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	<title>JuPixWeb &#187; Libros</title>
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<br />
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		<title>Consideraciones sistémicas y epistemológicas</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 22:58:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El siguiente es un paper de Elena Esposito, una socióloga de Milán que se doctoró en Bielefeld con Niklas Luhmann a fines de los años ochenta y quien es &#8211; como estoy insinuando &#8211; una de las mayores exponentes de la teoría de sistemas del ámbito académico-europeo actual. Fué publicado en el Glosario sobre la teoría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El siguiente es un <em>paper </em>de Elena Esposito, una socióloga de Milán que se doctoró en Bielefeld con Niklas Luhmann a fines de los años ochenta y quien es &#8211; como estoy insinuando &#8211; una de las mayores exponentes de la teoría de sistemas del ámbito académico-europeo actual. Fué publicado en el <a href="http://books.google.com/books?id=qIO7X1YB5YoC&amp;hl=es" target="_blank">Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann</a>, aparecido originalmente en italiano y casi simultáneamente en alemán bajo el nombre de <a href="http://books.google.com/books?id=MAi3AAAAIAAJ&amp;hl=es" target="_blank">GLU &#8211; Glosar zu Niklas Luhmanns Theorie sozialer Systeme</a>, una excelente recopilación de artículos que desarman el aparato terminológico de la Teoría de la sociedad luhmanniana y que curiosamente sirve tanto de introducción como de obra de consulta.<span id="more-457"></span></p>
<hr size="1" />
<p><span style="color: #cc6600;"><strong>UNA BREVE APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTIVISMO</strong></span><br /> Ìndice</p>
<p> </p>
<p><strong>PARTE I: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/09/una-breve-aproximacion-al-constructivismo-i">Introducción y Puntos de Partida</a></strong><br /> <strong>PARTE II: <a href="http://www.jupixweb.de/2009/11/15/la-realidad-de-los-medios">La realidad de los medios</a></strong><br /> <strong>PARTE III: Consideraciones sistémicas y epistemológicas</strong><br /> <strong>PARTE IV: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/03/09/la-clausura-operacional-de-los-sistemas">La clausura operacional de los sistemas</a></strong><br /> <strong>PARTE V: <a href="http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad">La concordancia ideológica o la negación de la realidad</a></strong></p>
<hr size="1" />
<p>La traducción al español del <em>Glosario</em> de la editorial Anthropos es tan pobre como incompleta, por lo que en ésta, la tercera entrega de la serie sobre constructivismo que comencé con el post <em>&#8220;Una Breve aproximación&#8230;&#8221;</em>, les ofrezco una versión revisada y corregida del mencionado artículo, cuyo escueto y apropiado título reza:</p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Constructivismo</strong></em></p>
<p><em><strong>&#8220;</strong>Con constructivismo se indica un conjunto más bien heterogéneo de planteamientos teóricos provenientes de diversas disciplinas (biología, neurofisiología, cibernética, psicología, etc.) que comparten la idea según la cual el conocimiento no se basa en una correspondencia con la realidad externa, sino siempre únicamente sobre <strong>construcciones de un observador</strong>. El conocimiento es un descubrimiento de la realidad, no en el sentido de un desvelamiento progresivo de objetos preexistentes, sino en el sentido de la invención de datos externos.</em></p>
<p><em>Entre los puntos de referencia del constructivismo se encuentran las investigaciones de </em><em>Heinz Von Foerster, que han iluminado la importancia de la teoría del conocimiento sobre algunos resultados de la neurofisiología. Uno de estos resultados es el llamado principio de <strong>codificación indiferenciada</strong>, según el cual las células nerviosas codifican solamente la intensidad y no la naturaleza de un estímulo perceptivo: el cerebro utiliza las mismas operaciones (estímulos de base eléctrica) para ver, oír, oler y percibir con base en el acto, y crea entonces de manera interna las diferencias cualitativas correspondientes. La percepción diferenciada según los diversos sentidos se basa en una interpretación interna de estímulos no diferenciados: <strong>el mundo como se conoce, con su variedad y sus múltiples facetas, es el resultado de procesos internos.</strong></em></p>
<p><em>Otro principio fundamental del constructivismo es el de la <strong>autopoiesis </strong>formulado por </em><em>Humberto Maturana. Dicho principio afirma que a nivel organizativo, todos los sistemas vivientes operan en condiciones de clausura, sin ínput ambientales. El sistema nunca entra directamente en contacto con el entorno y solo conoce sus propios estados internos.</em></p>
<p><em>Por éstas y otras consideraciones los constructivistas sacan la conclusión de que todo conocimiento es inevitablemente la<strong> construcción interna de un sistema</strong>, pero al mismo tiempo niegan calificar su posición como idealista y atribuyen a la realidad irreconocible un papel de primer plano en la regulación de las operaciones de los sistemas de conocimiento. No niegan la existencia de la realidad, pero sostienen que no existe en ella nada que corresponda a las categorías del conocimiento: no existen objetos negativos o modalizados (objetos posibles y necesarios), y no existen, en general, las distinciones. La realidad es simplemente la que es, actual y positiva; pero el conocimiento, que se basa en observaciones, está forzado a captarla bajo la forma de distinciones, a las cuales en la realidad </em><em>no corresponde nada. El observador conoce entonces únicamente sus propias categorías y </em><em>no datos primarios.</em></p>
<p><em>Sin embargo, si la realidad no tiene un rol positivo en lo relativo a dirigir el conocimiento, se le atribuye un rol negativo al discriminar los conocimientos aceptables. Según </em><em>Ernst Von Glasersfeld, si no se puede saber qué es la realidad, sí se puede saber </em><em>lo que no es, con base en relaciones de compatibilidad: el que haya adecuación entre llave y cerradura no provee una descripción positiva de la cerradura (lo que </em><em>es), pero la falta de adecuación lleva a eliminar la llave equivocada (eso que </em><em>no es). Para el constructivismo, negar la necesidad de una correspondencia con la realidad externa no significa, por tanto, admitir la legitimidad de cualquier hipótesis, en una forma de relativismo: no se permiten todas las afirmaciones, y existen criterios precisos que discriminan entre conocimientos aceptables (viables) y conocimientos erróneos.</em></p>
<p><em>La arbitrariedad de los conocimientos se excluye también por la conexión recursiva de las operaciones al interior de un sistema autopoiético. Por la falta de una última referencia que discrimine entre hipótesis correctas e hipótesis erróneas, no se tienen conocimientos definitivos, ya que </em><em>todo conocimiento es tan solo una observación, relativa a las categorías de un determinado observador. Debe ser reconducida al observador en cuanto a su operación. Toda operación está conectada sin embargo a otras operaciones del mismo sistema, que fijan las condiciones del sistema mismo: cada una de las operaciones reelabora los resultados de operaciones anteriores y proporciona materiales para las siguientes, y esto tiene valor también para las observaciones en cuanto operaciones.</em></p>
<p><em>La aplicación recursiva de una operación a los resultados de operaciones anteriores puede además llevar (como lo muestran también los estudios matemáticos de la materia) a la cristalización de estados relativamente estables (los </em><em>Eigenstates de Heinz Von Foerster), que son presupuestos por las operaciones sucesivas y restringen la libertad de movimiento. También en ausencia de un principio ordenador inicial, una orden se puede generar simplemente por las conexiones entre las operaciones (la noción de </em><em>orden por el ruido), para después seleccionar las operaciones aceptables con respeta a aquellos que son incompatibles con el sistema.</em></p>
<p><em>El constructivismo lleva, como ya se ha visto, cada dato a una observación; la tarea de la teoría del conocimiento y en consecuencia: la de observar observaciones, en una observación de segundo orden que no se orienta a lo observado (qué), sino al cómo de la observación de primer orden: observa cómo observa el observador observado. La distinción clásica sujeto/objeto que presupone la constancia de los objetos por sujetos diferentes, se sustituye en este planteo por la distinción operación/observación, que hace llegar cada dato a las operaciones concretas de un sistema autopoiético: precisamente para subrayar el hecho de que la novedad está en la referencia a las operaciones, en la acepción de </em><em>Luhmann se prefiere la expresión </em><em>constructivismo operativo a la más difundida de </em><em>constructivismo radical.</em></p>
<p><em>Cada una de las observaciones puede observarse con base en sus propias condiciones, como se formula en el principio del</em><em> punto ciego (&#8220;blind spot&#8221;). Este principio ha sido abstraído y aplicado a observaciones de todo tipo. las cuales, orientándose a una distinción específica, <strong>no son nunca capaces de observar la distinción misma</strong>.</em></p>
<p><em>Si se orienta la observación a la distinción verdadero / no verdadero, por ejemplo, no es posible observar si tal distinción es a su vez verdadera o no verdadera: representa el punto ciego de la observación en cuestión. Una observación de segundo orden que observe dichas observaciones con base en una distinción diferente, puede ver también lo que ella no ve y ver que no lo ve. Sin embargo, ella misma presentará el punto ciego que depende de su esquema observativo, y tal ceguera puede ser a su vez observada.</em></p>
<p><em>Estas consideraciones son válidas para todas las distinciones binarias que guían la observación, y por lo tanto también para los códigos de los sistemas funcionales: verdadero/no verdadero. legal/ilegal, pago/no pago, etcétera. Cada sistema funcional observa sus propios objetos exclusivamente con base en la propia y específica distinción, presentando así una forma de codificación indiferenciada: todo lo que acoge el sistema económico, por ejemplo, se acoge en referencia a los pagos, es decir al código pagar/no pagar, y lo mismo es válido para los otros sistemas. Cada uno de ellos, además, opera en condiciones de clausura y nunca entra directamente en contacto con el entorno. Para la ciencia, por ejemplo, objetos como los neutrones </em><em>empezaron a existir cuando sus categorías permitieron observarlos: <strong>lo que se observa es entonces resultado del modo en el cual las categorías de la ciencia constituyen el objeto en cuestión</strong>, y no éste último como dato original. Cada sistema de función presenta entonces un punto ciego, ya que no es capaz de observar el propio código con base en el código mismo. Cada uno de ellos, en fin, puede ser observado por un observador de segundo orden, quien capta las limitaciones.</em></p>
<p><em>Una vez que se ha rechazado la referencia a una realidad última, garante de la estabilidad y adecuabilidad de los conocimientos, no se puede ya obtener un nuevo punto firme que permita formular afirmaciones definitivas: </em><em>no existe el observador último que conozca la verdad. El constructivismo se resuelve así en un retículo recursivo de observaciones de observaciones, que no reflejan la realidad sino al mismo tiempo se someten a condiciones extremadamente restrictivas, se autorregulan y producen estados ordenados compatibles con ella. En un planteamiento constructivista, por otra parte, la pérdida de una referencia independiente no presenta ninguna connotación negativa y no coincide de ninguna manera con la idea de una pérdida de realismo: son reales tanto los objetos como las operaciones que los constituyen, y lo que cuenta es no confundir las distinciones diferentes. El punto central se vuelve la capacidad de </em><em>distinguir distinciones. En particular, si se parte de la distinción entre operaciones u observaciones, deben tenerse separados los problemas de codificación y los problemas de referencia: cada observación utiliza la propia distinción como código para observar los propios objetos, pero al mismo tiempo genera en cuanto operación un límite entre interno y externo (y en consecuencia la distinción entre autorreferencia y heterorreferencia).</em></p>
<p><em>El sistema de la ciencia, por ejemplo, puede observar con base en el código verdadero/no verdadero tanto a sí mismo como los objetos externos, y ya sean las observaciones autorreferenciales o las heterorreferenciales pueden ser verdaderas o no verdaderas: las distinciones verdadero/no verdadero y autorreferencia/ heterorreferencia se encuentran en una relación ortogonal, en el sentido de que no se da una coincidencia entre los respectivos valores positivos y valores negativos. Esto excluye una posición relativista, y corrcsponde por otro lado a la forma de diferenciación de la sociedad moderna, para la cual cada sistema de función se orienta a una propia realidad de referencia.&#8221;</em></p>
<p><strong>2. Bibliografía:</strong></p>
<p><strong>G. Corsi y otros:</strong> <a href="http://books.google.com/books?id=qIO7X1YB5YoC&amp;hl=es">Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann</a>, Anthropos, 1996</p>
<p><strong>3. Notas:</strong></p>
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		<title>Constructivismo Radical</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 23:26:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace poco se habló en el foro de Dubarri sobre soledad, epistemología y constructivismo; justo estoy leyendo un compilado de ensayos sobre el tema (&#8220;La realidad inventada: cómo sabemos lo que creemos saber&#8220;), editado por el filósofo/psicólogo austríaco Paul Watzlawick, y me acordé de aquel hilo por lo que les traduzco algunos párrafos; el libro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco se habló en <a href="http://www.ecreencias.net/index.php/topic,473.0.html" target="_blank">el foro de Dubarri</a> sobre soledad, epistemología y constructivismo; justo estoy leyendo un compilado de ensayos sobre el tema (&#8220;<a href="http://books.google.com/books?id=lm4JNAAACAAJ&amp;dq=la+realidad+inventada&amp;hl=es">La realidad inventada: cómo sabemos lo que creemos saber</a>&#8220;), editado por el filósofo/psicólogo austríaco <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Watzlawick" target="_blank">Paul Watzlawick</a>, y me acordé de aquel hilo por lo que les traduzco algunos párrafos; el libro está <a href="http://www.casadellibro.com/libro-la-realidad-inventada/2900000394770" target="_blank">edtado en español</a>, si lo consiguen léanlo porque es muy recomendable!<span id="more-204"></span></p>
<blockquote><p>&#8220;[<em>Nuestros receptores celulares</em>] son todos ciegos ante la cualidad de los estímulos externos y solo son capaces de reaccionar ante su cantidad. Esto, que a primera vista pareciera sorprerndente, no lo es: &#8220;ahí afuera&#8221; no hay ni luz ni color, sólo hay <em>ondas electromagnéticas</em>; &#8220;ahí afuera&#8221; no hay sonido ni música, solo hay <em>variaciones periódicas en la presión atmosférica</em>; &#8220;ahí afuera&#8221; no hace calor o frío, solo hay <em>moléculas que se mueven</em> con mayor o menor energía kinética, etc&#8230;</p>
<p>&#8220;Ahí afuera&#8221; tampoco hay dolor en ninguna de sus formas&#8221;</p>
<p>&#8220;Si el conocimiento y el saber son descripciones que reflejan al mundo &#8220;tal cual es&#8221;, deberíamos tener un criterio para dicernir cuando nuestra descripción es &#8220;acertada&#8221; o &#8220;verdadera&#8221; y cuando no. [...]</p>
<p>&#8220;[<em>Para Kant</em>] no es solo dudoso si esa manzana es tan lisa, aromática, dulce y roja como parece; la cuestión es si existe un objeto real, una entidad individual que experimentamos como &#8220;cosa&#8221;, separada del resto de las cosas y del resto del mundo.</p>
<p>&#8220;Esta duda es, de hecho, más trascendental que aquella sobre la fiabilidad de la percepción, porque destruye la idea de la existencia de una estructura objetiva en el mundo y nos enfrenta a la pregunta de porqué y, sobre todo, cómo es posible, entonces, que permanentemente busquemos y encontremos estructuras, si estas no son un reflejo de la realidad. Dicho de otra forma: si Kant tiene razón con su sentencia de que la experiencia no puede enseñarnos nada sobre la naturaleza de las cosas, ¿cómo es posible que experimentemos un mundo extraordinariamente estable y confiable, en donde hay cosas duraderas, interrelaciones y reglas de causas y efectos, que nos brindan buenos servicios? [...]</p>
<p>&#8220;Si el mundo que experimentamos y reconocemos es construido por nosotros mismos, entonces no es asombroso que nos parezca relativamente estable. Para entender esto con claridad debemos recordar el principio de la epistemología constructivista: el mundo construído es un mundo de la experiencia, formado por experiencias y que no pretende ser &#8220;verdadero&#8221; en el sentido de coincidencia con una realidad ontológica. [...]</p>
<p>&#8220;La conciencia asimilante también puede construír órden y regularidad en un mundo completamente desordenado y caótico. La medida en que ésto ocurra depende más de los objetivos y de los puntos de partida que de los hechos del denominado &#8220;mundo real&#8221;. Sin embargo, en el marco de nuestra experiencia dominada por objetivos puntuales, tendemos a atribuír los obstáculos que se nos presentan a una <em>mítica realidad</em> en lugar de detenernos a observar nuestro modo de actuar.</p>
<p>&#8220;Un albañil que trabaje solamente con ladrillos, tarde o temprano llegará a la conclusión que todas las puertas y ventanas deben tener un arco que soporte la construcción superior. Si el albañil entonces cree haber descubierto una ley absoluta sobre el mundo, estará tan equivocado como estuvo equivocado Kant cuando creyó que toda la geometría debía ser euclidiana. <em>Aquello que elijamos como piezas de construcción, sean ladrillos o elementos euclídicos, inevitablemente, define límites</em>, que solo experimentamos desde &#8220;adentro&#8221;, desde la perspectiva de los ladrillos o desde la perspectiva euclidina.</p>
<p>&#8220;<em>Las barreras del mundo contra las cuales fracasan nuestros emprendimientos permanecen, para nosotros, siempre invisibles.</em></p>
<p>&#8220;Todo lo que vivimos y experimentamos, conocemos y sabemos, está indefectiblemente construído con nuestras propias piezas y solo puede explicarse desde nuestra propia forma de construirlo&#8221;</p></blockquote>
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		<title>Puro Auster</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 12:21:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Duró cuatro años más. Viviendo sola en un pequeño apartamento en las afueras de Nueva Jersey, empezó a ganar peso, se puso muy gruesa]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p> </p>
<p><div id="attachment_179" class="wp-caption alignleft" style="width: 201px"><a href="http://www.jupixweb.de/?attachment_id=179"><img class="size-medium wp-image-179" title="un-hombre-en-la-oscuridad" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/un-hombre-en-la-oscuridad-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Cover</p></div><strong>&#8220;D</strong>uró cuatro años más. Viviendo sola en un pequeño apartamento en las afueras de Nueva Jersey, empezó a ganar peso, se puso muy gruesa, contrajo diabetes al poco tiempo, se le obstruyeron las arterias, y acumuló un abultado historial de otras dolencias. Me dió ánimos cuando Oona me dejó y acabó nuestro catastrófico matrimonio de cinco años, se alegró de que Sonia y yo volviéramos a estar juntos, veía a su hijo cuando su mujer y él iban en avión desde Chicago, asistía a celebraciones familiares, se pasaba todo el día apoltronada frente al televisor, seguía siendo capaz de contar un chiste bueno siempre que se sentía inspirada, y se convirtió en la persona más triste que he conocido. <span id="more-181"></span>En la primavera de 1987, su asistenta me llamó una mañana en un estado cercano a la histeria. Acababa de entrar en el apartamento de Betty, sirviéndose de la llave que le habían entregado para que pudiera cumplir sus tareas de limpieza semanal, y había encontrado a mi hermana tendida en la cama. Pedí el coche prestado al vecino, me fuí a Nueva Jersey, e identifiqué el cadaver ante la policía. La conmoción de verla así: tan quieta, tan lejana, tan tremenda, horrorosamente muerta. Cuando me preguntaron si quería que le hicieran la autopsia en el hospital, les dije que no se molestaran. Solo cabían dos posibilidades. O bien su organismo no había dado más de sí o había tomado pastillas, y yo no quería saber la respuesta, porque ninguna de las dos perspectivas habría explicado lo que le había pasado en realidad. Betty murió de tristeza. Algunos se ríen al oír esta frase, pero eso es porque no saben nada de las cosas de la vida. La gente se muere de pena. Ocurre todos los días, y seguirá sucediendo hasta el fin de los tiempos.&#8221;
<p> </p>
</blockquote>
<p>Paul Auster, <em>&#8220;Un hombre en la oscuridad&#8221;</em>, Anagrama 2008</p>
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		<title>Tomar la palabra para decir la verdad</title>
		<link>http://www.jupixweb.de/2007/08/16/tomar-la-palabra-para-decir-la-verdad</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Aug 2007 09:52:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>JuPiX</dc:creator>
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		<description><![CDATA[–Me temo, Herr Schierloh, que en Formas de humo ha violado las reglas –comienza la acusación el Secretario General del Sindicato de Magos con la Pluma– y eso no puede dejarse sin castigo… Usted ha revelado cómo se hacen varios trucos, en especial cómo se empieza a hacer trucos. –Es cierto, pero quizá el truco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-79" href="http://www.jupixweb.de/2007/08/16/tomar-la-palabra-para-decir-la-verdad/formas-de-humo"><img class="alignleft size-full wp-image-79" title="Formas de Humo" src="http://www.jupixweb.de/wp-content/uploads/formasdehumo.jpg" alt="" width="200" height="301" /></a><em>–Me temo, Herr Schierloh, que en Formas de humo ha violado las reglas –comienza la acusación el Secretario General del Sindicato de Magos con la Pluma–  y eso no puede dejarse sin castigo… Usted ha revelado cómo se hacen varios trucos, en especial cómo se empieza a hacer trucos.<br />
–Es cierto, pero quizá el truco del libro sea que sólo los magos se dan cuenta de la revelación de los trucos.<br />
–Maldición, ha vuelto a decir la verdad con esa mentira. Váyase al diablo, Herr Schierloh, y no deje de permitirle hablar a través suyo.</em><span id="more-78"></span></p>
<p>En estos tiempos en que las imágenes constituyen un vehículo de sentidos aparentemente más apto y seguramente más veloz que las palabras, contar una historia fuerza a plantear la disyuntiva novela vs. película. Si la historia, la vida de un hombre por ejemplo, es interesante sólo por los acontecimientos de que está compuesta, ya no tiene sentido escribirla como novela, tiene más sentido filmarla; así se acerca la historia con mayor efectividad a mayor cantidad de gente. En definitiva, cuando una historia vale por su contenido, resulta más práctica la película que el libro (sí, el maldito utilitarismo también puede regir al arte). En cambio, cuando una historia vale por su forma, es decir que la manera en que se cuenta la historia también es importante, o mejor: es lo importante, entonces la novela aún es posible. Lo que justifica una novela no es el contenido sino la forma. A una buena novela no se le puede cambiar la forma sin cambiar también el contenido; si contamos la historia de otra forma tenemos que contar también otras cosas. En definitiva, si cambiamos la forma terminamos frente a otra novela. Ese ajuste simbiótico entre forma y contenido es hoy la garantía de pervivencia legítima de la novela como arte y como entretenimiento (y en ese doble fin de la literatura asoma de nuevo el utilitarismo); ese ajuste es, también, la marca reveladora de virtuosismo literario. <strong>Formas de humo</strong> es una novela con ese ajuste: es imposible contarla de otra forma. Por eso vale la pena leerla.</p>
<p>El rasgo más evidente de la forma es el género. Formas de humo es, según palabras del autor, una novela de formación y una novela de ruta, una road-novel. Si la primera novela de un escritor es precisamente una novela de formación (una novela en que un joven amnésico emprende un viaje para recuperar su memoria, comprender la locura de su madre y descubrir la identidad de su padre), entonces no será otra cosa que la novela de una voz, el texto mismo que posibilita la construcción y afirmación de esa voz: contar la formación/recuperación de la memoria del personaje es la excusa para contar la formación/recuperación de la memoria del que escribe. La voz se impone a la acción. La voz es la acción. Por eso el estar en el camino, la ambigüedad genérica con la road-novel, es la excusa para hablar: se hace camino al hablar/escribir: &#8220;Mientras camina, habla; habla pausadamente como si estuviera tratando de cantar una canción&#8221;. Y el punto de partida de ese recorrido por la voz son otras voces: una tradición literaria elegida explícitamente a través de las citas e implícitamente mediante alusiones más o menos evidentes, y una tradición musical presente gracias a las canciones que son lo único que el protagonista recuerda. Esta última tradición se articula con la escritura de dos maneras: como comentario de la acción, puesto que cada canción evocada dice algo de la situación en que aparece, y como motor de la escritura, en tanto cada canción sintetiza la acción y la orienta hacia un sentido determinado por lo que la letra dicta, pero además porque el autor reconoce que es la música que escuchaba al escribir la que termina imponiéndose al texto.</p>
<p>Además de esas voces ajenas apropiadas, a lo largo de las cuatro partes de la novela y las notas finales (el bonus track como en los buenos discos) hay cuatro niveles/volúmenes para esa voz que termina siendo la novela, que canta la novela: la primera persona del protagonista, la tercera del narrador, lo que el protagonista anota en su libreta, lo que el autor nos confiesa sobre el libro al final y que él mismo califica como prueba para su memoria. Estos cuatro niveles hacen que la lectura se complejice: no sólo hay que dejarse llevar por la acción (como en cualquier obra narrativa) o por la voz (como en cualquier poema), sino que además hay que leer prestando atención a quién habla y desde dónde y cuándo lo hace. Porque el cruce espacial y temporal entre esos cuatro niveles es lo que materializa la voz, lo que delata el proceso constitutivo de la voz, y por lo tanto lo que nos dice la verdad de la novela: se cuenta cómo llegar a contar, se cuenta el comienzo material de un narrador y de un autor: la decisión y el acto de tomar la palabra, de ser una voz. Y el cruce de esos cuatro niveles es lo más interesante de la forma de la novela, porque logra hacerla única en su sinceridad, en su capacidad de reflexión, como análisis y como espejo de la escritura: de los cuatro niveles de la voz, dos trazan la reflexión del contenido (narrador y personaje son los dos niveles básicos de cualquier narración), y los otros dos la de la forma (el plano de la escritura en la libreta que practica el protagonista se va contraponiendo con su discurso directo constante –cercano a un monólogo interior efusivo y avasallador– y así logra mostrar ficcionalmente la relación autor/texto, que finalmente es explicitada en las &#8220;Notas de humo&#8221; donde el propio Schierloh nos habla del proceso de escritura de la novela). Entonces: una novela de ruta y formación medidamente reflexiva y por ello desmedidamente sincera, una novela cuya forma está concebida como un espejo de la voz: muestra el camino que forma a un personaje para mostrar el camino que forma a un narrador y detrás de él a quien escribe: &#8220;algo así como una novela de formación que concierne al protagonista como al autor: a Jekyll y a Hyde, a Víctor y a Frankenstein&#8221;. Entonces: una novela cuya forma dice la verdad, o mejor: una primera novela cuya forma dice la verdad de ese comienzo: &#8220;Las historias, como las vidas, deberían reflejar algo del caos del que se nutren, de la confusión en la que bailan como motas de polvo&#8221;. Y la forma es precisamente la que organiza el caos, la forma es la restricción del universo infinito de combinaciones posibles de signos a un orden concebible; la forma hace legible la novela como la conciencia lo hace con el mundo. Y si el contenido y la forma además dicen que hacen eso, entonces la novela logra el virtuosismo de ser espejo de sí para ser espejo del mundo; no sólo hace un cosmos del caos sino que al hacerlo define la posibilidad de una verdad en el azar: &#8220;Debajo del seis: el uno; así es como funcionan los dados (…) Como dije, debajo del seis: el uno. Y eso es algo que uno no puede evitar. Algo de lo que uno puede estar seguro&#8221;. Con esa certeza, la voz se impone en la novela como la novela en el mundo: luchando. Lentamente la voz consigue imponer un orden entre otros órdenes, su orden entre los órdenes de los otros: &#8220;Ellos saben que tus monedas van cayendo en tanto y en cuanto no logres de una u otra forma intuir un patrón, en tanto y en cuanto no puedas recordar algunas series de números dispersas en una masa negra y amorfa de pura confusión&#8221;.</p>
<p>El compromiso entre literatura y verdad que legitima la labor del escritor no pasa por decir la verdad, al fin y al cabo el escritor es un mentiroso profesional, pasa por el hecho de que esas mentiras que el escritor compone sean verdaderas, verdaderas en tanto expresión de la subjetividad del autor (su personalidad, sus obsesiones, sus patologías, su visión del mundo), y verdaderas con respecto a su tiempo, su aldea y sus congéneres. Porque esas mentiras verdaderas dicen la verdad de sí y de quien las dice, nos hablan a todos, nos muestran a todos nuestras mentiras. Y es precisamente para compartir la verdad de las mentiras que Schierloh utiliza un protagonista amnésico que provoca un lector atento, por un lado, a los indicios que delatan el argumento, y por otro, a la forma que delata el sentido; un lector antiamnésico, capaz de prestar su memoria al personaje durante la lectura (al fin y al cabo leer es llenar el presente de la lectura con los pasados de lo ya leído y de lo ya vivido) para advertir que &#8220;el pasado es la peor de las mentiras. Y ésa es otra de las verdades que conozco&#8221;. Schierloh (La Plata, 1981) pertenece a una generación que no fue víctima directa de la última dictadura, pero aún así no puede soslayar, en su inicio literario, el tema de la memoria: &#8220;¿Qué prueba es capaz de devolvernos el pasado? El dibujo grotesco de un chico con el noventa y nueve por ciento del cerebro en blanco, casi como el de un atún, un dibujo puro colores gruesos que siempre tienden a arremolinarse, digo, es siempre más cierto que cualquier hoja bien escrita&#8221;. ¿Cómo comenzar a escribir hoy en la Argentina sin luchar contra una amnesia, contra el cerebro casi en blanco de un chico? Desde este compromiso entre literatura y verdad, que compartieron Poe y Kafka entre muchos otros, Schierloh escribe su primera novela en la que nos habla de cómo se llega a tener una voz para gritar las mentiras de todos: &#8220;Las historias no sirven de nada cuando son para evadir otra historia&#8221;.</p>
<div><a href="http://gabriel.juansaenz.de/" target="_blank"><strong>Gabriel Pinciroli</strong></a><br />
<small>(Publicado originalmente en octubre del 2006 en la página de <a href="http://eric.juansaenz.de/prensa.html" target="_blank">Eric Schierloh</a>)</small></div>
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