UTOPIA (o la Insignificancia Humana y el domino del Arte Cinematográfico)

Hay tantas formas de acercarse a UTOPIA que no sé por dónde empezar. Esta es una serie inglesa que se emitió entre el 2013 y el 2014, cuenta con dos temporadas de seis episodios cada una, y fue ideada y producida por un tal Dennis Kelly.

La historia se centra en un grupo de personas que se conocen en un chat de internet, y quienes accidentalmente caen bajo la mira y la persecusión de „The Network“, una organización secreta, conspirativa y tremendamente poderosa en la búsqueda del legendario y misterioso manuscrito de una novela gráfica cuyo título le da nombre a la serie: UTOPIA.

Empecemos por el principio: lo primero que impresiona es la fotografía, o dicho más precisamente, la fotografía en general y el uso del color en particular. Toda la serie está dominada por los colores primarios y secundarios: rojo, verde, azul, amarillo y púrpura. Aquí el director de fotografía se reencontró con el círculo cromático y no lo perdió de vista ni por un solo maldito segundo. Y la saturación de estos colores está llevada a un nivel casi inaceptable… Al final no llega a ser inaceptable porque funciona; la mezcla de esta paleta de pocos colores básicos y su sobresaturación, increíblemente FUNCIONA. Creo que abusar así de la paleta de colores fue una apuesta muy arriesgada: este es un recurso fácil, podría cansar al espectador y agotarse en sí mismo demasiado rápido. Si no lo hace es porque el resto de los elementos de la composición visual armonizan con el uso del color y el abuso de photoshop, y porque la marca visual en conjunto, las texturas, el marco y los planos (DIOSSSSS LOS PLANOSSSS) no están ahí porque queden bonitos sino que por el contrario, SIEMPRE cumplen una función narrativa, que va más allá de la estética de cómic a la que refiere. Esto es LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO con mayúsculas, señores.

La banda sonora está MUY y la altura de esta construcción cinematográfica. Todavía no hablé sobre la narrativa, pero esta es una serie que maneja la tensión emocional como pocas, y lo hace de manera magistral. Y la función principal de la banda sonora es, precisamemte, controlar la tensión generada en el espectador, dicho esto en el más amplio sentido de la palabra. Bien: el diseño sonoro de UTOPIA sobresale en el cumplimiento de esa función. Y digo „diseño sonoro“ y no simplemente „música“, porque no me refiero solo a la música o al tema principal, sino que hablo de la postproducción, de las texturas y hasta de los silencios. Este es un sonido decididamente Lyncheano. A diferencia de la estética visual, la estética sonora no cumple aquí una función narrativa, pero sirve a fines inmersivos y catapulta al espectador al centro del universo saturado, subterráneo, irreal, atemorizante y extraño de UTOPIA.

Comencé esbozando el plot de la serie, que así contado no parece ni demasiado original ni demasiado interesante. Pero la forma de la narrativa, el desarrollo de la historia y los giros argumentales que se nos presentan después de la primera mitad de la primera temporada SÍ son originales, interesantes e inteligentes. Al respecto quiero comentar dos cosas, sin spoilear demasiado; una, la postura filosófica de UTOPIA y dos, un elemento de su forma narrativa que la separa del resto del fastfood cinematográfico de nuestra época.

Sobre lo primero: estamos acostumbrados a que el cine, la tradición literaria y la ciencia ficción ubiquen a la especie humana en el centro del universo: desde la monumental Fundación de Isaac Asimov hasta la saga Star Trek o La Guerra de las Galaxias, son los hombres los que juegan un rol protagónico, los que marcan el rumbo de la Historia y los que determinan aquello que merece la pena ser contado. En este tipo de relatos y en sintonía con la tradición humanista, el valor de la vida humana suele ser un valor absoluto, y [LA LUCHA] (porque siempre hay una lucha) es siempre una [LUCHA ÉPICA] entre [EL BIEN] (con mayúsculas) y [EL MAL] (también con mayúsculas). En contraposición a esta narrativa antropocéntrica y saturada de moralina, UTOPIA se ubica en la tradición lovecraftiana de la [INDIFERENCIA CÓSMICA] y plantea un universo inconmensurable, extraño, en donde la vida humana es extraña… e inconmensurablemente insignificante. Un universo en donde no existen ni el Mal Absoluto ni el Bien Absoluto y en donde hasta lo más atroz tiene una lógica relativa y propia que lo justifica, aunque solo sea en ese lugar del espacio y en ese instante del tiempo. La historia nos acompaña dentro de un territorio extraño y violento, pero en UTOPIA, la atrocidad de los crímenes de los que somos testigos no nos espanta tanto como aquello que desconocemos… pero que intuímos. Es en la tensión entre el espanto, la curiosidad y el reconocimiento de la propia insignificancia en donde radica la fuerza narrativa de UTOPIA.

En este marco (y sobre lo segundo) la serie es extremadamente violenta. Y no le teme a la explicitud, pero nunca hace de la violencia —como la gran mayoría del resto— un show. En mi opinión, aquí se manifiesta claramente el quibre entre UTOPIA y el resto del cine de consumo masivo: en la manera de presentar de la violencia. Esta serie sabe mostrar sangre, sí: hay una escena en donde por ejemplo se nos muestra un primer disparo en primerísimo plano para producir un shock y dejarnos sin habla, pero deja que un laaaargo resto ocurra fuera de plano, poque sabe que el horror más profundo es el que produce la imaginación del espectador.

Está clarísimo que UTOPIA me encantó y que la recomiendo sin muchos más miramientos. Sobre lo que no me gustó (porque sí hubieron cosas que no me gustaron) y sobre la segunda temporada (que aún no terminé de ver), quizás hable en alguna otra ocasión, pero hasta entónces, háganse un favor y vean esta serie cuanto antes.