Siete de los discos, películas y libros que descubrí y me acompañaron durante este año que termina, y seguramente seguirán conmigo muchos años más: mi “Top Twenty” (más uno) del 2011, si se quiere. (Tampoco es que mis recomendaciones sean un gran obsequio, pero es lo que hay, como decimos por el sur). Tres por siete, veintiuno.
Con el último disco de e.s.t., Leucocyte, los escandinavos lograron muchas cosas. En primer lugar, tristemente y sin buscarlo, para la fecha de su publicación ésta ya era su obra póstuma, ya que Esbjörn Svensson (quién le había dado el nombre a la formación) había fallecido en un accidente de buceo algunos meses antes. Pero sobre todo, lograron moverse musicalmente a un lugar todavía sin nombre, en donde se conjugan el Jazz, la musica ambiental, el rock, la experimentación emocional y el armado intelectual de una obra altamente conceptual.
Para ser completamente sincero, no tengo idea de cómo llegó este disco a mi colección. Aunque reconozco mi predilección por el mar, la melancolía de los días grises y el vodka…
Hoy descubrí este increíble proyecto: ya no recuerdo que feliz vuelta del azar cibernético me llevó a la página de MySpace de la banda y me hechizó con el título que le da nombre al disco.
Con casi 35 años en este planeta cabría decir que estoy bastante grandecito para desilusionarme con cualquier cosa. Hace mucho tiempo que leí y entendí la famosa frase de Jean-Paul Sartre cuando dijo que “como todos los soñadores”, había confundido “el desencanto con la verdad”. Ya sé que la tristeza es una cosa y la [...]
aunque la estética visual y lírica del Teatro de los Sueños recuerde fuertemente al metal, yo creo que una descripción más justa sería decir que Dream Theater hace música progresiva con influencias heavymetálicas, o sea: “Metal Progresivo”
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