de &#8220;saltar&#8221; entre una membrana y otra. Esto explicaría la diferencia entre la gravedad y las demás fuerzas y sería la tan buscada <em>teoría del todo</em>, capaz de explicar desde el Big-Bang hasta los agujeros negros, desde el comportamiento cuántico de la materia hasta el movimiento de las galaxias.</p>
<p>Es un tema apasionante, complejo y nada fácil, y que no tiene que ser empíricamente cierto para poseer ese encanto tan especial que produce la comprensión de lo (a primeras luces) incomprensible. Si quieren empezar, no se dejen amedrentar por el aura metafísica de lo que expuse hasta ahora, mantengan la mente abierta y comiencen con la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_cuerdas" target="_blank">Wikipedia </a> o, viendo la serie a la que me referí más arriba&#8230; que si bien no es gran cosa, ni un ejemplo de divulgación científica ni mucho menos, el tema es tan interesante que como introducción está muy bien. Aquí la dejo, doblada al español (peninsular).</p>
<p>Para profundizar, pongan Google, prepárense un termo de café y activen el pilóto automático de lectura.</p>
<p>Parte 1, <a href="http://video.google.es/videoplay?docid=3113955007682629776&amp;hl=es%3Cbr%20/%3E">El sueño de Einstein</a></p>
<p><span style="text-align: center; display: block;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="326" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowScriptAccess" value="never" /><param name="quality" value="best" /><param name="bgcolor" value="#ffffff" /><param name="scale" value="noScale" /><param name="wmode" value="window" /><param name="src" value="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=3113955007682629776" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="326" src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=3113955007682629776" wmode="window" scale="noScale" bgcolor="#ffffff" quality="best" allowscriptaccess="never"></embed></object></span></p>
<p>Parte 2, <a rel="nofollow" href="http://video.google.es/videoplay?docid=-3153973319269501015&amp;hl=es">La clave está en la cuerda</a></p>
<p><span style="text-align: center; display: block;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="326" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowScriptAccess" value="never" /><param name="quality" value="best" /><param name="bgcolor" value="#ffffff" /><param name="scale" value="noScale" /><param name="wmode" value="window" /><param name="src" value="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-3153973319269501015" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="326" src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-3153973319269501015" wmode="window" scale="noScale" bgcolor="#ffffff" quality="best" allowscriptaccess="never"></embed></object></span></p>
<p>Parte 3, <a rel="nofollow" href="http://video.google.es/videoplay?docid=-8972739221550343806&amp;hl=es">Bienvenido a la 11ª dimensión</a></p>
<p><span style="text-align: center; display: block;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="326" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowScriptAccess" value="never" /><param name="quality" value="best" /><param name="bgcolor" value="#ffffff" /><param name="scale" value="noScale" /><param name="wmode" value="window" /><param name="src" value="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-8972739221550343806" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="326" src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-8972739221550343806" wmode="window" scale="noScale" bgcolor="#ffffff" quality="best" allowscriptaccess="never"></embed></object></span></p>
<p>Parte 4, <a rel="nofollow" href="http://video.google.es/videoplay?docid=-34707746337940560&amp;hl=es">Los agujeros gusano</a></p>
<p><span style="text-align: center; display: block;"><br />
<object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="326" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowScriptAccess" value="never" /><param name="quality" value="best" /><param name="bgcolor" value="#ffffff" /><param name="scale" value="noScale" /><param name="wmode" value="window" /><param name="src" value="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-34707746337940560" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="326" src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-34707746337940560" wmode="window" scale="noScale" bgcolor="#ffffff" quality="best" allowscriptaccess="never"></embed></object><br />
</span></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.jupixweb.de/2007/07/16/las-supercuerdas-y-el-encanto-de-lo-incomprensible' addthis:title='Las Supercuerdas y el encanto de lo incomprensible '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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