Con casi 35 años en este planeta cabría decir que estoy bastante grandecito para desilusionarme con cualquier cosa. Hace mucho tiempo que leí y entendí la famosa frase de Jean-Paul Sartre cuando dijo que “como todos los soñadores”, había confundido “el desencanto con la verdad”. Ya sé que la tristeza es una cosa y la verdad otra, que a veces la abarca… y a veces no. Y también entendí su significado real, que está apenas un poco más escondido: nada es absolutamente bueno o absolutamente malo y por lo tanto, cuando algo nos decepciona no es a causa de ninguna traición, engaño o mala leche del objeto de adoración: la construcción de ídolos en sí misma es la que siempre estuvo equivocada. [...]