Las Supercuerdas y el encanto de lo incomprensible

Sin duda alguna, una de las formas más interesantes y productivas de usar internet, (a pesar de los blogs, a pesar de youtube, a pesar de myspace y de la wikipedia; o sea: a pesar de la Web 2.0)1 sigue siendo “navegar” en el sentido clásico del término: poner el piloto automático de lectura, saltar de un Link a otro, ser ágiles, no perder el tiempo con estupideces y detenerse sólo en aquello que realmente nos interesa. Este es un muy buen sistema para separar el trigo de la paja, lo que se ha tornado absolutamente necesario debido al volumen inconmensurable de información, por suerte descontrolada, que escupe la Red minuto a minuto.

Hace unos días, en uno de mis tantos momentos de navegación, hubo algo que llamó la atención a alguna parte de mi cerebro, que desconectó el piloto automático que traía puesto y me obligó a prestarle atención a un texto, en donde el autor especula sobre los viajes en el tiempo y la serie Heroes, y en donde pueden encontrarse tres capítulos de una serie de divulgación científica que presenta la Teoría de Supercuerdas, una teoría fisico-matemática, todavía de carácter experimental (ya que no ha podido ser comprobada empíricamente), pero profundamente compleja e interesantísima.

A grandes rasgos, el problema fundamental de la física moderna es que no ha logrado presentar un modelo teórico que explique satisfactoriamente el comportamiento de la materia y de las cuatro fuerzas fundamentales que rigen nuestro universo: la gravedad, el electromagnetísmo, la fuerza nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte. Las últimas tres están descriptas por la mecánica cuántica, mientras que la gravedad es explicada por la relatividad; si bien ámbas teorías funcionan perfectamente cuando se aplican por sí solas, fallan los intentos de hacer una descripción general y simultánea de todas las fuerzas fundamentales. En otras palabras: la ciencia necesita de una explicación cuántica de la gravedad para poder describir cabalmente al universo. A la búsqueda de esta “Teoría del Todo” está abocada desde hace casi cien años, desde los infructuosos intentos de Einstein por encontrar la “Ecuación Maestra” hasta la “Teoría M”, desarrollada a mediados de los años ’90.

Aquí es donde entra la Teoría de Supercuerdas, según la cual, la materia y la energía estarían formadas, no ya por partículas subatómicas, quarks, elctrones, fotones o gravitones, sino por partículas aún más pequeñas, delicadas cuerdas vibrantes, que serían los componentes primarios del universo. Estas cuerdas vibrarían a diferentes frecuencias, y el tipo de vibración de las cuerdas definiría el tipo de partícula que compongan. Para existir, las cuerdas requerirían al menos de once dimensiones: las cuatro conocidas por nosotros y como mínimo siete dimensiones más, que somos incapaces de percibir. Así, nuestro universo estaría dentro de una gran “membrana”, que sería parte de un espacio multidimensional aún mayor. Dentro de este marco, los gravitones estarían formados por cuerdas “circulares” (a diferencia de las demás partículas, cuyos extremos estarían “pegados” a nuestra membrana y, por lo tanto, prisioneros de ella), y así, serían las únicas partículas capaces de “saltar” entre una membrana y otra. Esto explicaría la diferencia entre la gravedad y las demás fuerzas y sería la tan buscada teoría del todo, capaz de explicar desde el Big-Bang hasta los agujeros negros, desde el comportamiento cuántico de la materia hasta el movimiento de las galaxias.

Es un tema apasionante, complejo y nada fácil, y que no tiene que ser empíricamente cierto para poseer ese encanto tan especial que produce la comprensión de lo (a primeras luces) incomprensible. Si quieren empezar, no se dejen amedrentar por el aura metafísica de lo que expuse hasta ahora, mantengan la mente abierta y comiencen con la Wikipedia o, viendo la serie a la que me referí más arriba… que si bien no es gran cosa, ni un ejemplo de divulgación científica ni mucho menos, el tema es tan interesante que como introducción está muy bien. Aquí la dejo, doblada al español (peninsular).

Para profundizar, pongan Google, prepárense un termo de café y activen el pilóto automático de lectura.

  1. Edit del 04/04/2011: Este artículo data de mediados del 2007. En aquel momento comenzaba a surgir la “Web 2.0″, pero nótese que en lugar de Facebook, el ejemplo de Red Social era MySpace. Encuentro curioso que hoy, casi cuatro años más tarde, éste siga siendo el post más visitado de este sitio (según GoogleAnalytics, una herramienta fundamental para la administración de la Red 2.0 y en mi opinión, impulsor de inumerables nuevos sitios) y que haya sido un usuario de Facebook, Francisco Javier, quién me haya hecho notar la falta del cuatro capítulo de la serie. Lo agrego entonces, no sin antes agradecer a Francisco por el dato. []
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